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Nick Kyrgios: «Nunca pensé que Rafa Nadal y Federer estarían acabados, ha ocurrido y…es una locura, pensaba que siempre estarían ahí»

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Nick Kyrgios (Foto: Cordon Press)
Nick Kyrgios (Foto: Cordon Press)

Ciertamente, el tenis se ha quedado huérfano con la pérdida de dos referentes como Rafa Nadal y Roger Federer. En una entrevista de Nick Kyrgios en Tennis Insider Club ha vuelto a salir el tema. El australiano ha dicho que todavía no se cree que ya no estén. Incluso se le hace raro ver que Novak Djokovic se acerca también al final: «creo que el tenis masculino está en un momento muy extraño porque Novak sigue siendo muy bueno, pero ya está en las últimas etapas de su carrera». Momento en el que menciona al español y el suizo: «Obviamente, nunca pensé que llegaría un momento en el que Rafa y Roger estarían acabados. Simplemente ha ocurrido. Estoy como… es una locura. Pensé que siempre estarían ahí».

Causalmente, en los últimos días también ha habido rumores de que el que puede retirarse es él mismo. 2025 podría ser su último año, de hecho, ha manifestado con frecuencia que no espera tener una carrera larga, sobre todo después de haber sido torturado por infinidad de lesiones.

Tal vez por eso aprovechara su entrevista para repasar toda su carrera, que es sumamente interesante, porque nunca lo tuvo precisamente fácil. De hecho, empezó con mal pie cuando su madre quiso introducirle en el tenis y él se resistió todo lo que pudo: «Mi camino en el tenis comenzó cuando tenía unos siete años. Era un niño bastante gordito en Australia y no me gustaba hacer deporte en absoluto. Solía jugar videojuegos, no hacía casi nada de ejercicio. Y entonces mi madre simplemente dijo: ‘Mira, tenemos que hacer algo de ejercicio. Queremos llevarte a las canchas de tenis locales, que están a unos cinco minutos de aquí.’ Y recuerdo que estaba llorando. Decía: ‘No quiero jugar. Odio este deporte. No me gusta’». Sin embargo, después de un tiempo, Kyrgios dejó de verlo así y lo que había empezado como una obligación, terminó siendo la pasión de su vida: «Y después de unos dos meses, empecé a disfrutarlo y en realidad me pareció divertido. Y así fue».

Con el tiempo, su talento comenzó a llamar la atención de los entrenadores: «A los seis meses, los entrenadores, dos entrenadores más o menos, le dijeron a mis padres: ‘Está asimilando el deporte un poco más rápido que los otros niños.’ Y básicamente, eso es algo con lo que he tenido que lidiar toda mi carrera, con que soy muy talentoso».

Nick Kyrgios (Foto: Cordon Press)
Nick Kyrgios (Foto: Cordon Press)

A pesar de los piropos, nunca se vio a sí mismo en la televisión frente a los grandes: «Nunca pensé que me convertiría en profesional. Estuve jugando desde los siete años y cuando llegué a los 15, estaba subiendo en el ranking, obviamente jugando muchos torneos juveniles. Gané un par de Grand Slams en dobles junior. Y luego fui el número uno junior del mundo. Pero nunca pensé que llegaría a ser tan bueno como Federer o, en ese momento, Nadal».

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El punto de inflexión en su carrera llegó cuando ganó un Challenger con tan solo 17 años. Ver la lista de quienes habían conseguido lo mismo le dejó de piedra: «Estaban Raonic, Federer, Dimitrov. Y solo pude reírme. Pensé: ‘No hay forma de que Nick Kyrgios vaya a estar a ese nivel’ Y luego, un año después, ahí estaba. Sucedió muy rápido». Una sorpresa, porque durante esa etapa, no llevaba una disciplina estricta como otros jugadores de su edad: «No creo que estuviera comiendo muy mal. Entrenaba un poco. Todavía iba al colegio, con mis amigos».

Y todo cambió por completo en 2014, cuando con tan solo 19 años venció a Rafael Nadal en Wimbledon, algo que marcó un antes y un después en su carrera: «Y luego, obviamente, al año siguiente, vencí a Rafa en la cancha central  cuando tenía, creo, 18 años y medio, 19 años. Ahí mi vida cambió para siempre». El impacto del triunfo fue tal que Kyrgios ni siquiera supo cómo reaccionar. En un principio, seguía con sus rutinas, como si no hubiera pasado nada especial: «Recuerdo que me dedicaba a darle a mis videojuegos. O sea, volvimos a mi Airbnb. Volví andando desde las canchas con mi bolsa de tenis hasta el pueblo de Wimbledon para ir a comer con mi padre. Después de eso, fue como que… no sé. ¿Recuperación? No hice recuperación. No me tomaba el deporte tan en serio. Simplemente me fui con mi padre a buscar algo de comida con mi bolsa de tenis a cuestas después de haber vencido a Rafa Nadal, a pata desde las canchas».

