Tenis

Ivan Ljubicic: «Rafa Nadal no tenía un gran saque, con él siempre acababas en los intercambios; me sentía relativamente cómodo contra él»

Es noticia
Ivan Ljubicic (Foto: Off Court With Greg Rusedski y The Tennis Mentor)
Ivan Ljubicic (Foto: Off Court With Greg Rusedski y The Tennis Mentor)

El croata Ivan Ljubičić, exnúmero tres del mundo, campeón de Indian Wells en 2010 y pieza clave de la Croacia que ganó la Copa Davis en 2005, es hoy una de las voces más respetadas del tenis desde los banquillos y los despachos. Tras una sólida carrera en el circuito, se convirtió en entrenador de élite (de, entre otros, Roger Federer, a quien acompañó en la etapa final de su carrera) y actualmente dirige el alto rendimiento de la Federación Francesa de Tenis. En una entrevista ha repasado su trayectoria, desde una infancia marcada por la guerra de Bosnia hasta la élite del tenis.

Lo más importante es lo que ha dicho de Rafa Nadal. Contra él, sentía que tenía opciones. Solo le ganó dos veces, pero nunca tuvo la sensación de que fuera imposible competir contra él: «Contra Rafa sentías que tenías tiempo. Él se coloca muy atrás al resto, así que te permite hacer tu juego, sobre todo en mis turnos de servicio. Por eso me sentía relativamente cómodo. Obviamente perdí muchas más veces de las que gané, pero sí le gané dos veces. Y siempre tuve la sensación de que, si jugaba bien, iba a tener mis opciones, mis oportunidades. Además, no tiene un gran saque, así que siempre acabas entrando en los intercambios».

Luego, cuando buscó pulir el juego de Federer para enfrentarse al español, le recomendó golpear plano y agresivo: «Había una cosa clara: contra Rafa no puedes limitarte a cortar el revés. Para mí era evidente que, si quería tener alguna opción de ganarle, tenía que golpear esos reveses. Mi idea era que los pegara planos: no simplemente empujarlos ni jugar un topspin alto, sino atravesar la pelota».

Al final, considera que ambos rivales han tenido un impacto imborrable en la historia del tenis, pero los números son de cierto serbio: «En cuanto al impacto en el juego, creo que Roger lo tuvo claramente, al menos desde mi punto de vista. Su influencia fue enorme: cambió la forma de entender el tenis, la manera de jugar y también la forma en que el público se relaciona con este deporte. Y Rafa también tuvo un impacto enorme, aunque de otra manera y en distintos momentos de su carrera. Su intensidad, su físico y su competitividad llevaron el tenis a otro nivel. En ese sentido, la huella que dejaron Roger y Rafa en el juego quizá sea incluso mayor que la de Novak Djokovic. Ahora bien, si hablamos simplemente de resultados, entonces es evidente que Novak es el que más ha ganado».

Ivan Ljubicic (Foto: Cordon Press)
Ivan Ljubicic (Foto: Cordon Press)

Aparte, define su juego como un estrangulamiento: «Cuando Novak estaba en forma era quizá el rival más difícil para mí. Yo dependía mucho de mi saque para conseguir puntos gratis, y con él eso simplemente no era posible. No solo no te daba puntos fáciles, sino que la bola te volvía más rápido que tu propio saque. Te iba moviendo de un lado a otro y te acababa asfixiando, porque no te daba una pelota clara para arriesgar».

Aun así, probablemente es al suizo al que más temía: «Contra Roger era más complicado, porque siempre hacía algo diferente. Recuerdo que jugué contra él cuatro veces en tres meses al principio de 2005: final en Doha, final en Rotterdam, final en Dubái y luego otra vez en Miami. Y cada partido era distinto. Después de perder pensaba: ‘Vale, ya sé lo que tengo que hacer la próxima vez’. Pero cuando volvías a jugar contra él era como enfrentarte a un jugador diferente. En Rotterdam fue una gran batalla, 7-6 en el tercero para él y tuve mis oportunidades. En Dubái estaba sacando y subiendo a la red muchísimo. En Miami jugaba más atrás y con bolas altas. Siempre era un partido diferente, así que tenías que adaptarte constantemente a él, y él siempre era mejor que tú en lo que estuviera haciendo. En ese sentido, para mí era muy difícil jugar contra él».

