
La semana pasada dejó las lesiones de Lamine y Güler para lo que resta de temporada. Son futbolistas jóvenes cuyo juego no se basa en el esfuerzo físico. Tampoco recibieron duras entradas, sino que se lesionaron el uno chutando y el otro durante un entrenamiento. El denominador común es que llevan cincuenta partidos en el petate.
«No se pueden jugar más partidos que los que ha jugado el Atlético. Esto es una locura», dijo Ernesto Valverde el sábado, a propósito de las rotaciones tardías de Simeone. En el partido ante el Athletic regresó Barrios al once, pisó mal y volvió a romperse. Es su tercera lesión muscular desde febrero. Parece claro que algo hay que cambiar.
La Supercopa del Barça en los noventa
En primer lugar es pertinente echar la vista atrás, hacia cuando los grandes clubes delimitaban los torneos secundarios. «La Liga es la Liga y la Supercopa, otra cosa», dijo Cruyff en 1991, tras formar con los desconocidos Herrera y Álex en ambos partidos contra el Madrid. «El resultado no tiene importancia y no debe influir en el desarrollo de la Liga», añadió tras perderla. Mientras, en la Copa, aquel Barça solía alinear suplentes y tuvieron la alternativa titular otros canteranos como Pinilla, Busquets, Sergi López, Vucevic o Christiansen.
Hoy estas situaciones apenas se dan porque habitamos la sociedad del consumo y la impostura. Aunque sea sabido, cuesta reconocer que todas las competiciones no son igual de importantes. El tabú se eleva hasta provocar que cualquier derrota sea una catástrofe. En enero de 2020, el Barça cesó a Valverde tras perder la semifinal de Supercopa ante el Atleti, yendo líder en la Liga. El Madrid hizo lo propio con Alonso por perder la final contra el Barça, ya en 2026, cuando apenas llevaba media temporada en el cargo.
No obstante, grandes personalidades de Brasil han dado un paso al frente. Técnicos como Renato Gaucho están dispuestos a asumir las consecuencias. No viajó a Barracas para dirigir a su Vasco en el estreno de la Copa Sudamericana, sino que decidió permanecer en casa con varios titulares para no trastocar sus biorritmos y preparar la siguiente fecha liguera. La Conmebol lo sancionó por ello y Renato hubo de justificar su decisión con obviedades como que «los jugadores son humanos, no están hechos de hierro».
En efecto, todo lo que conlleva viajar y jugar un partido más aumenta el riesgo de lesión. Desde su Barça Innovation Hub, estudios científicos del club concluyen que «72 horas no son suficientes para que un futbolista recupere los isquiotibiales después de un partido. Uno de los factores claves en las lesiones es la falta de descanso».
El mundillo dice que lo de Renato es una falta de respeto. Lo cierto es que, en lugar de criticar tales decisiones de los entrenadores, los aficionados habríamos de estar de su parte porque nos debemos a los futbolistas. Y nadie espera que Infantino y compañía atiendan a rectificaciones basadas en la moral.
La profundidad de plantilla del Madrid
Aunque no es cuestión de regalar los torneos. Como dijo Renato, «la prioridad es el Brasileirao. Pero no estamos descuidando la Copa Sudamericana, todo lo contrario». En aquel Barça de los noventa Cruyff ganó tres Supercopas, ganó una Copa y alcanzó otra final. Se trata de tener conciencia y dar a cada cosa su justo lugar. Si la Supercopa aumenta equipos y se traslada a la Patagonia, okay: volarán los suplentes. Si un poderoso se inventa una nueva competición a jugar tras la Liga, okay: se jugará con suplentes. Y si el pretencioso Mundial finalmente dura solo cuatro años, como duró la Copa de la Liga impulsada por Núñez en los ochenta, pues que dure.

Es posible tratar las competiciones con seriedad porque las plantillas de los grandes clubes se corresponden con las demandas del fútbol contemporáneo. Todas cuentan alrededor de veinticinco jugadores utilizados en partidos oficiales. A este respecto, es el Madrid quien está de enhorabuena. Si bien su alineación titular es la que precisa más refuerzos cara a la 26/27, tiene futbolistas adecuados para la suplencia y una tercera unidad ideal.
Esa unidad la componen Asencio, Fran García, Pitarch, Palacios, Gonzalo y Victor Muñoz, que ya suena para ser repescado la temporada que viene. A saber: el hecho de ser canteranos suma, a priori, el plus de identidad que conviene a todo club y se siente en los partidos. De no ser alineados, su juventud les permite no caer en la desesperanza. Fran, el más asentado, parece conocer sus limitaciones y acepta su rol. Asencio se reveló ante Arbeloa, pero ha rectificado porque sabe que nunca aspirará a nada remotamente parecido al Madrid.
