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Barack Obama: «Wembanyama tiene que trabajar su condición física; se le nota que acaba muy fatigado»

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Barack Obama (Foto: All the smoke)
Barack Obama (Foto: All the smoke)

El expresidente de Estados Unidos Barack Obama ha concedido una entrevista al programa All the Smoke, conducido por los exjugadores de la NBA Matt Barnes y Stephen Jackson, grabada en la cancha del recién inaugurado Obama Presidential Center, en el South Side de Chicago. Durante la conversación habló largo y tendido de los Knicks campeones y de un jugador que ha conseguido captar su atención pese a llevar solo dos años en la NBA: Victor Wembanyama.

El pívot francés ha logrado algo que muy pocos jugadores consiguen tan pronto como es convertirse en objeto de análisis de uno de los mayores aficionados al baloncesto que ha pasado por la Casa Blanca. Obama explicó que pudo verle por primera vez en directo durante el All-Star y salió convencido de su potencial. «Creo que va a llegar exactamente al nivel que todos imaginamos. Lo vi en el All-Star por primera vez en directo y no recuerdo haber visto nunca a alguien tan alto moverse así. Tiene que encontrar cuál va a ser su movimiento de referencia. Todo el mundo habla de eso. También tendrá que ganar algo de peso y trabajar su condición física, porque se le nota que acaba muy fatigado».

El expresidente cree que buena parte de ese desgaste tiene una explicación táctica, porque defender en la NBA actual exige mucho más que hace unos años, especialmente para un jugador de la estatura de Wembanyama: «Hoy defender es muchísimo más difícil. Ya no basta con proteger la pintura. A él le ves defendiendo cerca del aro y, un segundo después, saliendo a puntear un triple. Eso exige muchísimo físicamente y seguramente tendrá que adaptar un poco su cuerpo para soportarlo». Aun así, se mostró convencido del futuro de la franquicia texana: «Ese equipo tiene un futuro enorme».

Barack Obama adora a los Knicks

Obama confesó que su primer gran ídolo fue Walt Frazier, el legendario base de los Knicks campeones de los años setenta. Por eso vivió con especial ilusión el título de Nueva York, el primero del equipo en más de medio siglo. «El primer equipo del que me hice aficionado fueron aquellos Knicks que ganaron el anillo en 1973. Este año cumplo 65. Ha pasado muchísimo tiempo».

Victor Wembanyama (Foto: Cordon Press)
Victor Wembanyama (Foto: Cordon Press)

Lo que más le ha gustado al expresidente del éxito de los Knicks fue fruto de un crecimiento colectivo poco habitual: «Son de esos equipos que encuentran la química justo en el momento adecuado. Hay temporadas en las que durante la liga regular parece que nada termina de funcionar y, de repente, todo encaja». También quiso destacar el rendimiento de OG Anunoby. «Me cuesta recordar unos playoffs mejores de un jugador que nunca había sido All-Star. Durante toda la postemporada fue una auténtica roca».

El mayor elogio fue para Jalen Brunson, al que situó entre los mejores bases pequeños de las últimas décadas: «Brunson es increíble. Lo que más me impresiona es su dureza, su resistencia y su fortaleza mental. En ningún momento tienes la sensación de que vaya a venirse abajo. Nunca duda de sí mismo y tampoco permite que su equipo dude. Para un jugador elegido en segunda ronda del draft, nadie imaginó que pudiera llegar tan lejos». Obama también subrayó el enorme mérito físico de un base de su tamaño. «Lo que han hecho jugadores como Curry, Isaiah Thomas o ahora Brunson tiene muchísimo mérito. Aguantar durante años el castigo físico que reciben jugadores de esa estatura sin dar un paso atrás demuestra compromiso, pero también carácter. Brunson tiene corazón de campeón. En Nueva York no volverá a pagar una comida en su vida. Es el rey de Nueva York».

Los Spurs, antes de tiempo

Obama reconoció que, independientemente de sus filias personales, siente debilidad por el joven proyecto de San Antonio y destacó especialmente a Stephon Castle y Dylan Harper: «Castle y Harper me encantan. Son muy competitivos. Harper estuvo a punto de ganar él solo un partido de las Finales».

