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Los insultos a Vinícius Junior: tolerancia uno contra el racismo

Vinicius JR.

«Tú, el año que viene, Balón de Oro», se mofaba Eric García de Vinícius Junior hace casi un año, durante el Madrid-Barça que acabó en 0-4. «Sí, se lo dije. Quedó en un lance de partido», admitió el discutido defensa del FC Barcelona en una entrevista para Radio Marca durante el Mundial. «Lo que más rabia me dio fue que, en el último partido del Bernabéu [en octubre], él también vino a decirme algo, las cámaras lo filmaron y no ha salido. […] Me pregunto por qué eso no salió y lo mío sí».

Yo tampoco lo sé, pero a estas alturas tengo claro que, si hay un jugador cuyas venturas y desventuras sobre el césped se nos cuentan con gran, demasiado detalle, ese es Vinícius. Le vemos yendo y viniendo, acelerando y frenando, tirándose a la piscina o llevándose un leñazo. Vinícius dice, a Vinícius le dicen: los rivales, los compañeros, los árbitros… A la narrativa audiovisual no le faltan la cámara lenta, el zoom ni la versión subtitulada. Cuesta creer que esta misma televisión que nos atiborra de Vinícius decida confinar el material inflamable del que habla Eric García, en lugar de explotarlo sin mesura, tal y como acostumbran a hacer.

Los rifirrafes de Vinícius son uno de los temas recurrentes de la temporada, especialmente cuando el Real Madrid juega como visitante en LaLiga, porque a la fiesta se suma la afición rival. En el último partido, el pasado viernes en Valladolid, no faltaron ni los insultos racistas. Durante estos meses he escuchado a algunos opinadores decir que Vinícius, el objeto de las barbaridades, debe preguntarse por qué se las dedican a él y no a otros. «¿Y por qué a Rodrygo no le pasa?» A eso no debe responder Vinícius —que no es ningún santo— sino quienes le insultan. Aunque dudo seriamente que sean capaces.

Puestos a formular preguntas impertinentes, también sería interesante determinar cuál es la responsabilidad de la prensa en que cada partido de Vinícius fuera del Santiago Bernabéu sea más irrespirable que el anterior. Los medios, con esos vídeos detallados y mil debates —como el socorrido «Vinícius, ¿provocador o provocado?»—, han contribuido a ponerle en el foco, a engordar la polémica y a crear el caldo de cultivo ideal. Este lunes, en una encuesta en el Twitch de Tiempo de juego (Cope) —no así en el directo—, preguntaron a sus espectadores si Vinícius tiene «parte de culpa» en los insultos que recibe. La encuesta fue eliminada en cuanto se hizo viral. En ese momento, aproximadamente un tercio de la audiencia opinaba que sí, que Vinícius tiene parte de culpa de que tres días antes le hubieran gritado «negro» y «mono», entre otras lindezas.

Hace un mes, la Fiscalía de Madrid decidió archivar la investigación sobre los cánticos racistas de algunos aficionados contra Vinícius dentro y fuera del Metropolitano en el pasado derbi madrileño, disputado en septiembre. El Ministerio Público los definió como «desagradables, inapropiados e irrespetuosos» pero no los consideró delictivos, por tres motivos: duraron unos pocos segundos, no se pueden imputar a una persona concreta —no se identificó a nadie— y, ojo al dato, se produjeron «con ocasión de la celebración de un partido de fútbol de máxima rivalidad». Por lo visto, si el duelo es de suficiente enjundia, la ignominia tiene un pase. Tolerancia uno contra el racismo.

Vinícius JR. y Rodrygo

Es probable que usted, querido lector de Jot Down Sport —y estamos hablando de alguien que, sin duda, bebe de las mejores fuentes informativas—, acabe de enterarse de esta noticia. O quizá se enteró ayer, cuando Jabois tuvo a bien pisarme el tema. Nuestros medios deportivos, desde luego, no han hecho mucho por difundirla. Aquel viernes, 2 de diciembre, dos de los tres grandes programas deportivos de la medianoche radiofónica no la consideraron relevante: El larguero (Cadena Ser) y Radioestadio noche (Onda Cero) ni siquiera la mencionaron. Eso tan sólo sucedió en El partidazo de Cope, brevemente y a cinco minutos del final: de 1:25 a 1:27 de la madrugada. En los diarios deportivos tampoco fue fácil encontrarla, lo mismo da edición digital que impresa. Los dos periódicos madrileños la dieron a una columna: As, en la página 28; Marca, en la 34.

Salvo que mi búsqueda haya sido errónea, la noticia no ha ocupado tampoco ningún espacio de opinión. Ningún medio especializado se ha volcado en editorializar al respecto, aunque el tema invita a llevarse las manos a la cabeza y atañe a un jugador del que se pasan la vida hablando. Estábamos en vísperas del partido de octavos de final contra Marruecos, aunque nuestros comentaristas pasaban del partido y sólo tenían ojos para Luis Enrique, su Twitch y lo mal que les respondía en rueda de prensa. Eliminaron a España, eliminaron a Brasil, acabó el Mundial, volvió LaLiga y volvieron las documentadísimas refriegas de nuestro extremo favorito contra el lateral de turno. Feliz 2023.

2 Comentarios

  1. Es fácil los medios no hablan de ello porque el racismo no vende, y ya tienen dicho por activa y pasiva que ellos hablan del madrid dia si y dia tambien porque es lo que da audiencia por lo tanto si no hablan de un tema es simplemente porque no da audiencia, periodismo le dicen xd.

  2. A los buenos siempre se les atiza, con lo que se puede. Y si tienen un puntito de chulería, más aún. Y si son del Madrid, un poquito más aún. Pero también recuerdo la polémica con Neymar, cuando de azulgrana hizo un sombrerito o liambretra em San Mamés y casi se lo comen.

    Los medios contribuyen a la crispación, la polémica vende; el ejemplo es la polémica previa al derbi, cuando Koke insinuó que si Vini marcaba y lo celebraba bailando, se iba a liar.

    Para que no te maten si eres un crack regateador, tienes que ser un santo. Como lo es Messi . Hay un vídeo en Youtube llamado «Messi es un perro», basado en un artículo de un periodista argentino, donde se ven vídeos y vídeos de entradas e intentos de derribar a Leo, y el rosarino siempre se levanta, siempre intenta mantenerse de pie, no protesta, no da quince vueltas de campana, no se revuelve. El único gesto claramente retador y desafiante que le he visto (hasta el «andá pa allá bobo») fue aquella celebración tras marcar en el Bernabéu, cuando se quitó la camiseta y la mostró orgulloso. Pero Messi solo hay uno.

    Bien haría Vini en centrarse en el fútbol y eludir las provocaciones y el circo. Si bien esto suena un poco al «llevaba la falda muy corta» del machismo más rancio, que justifica actos injustificables. Hay racismo contra Vini en muchos campos y parece que hay manga ancha en su caso. Como cuando Vini le señalo al árbitro los «uh uh uh» imitando a un mono que salían de la grada y Munuera Montero le dijo: «Que te vayas a jugar»

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