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Señores de la prensa, lean a los estoicos, como Luis Enrique

El pasado martes 22 de noviembre, en vísperas del estreno mundialista de la Selección española, Luis Enrique Martínez hizo una vez más de tripas corazón y, por mero imperativo contractual, atendió a los periodistas en la conferencia de prensa oficial organizada por la FIFA. Pasaban unos minutos del mediodía en España, las dos de la tarde en Doha. A esa misma hora, a muy pocos kilómetros, comenzaba la segunda parte del Argentina-Arabia Saudí, en el que la albiceleste ya ganaba por 1-0. Se barruntaba goleada.

Por supuesto, a ningún periodista se le habría ocurrido jamás reprochar a Luis Enrique perderse el Argentina-Arabia por estar atendiéndoles. En cambio, ¿a cuántos hemos escuchado durante las últimas semanas criticarle por hacer ‘streaming’ mientras se jugaba algún partido? «De la Fuente es un técnico sin estridencias que nunca dejará de ver un partido de Argentina en un Mundial para ponerse a soltar paridas en ‘Twich’ [sic]», se congratuló el adjunto al director de Diario As, Joaquín Maroto, nada más conocerse el relevo en el banquillo de la Selección. Con argumentos así, da la impresión de que más de uno se quedó en La Martona.

Este Mundial 2022 ha dejado claro que los españoles estamos anquilosados en algunos aspectos. La Selección naufraga cuando la fuerzan a salirse del más estricto tiki-taka y los periodistas que la siguen suspenden en nuevas tecnologías, que ya ni siquiera son tan nuevas. Desde que Luis Enrique agarró el micro hemos oído a periodistas que desconocían que el ‘streaming’ implicaba directo y a otros que pensaban que debía durar varias horas. El gremio, en general, nos ha dejado clara su incapacidad para escribir Twitch correctamente y no digamos para distinguir entre stream, streamer y streaming. En algún caso también hemos escuchado una cuarta variante: «Estrimen», que debe de ser el que aún no se ha estrenado en estas lides.

En los mismos programas en los que preguntaban a Pedri si tiene novia o a Koke si se imaginaba a Gavi como rey consorte, ridiculizaban a Luis Enrique por contar a la audiencia que lee a los estoicos o que puede cenarse cinco huevos y algunos días incluso más. También trataron de minimizar el impacto de la iniciativa, de hacernos ver que el seleccionador, sin su ayuda, no era capaz de conectar con la gente. Fernando Burgos (Onda Cero) nos contó que el vídeo en el que Luis Enrique anunciaba la iniciativa tenía muy pocas reproducciones. En pocos días, superó los dos millones. Joseba Larrañaga (Cope) tradujo la audiencia de uno de los directos a porcentaje de la población española: apenas un 0,17% lo había visto. Es de suponer que, en las próximas oleadas del EGM, aplicará esta ingeniosa contabilidad a los datos de audiencia de su programa. En la misma emisora, dentro de un agudísimo microespacio, Juan Antonio Alcalá llevaba la cuenta de cómo menguaba el pico de viewers con el paso de los días. Por desgracia, nos hemos quedado sin conocer los últimos datos, igual que los espectadores de HBO se van a quedar sin conocer el desenlace de Westworld. Ambos dramas han sido bruscamente cancelados.

Luis Enrique, cancelado también por el fracaso mundialista, no se ha escondido bajo la cama. A los pocos días de cesar en la RFEF, decidió conceder una entrevista a Ibai Llanos. Si Twitch es el demonio, esto ya es bailar sobre las ascuas mismas del infierno. Puro recochineo. Como era de esperar, la charla fue muy amistosa. Luis Enrique estuvo relajado, nada que ver con su habitual versión borde –a menudo, innecesariamente borde–. El anfitrión preguntó sin maldad y en ocasiones incluso alfombró el terreno para la respuesta, no fuera a quedar un resquicio a la mala interpretación. Es decir, como muchas entrevistas que escuchamos al cabo del año a los profesionales de esto –que tanto presumen de colmillo– pero sin necesidad de arrancar titulares.

Es normal que los personajes del fútbol –y de otros muchos ámbitos– prefieran enjabonarse con Ibai, porque se aseguran ambiente familiar y trato agradable. Saben que los periodistas amplificarán los principales mensajes igualmente, sin necesidad de soportarlos, que en el caso de Luis Enrique supone un suplicio. La tendencia no tiene marcha atrás y bien harían los periodistas en asimilarlo de una vez y reducir sus pataleos. Controlar las emociones, estoicismo puro. Por supuesto, sí, es una pésima noticia para quienes, pese a todo, seguimos creyendo en la labor social de la prensa como contrapoder.

Lo más grave es haber conseguido que al ciudadano le dé absolutamente igual y hasta celebre esta marginación como una merecida condena. Habrá que empezar a leer a Marco Aurelio y Epicteto. O a cenar cinco huevos.

