Selección Española

Un empate que señala las decisiones de De la Fuente

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Cucurella (Foto: Cordon Press)
Cucurella (Foto: Cordon Press)

La Selección española hizo historia en su estreno; una faena que el protagonista de ella haya sido su rival, la humildísima Cabo Verde. Los dirigidos por Leitão Brito consiguieron un empate a cero en su primera participación mundialista, toda vez que los españoles alargan un dato impropio de un país campeón: a partir de 2010 solo han ganado tres partidos en las fases finales.

Empatar contra Cabo Verde por no tener acierto

Como análisis, dice De la Fuente que Cabo Verde es un equipo muy organizado y que «cuando el balón no quiere entrar, no quiere entrar». Lo cierto es que los suyos chutaron mucho, pero solo siete veces a puerta y básicamente en una ocasión con verdadero peligro, si hablamos de fútbol en serio: el balón de Ferran que repelió el larguero.

Amplía Rodri, por su parte, que hay «poco que reprochar, es cuestión de mejorar en el acierto». La realidad es que en un empate contra Cabo Verde hay que reprochar distintos asuntos, por supuesto. Hay que reprochar que, ante la precaución con Lamine Yamal y Nico Williams, el seleccionador confeccionase dos bandas que en lo defensivo pueden ser el Getafe y en lo ofensivo pueden ser, no sé, el Getafe (dicho sea desde el respeto). Ningún jugador top, calidad limitada, cero desborde y todo empuje para un aspirante a campeón del mundo.

Por la derecha el lateral fue Llorente, futbolista cuyo impacto sucede desde los ataques lanzados en el Atleti, debido a su potencia, algo que en la Selección y contra Cabo Verde nunca puede darse. En todo lo demás (controles, toques, centros, timing, decisiones posicionales…), en todo lo que necesita España, Llorente es limitado. Por delante de él, Ferran volvió a actuar de extremo, posición que le demanda un contexto muy concreto que De la Fuente no brindó.

Ferran como extremo y sin socios

A Ferran no se le puede dar un balón en estático porque trata de desbordar y lo pierde. No se le puede dar un balón en asociativo porque trata de combinar y lo pierde. No se le puede dar un balón lanzado en duelo porque el zaguero se le impone. No se le pueden pedir centros porque no son precisos y la España que jugó, además, no tiene rematadores (prácticamente, ni llegadores) válidos. Todas esas situaciones se vieron ante Cabo Verde: Ferran falló más de diez pases y cada centro.

Gavi (Foto: Cordon Press)
Gavi (Foto: Cordon Press)

A diferencia de De la Fuente, en Qatar ‘22, Luis Enrique precisó algo más lo de pinchar a Ferran en la derecha. Como interior cercano le ubicó a Gavi y limitó las intervenciones de Ferran en las que tuviera que pensar y actuar desde el balón. Aprovechando el impulso ofensivo de Gavi, la consigna hacia Ferran era recibir e inmediatamente tocar abierto, a la espalda del lateral, sobre la ruptura profunda del interior. Entonces él se iba hacia el área (donde lo reubicó Guardiola, de donde no lo mueve Flick), lugar donde sí es influyente (donde está destinado al chut, o al control y chut, donde aparece su olfato), y esperaba que fueran otros quienes le sirviesen allí el balón. Ayer el interior cercano fue Fabián, que de profundidad va justo. Ferran solo pudo influir asaltando el área sobre los centros del otro costado, donde aparecía Cucurella.

Cucurella como atacante decisivo

Pudo marcar así Ferran, pero que Cucurella fuera el atacante de mayor influencia, en la vigente campeona de Europa, debería haber saltado la alarma; bien al contrario, el asunto persistió hasta avanzada la segunda mitad. Luego escuchas la rueda de prensa de De la Fuente y entiendes que era su plan: «La propuesta de Gavi en la banda era generar superioridad por dentro y pasillos [se entiende que exteriores] para la gente que llegara desde atrás».

Cucurella es un lateral eminentemente defensivo, voluntarioso en ataque pero sin finura técnica para centrar, desbordar o rematar; no obstante, la confección del equipo hacía que los desenlaces de jugada tuvieran que pasar por él. La cosa no cuajó, en el día de su anuncio como jugador del Madrid, aunque la parroquia merengue puede estar tranquila: Mourinho lo ha pedido para juntarlo a futbolistas (como Vinicius y Mbappé) que le permitan que no haga justo lo que en este partido tuvo que hacer, sino para que haga lo que está más preparado para hacer.

Ingresa Lamine, pero tarde y mal acompañado

Sobre la sintonía buscada en el sector izquierdo con Gavi, el seleccionador debería saber, en cualquier caso, que un equipo que junta dentro la categoría asociativa de Rodri, Fabián, Pedri y Oyarzabal no necesita generar superioridad numérica alguna, mucho menos contra Cabo Verde. Lo que necesita son delanteros que resuelvan ataques de distintas maneras.

Diney Borges y Oyarzabal (Foto: Cordon Press)
Diney Borges y Oyarzabal (Foto: Cordon Press)

Si bien no jugó Yeremy Pino, para ello salió finalmente Lamine, acompañado de Merino y luego de Olmo. Lo hicieron del setenta en adelante, forzándoles a la heroica. Aunque uno piensa que, si lo que buscaba De la Fuente era asociación interior en espacios reducidos, pues alinear a Olmo en vez de Gavi. Y que si era una evidencia que el rival iba a encerrarse y España necesitaría un llegador aéreo, pues hubiera jugado Merino. Ambos salieron y nada se solucionó. Más allá del escaso tiempo que estuvieron en el campo, hay otro porqué: en un equipo no solo influyen el nivel y el rol del futbolista, sino también las posiciones, las distancias de interacción. A este respecto, las decisiones del entrenador con los cambios fueron también equivocadas.

Olmo jugó por la izquierda y Merino por la derecha, entonces las conexiones con Lamine (el primero como alejado, el segundo como cercano) no se dieron. Olmo cerca de Lamine ya demostró ser decisivo en la Eurocopa, porque se asocia en corto y rompe en vertical como ninguno. De hecho, la ocasión más clara del tramo final llegó porque el del Barça se olvidó de su disciplina posicional, rompió por el pasillo interior derecho, Lamine lo encontró y Olmo, a su vez, encontró a Oyarzabal. Mientras Merino percutiendo desde el sector izquierdo podría aprovechar los recurrentes centros de Lamine, algo que Cucurella no pudo hacer porque no es un rematador (así se perdió, en efecto, un gol de cabeza).

Pedri como delantero presionante

Y a propósito de los centrocampistas, desde Pedri se dio el último despropósito de la alineación, esta vez en la fase defensiva. De la Fuente propuso presionar la salida rival desde un bloque zonal en 4-4-2 con Pedri como delantero y primer saltador. Sin ventaja numérica, física y posicional para el canario, el resultado fue que España apenas logró arrebatar balones arriba y el mejor centrocampista del mundo acabó desfondado.

Lo cierto es que, digan lo que digan De la Fuente y Rodri, el problema no fue de acierto, sino de elección de futbolistas y roles: el problema estuvo en la lógica del juego. Afortunadamente es un grupo asequible, donde Uruguay y Arabia Saudita también empataron. Afortunadamente pueden clasificarse tres equipos. Y afortunadamente Lamine Yamal ya estará recuperado para los siguientes partidos, así que nada hay que temer.

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