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Eliud Kipchoge: «El problema en Europa es que la mayoría de la gente corre sola»

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Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

Medallista y bicampeón olímpico en maratón y campeón mundial de los 5000 metros, el keniata Eliud Kipchoge es uno de los mejores corredores de larga distancia de la historia. Uno más de aquellos deportistas africanos que, como solían tener tantos en común, de pequeños iban al colegio cubriendo largas distancias a pie, a veces corriendo.

Su éxito más reciente fue la maratón de Berlín con una marca de 2:02:42, corrió solo desde los 32 kilómetros dejando atrás al etíope Derseh Kindie, y otro hito difícil de igualar, fue el primero en ganar esa prueba cinco veces. En los Juegos Olímpicos de París tuvo que retirarse de la prueba y, tras más de dos décadas compitiendo, anunció que posiblemente esos eran sus últimos juegos.

En una aparición en Feel Better, Live More, de Rich Roll, ha compartido su filosofía y puntos de vista sobre correr, que puede considerarse algo más que un deporte. Es también una forma de relajación, de encontrarse en el mundo e incluso de meditación. Porque, para Eliud Kipchoge, el maratón no se corre solo con las piernas: se corre, sobre todo, con la mente. La fuerza física, por admirable que sea, no basta sin una mente entrenada y consciente. «Correr no es cuestión de piernas. Correr es cuestión de mente», dice.

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

Esa conexión entre cuerpo y mente es especialmente importante en la larga distancia. Cuando llega el agotamiento, la mente pierde concentración, «A veces, cuando estás solo, crees que estás corriendo y no estás corriendo. Tu mente está en otro lugar. Tus piernas pueden estar en el parque, pero tu mente puede estar en el avión. Así que necesitas un grupo que proteja tus pensamientos de dispersarse, de irse, y los traiga de vuelta a donde estás corriendo». Y es entonces cuando hay que saber situarla donde está el cuerpo. Para Kipchoge, mantener el pensamiento anclado en el presente no es solo una técnica de concentración, sino una filosofía de vida: estar donde se pisa, no donde se sueña.

Por eso insiste en el valor de correr en grupo. La compañía, dice, es un ancla emocional y mental: «Necesitas un grupo para proteger tus pensamientos de que se dispersen, de que se vayan, y traerlos de vuelta a donde estás corriendo». Esta práctica, común en su rutina de entrenamientos en Kenia, no solo motiva, sino que mantiene la mente enfocada y el ritmo sostenido.

Kipchoge considera que muchos corredores occidentales fracasan en su disciplina porque corren en soledad, con la mente dividida entre el esfuerzo físico y el ruido del día a día. En su método, la concentración es la herramienta más poderosa: estar presente es estar preparado: «En América y en Europa, la mayoría de la gente corre sola. Pero mi consejo es que, por eso siempre digo que quiero hacer del correr un evento familiar. Si quieres disfrutar más corriendo, consigue un grupo. Júntate con dos, tres, cuatro, cinco personas. Reúnanse en un punto. Si es todos los días, mejor todavía. Y corran. Lo disfrutarán. Hablarán mientras corren, surgirán ideas, y las pondrás en papel».

Eliud Kipchoge contra la pereza

Sobre la motivación para correr, el keniata recuerda que no tiene que ser un estado constante. A veces el cuerpo no responde con entusiasmo y la cama parece tener una atracción magnética difícil de resistir: «Hay días en los que no tengo ganas de correr. En absoluto. Pero me quedo acostado en la cama y me pregunto: si no corro, ¿qué va a pasar?».

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

En la parte divertida, Kipchoge es consciente de los mecanismos de autoengaño: uno promete salir más tarde, quizás a media mañana o por la tarde, pero rara vez se concreta. «Sabes que si no corres por la mañana, te mentirás a ti mismo diciendo que lo harás a las 10. Luego a las 10 dirás que a las 4. Y así, el día se habrá ido». Su solución es sencilla pero elocuente: confiar en que el movimiento activa el cuerpo antes que cualquier pensamiento.

Una vez en la calle, todo cambia. No hace falta esperar señales divinas ni un estado de ánimo perfecto. «Me levanto, me pongo las zapatillas, me visto y salgo a la carretera. En diez minutos de trote, mi cuerpo ya se activa de nuevo y regreso a la vida». Kipchoge no idealiza el esfuerzo, lo interioriza. No espera estar motivado para actuar; actúa para estar motivado.

Los éxitos y el ego

Kipchoge se compara con un árbol. Describe su vida como el arte de escalar por el tronco de un árbol rama a rama, sin detenerse en ninguna: «Creo en una filosofía según la cual, si estás subiendo un árbol, estás pisando las ramas. Y en el momento en que agarras una rama, la pruebas: si es lo suficientemente fuerte como para sostener tu peso, entonces subes. Pero apenas te afirmas en esa rama, apuntas a la siguiente. Olvidas la anterior. Apuntas a la próxima y subes».

Para alcanzar el éxito, hace falta avanzar continuamente. Sin embargo, rechaza glorificar ser el número uno, es una fase más: «No creo en el éxito. Pero sí creo en la buena preparación y la planificación, que pueden llevar al éxito. El éxito está ahí, no lo niego, pero creo en la preparación, en una preparación limpia y en una planificación clara que puedan llevarte hasta él. El éxito te espera, te dice: ‘solo tienes que atraparme’. Pero antes debes estar preparado, bien planificado y ser capaz de sostenerme. Si no has hecho el trabajo, el éxito no llegará».

