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Paco Seirul•lo: «En el Barça, Johan nos metió en la cabeza ‘salid a disfrutar’ y no hay planes más allá de pasarse el balón»

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Paco Seirul•lo

Cuando se habla seriamente del Barça, pocos entendidos dudan en situar a Paco Seirul•lo (Salamanca, 1945) a la altura de Johan Cruyff. Ambas son las figuras más importantes del club tal y como hoy se conoce. El estilo, la filosofía, el modelo o cualquier otro concepto asociado al Barça les pertenecen.

Mientras Cruyff puso la idea revolucionaria, Seirul•lo continuó su aplicación desde la trastienda como parte fundamental junto a la «línea de sucesores de Cruyff que pasa por Van Gaal y Rijkaard, en la que Guardiola es hilo conductor». 

Una vez acaba su etapa como preparador físico, Seirul•lo fue garante de la metodología del club hasta que la directiva de Laporta prescindió de él en 2022. «Después de casi 47 años en el FC Barcelona llega el momento de decir adiós. (…) En esta casa he crecido, me he formado y he aprendido los valores que emanan de unas siglas que nos unen a todos», escribió en su carta de despedida.

Valores que Seirul•lo extraña en el presente del Barça y, sin nadie que vele por ellos, teme que se extingan. Por ello se ha visto «obligado a escribir un libro sobre el ADN Barça, para que todo lo que propusieron no se olvide».

¿Qué es el ADN Barça?

El ADN Barça es un constructo teórico de una práctica que se lleva haciendo en el club desde que Johan Cruyff entró a dirigir el primer equipo. Él era criado en el Ajax, donde había una escuela de formación de jugadores, y en el Barça incidió mucho en que todas las categorías entrenasen en unos mismos términos técnico-tácticos para que los futbolistas sintieran el juego y el propio Barça de una manera determinada.

Eso es lo que yo conozco por estilo-Barça.

Pero el ADN es más amplio que el estilo. No es solo cómo se juega, si con posesión o en un 4-3-3 que luego se ha simplificado mucho, y todo lo demás. Al menos lo que yo entendí y vi al principio es que el ADN está relacionado con La Masía, que se construyó en los setenta.

El Barça comprendió que había que formar no sólo en los aspectos del juego, sino también escolares, en la formación como ciudadano. Por eso el primer paso es elegir bien a los profesores, porque muchos jóvenes llegan a La Masía pensando que como ya están en el Barça serán campeones del mundo y ganarán mucho dinero, cuando todos sabíamos que de cuarenta que entraban valían seis. Entonces el resto necesitaba ayuda para que, cuando acabara su etapa de formación, tuvieran bachillerato o un grado escolar que les permitiera continuar con su vida normal.

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¿Los jugadores elegidos para La Masía lo son por su nivel futbolístico general o se miran principalmente sus cualidades concretas?

Son de un tipo concreto, sí. Se buscaban futbolistas que tratasen el balón de una determinada manera: la que luego se vio en el Barça de Johan.

Me habla usted de la comunión entre La Masía y Cruyff como origen, sin embargo, entre medias el Barça apostó por la escuela británica durante buena parte de la década de los ochenta, cuya mirada sobre los futbolistas poco tiene que ver con la del ADN Barça.

Es cierto, pero aun con eso, la esencia de La Masía se mantenía. De hecho, los primeros jugadores que estaban allí fueron Amor o Guardiola, que luego llegaron al primer equipo con Cruyff.

En cuanto al estilo, ¿cuál es la matriz del juego del Barça?

El fútbol es un juego social y el fundamento de todo es el pase. Pero el pase no de cualquier manera, sino de una determinada: de cara, al pie y al primer toque. Esto es lo que decía siempre Cruyff. Fíjate que este pase viene ya desde cuando un niño intercambia el balón con su padre.

En el libro, recoge la siguiente cita de Cruyff: «El que no juega bien el juego de posición no sabe jugar al fútbol».