Lo que no podría es comparar épocas, porque el tenis ha cambiado considerablemente: «Aun así, cuando miro vídeos y partidos de 2005, 2006, 2007 u 2008, veo que el tenis era diferente. Los jugadores fallaban muy poco, eran extremadamente precisos con la selección de golpes y construían los puntos con mucha claridad. Hoy el juego es más de pegar fuerte, mantenerse cerca de la línea y volver a pegar fuerte. Por eso creo que es imposible comparar épocas. El tenis es distinto ahora. Quizá hoy la pelota vaya más rápido o el juego sea más físico, pero eso no significa que sea mejor o peor, simplemente es diferente. Comparar generaciones es algo muy complicado».

El paso de Ivan Ljubicic de jugar a entrenar

El cambio crítico en su relación con el tenis se produjo cuando convirtió a una leyenda como Federer en su pupilo. Un paso enorme que le supuso algo de síndrome del impostor: «Estábamos en Londres, yo estaba comentando para Sky. Fuimos a cenar como amigos y, al final de la cena, de repente me dijo algo así como: “Ah, por cierto, ¿te interesaría entrenarme?”. Me caí de la silla. Fue algo muy casual. Al principio sentí un orgullo enorme, pensé que era el mejor trabajo del mundo, pero muy rápidamente me vino otra pregunta: “Vale, ¿pero qué hago ahora? ¿Cómo puedo hacer que él sea mejor?”».

Ivan Ljubicic (Foto: Cordon Press)
Ivan Ljubicic (Foto: Cordon Press)

Pero empezaron desde más debajo de lo deseado, el suizo estaba en crisis: «El comienzo fue complicado. Todo el mundo recuerda 2017, 2018 o 2019, pero 2016 fue un año difícil. En el primer torneo juntos, en Brisbane, Roger estaba muy enfermo y perdió la final contra Raonic. Luego en el Open de Australia cayó en semifinales contra Djokovic y después se rompió el menisco. Después de Wimbledon 2016 su rodilla no estaba bien. No era exactamente dolor, sino debilidad. Al final decidimos parar la temporada antes de tiempo. Roger fue quien dijo: “Terminemos aquí, voy a pasar unas semanas con mi familia y luego volvemos a trabajar para preparar el año siguiente’. Usamos ese 2016 para preparar lo que vendría después».

Y el gran cambio llegó en 2017: «Después de ese parón trabajamos durante meses. Cuando volvió en 2017 todo encajó. Ese año fue increíble, En 2017 siento que prácticamente solo perdió un partido de verdad: la semifinal del Masters de Londres contra Goffin. Ese fue el único que realmente dolió».

Los inicios en Yugoslavia

Su relación con el tenis empezó de forma casi accidental. No fue uno de esos niños que crecen con una raqueta en la mano desde los tres años. De hecho, empezó relativamente tarde, con nueve. Y todo por culpa de la televisión, estaba viendo Wimbledon cuando decidió que quería probar ese deporte. «Fue un accidente. Un verano, debía de ser 1988, mi padre nos dijo a mi hermano y a mí que ya éramos mayores y que teníamos que hacer algún deporte. Mi hermano, que es tres años mayor, dijo que quería jugar al fútbol como todo el mundo. Y en la televisión estaban dando Wimbledon. Yo me giré y dije: ‘Quiero hacer eso’. Ni siquiera sabía lo que era», recuerda.