Explicó además por qué cree que el equipo tiene tanto futuro: «Cuando ves a esos chicos en la pista, tienen esa expresión de quien no le teme a nada. A veces la juventud juega a tu favor porque todavía no eres consciente de lo difícil que es todo. Han llegado antes de lo previsto y esta experiencia les va a venir muy bien tanto a ellos como a su entrenador, que también es joven. Tienen un núcleo magnífico sobre el que construir».

 

También analizó el papel de De’Aaron Fox y la falta de un director de juego más clásico. «De’Aaron Fox es un grandísimo jugador, pero no es un base organizador. Creo que al equipo le habría venido muy bien un director de juego de los de toda la vida, un Chris Paul o un Steve Nash, alguien que supiera poner orden, hacer jugar al equipo y dar el balón al compañero adecuado en el momento oportuno. Creo que Harper acabará siendo ese jugador, pero solo tiene veinte años».

El baloncesto como refugio

Obama recordó que creció en Hawái sin la presencia de su padre y que el baloncesto fue el primer lugar donde encontró un sentimiento de pertenencia: «Para mí el baloncesto era un sitio donde sentía que encajaba. Allí podía estar con otros chicos, competir, aprender a trabajar en equipo… Todo dependía de si sabías jugar o no. Eso era lo único que importaba. Para mí fue un refugio».

También explicó que muchos de sus referentes masculinos estaban en la televisión: «No había muchos hombres adultos que se parecieran a mí. Así que me fijaba en Walt Frazier, en Julius Erving, en cómo jugaban y también en cómo se comportaban fuera de la pista. Todo eso acabó formando parte de mi identidad. Nunca llegué al nivel de vosotros, pero el esfuerzo, el compañerismo y todo lo que aprendí gracias al baloncesto se quedó conmigo para siempre».

Jalen Brunson (Foto: Cordon Press)
Jalen Brunson (Foto: Cordon Press)

Recordó además el último partido serio que disputó, el día de las elecciones presidenciales de 2016: «Ese día estaba enchufadísimo. Me entraba absolutamente todo. Cuando terminé pensé: ‘Esto es el diablo diciéndome que siga jugando para que la semana que viene me rompa el tendón de Aquiles’. Hace diez años fue la última vez que jugué un partido de pista completa».

Aquellos partidos eran realmente intensos. En uno de ellos recibió un codazo que le abrió el labio y tuvo que comparecer públicamente con puntos de sutura. Años después enmarcó la fotografía y se la regaló al autor del golpe con una dedicatoria: «Para el único hombre que ha agredido a un presidente de Estados Unidos… y ha salido impune».

El juego de antes y el de ahora

Obama considera que el baloncesto de los noventa representó el punto culminante de la NBA: «Para mí, los noventa fueron la mejor época del baloncesto. Estaba en Chicago viendo a Jordan y a aquellos Bulls. Eran partidos muy físicos. Prácticamente tenías que arreglártelas solo porque apenas había ayudas y casi todo el juego pasaba por la pintura».

En su opinión, la evolución del baloncesto moderno ha incrementado muchísimo el desgaste físico: «Ahora incluso los pívots tiran de tres. Todo el mundo tiene que cubrir muchísimo más espacio y eso exige un esfuerzo enorme». Por eso cree que podría existir una relación entre ese cambio y el aumento de las lesiones musculares: «A veces me pregunto si eso explica tantas lesiones de tejidos blandos: cuádriceps, gemelos y tendones de Aquiles».

De jugador a entrenador

Al explicar su vida tras abandonar la Casa Blanca, Obama recurrió a una comparación deportiva: «Siempre digo que es como pasar de jugador a entrenador. Nunca vuelves a sentir exactamente la misma adrenalina que cuando estás en la pista. Pero descubres otra satisfacción distinta: ayudar a otra persona a crecer, verla desarrollar todo su potencial y convertirse en un gran líder. Al final eso acaba significando mucho más que cualquier otra cosa».

También comparó el trabajo en la presidencia con el deporte de élite: «Cuando estás en la Casa Blanca vives en una trinchera. Cada día llegan decisiones enormes, con consecuencias de vida o muerte. Evidentemente no es lo mismo que el deporte, pero sí comparte esa sensación de luchar junto a un grupo bajo una presión constante. Cuando superas algo así juntos, el vínculo que se crea es muy difícil de explicar. Los militares hablan exactamente de esa misma sensación».

 

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