A raíz del pase, se trata de tener un sistema organizado en relación al espacio y el tiempo, según la fase de disponer del balón y la de recuperarlo. Desde el primer momento, al construir el modelo de juego del Barça, Johan habla de posiciones concretas de los jugadores y del intercambio entre ellos de manera que siempre estén todas ocupadas. Pues eso elaborado y desarrollado es de lo que trata el ADN Barça, un juego que con las esencias específicas y la forma de entrenarlo es una maravilla.

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¿A qué se refiere con esencias específicas?

Mira, en la tapa del libro se ven de espaldas Iniesta y Xavi. Los ves y casi no te das cuenta. Pero luego reparas en que Andrés tiene puesta detrás la camiseta de Xavi y este tiene la de aquel. Esa es la esencia del juego del Barça, es decir: yo soy tú y tú eres yo.

Cuando te hago un pase no te estoy pasando el balón, sino que te paso a mí mismo, te paso mi ser. Y viceversa. Por eso es un sentimiento, aparte de una técnica o unos aspectos tácticos. En la comunicación emotiva y afectiva entre los futbolistas del Barça nace la esencia de este ADN.

Si Cruyff es el ideólogo, podría decirse que usted es quien llevó la idea a los manuales, institucionalizándola el club a través del proyecto Innovation hub.

Exactamente. El anterior presidente (Bartomeu) nos pidió que se mantuviera la idea en el club y se recogieran todas las innovaciones tecnológicas sobre el ADN Barça, creándose desde ese momento el departamento de metodología.

Aunque a través de un estudio de esos datos sea posible que otros equipos imiten el juego del Barça.

Claro, eso han intentado, de hecho, pero nunca van a conseguir lo que nosotros hacíamos. Ten en cuenta que un dato es siempre interpretable, pero en el momento en que el Barça está jugando no hay interpretación, hay una esencia y una realidad.

No se puede interpretar la realidad. La realidad está, no hay que interpretarla, sólo comprenderla. Los jugadores del Barça están ahí dentro, imbuidos, sintiendo ese juego como suyo. Y esa es la clave para poder jugar de ese modo.

Entonces podemos afirmar que para que un jugador desarrolle ese juego tiene que haber pasado por La Masía.

En el noventa y pico por ciento de los casos, sí. O no habiendo sido de La Masía, haber estado un tiempo suficiente en el equipo.

Siempre recuerdo que en un entrenamiento estábamos jugando rondos y juegos de posición y uno de los fichajes, que era un jugador muy bueno, estaba en el grupo donde nueve de los once eran jugadores del Barça.

En una acción, uno de los del ADN le dijo: «¡Anticipa, anticipa!», y el otro le contestó: «¡No me pidas eso, que tú llevas haciéndolo toda la vida, dame tiempo!» Esto quiere decir que son elementos, a la hora de relacionarse e interpretar el espacio y el tiempo, que se llevan intrínsecos o necesitan su proceso de aprendizaje.

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No obstante, a raíz de esto, pienso en Ibrahimovic y veo que la parte negativa es que jugar de ese modo también hace que el Barça se vea limitado a la hora de fichar grandes futbolistas que no tengan esa sensibilidad.

Exactamente, es tal como lo dices. Zlatan a veces venía frustrado, me cogía por el hombro y me decía: «¿Tú me entiendes, verdad, Paco? Es que este juego…» Y yo le contestaba, «Sí, sí, claro…»

Es que es verdad, es tan armonioso, tan relacional y tan natural que parece que no es nada, pero conlleva muchas cosas. Conlleva el respeto al compañero, el respeto sobre todo al balón, que es la esencia del buen juego. Es finalmente el respeto al juego en sí, a cómo lo tratamos.

Entiendo que como el ADN es algo cultural en el Barça y la cultura es un patrimonio de tal importancia que no se negocia, el jugador que no sepa pasarse el balón es lo que sobra.

