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Cesc Fabregas: «Mourinho trabaja la cabeza de los jugadores, es muy bueno manejando y leyendo ciertas dinámicas dentro del vestuario, individuales y colectivas»

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Cesc Fabregas (Foto: Rory Jennings)
Cesc Fabregas (Foto: Rory Jennings)

Este año ha sido el entrenador revelación del calcio, Cesc Fabregas ha llevado al Como 1907 a lo más alto de toda su historia. Excentrocampista de Arsenal, Barcelona, Chelsea y la selección española, tiene bastante fútbol a las espaldas, aunque su carrera en los banquillos no haya hecho más que empezar, para poder opinar sobre fútbol con una valiosa perspectiva. Así lo ha hecho en una entrevista con Rory Jennings, en la que ha opinado del que sin duda puede ser el fichaje de este verano en España: José Mourinho.

Del portugués destaca sobre todo su capacidad para leer el estado emocional del grupo, algo que Fabregas considera un don difícilmente enseñable: «Con Mourinho, cómo trabajaba la cabeza de los jugadores… era muy espontáneo, muy bueno manejando y leyendo ciertas dinámicas en el vestuario, individuales y colectivas». De hecho, dice que sabía ver lo más importante: «Mourinho sabía leer ciertas situaciones… si nosotros estábamos contentos o no contentos».

Se podría decir que en esos vestuarios estaba aprendiendo a ser el entrenador que es hoy: «Me acuerdo muy bien de cómo ciertos entrenadores manejaban determinadas situaciones. Si nos gustaba, bien; si no nos gustaba, yo me lo apuntaba mentalmente para el futuro».

Cesc Fabregas (Foto: Cordon Press)
Cesc Fabregas (Foto: Cordon Press)

Su decisión de fichar por el Chelsea en 2014, precisamente, estuvo muy condicionada por esa primera conversación con José Mourinho: «En cuanto hablé con José, para mí ya estaba todo decidido. Dibujó el equipo que quería. Me habló de Costa, de Courtois, de Filipe Luis… Me dijo que con ese equipo podíamos ganar la liga. Y tenía razón».

Sobre Guardiola, en cambio, Fabregas subraya la dimensión táctica: «Guardiola me dio muchos detalles tácticos que siguen siendo importantes ahora, en mi manera de pensar el fútbol».

Y de Wenger habla con una deferencia especial, casi de maestro a alumno: «Arsène Wenger era el maestro para mí. Lo que sabía trabajar con nosotros… Era el mejor cuando se trata de entrenar de verdad y de creer en los talentos jóvenes». Mientras que a Conte lo describe como un técnico de una disciplina extrema: «Con Antonio Conte era muy disciplinado, muy duro, muy estricto. No podías relajarte».

Pero para Fabregas, la gran ventaja de su carrera es haber ganado con estilos y personalidades tan distintas sentadas en el banquillo. Eso, dice, le da confianza y humildad a partes iguales: «La mezcla de todos ellos y, sobre todo, lo más importante, haber ganado con todos. Eso me da mucha confianza para decir que hay que ser lo suficientemente humilde para coger lo mejor de cada uno e intentar aplicarlo».

Cesc Fabregas (Foto: Cordon Press)
Cesc Fabregas (Foto: Cordon Press)

Una de las lecciones más importantes que aprendió fue que Barcelona no lo es todo: «Si pasas 25 años en Barcelona piensas que ganar significa solo jugar de una manera. Pero ganar con Conte, con Mourinho, con Wenger, con Guardiola o con Del Bosque me hizo entender que hay distintos conceptos y distintos liderazgos».

Odio eterno al fútbol moderno

Su opinión sobre el fútbol actual es probablemente la parte más interesante de la entrevista. Fabregas cree que el fútbol de hoy está excesivamente controlado por los entrenadores, con demasiadas instrucciones, demasiada obsesión táctica y poco margen para improvisar. Muchos técnicos, dice, quieren que todo pase por sus instrucciones, y eso genera miedo en el jugador: «Creo que ahora los entrenadores queremos tenerlo todo perfecto. Queremos controlarlo todo. Queremos ir al último detalle para decir: ‘yo he hecho todo’. Ahora depende de ellos. Y eso se mete en la cabeza del jugador: ‘si no hago esto bien, el entrenador me va a matar; si no hago esto bien, no voy a jugar’».

El resultado, a su juicio, es un fútbol demasiado mecánico, donde los jugadores se limitan a ejecutar en lugar de crear: «Se vuelve un poco demasiado robótico. No les dejamos expresarse. No les dejamos tomar los riesgos que a veces necesitan tomar».