Su preparación es una forma de vida: metódica, constante y austera, alejada de los grandes gestos, centrada en lo esencial. Aguantando el dolor con estoicismo. Para él, el sufrimiento físico y mental es una parte irrenunciable del camino hacia cualquier meta significativa. No lo rechaza, lo acepta. Incluso lo reivindica como compañero de ruta: «El dolor es una buena cosa. Es una cosa buena. El dolor te guía para saber que tienes que trabajar duro. Te guía para respetar el éxito que has logrado. Si todas las personas exitosas no sintieran dolor, verías cosas muy distintas en este mundo». Esa aceptación del dolor no es resignación, sino comprensión de su valor transformador. Por eso, sonríe cuando el cuerpo se agota: «Si sientes dolor, si lo sientes de verdad, entonces muéstralo. Si lo sientes, siéntelo. Cuanto más sigas moviéndote con el dolor, ahí es donde está el éxito».

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

La capacidad de avanzar más cuando otros no pueden, no la considera de cracks, sino un componente ético. Se logra gracias a la humildad: «Siempre que estás en la cima de algo y tienes ego, esa es la señal del fracaso». La verdadera grandeza no está en destacar, según él, consiste en saber ser uno más: «Confío en que, en el momento en que expulsas el ego, es cuando puedes pensar con claridad, respetar a los demás y entrenar bien». Para él, las largas distancias son ejercicios de meditación: «Confío en las carreras largas. Cuando corres mucho tiempo, aprendes a manejar el sufrimiento. Es la única forma de calmar tu mente».

El récord de Berlín

El 25 de septiembre de 2022, Eliud Kipchoge volvió a hacer historia: rompió su propio récord mundial en la Maratón de Berlín. El impacto fue global, pero la presión también. Kipchoge revela que los medios esperaban de él no una carrera destacada, sino un récord. «Entré en la sala de prensa y todos los canales me preguntaban: ‘¿vas por el récord del mundo?’ Yo les dije: ‘no, ¿quién les dijo eso? Estoy aquí para correr una buena carrera. Si esa carrera puede traducirse en un récord del circuito o incluso en un récord mundial, lo apreciaré’».

No obstante, en su fuero interno, sabía que tenía una oportunidad real: se sentía bien físicamente, el ritmo de los pacers era óptimo y al cruzar la mitad del recorrido en menos de 60 minutos vio que era posible. «Eso fue una gran motivación para mí. Si estoy cruzando por debajo de 60 en la mitad, entonces voy a por el récord mundial». Porque no suele tener como referencias a los rivales: «Si alguien quiere correr mi carrera, es bienvenido. Pero yo corro mi propia carrera. No miro hacia atrás para ver quién está. Corro enfocado en lo mío».

Solo desvía la mirada cuando corredores amateurs intentan imitarlo, «Vi a uno que se cayó el año pasado intentando correr a mi ritmo. Me pongo tenso al ver eso», confiesa. Y por último, subraya que todavía seguirá al pie del cañón: «Me retiraré cuando mis músculos ya no asimilen los entrenamientos, cuando mi mente ya no esté activa. Pero seguiré corriendo por caridad, para mi fundación, para construir bibliotecas y conservar el medio ambiente».

 

 

8 comentarios

  1. Hombre, pero un poco de empatía antes de empezar a dar su parecer sobre correr
    no hubiera estado mal sobre las criaturas que han fallecido.

  2. Me parece maravillosa su filosofía , la forma como lleva sus entrenamientos y su humildad. Dios lo bendiga!!!Solo aquellos que han sido atletas, realmente lo pueden entender. Que sigas cosechando logros, CAMPEÓN 🙏🙌🥳

  3. Alfredo Muñoz Ramírez

    Este hombre es un ídolo y un ejemplo a seguir.
    Aquí Alfredo Muñoz de Chile

  4. Es una persona que corre no como un deporte sino como una filosofía de vida.Si has leído todo lo q dice, no habla mal de nadie .Y en relación a lus fallecidos, entiendo q eso es una cosa q a él se ke escapa de las manos, ya q eso depende de muchos factores, no solo del deporte q prácticas.
    Me ha gustado como habla del running.

  5. Andres Villada

    Que relato tan bonito el deporte no es solo físico; es mental es espiritual es disciplina es orgullo es disfrutarlo, es mío por que soy quien lo práctica.
    Se hacen amigos, se cuentan historias se hacen proyectos se fijan metas y lo más importante hay que saber ganar y perder y aprender de esos dos puntos y otra cosa linda enseñar lo qué me gusta.

  6. Miguel Ángel Echeverri

    Correr como complemento del ser vital, mente sana en cuerpo sano.
    Correr como filosofía de vida, salud física, mental y espiritual espiritual

  7. Pingback: Eliud Kipchoge y su filosofía del correr: mente, grupo y constancia - Hemeroteca KillBait

  8. Veronica Schnider Chilena- Suiza

    Aunque no corro ni soy deportista, me ha encantado este articulo y su forma que tiene de ver y vivir el Correr. El engagement mental, el control de la entropia mental, concentracion y atencion plena, parecer ser un denominador comun en las personas que sienten un gran bienestar en las actividades que realizan. En este caso en correr, para otros en pintar, bailar , trabajar ,incluso en casa cuidando a la familia. Kipchoge es una persona que me parece un modelo de quien aprender y admirar.

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