Claro. El fútbol-Barça contradice casi todos los aspectos de lo que ellos llaman táctica y nosotros llamamos interacciones. En el Barça hemos tenido buenos jugadores que en determinados momentos casi se vuelven locos porque todo lo que sabían, por todo lo que se les había fichado, no les servía de nada y tenían que volver a aprender.

Hubo dos o tres casos clarísimos en los años en los que dirigía Pep, aunque no me gusta decir nombres. Por buenos que sean, son jugadores que hablan otro idioma, entonces la relación interpersonal con los futbolistas-Barça es caótica. Esos jugadores se tuvieron que ir.

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Aunque si bien con Zlatan fue imposible, ese tiempo que necesita el jugador supongo que es mediante lo que Guardiola consigue que su City parezca por momentos su Barça.

Con Guardiola es el tiempo y es su convicción. Es tan bonito en lo que consiste esto que cualquier jugador que pase por manos de Guardiola está en un ambiente propicio y se lo pasa bien. Para jugar en estilo Barça es fundamental el componente lúdico, ya que el futbolista no se siente trabajando, sino siempre jugando.

En el sentido opuesto, la elección de un entrenador inadecuado puede echar a perder la sintonía del Barça.

Alguno entrenador que llegó después de Pep (se refiere a Martino) me decía: «A ver, Paco, explíqueme cómo son esos jueguecillos que vosotros hacéis». Y es que ellos están acostumbrados a que el entrenamiento sea ir por la banda, centrar y entramos seis al remate cruzándonos. O el balón va, uno lo deja de cara y el que llega chuta. Están acostumbrados a entrenar jugadas. Y así no se puede entender el fútbol-Barça.

Respecto a ese componente lúdico, ustedes también defienden que para vivir el fútbol desde un punto de vista agradable han de cambiar el lenguaje con el que se habla de él. En su libro recoge la sentencia de El arte de la guerra «Somos palabras». La palabra predispone al acto, sería.

Exacto. Si queremos hacer cosas radicalmente distintas tenemos que llamarlas distintas, porque el lenguaje tiene unos elementos diferenciadores de otros. 

El lenguaje tradicional viene heredado de la guerra. Se usan términos como disparo, o expresiones como «Hay que ir a la batalla» y entonces ya se tiene el nivel de agresividad que se necesita porque el cerebro funciona de una manera o de otra según se hable.

Si tú estás pensando que lo que tienes que hacer es un tiro a portería pues buscas esconderte, estar agazapado hasta aparecer sólo en un momento concreto. Nosotros tenemos que obviar eso, hemos de hablar de modo que refiera que esto es un juego y que además es un juego maravilloso.

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Más allá de su carácter de competición, no ver al rival en negativo.

Es cuestión de entender que si no existe el contrario, no hay juego. Esto tiene algo de la esencia de las artes marciales grandes, que fomentan el respeto porque entienden que si no tienes un contrario al que superar nada tiene sentido. Nosotros tenemos que relacionarnos de tal manera que el contrario no sepa qué estamos haciendo y así superarlo, sin más.

A propósito de esas relacionarse a través del balón, aparecen aquellos rondos de Cruyff y Rexach. El rondo, del que usted escribe que es importante para dominar ambos pies, quizá sea el ejercicio más identitario del Barça.

Los rondos los trajo Laureano Ruiz en los setenta. Yo entrenaba entonces al balonmano e íbamos a hacer prácticas en el campo de entrenamiento, que tenía una pista. Ahí los veía yo hacer unos rondos que eran más básicos. Fue Johan quien, utilizando la organización en círculo alrededor del balón de aquellos rondos, los estableció como fundamentales del ADN.

Una vez, estábamos haciendo un rondo y Johan le decía Charly: «Mira, ese balón se va quejando», cuando había un mal toque. El rondo para la epistemología del pase.

Si los rondos y partidillos evocan a Cruyff, Guardiola y Vilanova, según escribe usted, optimizaron los juegos de posición, «eficaces para lograr lateralización e inteligencia espacial». Y también los juegos situación. Son los otros pilares de la metodología Barça.