Por desgracia, eso está limitando el juego: «Los jugadores ahora son muy A, B, C, D: ‘ahora tengo que hacer esto’».

Cesc Fabregas (Foto: Cordon Press)
Cesc Fabregas (Foto: Cordon Press)

Fabregas llega incluso a dudar de si él mismo habría encajado en el fútbol de hoy: «Me imagino a mí mismo: ¿habría jugado en este fútbol? Probablemente no. Porque probablemente yo era el jugador que más riesgos corría. Mi sueño era dejar al delantero solo ante el portero cinco veces si era posible. Pero eso significa que cuanto más riesgo tomaba, más balones perdía. Si intento dejar al delantero solo ante el portero cuatro veces con éxito, cuatro de cuatro es muy difícil. Así que quizá necesito intentarlo ocho o diez veces. Eso significa que seis u ocho veces quizá pierdo el balón».

Y señala la hipocresía que a veces existe en los banquillos, cuando un jugador hace algo diferente a lo pedido y sale bien, el entrenador lo aplaude; si sale mal, lo castiga. Para él ese doble rasero no funciona: «Para mí no funciona así. Necesitas analizar a tu equipo. Necesitas entender dónde quieres arriesgar, dónde quieres ganar ventajas, quiénes son tus mejores jugadores, cuáles son sus características».

Lo que no puede ser es llevarse todas las medallas: «Le dices al jugador: ‘solo encárate en uno contra uno’. Pero de repente se va de dos jugadores y marca. Entonces le dices: ‘muy bien’. Pero si pierde el balón, le dices: ‘te dije que no hicieras eso’».

Fabregas también pone el foco en la capacidad de interpretar el espacio antes incluso de recibir el balón, la cual considera clave en el fútbol moderno. Para explicarlo recurre a dos ejemplos muy concretos. El primero es Xavi Hernández, uno de los grandes referentes de La Masia: «Xavi escaneaba veinte veces antes de recibir el balón». Y después menciona una acción reciente de Jamal Musiala con el Bayern: «El otro día Musiala estuvo caminando diez o quince segundos, pero miró quince veces alrededor suyo antes de recibir».

La creatividad y la inteligencia en el fútbol según Cesc Fabregas

Fabregas insiste en que no quiere jugadores físicamente imponentes, sino inteligentes, capaces de interpretar los espacios, relacionarse entre ellos y tomar decisiones propias: «Lo que creo mucho hoy en el fútbol es en los jugadores inteligentes. Tráeme jugadores inteligentes y de calidad. No necesitan ser súper físicos. Solo quiero que entiendan cada vez más lo que quiero, que es darles la información de dónde están los espacios en el partido que vamos a jugar».

Cesc Fabregas (Foto: Cordon Press)
Cesc Fabregas (Foto: Cordon Press)

Para él, el fútbol no es solo lo que ordena el entrenador. Es, sobre todo, las conexiones entre futbolistas. Y pone ejemplos concretos: «Para mí el fútbol no se trata solo de lo que dice el entrenador. Se trata de las relaciones. Podía tener una buena conexión contigo. Por ejemplo, la que tenía con Thierry Henry, o la que tenía con Diego Costa, o con Eden Hazard, o con Iniesta… es algo que no puedes entrenar. Si el entrenador intenta quitar eso, está matando al equipo».

Y añade algo que considera fundamental para cualquier equipo: «Si el entrenador intenta quitarte eso, estás matando al equipo. Te estás matando a ti mismo».

Señala también que los jugadores actuales se comunican menos entre ellos, que están siempre con el teléfono o la tablet, y eso destruye precisamente esas conexiones que él tanto valora: «Hoy en el fútbol tengo que repetir, repetir: por favor, hablaos, ayudaos. Están siempre en sus teléfonos, en sus iPads, viendo YouTube, TikTok, lo que sea, y olvidan lo importante que es la comunicación».

Arsenal y la decisión de irse del Barcelona

Fabregas tenía 15 años cuando tomó una de las decisiones más valientes de su vida, que fue dejar el Barcelona y el entorno de La Masia para mudarse a Londres y jugar en el Arsenal. No hablaba inglés. Se fue solo, a vivir con una señora de acogida.