Creció en Banja Luka, en Bosnia, en un entorno donde el tenis no era precisamente un deporte habitual. Su infancia fue muy activa físicamente, pero sin una estructura deportiva formal. «Era un niño muy activo. Jugábamos al baloncesto, al fútbol, corríamos por el bosque… hacíamos muchas cosas. Así que estaba bastante desarrollado físicamente y tenía buena coordinación. Cuando empecé con el tenis aprendí rápido».

Ivan Ljubicic (Foto: Cordon Press)
Ivan Ljubicic (Foto: Cordon Press)

El deporte también estaba muy presente en su familia por la figura de su padre, que había sido futbolista de joven. Sin embargo, no pudo seguir con esa carrera porque su propio padre le obligó a dejar el fútbol para ponerse a trabajar. Por eso quiso que sus hijos sí tuvieran esa oportunidad: «Mi padre había jugado al fútbol cuando era joven, pero su padre le obligó a dejarlo para ir a trabajar. Así que tenía ese sueño de que sus hijos hicieran deporte».

Estalla la guerra

Todo cambió cuando estalló la guerra de Bosnia. Su familia se vio obligada a abandonar su casa y se convirtió en refugiada en Croacia. Fue un periodo extremadamente duro que marcó profundamente su vida. «La guerra llegó y nuestras vidas se pusieron patas arriba. Terminamos en un campo de refugiados. Fue un momento muy complicado para nuestra familia. Pero yo me llevé mis raquetas y seguí jugando al tenis».

Acabaron en Opatija, una ciudad costera croata, donde Ljubičić siguió entrenando como podía, jugando con aficionados y sin apenas recursos. «Jugaba dobles recreativos con quien quisiera jugar. No tenía dinero para pagar entrenadores, pero seguí jugando y jugando». El giro llegó en Italia.  Gracias a una iniciativa solidaria, la federación bosnia pidió ayuda a clubes europeos para acoger a jóvenes jugadores afectados por la guerra. Uno de los mejores clubes de Italia decidió aceptar a diez niños bosnios.

Ljubičić fue uno de ellos: «Un día alguien me preguntó si quería ir a Italia. Lo hablé con mis padres y dijimos que sí. Era una oportunidad increíble», recuerda. Aquel viaje cambió completamente su vida.

Durante tres años vivió prácticamente dentro del club. Tenía 15, 16 y 17 años. No hablaba italiano y tampoco podía seguir una educación normal. Su vida se reducía a entrenar tenis todos los días. «Vivía en el club y jugaba tenis todo el día. No iba a la escuela porque en aquella época no existía el aprendizaje online».

El nivel del club era altísimo. Allí entrenaban jugadores profesionales como Karatev, Camporese o Furlan, y aquel ambiente competitivo aceleró su progresión. «Para mí era increíble. Venía de un pequeño pueblo de Bosnia y de repente estaba entrenando con jugadores de ese nivel».

Ivan Ljubicic y Rafa Nadal en 2005 (Foto: Cordon Press)
Ivan Ljubicic y Rafa Nadal en 2005 (Foto: Cordon Press)

Los resultados no tardaron en llegar. En categoría júnior empezó a destacar en torneos importantes y llegó incluso a la final de Wimbledon júnior. «En 1996 empecé a jugar torneos júnior internacionales. Gané algunos torneos en Italia y luego llegué a la final de Wimbledon júnior. Fue entonces cuando el circuito empezó a fijarse en mí». Ese fue el inicio real de su carrera profesional.

Riccardo Piatti y el cambio radical en su juego

Uno de los encuentros más importantes de su carrera fue con el entrenador italiano Riccardo Piatti, que terminaría siendo su técnico durante toda su trayectoria. Piatti lo vio entrenar en el club italiano y decidió incorporarlo a su grupo de jugadores en Montecarlo. Ljubičić tenía entonces 17 años. «Riccardo decidió crear un equipo de jóvenes jugadores y me dijo que tenía que ir a Montecarlo si quería trabajar con él. Así fue como llegué allí».

