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Andre Agassi: «Veremos un Alcaraz más feroz si consigue cuidar la única cosa de la que solo tiene una: su muñeca derecha»

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La leyenda del tenis estadounidense ha repasado en Tennis Channel detalles de su carrera como su victoria en París en 1999, temas de actualidad como la lesión de Carlos Alcaraz, el regreso de Serena Williams y su nueva faceta como capitán de la Laver Cup. A 27 años de aquel título que completó su Grand Slam, Agassi sigue opinando de todo sin cortarse un pelo y valora la actualidad con la misma eficacia que cuando golpeaba la bola.

Han pasado 27 años desde que levantara el trofeo de Roland Garros un 6 de junio de 1999, pero no se olvida: «Fue un buen día. Hace mucho tiempo, pero fue un buen día», admite con una sonrisa. Aquel título no fue sencillo, tuvo que derrotar al campeón defensor en los octavos de final, y cuando lo logró, la sensación cambió por completo. «Cuando pasé esa ronda, sentí que podía ser el torneo de cualquiera».

Sin embargo, los días de descanso como favorito no siempre juegan a tu favor. «No sé si es siempre ideal tener un par de días libres y ser el favorito. Nunca haber cruzado la línea de meta te pesa más en la cabeza que cualquier otra cosa». La clave de aquella gesta estuvo en evitar a Marcelo Ríos en cuartos y en afrontar la final contra alguien clasificado en el puesto 100 del mundo: «Todo parecía estar alineándose, pero una parte de ti siempre piensa, si no aprovecho esto ahora, ¿cuándo lo haré?»

La conversación deriva hacia la naturaleza imprevisible del tenis y si un torneo tan caótico como el de este año es positivo para el deporte. Agassi no duda de que el tenis es, ante todo, una meritocracia. «Si no ganas, no ganas. Si ganas y nadie puede detenerte, eso es lo que hay». Para él, un gran talento que nunca conquista un Grand Slam ha desperdiciado algo valioso, porque ganar exige mucho más que habilidad. «Cuando veo un torneo así, me digo a mí mismo que no es mi lugar decir lo que este torneo necesita ser, ni el lugar de estos jugadores decir que se lo merecen. El que se lo merece es el que lo hace».

Agassi ha echado de menos a Alcaraz

La ausencia de Carlos Alcaraz, con solo 23 años, casi la misma edad que tenía Agassi cuando ganó su primer Grand Slam, ha sobrevolado todo el torneo. El americano prefiere no emitir un diagnóstico sin saber los detalles, pero sí tiene sus hipótesis: «No sé qué está afrontando. Si está tratando de calmarlo y elige ese camino antes de pasar por quirófano, es algo inteligente aunque se pierda un par de Grand Slams. Pero si lo que tiene requiere medidas más radicales, hay que elegir bien: hacerlo con los mejores, dejar que cure, porque tiene una larga vida por delante».

Andre Agassi (Foto: Cordon Press)
Andre Agassi (Foto: Cordon Press)

Pero hay algo más importante. Cree que si se recupera correctamente, podrá volver con mucha más hambre y ser más difícil de batir: «Creo que esto hará que alguien que claramente ama el juego y tiene hambre sea aún más agradecido por la oportunidad de volver. Veremos un Alcaraz más feroz si consigue cuidar la única cosa de la que solo tiene una: su muñeca derecha».

En esa línea, Agassi establece una distinción que considera fundamental entre estar en forma y estar preparado: «Hay una gran diferencia entre estar físicamente bien y estar listo. Preferiría enfrentarme a alguien que esté en forma pero no preparado que a alguien que quizás no esté en plena forma pero tiene todo a punto para competir». Una reflexión que aplica tanto a la situación de Alcaraz como a cualquier tenista que regresa de una lesión.