Cesc Fabregas y Thierry Henry (Foto: Cordon Press)
Cesc Fabregas y Thierry Henry (Foto: Cordon Press)

Cuenta que los scouts del Arsenal, especialmente Francis Cagigao, a quien califica como uno de los mejores de Europa, le siguieron durante 40 partidos y le impresionaron por lo detallado de su análisis. Luego le invitaron a Londres, le mostraron las instalaciones, le presentaron a Wenger y a David Dein, y le enseñaron la casa donde viviría junto a Philippe Senderos. La decisión final llegó después del Mundial sub-17, donde España llegó a la final y Fabregas, siendo un año menor, fue elegido mejor jugador y máximo goleador del torneo: «Me di cuenta de que quería ir allí porque iba a entrenar con el primer equipo. Arsène Wenger es uno de los mejores entrenadores cuando se trata de entrenar de verdad y de creer en los talentos jóvenes. Sentí que el Arsenal estaba en un período en 2003 en el que estaba creciendo». Y dos meses después de llegar, debutó y marcó su primer gol en Wolverhampton. Tenía 16 años. El rival que le marcaba era Paul Ince, que le doblaba la edad.

Messi

Por otro lado, Fabregas describe cómo jugar con Messi era sencillo si eras lo suficientemente listo para entender la dinámica: «Es un privilegio, primero. Es un honor. Una satisfacción, porque te hace mejor. Y si eres un poco inteligente, aceptarás que te hace mejor y estarás muy, muy cerca de él en el campo. Cuanto más cerca estés de Leo y hagas los movimientos opuestos a los que él hace, él te encontrará o tú le encontrarás a él».

Cesc Fabregas y Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)
Cesc Fabregas y Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)

Y advierte del error que cometen algunos cuando intentan competir con él en lugar de complementarle: «Si intentas ser demasiado listo, si quieres hacer las mismas cosas que él y tratas de copiarle y ahora quieres ser el protagonista, es un gran problema. Si eres lo suficientemente pequeño, lo suficientemente humilde… si él va al balón, yo hago la carrera, porque sé que el balón va a llegar. Solo necesito hacer un primer toque y marcar el gol».

Sobre el Messi niño en La Masia, Fabregas matiza que no era todavía el jugador total que conoce el mundo: «Era muy tímido. Podías ver un potencial increíble en el uno contra uno. Jugaba como extremo, pegado a la banda, encarando mucho. Pero jugaba muy pegado a la línea. Le hacían muchas faltas. Era muy pequeño».

Y explica cuándo se produjo la transformación definitiva: «Una vez que empezó a entrar por dentro, y cuando Guardiola lo puso un poco más central, creo que explotó. Y vimos un nivel que individualmente nunca, nunca había visto».

4 comentarios

  1. Negreira Negreira Negreira Negreira Negreira Negreira Negreira Negreira

    Mou desde que salió del Real Madrid, nunca volvió a acercarse al ‘Mou’ de aquellos días.

    Porque el mejor Mourinho fue el del Madrid. Ahí están los datos. Entre 2010 y 2013 dirigió 178 partidos oficiales y ganó 128. Empató 28 y perdió 22. Su porcentaje de victorias alcanzó el 71,91 %, el más alto de toda su carrera en un club. Pero claro, Negreira.

    Ganó la Liga de los 100 puntos (2011-2012), una Copa del Rey (2010-2011) y una Supercopa de España (2012). Y, sobre todo, devolvió al Real Madrid al lugar del que venía huyendo desde hacía años: las semifinales de la Liga de Campeones. Tres seguidas. El Madrid volvió a «competir» de verdad en Europa. Pero Negreira

    Después de aquello, Mourinho siguió siendo Mourinho, pero ya no fue el mismo Mourinho. Desde su salida del Real Madrid ha entrenado a Chelsea, Manchester United, Tottenham, Roma, Fenerbahce y Benfica. En total, 610 partidos oficiales con 339 victorias, 135 empates y 136 derrotas. Su porcentaje global de triunfos cae hasta el 55,57 %. Más de 16 puntos menos que en el Real Madrid. Pero Negreira.

    • Son los miembros y ex-miembros de tu propio club los que afirman que hubo pagos a Negreira. Unos diciendo que eran a cambio de unos informes que Luis Enrique y Valverde niegan haber visto mientras Gerard dice que si los vio. Otros asegurando con menos vergüenza todavía que se le pagaba para tratar de equilibrar la balanza arbitral, no para hacer informe alguno.

    • Ah y comparar al Real Madrid con Tottenham, United, Benfica…es la leche jajajakja.

  2. Pues no! Mourinho FRACASÓ en el Madrid. Ganó una Liga (con 100 ptos, igual que la de Vilanova) y una copa en 3 años de fútbol miserable. Se fue dejando un rastro de polémicas chuscas (comola del dedo), un vestuario fracturado y un ruido insoportable. Y lo de llegar a semifinales … dan algo por eso? Sus sucesores consiguieron mucho más sin tanta atención mediática.

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