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Los deportes ecuestres, en el punto de mira de los defensores de los animales

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Annika Schleu fue acusada de azotar en exceso a su caballo en Tokio, su caso puso en el punto de mira a los deportes ecuestres para las organizaciones de defensa de los animales (Foto: Cordon Press)
Annika Schleu fue acusada de azotar en exceso a su caballo en Tokio, su caso puso en el punto de mira a los deportes ecuestres para las organizaciones de defensa de los animales (Foto: Cordon Press)

El uso de animales en deportes es tan antiguo como los deportes mismos. Griegos y romanos ya empleaban caballos en sus carreras de carros, pero en la actualidad se han converitdo en una disciplina que llena páginas de polémicas en los medios.

Ante la celebración inminente de los JJOO de París 2024, la Federación de Equitación de Francia está intentando promover una guía de buenas prácticas que preserven el bienestar animal. En declaraciones de Sophie Dubourg, directora de la federación, que agrupa a 700.000 miembros, recogidas por el diario Liberation: «Nuestro deporte está mal percibido, por lo que debemos actuar y comunicarnos mejor sobre cómo es la relación entre jinete y caballo».

Sin embargo, la organización de defensa de los animales PETA ha exigido al Comité Olímpico Internacional la retirada de estas disciplinas deportivas por casos como el ocurrido en Tokio 2021, cuando un caballo se negó a saltar y la amazona, Annika Schleu le azotó con el látigo con todas sus fuerzas, mientras su entrenadora, Kim Raiser le gritaba que le diera más fuerte.

La entrenadora llegó a pegarle un puñetazo después. Según la etóloga especialista en comportamiento animal, Hélène Roche, esta no es una cuestión solo de activistas, los puntos de vista que reprueban estas actitudes están apoderándose del debate por la opinión pública.

Más grave aun fue el caso de Andrew Kocher, estadounidense, que en 2021 fue suspendido por diez años por usar espuelas eléctricas con sus caballos. Según las normas de la FEI, someter a un caballo a cualquier tipo de descarga eléctrica se considera abuso.

Pero no hace falta irse muy lejos. En España, en 2012 un hombre que mató a palos a su cabello de carreras tras perder una competición en el hipódromo de Manacor (Mallorca). Le cayeron ocho meses de prisión, la juez del caso manifestó en la sentencia «La muerte atroz de ese caballo de carreras en su propia cuadra del hipódromo es una aberración en el siglo XXI». Fue la primera persona en ingresar en prisión en España por un delito de esa naturaleza, pero fue excarcelado después de recurrir.

El dopaje de animales es otra de las grandes lacras desde hace décadas, pero sigue a la orden del día. Las suspensiones por inyectar analgésicos o esteroides son las más frecuentes. Fue sonado el caso del alemán Ludger Beerbaum en los JJOO de Atenas, que perdió el oro por un positivo de Betametasona, un esteroide. El oro fue a parar a Estados Unidos, aunque él declaró que la sustancia era un ungüento para tratar irritaciones de la piel del animal.

Además, aunque haya tratamientos legales, los activistas denuncian que los caballos también están sobremedicados. Los problemas para actuar sobre toda la hípica son que en cada país hay leyes diferentes. Si en Suecia y Suiza hay normas avanzadas, en los países del Golfo Pérsico las condiciones de los animales están muy lejos.

En España, PACMA denuncia que para los entrenamientos de deportes ecuestres se emplean «alambres de púas, fustas, látigos con descargas eléctricas, serretas (pieza metálica con púas que se coloca sobre el morro del caballo), bocado (pieza metálica que se coloca en la boca del animal y que se vale del dolor que le produce la presión ejercida por el jinete al tirar de las bridas), espuelas con las que golpean los lomos del animal o cuerdas que obligan al caballo a mantenerse con la cabeza agachada, lo cual le provoca graves lesiones cervicales».

Y lo que es peor, cuando dejan de ser rentables son enviados al matadero. La Cátedra Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos también habla de caballos eutanasiados debido a lesiones en las pruebas.

Francia es uno de los países con más licencias de deportes ecuestres. Ante la celebración de los JJOO de París 2024, su Federación no solo ha lanzado esa lista de recomendaciones para velar por el bienestar animal, en sus medios se está promocionando la figura de Grégory Cottard, cuyo caballo se llama Cocaïne du Val, que aboga por un enfoque de la equitación en el que prime siempre el bienestar animal. Queda por ver los resultados de los test antidopaje del torneo y si, una vez más, vuelve a dejar imágenes impresentables como las protagonizadas por la experición alemana en Tokio.

 

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