Estos juegos son un simulacro parcializado de situaciones de partido. Se trata de ver qué situaciones de juego pueden darse en los distintos espacios durante un partido y colocar allí a los jugadores que normalmente van a estar en esa zona, a fin de que ejecuten. Se trata de que cuando en el partido el jugador se encuentre en una situación parecida disponga de elementos para poder solucionarla.

Paco Seirul•lo

Guardiola dice que esos ejercicios inciden en la inteligencia del jugador y, en el mismo sentido, usted escribe que se buscan «acciones inteligentes, no automáticas».

Exacto, esta metodología va directamente a la inteligencia motriz. Quienes juegan en el centro de los juegos de posición aprenden movimientos. Conociendo la disposición del entorno, su movimiento en ese espacio está condicionado a los contrarios que pueden estar impidiendo el pase. 

Y aquí aparece la totalidad de lo que ustedes llaman componentes espacio-temporales: ubicación, distancias, trayectorias y orientación.

Como en esos juegos se va a uno o como mucho dos toques, el del centro será capaz de identificar en seguida el lugar donde ha de ponerse para ver a tres compañeros suyos, que sabe que siempre habrá porque son los recuperadores inmediatos que el Barça usa.

Entonces se trabaja la manera en que el jugador se ubica, se perfila, mira a los lados, se gira. Y con este aprendizaje en espacios ya determinados (que no definidos) el cerebro del futbolista actúa en la dimensión espacio-temporal justa para encontrar el momento del pase. Es alejarme o acercarme según los oponentes para saber el tiempo del que dispongo para ejecutar la acción como es necesario. 

En ese trabajo ustedes dan una «semántica concreta y sencilla que evite la entropía», según explica. 

Efectivamente. Se trata de facilitar que el jugador adquiera hábitos que hacen que la permeabilidad natural que tiene el cerebro de anticipar acciones se dé continuamente.

Hemos entrado de lleno en la metodología sin abordar antes el eje conceptual del ADN Barça que, como desarrolla en su libro, son los espacios de fase. En el prólogo, es el propio Guardiola quien se muestra entusiasmado con su descubrimiento.

Los espacios de fase se refieren a que, mientras el fútbol tradicional se organiza por líneas en relación a las porterías (línea defensiva, centro del campo y delantera), nuestro juego acepta que esas líneas están allí pero nosotros nos organizamos según el balón.

Si el balón está en un punto, así tenemos que organizarnos independientemente de que no haya líneas formadas. De tal modo, en el fútbol tradicional el lateral derecho difícilmente salga de la banda derecha, mientras que en el fútbol-Barça eso nos da igual porque manda el balón. 

Cambiamos el concepto y con ello la capacidad cognitiva del jugador. Y la forma distinta de entenderlo hace que la de entrenarlo sea igualmente distinta.

Paco Seirul•lo

¿Y cómo determinan esos espacios y esas fases?

En los espacios de fase nosotros dividimos el campo en cuatro pasillos y cuatro zonas, que determinan la ubicación. Dentro de ellas, nos organizamos con el balón como referencia. Quien tiene el balón está en la distancia de intervención, los otros que están cerca están en la de ayuda mutua y quienes están algo más lejos se encuentra en la de cooperación. Se trata de que todos estén activados. 

Luego tenemos unos criterios para relacionarnos. Así, según dónde esté el balón, estaremos reconociéndonos en un espacio concreto y trataremos de saber qué hacer en él según estemos en la fase de disposición (que no de tenencia, porque tenerlo es sujetarlo) o la fase de recuperación del balón.

El estar organizados de ese modo en fase de disposicióndel balón lleva a que, en el momento de perderlo, se entre en la fase de recuperación con al menos tres jugadores en el sitio, mientras ellos tendrán un jugador o como máximo dos. Ahí tenemos la superioridad numérica que el ADN Barça siempre busca.

Y cuando conseguimos dar al menos tres pases seguidos, estamos nuevamente en la fase de disposición y en otro espacio a reconocer, que lleva nuevos criterios a emplear. Así nos reorganizamos constantemente según los espacios de fase.