El tenis necesita rivalidades

El tenis, dice Agassi, se alimenta de sus grandes rivalidades. Él mismo la vivió frente a Pete Sampras y otros compatriotas, y sabe lo que aporta al espectáculo. Pone como ejemplo la épica entre McEnroe y Borg, o la de Nadal y Federer: «Cuando tienes a uno zurdo y otro diestro, a uno que parece que no jugará más de tres años porque es tan explosivo con su cuerpo, y al otro que parece que podría jugar hasta los 50 por la facilidad con la que lo hace… esos contrastes se exageran en el tenis porque es un deporte de uno contra uno. Captura la imaginación del público y creo que no está garantizado, pero hay que apreciarlo enormemente cuando lo tenemos».

Con Wimbledon en el horizonte, la transición de Roland Garros a la hierba es siempre un tema recurrente. Para Agassi, el cambio exige reaprender el movimiento desde cero. «Es una forma completamente diferente de desplazarse, una disciplina completamente diferente. La pelota es más baja y más rápida. Tienes que confiar en tu movimiento de una manera nueva, cuando estás estirado en las esquinas, tu instinto es salir de ahí rápido porque hay mucha pista por cubrir, pero si empujas demasiado fuerte en ese primer paso, en realidad pierdes mucho terreno».

El año pasado, Agassi asumió la capitanía del equipo americano en la Laver Cup, y la experiencia le dejó marcado de la mejor manera. «Me lo pasé muy bien, muchísimo bien con los chicos. Quieres dejar tu huella en su crecimiento como tenistas, pero tampoco quieres interferir cuando están a punto de competir. Es una línea muy fina».

El disfrute de ver competir a sus jugadores fue total, y la adrenalina lo llevó a soltar cualquier contención emocional. «¿Que si presto atención a lo que hace el otro equipo? En cierta medida tengo que respetar mi lado de la pista. ¿En quién confío? ¿A quién quiero en las trincheras? Estos chicos son Ferraris. No tenía que preocuparme de que mis emociones afectaran a su juego; si acaso, iban a ayudarles. Así que todos los frenos los quité y disfruto del tenis de una manera completamente nueva».

Andre Agassi (Foto: Cordon Press)
Andre Agassi (Foto: Cordon Press)

Agassi también habla de un proyecto que ocupa buena parte de su tiempo, un documental para Apple que está a punto de ver la luz. El objetivo, dice, va más allá de la nostalgia. «La gente no lee tanto como antes. Mucha gente lucha con distintas formas de, digamos, salud mental. Y empiezo a darme cuenta de que mi historia, a través de un medio diferente, puede servir para algo. Mi objetivo no es que alguien me conozca mejor a mí. Mi objetivo es que, conociéndome mejor a mí, se entiendan mejor a ellos mismos. El proyecto no estará terminado hasta que eso realmente se logre. Y estamos muy cerca».

El último gran tema de la noche es el anunciado regreso de Serena Williams al tenis con 44 años. Agassi no se atreve a juzgarla: «Está viviendo su mejor vida. Y si quiere estar en esa pista, que Dios la bendiga. Me encantaría verla, pero el resultado no me importaría en ningún nivel excepto en el suyo propio».

Cuando le preguntan si quizás Serena vuelve impulsada por el arrepentimiento, Agassi lo desmonta con rotundidad: «Si tiene arrepentimiento, tendría que explicarme de dónde viene eso. Lo hizo todo y lo hizo durante un período de tiempo muy largo». La conclusión es generosa y directa: «Si quiere ponerse a prueba a sí misma en una nueva era, en un nuevo momento, en un nuevo capítulo de su vida… contaré con ella».

Por último, la pregunta inevitable: ¿pensó alguna vez en volver después de retirarse? La respuesta: «No. Nunca quise dejarlo. Quería retirarme. Es decir, quería irme habiendo dejado todo. Quería no tener arrepentimientos. Quería saber que no me quedaba nada más, que lo había dado todo».

Agassi sobrevivió a varias generaciones de tenistas y cada vez que llegaba una nueva, la pregunta sobre si era su momento de parar aparecía de nuevo. La respuesta siempre era la misma, que aún no: «Llegué a un punto en el que me dije que no iba a parar hasta que realmente no pudiera responder a mi oponente. Y cuando perdí contra Federer en la final del US Open de 2005, supe que mi tiempo era limitado». Un final elegido, no impuesto.

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