Desde el inicio de su carrera, Nick Kyrgios nunca tuvo como objetivo principal ganar Grand Slams ni seguir el camino tradicional de otros grandes tenistas. Para él, el tenis era más bien un medio para expresarse a su manera y disfrutar del deporte. «No se trataba de ganar Grand Slams para mí. Se trataba simplemente de jugar el deporte que elegí y hacerlo a mi manera». Comparándose con jugadores como Nadal o Djokovic, Kyrgios resalta que su estilo siempre ha sido distinto: «Creo que cuando ves a Rafa, Novak, incluso Sinner, Alcaraz, son tan perfectos en la cancha. No suelen enfadarse, simplemente están ahí. No sé. Y para mí, cuando estoy en la cancha, podría estar rompiendo una raqueta, podría estar hablando con el público, podría estar divirtiéndome. Y creo que esa es otra forma en la que alguien puede jugar».

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Ese éxito fue su mayor problema, paradójicamente. Los medios depositaron demasiadas expectativas en el jugador, se le vendió como next big thing, y fue demasiada presión: «Nunca vino de mí. Siempre fue de los medios o de la gente. Decían: ‘Este chico va a ser lo próximo’ Y yo era solo un niño de 18 años. Realmente no… no me gustaba tanto el deporte. Solo estaba jugando por diversión».

Tras ganar el Abierto de Australia en dobles, en lugar de recibir reconocimiento, sintió que inmediatamente se le exigía más: «Creo que los tenistas siempre son juzgados por ‘¿Has ganado un Grand Slam?’. Eso es todo. Al final del día, cuando tu carrera termina, la pregunta es ‘¿Has ganado un Grand Slam?’. Pues gané un Grand Slam en dobles y fue increíble. El hecho de haber ganado un Grand Slam en dobles en casa fue una sensación increíble. Pero luego, al día siguiente, era como: ‘Oh, pero no ha ganado un Grand Slam en individuales’».

La presión y las críticas constantes tuvieron un impacto directo en su salud mental. Su imagen de «chico malo del tenis» fue algo que le molestó profundamente: «Me estaba afectando porque creo que no soy tan malo, para ser honesto. Creo que en la cancha soy muy… no sé, es como que cambio. Como un personaje de película, en cierto modo».

Sin embargo, esa reputación estaba ahí, fuera la cancha, y modificaba la percepción que la gente tenía de él: «Porque la reputación que estaba construyendo fuera de la cancha, cuando me cruzaba con la gente por la calle en Australia, me miraban como si estuviera loco. Se me quedaban mirando. Y yo soy una persona normal».

Con el tiempo, Kyrgios intentó encontrar un equilibrio entre su forma de jugar y la necesidad de controlarse dentro de la cancha. Para ello, recurrió a ayuda profesional: «He visto probablemente a siete psicólogos. No creo que fuera un problema mental. Creo que cuando la gente decía ‘necesitas ir a ver ayuda’, era porque me que había cambiado mucho mi carácer. Pero lo cierto es que era cosa mía, y tenía que encontrar la forma correcta de hacerlo».

Nick Kyrgios, el niño malo del tenis

Al menos, por este camino consiguió labrarse una identidad dentro del deporte: «Siempre quise que la gente se fuera a casa diciendo ‘eso fue increíble’ o ‘eso fue una locura’. Quería conseguir cualquiera de las dos reacciones. Me daba igual». Hasta que tocó fondo.

Nick Kyrgios en 2013 (Foto: Cordon Press)
Nick Kyrgios en 2013 (Foto: Cordon Press)

Fue en México: «Acapulco, el 500 que gané, fue la semana más oscura de mi vida». A pesar de que en la cancha parecía estar en su mejor momento, en su interior estaba completamente destruido: «Fue un periodo horrible. Me estaba autolesionando, estaba pensando en suicidarme y luego gané el torneo».

Esa experiencia en Acapulco fue un punto de inflexión, ya que le hizo darse cuenta de que los títulos no iban a solucionar sus problemas: «Y los medios decían: ‘Ganó el torneo, este es el nuevo Nick Kyrgios’ Y era el peor momento en el que había estado». Después de eso, entendió que tenía que hacer algo más: «Fue entonces cuando me di cuenta de que ganar no iba a arreglar esto».

A partir de ahí, Kyrgios no ha dejado de difundir que, cuando se está al límite, hay que pedir ayuda: «Ahora lo pongo en mi Instagram, si hay personas que están luchando o que realmente están pasando por un momento difícil, lo que tienen que hacer es hablar» Pero reconoce que antes tenía miedo de mostrar su vulnerabilidad, incluso con su familia: «Tenía tanto miedo de hablar, pensaba que volver a casa y decirles que estaba teniendo dificultades mostraba mi debilidad, y tenía miedo». Pero, al final, dar ese paso fue lo que lo salvó: «Pero sí, fue lo mejor que hice. Salí de ese agujero y fue realmente bueno».