20 Comentarios

  1. Suerte en este nuevo espacio Miguel.

  2. Siempre das en el clave Miguel. Enhorabuena.

  3. No sé qué haremos los españoles de bien que necesitamos que alguien nos traduzca y explique lo que Luis Enrique o cualquier otro protagonista quiere decir.

  4. Si la calidad de los artículos mantiene el nivel de este primero, no solo parecía un buen fichaje, si no que lo será

  5. Un muy buen artículo que convierte en un montón de palabras las críticas de los supuestos medios profesionales, desmontando así argumentos incoherentes y llenos de hipocresía (ojo ahí a la comparativa del horario de la rdp durante el Argentina – Arabia Saudí y el de los streamings… «me quejo cuando a mí me parece oportuno»).

  6. Enorme artículo señalando la hipocresía y mala baba de cierto sector del periodismo deportivo patrio.

    Está maravillosamente escrito y es valiente, poniendo nombres y apellidos y con ejemplos claros.

    Luis Enrique ha entendido perfectamente que para conectar con las nuevas generaciones, hay que usar las nuevas tecnologías para acercarse así al aficionado.

    Es inexplicable que habiendo tan buenos periodistas tengamos que aguantar a los indeseables de siempre que parasitan el periodismo deportivo, con sus preguntas estúpidas buscando el titular polémico y el clickbait; si bien, como ocurre con los políticos, quizá sean el reflejo de una sociedad decadente.

    No obstante, debemos ser optimistas. Jot Down Sport es una maravillosa iniciativa en ese sentido y se ven brotes verdes en otros medios (Miguel Quintana y cía en Radio Marca).

  7. De los estoicos, para mí el mejor no es Marco Aurelio ni Epicteto, sino Séneca (Lucio, no el otro)

  8. Twitch y otros medios no tradicionales se están convirtiendo en el UBER del periodismo deportivo. Tengo 55 años y suelo utilizar los servicios de UBER… también estoy sustituyendo los programas (podcasts) de la COPE por otras opciones: Twitch de Gerard Romero, Siro López, Rubén Martín or Podcast de DSF/La libreta.

    • Querido Guillem,
      Los periodistas que mencionas (Siro, Gerard, Rubén) son el mismo perro que los Lama, Alcalá y compañía, sólo cambia el collar. Si están en Twitch y no en la Cope o el Chiringuito es porque allí no les quieren…

      El tipo de periodismo que practican es el que no interesa a Luis Enrique. El titular, el cotilleo, el circo… Es entretenimiento puro centrado en todo lo que rodea al fútbol, menos el fútbol (fichajes, rumores, polémicas, anécdotas).

      Luis Enrique quiere hablar del fútbol y de la vida. Pasa de las preguntas estúpidas y malintencionadas de la prensa.
      La pizarra de Quintana, los ratos que hablan de fútbol (pocos) en el podcast de cine de Cowboys de medianoche…eso es oro puro

      • Milú,
        Yo no escucho o veo lo que piense que a Luís Enrique le pueda gustar y, francamente, no siempre me apetece oir hablar de tecnicismos del fútbol, busco entretenimiento (*). No tengo nada en contra de ninguno de lo periodistas que mencionas, sólo soslayo que algunos de ellos aún creen que su formato (programa de radio de la noche o carrusel deportivo) es el único válido y los demás son intrusos (lo que los taxistas pensaban de UBER). En definitiva, un carca como yo también les está «traicionando»…

        (*) Una de las razones por las que he dejado de escuchar el partidazo ha sido Emilio Pérez de Rozas. Este verano me di cuenta que, en vez de entretenerme, el programa me ponía nervioso… Tampoco tengo nada en contra de la persona, ni de su trayectoria periodística, pero en estos. momentos es un misterio como en la COPE lo mantienen en nómina… sin duda empeora el producto (radiofónico) final.

  9. Felicidades Miguel por tener un espacio para escribir, espero que en este espacio junto otros que sí que sean periodistas deportivos y no las «estrellas mediáticas» den la vuelta y le coloquen en su sitio al periodismo deportivo

  10. Qué alegría leerte aquí Miguel.

    Como siempre el ombliguismo de los que más ladran, que suelen ir en la línea rancia de Rubiales y compañía, acaban ‘ganando’ a cambio de que todos perdamos. Incluidos ellos mismos, cada día más abandonados por las nuevas generaciones y otros muchos que se desengañan.

    Un saludo.

  11. Me ha encantado.Exquisito.

  12. Para el pseudoperiodista que habita en la caverna mediática es imposible «descubrir»el periodismo. El periodismo es una forma de comunicar que exige agilidad mental e inteligencia, además de adaptación a las nuevas formas de comunicación. El pseudoperiodista vive en el reino de la estulticia y, es en ese terreno, el único en el cual es capaz de golear al sensato, al informado, al inteligente, al irónico…Sólo con la ironía o el sarcasmo se desarma a este pobre y estúpido pseudoperiodista deportivo.

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