Para cuando la masa cobarde cantaba «musulmán el que no bote» en Cornellà, Lamine Yamal ya había tenido tiempo de tirar quiebros y hacer que el estadio se dejase las muñecas aplaudiéndole. Al terminar, Lamine publicó algo así como: «Pero hipócritas con la inteligencia justa para no cagarse encima, yo […]