En cuanto a características, Asencio, Pitarch, Cestero o Palacios son ese básico universal que combina con todo. La prenda a destacar en citas señaladas se llama Gonzalo y se llama Víctor. Si el rival pide centrar: Gonzalo; si el partido pide desborde o contragolpe: Víctor. Lo fundamental es que todos ellos cumplen los mínimos de nivel requeridos para formar parte de la plantilla del primer equipo. Es, en suma, un buen fondo de armario con el que confeccionar alineaciones competitivas.
Recordar el Zidanes y Pavones para no repetirlo
Sin embargo, no conviene confundir términos. Buenos suplentes para el Madrid actual son Huijsen, Mendy, Camavinga, Tchouaméni, Brahim, Mastantuono y Rodrygo. Futbolistas insuficientes para hacer del equipo la potencia que ha sido, pero cuyo ingreso no mengua sobremanera el nivel de la alineación. Mientras la tercera unidad no está para ser titular en partidos exigentes, siquiera en caso de lesión o sanción de los titulares.
Precisamente el Madrid tiene su ejemplo en la política Zidanes y Pavones, donde los canteranos estaban para ser alineados en cualquier cita. La concepción de aquel equipo hizo que, por ejemplo, Mejía tuviera que defender a Morientes en una eliminatoria Champions, entonces el Monaco se clasificó. Fue la titularidad de los Pavones sin nivel lo que echó a perder el Madrid Galáctico que empezó ganando Champions y Liga, aunque se piense lo contrario.
En la actualidad fue notorio el impacto de Pitarch en el juego del equipo. Complementó bien un once que adolecía de dinamismo en el centro del campo. Sin embargo, usarlo como titular en eliminatorias como las del City o el Bayern acarreó fallos con valor gol porque hubo de asumir responsabilidades superiores a las de su nivel y madurez. Al final perdió el sitio y ahora vuelve para ayudar al filial.
El Castilla es un equipazo, según demuestra su ubicación en play off de 1ªRFEF con una media de edad inferior a veinte años. Afirman varios entrenadores de la categoría que no menos de siete de sus futbolistas jugarán el año que viene en Primera. Es cierto. Pero en el Madrid están para madurar y demostrar su valía a través del rendimiento en partidos menores. Ir ganándose el espacio. Y es hora de que la Supercopa, la Copa y cualquier nueva competición sean sus oportunidades.


Era obvio que el artículo iba a decir que el equipo con mejores segundas y terceras unidades es el Real Madrid. No el Barça, que en Agosto tendrá a Héctor Fort, Araujo, Balde/Cancelo, Marc Bernal, Gavi/De Jong, o Ferran, más un par de chavales que vengan de abajo. Vaya tela ^^.
Los equipos grandes tienen plantillas lo suficientemente amplias para no tirar ningún título. No hay que alinear suplentes y canteranos en Copa y Supercopa por decreto. El problema es que los figuras de hoy quieren jugarlo absolutamente todo, y eso es imposible. Vayamos al caso más reciente de Lamine Yamal: durante su pubalgia a principios de curso, creo que el Barça solamente perdió en Sevilla (incluso ganó en las semis de Supercopa); ahora, acaba de ganar en dos plazas muy complicadas como Getafe y Pamplona. Su club puede sobrevivir sin Lamine Yamal, no tiene que jugarlo absolutamente todo. Pero si no lo hace, protesta (como Vinicius, como Mbappe, como casi todos). Y claro, irse a 60 partidos más lo que jueguen con sus selecciones es insostenible. Pero es culpa de sus egos.
«El Castilla es un equipazo». Pierden 4-1 con el Cacereño.
Es que tiene huevos que, en cuanto a profundidad de plantila, «es el Madrid quien está de enhorabuena». El madridismo, y Javi Roldán es buena prueba de ello, vive en los mundos de Yuppi. Se han creído sus propias mentiras hasta llegar al absurdo. Así les va; y que sigan.
BOOOMMMM
Hernández Hernández (árbitro del Clásico) sobre si estaban comprados por Negreira:
«Le pite siete partidos al Barça B, perdio cinco”
«El mejor Barça de la la historia, le pite cinco veces, solo gano dos»
«Al Madrid le pite diez veces, gano
ocho”