- Para cuando la masa cobarde cantaba «musulmán el que no bote» en Cornellà, Lamine Yamal ya había tenido tiempo de tirar quiebros y hacer que el estadio se dejase las muñecas aplaudiéndole. Al terminar, Lamine publicó algo así como: «Pero hipócritas con la inteligencia justa para no cagarse encima, yo también soy musulmán, eh». No hay pruebas, pero tampoco dudas de que a esa misma mancha de desgraciados pertenecen quienes suelen decir que Lamine es un gran jugador pero le falla el entorno, o sea, su padre. Mientras tanto, el propio Mounir Nasraoui reaccionó así a los incidentes del partido contra Egipto: «Viva los musulmanes, los cristianos y los judíos. Somos hermanos. Respeta y serás respetado». La realidad es que mil de esos racistas no hacen un padre de Lamine Yamal.
- A propósito del fútbol que ofreció el amistoso, un navajazo de Ockham a tiempo, para evitar confusiones en partidos oficiales: en la primera parte la selección compareció sin Pedri y Rodri en la base, entonces se quedó sin juego; en la segunda, entraron ambos pero salió Lamine Yamal, entonces se quedó sin gol. El resultado fue un lógico empate a cero. Aristóteles, otro filósofo más famoso, lo llamaba atender a la esencia de las cosas.
- Que una tetracampeona se quede fuera de un Mundial donde hay casi más plazas que equipos es pequeña faena para aficionados con la cultura futbolística de Italia. Incluso para los foráneos que crecimos enamorados de Del Piero y Totti lo es. Sin embargo, hay algo de enhorabuena para el aficionado de cualquier lugar cuando suceden cosas así, porque estas cosas son las que hacen al futbolero. Lo resume bien una frase del director, precisamente italiano, Paolo Sorrentino: «Tal vez me he vuelto un espectador de cine menos apasionado porque habiendo rodado tantas películas sé cómo terminan. En fútbol, mi pasión de siempre, en cambio, nunca se sabe, porque cada partido propone un guion imprevisible».
- En el podcast Hotel Jorge Juan, dice la divulgadora gastronómica Sarah Serrano que cuando va a un restaurante lo que más le gusta es que el menú se salga de lo canónico, que el chef arriesgue y le sorprenda. En el boom de literatura futbolística que es esta década, la editorial Libros Cúpula acaba de publicar El gol de mi vida, relato que parte desde 150 goles dibujados por las leyendas del fútbol que los marcaron. Su autor, Javier Cáceres, entendió todo el mercado.
- Con motivo del lanzamiento del libro, el escritor fue entrevistado en El País y contó que Norma Ball, viuda de Charlton, al recibir el ejemplar donde participó su marido, le mandó el siguiente mensaje: «Su libro es un acto de amor». Al parecer, Cáceres también entendió todo lo importante.
- El pasado lunes el redactor Alex Preston cesó sus colaboraciones con The New York Times porque detectaron uso de inteligencia artificial en uno de sus artículos, hecho que tardó poco en admitir. No me sorprende porque recuerdo cuando me reuní con Paco Seirul·lo y antes de despedirnos me confesó haber percibido que, de las numerosas entrevistas concedidas con motivo de su libro ADN Barça, yo era el único que lo había leído. No me sorprende lo de la IA, digo, pero aun así me apena. Pero luego leo al veterano periodista Enrique Ortego decir en Jot Down Sport que «antes era muy habitual inventarse entrevistas a futbolistas», y pienso que igual tampoco estamos tan mal.
Savio (Foto: Cordon Press) - Un amigo, canterano del Zaragoza en los dos mil, me contó que Savio prácticamente nunca entrenaba pero el resto del equipo aceptaba de buen grado sus titularidades porque entendía su dimensión futbolística. Tras casi una década retirado, Sneijder vuelve a vestirse de corto. Jugará en la cuarta división neerlandesa, en el equipo OSM ’75, que dirige su hermano. Ya jugó veinte minutos. Dice su hermano que, si quiere ser titular, el requisito es que entrene al menos una vez a la semana. Señor entrenador, déjese de historias y solo permita a los compañeros de Sneijder disfrutar del talento.
- Esta semana Estados Unidos mandó el primer cohete tripulado a la Luna en más de cincuenta años, la nave Orion en misión Artemis II, y yo conocí a su seleccionador nacional de fútbol (soccer), Mauricio Pochettino, referente para entrenadores humildes entre quienes me incluyo. Vosotros diréis que no tiene nada que ver, y yo diré que tiene todo que ver. Charlamos más de una hora y me defendió aspectos tan contraculturales como que «todos los chicos que llegan a jugar en el máximo nivel tienen la inteligencia emocional muy desarrollada, no hay ninguno que no la tenga». Exacto, no hay que tratar a los futbolistas de élite como títeres, mucho menos como bobos.
- Bellingham se ha recuperado de una lesión y el debate está en la calle: ¿el canterano Pitarch al banquillo? Contaba Valdano, en el podcast The ChitChat Club, que en 1994 empezó a alinear al naciente Raúl porque, más allá de su calidad, «tenía la sensación de que activaba» al equipo de Míchel, Laudrup y compañía. De momento, tras los cinco últimos partidos ganados con Pitarch en el campo, sentarlo ha supuesto, para el equipo de Tchoumèni, Güler y compañía, caer ante el Mallorca.
- Quién iba a imaginar que poner a un centrocampista ofensivo como zaguero lateral el día que visita el Metropolitano el mejor regateador, mejor extremo, mejor atacante, mejor futbolista del mundo no es la idea del milenio. Lamine castigó el invento de Simeone expulsando a Nico González y entonces el Atleti tuvo que aguantar toda la segunda parte en inferioridad, pero murió en la orilla porque Flick decidió mantener en el campo a sus jugadores buenos buenos buenos de verdad, entonces los rojiblancos no vieron el balón hasta que llegó el gol.
- Portugalete es un municipio vizcaíno conocido en España por su Puente Colgante, sus tradicionales jarrillas de txakoli y ahora también porque su club de fútbol ha sido el primero en ascender durante la 25/26, tras arrasar el grupo IV de Tercera. Zorionak igoeragatik, Portu.




Está claro que lo decían por Yamal. La afición de Cornellá, hace mucho que debió ser corregida. Pero se normalizó porque era el Barça. Hoy, me temo, ya es tarde. Se protege más a un jugador que no va a jugar con la selección porque es de otro equipo, que a Yamal porque es del Barça.
La doble vara de medir. Gritar musulmán el que no bote está mal, pero pitar el himno de españa o pedir una bomba en el Pilar parece que no es motivo de tanto escándalo