El comienzo no fue sencillo. El estilo de juego de Ljubičić era completamente distinto al que Piatti quería desarrollar. En aquel momento jugaba serve and volley, inspirado por Stefan Edberg. «Mi juego era saque y volea todo el tiempo, incluso con el segundo saque».

Pero Piatti tenía otra idea. Desde el primer entrenamiento quiso reconstruir su tenis desde la base. «El primer día me dijo que iba a entrenar con los hermanos Sánchez. Jugamos durante cinco horas solo cruzados y paralelos, sin puntos. Yo estaba muerto».

Ese cambio fue radical. Pasó de un tenis de ataque constante a un juego mucho más sólido desde el fondo de pista. «Me dijo que teníamos que construir una base desde cero. Por eso tardé casi dos años en entender realmente mi juego».

La entrada en la élite del tenis

El salto definitivo llegó a finales de los años noventa. Tras varios años de adaptación, Ljubičić consiguió romper la barrera del top 100 en 1999, lo que marcó el inicio de su consolidación en el circuito. Pero uno de los cambios clave de su carrera llegó en 2003, cuando decidió modificar por completo su derecha. Sentía que ese golpe limitaba su juego. «No podía generar velocidad con la derecha. Tenía una empuñadura muy extrema y siempre me sentía incómodo».

Ivan Ljubicic, Bertrand Perret y Caroline García (Foto: Cordon Press)
Ivan Ljubicic, Bertrand Perret y Caroline García (Foto: Cordon Press)

Tomó entonces dos decisiones importantes: cambiar radicalmente la empuñadura de la derecha y contratar un preparador físico, algo que todavía no era tan habitual en el circuito. «Decidí cambiar completamente la empuñadura y contratar a un preparador físico. Fue una inversión grande en aquella época». Ese cambio transformó su juego. En 2004 empezó a obtener grandes resultados y poco después entró definitivamente en la élite del tenis mundial.

Los grandes momentos de su carrera

Uno de los primeros hitos llegó con la medalla olímpica en dobles en Atenas 2004, que considera uno de los momentos más especiales de su carrera: «Cuando llegué al US Open después de los Juegos Olímpicos y la gente me preguntaba qué hacía, decía que había ganado una medalla olímpica. Incluso quienes no sabían nada de tenis entendían lo que significaba».

Su carrera alcanzó el punto más alto cuando llegó a ser número tres del mundo, aunque el gran título individual llegó en 2010, cuando ganó el Masters 1000 de Indian Wells: «Sentía que merecía ganar un gran torneo antes de retirarme. Indian Wells fue como la guinda del pastel de mi carrera».

El final de su carrera

El final llegó de forma gradual. Ljubičić empezó a sentir que su etapa como jugador estaba llegando a su fin, aunque no fue una decisión fácil. En un momento de dudas incluso habló con Roger Federer, quien intentó convencerle de que siguiera compitiendo un poco más: «Estaba pensando si debía seguir o no. Roger vino a mi habitación y me dijo que quizá debía intentarlo un poco más, ver qué pasaba en Roland Garros o Wimbledon».

Ivan Ljubicic (Foto: Cordon Press)
Ivan Ljubicic (Foto: Cordon Press)

Aquella conversación le dio algo de motivación para continuar un tiempo más, pero finalmente entendió que su etapa había terminado: «Tenía dos hijos, llevaba muchos años viajando y sentía que ya no iba a ganar nada grande. Así que estaba preparado para empezar una nueva vida». Y así comenzó la siguiente etapa de su carrera: primero como comentarista, después como entrenador y finalmente como uno de los dirigentes más influyentes del tenis europeo.

 

 

Un comentario

  1. Pingback: Ivan Ljubicic analiza su carrera y su experiencia enfrentándose a Nadal, Federer y Djokovic - Hemeroteca KillBait

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*