Amigos dentro del circuito

En cuanto a sus amigos dentro del deporte, Kyrgios ha tenido una gran relación con Novak Djokovic. Lo que antes era una rivalidad no exenta de roces, se transformó en una amistad: «Es una locura. Nunca pensé que sería realmente buen amigo de Novak Djokovic, en absoluto». Su relación ha pasado a ser muy cercana, hasta el punto de entrenar juntos y seguir en contacto fuera del circuito. «Y no es solo en las canchas. Nos enviamos mensajes de texto. Nos mandamos memes ridículos y todo tipo de cosas en Instagram».

Para Kyrgios, Djokovic es un jugador que ha sido muchas veces malinterpretado y juzgado injustamente por el público y los medios. «Sí, es buena gente. Pero la presión que tiene encima es tanta que tiene que ser serio, luego cuando salgo con él, se convierte en un chaval que disfruta dejando salir su lado más gracioso». Detrás de la imagen competitiva de Djokovic, asegura, hay una persona divertida y sin complejos que pocos conocen: «Creo que es más niño que yo». Kyrgios también recuerda cómo su relación con Djokovic cambió drásticamente durante la polémica del COVID-19, cuando el serbio fue deportado de Australia. «Lo defendí y todo el país la tomó también conmigo. Yo pensaba que no se podía tratar a alguien así».

Sobre otros amigos, ha hablado de Dominic Thiem, que está en horas bajas: «Creo que se retira este año, lo que muestra lo difícil que es una cirugía de muñeca». Para él, Thiem tenía expectativas demasiado altas tras su lesión, lo que ha terminado afectándole la confianza. «Creo que su expectativa cuando volvió era ‘quiero seguir ganando Grand Slams inmediatamente. Y ya tuvo dificultades en los Challengers, luego ganó un partido aquí o allá. Entonces, lo que sí que sucede inmediatamente es que los medios dicen ‘Oh, Dominic Thiem ya no es el mismo’ Y entonces el jugador se abruma y decide: ‘Está bien, he terminado’».

Las lesiones más difíciles de Kyrgios

Las lesiones han sido un obstáculo importante en la carrera de Nick Kyrgios, de hecho, llegaron a interrumpir su mejor momento en el circuito. Después de alcanzar su mejor nivel en 2022, tuvo que someterse a varias cirugías, lo que lo alejó de las canchas durante meses. «Fue muy difícil. Estaba jugando increíble. Creo que ese año mi récord en individuales fue el tercero mejor en el circuito».

Nick Kyorgos (Foto: Cordon Press)
Nick Kyorgos (Foto: Cordon Press)

Lo más frustrante fue que en ese momento sentía que finalmente había encontrado el balance perfecto entre entrenamientos, recuperación y descanso. «Sentía que estaba encontrando el equilibrio de lo que funcionaba: la recuperación, cuándo necesitaba irme a dormir. Todo era tan fluido y fácil. Pensaba: ‘Oh, esto es, finalmente, después de 10 años, he descubierto lo que necesito hacer’ Y luego, obviamente, me operaron de la rodilla y después ocurrió lo de la muñeca. Ha sido realmente difícil».

A diferencia de otros jugadores más disciplinados, Kyrgios reconoce que en el pasado no fue lo suficientemente riguroso con su preparación física, lo que pudo haber contribuido a sus lesiones: «No he hecho la mejor recuperación en mi carrera, así que no tengo derecho a estar demasiado enfadado».

En sus primeros años en el circuito, su estilo de vida no era el más adecuado para un atleta de élite: «Estaba de fiesta hasta las 4 a.m., luego jugaba, luego no dormía y luego directamente ni calentaba». Si bien no se arrepiente de haber disfrutado de su carrera a su manera, admite que esas decisiones ahora tienen consecuencias: «Tuve 10 buenos años y ahora tengo lesiones, que  si hubiera hecho las cosas mejor, tal vez no habrían ocurrido».

El futuro del tenis

Al final de la entrevista, Kyrgios dice que el tenis debe evolucionar y explorar nuevos formatos para que sea más atractivo y accesible. Uno de los cambios que propone es aumentar las competiciones por equipos y potenciar la categoría de dobles mixtos. «Creo que los eventos por equipos en el futuro son enormes porque es mucho más fácil seguir a un equipo que seguir a un solo jugador, especialmente con el tenis que se juega todo el año. No es posible».

Considera que el tenis debería inspirarse en otros deportes, donde la identidad de equipo genera conexiones más intensas con los aficionados. También cree que los dobles mixtos pueden jugar un papel fundamental en este crecimiento. «En Indian Wells, en los torneos Masters, no quiero que haya dobles masculinos o femeninos. Creo que solo deberían haber dobles mixtos, porque en estas citas serían increíbles».

En su opinión, el nivel general del circuito masculino ha bajado en comparación con generaciones anteriores. Aunque hay jugadores excepcionales como Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, el talento en el top 20 ya no es el mismo. Antes había más jugadores de élite capaces de competir en el más alto nivel: «Creo que la media del cuadro no es tan buena como solía ser. Creo que entre los primeros 40 jugadores, los primeros 20 son muy, muy buenos. Y luego, como que cae un poco».

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