Usted escribe que «la organización es el origen de nuestro jugar». En ese «reorganizarse en fases de disposición» y «autoorganizarse en función de lo que haga el rival en fase de recuperación» toma relevancia el tiempo, el otro gran asunto del fútbol. ¿Qué es más importante, espacio o tiempo?

Nosotros le damos prioridad al tiempo, porque el espacio está fijo pero el tiempo lo marca el balón y tenemos que ser capaces de adaptarnos a él. El tiempo está gastándose constantemente y la velocidad del balón determina que este gasto tenga un sentido o tenga otro.

Paco Seirul•lo

En el libro, insiste en que el fútbol-Barça es revolucionario porque quiebra con el fútbol tradicional. Mientras este está influido por las teorías filosóficas de Descartes o Hume y por ello mira el juego desde la sucesión lineal de jugadas, regido por el determinismo y la causa-efecto, el del Barça se mira desde el paradigma de la complejidad, donde todos los jugadores y circunstancias influyen en todo momento en un juego que acepta tanto la incertidumbre como el azar. «El juego es uno, sin transiciones, siempre atacamos y defendemos», asegura.

Edgar Morin, con su teoría sistémica, es el padre de todo esto. Llevado al fútbol, ello dice que si somos capaces de eliminar el yo y construir un nosotros siempre nuevo en función de donde esté el balón, estamos jugando al fútbol-Barça. Y si no, estaremos jugando a otra cosa.

Ese construir el nosotros nos lleva al concepto de equipo. «¡El fútbol se juega en equipo!». En el libro, usted se posiciona en contra de quienes defienden el fútbol callejero («según ellos, capaces de formar jugadores de talento») y habla de que en el Barça priman los jugadores «generalistas y súperconectores», no habiendo cabida para el individualismo.

Lo que sucede en este tipo de cuestiones es que, como en un tiempo el fútbol ha partido de la creatividad individual de algunos jugadores que han hecho cosas excepcionales, cuesta desprenderse de la idea tradicional.

Pero la realidad es que los grandes jugadores que ha habido en la historia han sido capaces tanto de hacer la jugada donde se van de cuatro y chutan a gol como también mantener el balón fácilmente a través de pases seguidos, relacionándose mucho hasta que el balón llegue al lugar donde él puede hacer la jugada de finalización, usando así sus capacidades con garantía. 

Toda vez que no pocas personas dicen que, con sus distintos postulados (jugar a uno o dos toques, mantenerse en una posición…), el Barça limita la creatividad del futbolista. Sobre lo que usted escribe que «En la mayoría de situaciones se ha de utilizar la calidad individual en la medida justa, en espacios-tiempos concretos».

Quienes critican este modelo, diciendo que es monótono y no da espacio a la creatividad, es por desconocimiento, ya que la verdadera creatividad nace cuando, en un entorno cambiante, eres capaz de actuar anticipándote al cambio, para que tus acciones modifiquen las psique del oponente y de esta manera conseguir superarlo.

En el Barça todos pueden ser creativos sin necesidad de ser individualistas. El claro ejemplo de esto es Leo Messi. Con nosotros él estaba casi siempre en campo contrario, pero participaba de la salida de balón según los espacios de fase que decimos. Messi se posicionaba en el tercer nivel, en el alejado, pasando desapercibido pero condicionando el juego sin balón y encontrándose en disposición de colaborar en una hipotética entrada en fase de recuperación.

Nuestra función era dar muchos pases y atraer contrarios, para luego, buscando el tercer hombre, mandarle el balón al bueno nuestro. Cuando el juego ya se acercaba a Messi, entrábamos en un nuevo espacio de fase donde aparecía lo que él podía aportar con balón, que es esa creatividad enfocada a la finalización. Esta también es la esencia del fútbol posicional.

Paco Seirul•lo

En relación al fútbol posicional, en el prólogo Guardiola destaca el concepto llamado contramovimiento.

El contramovimiento refiere a la ocupación de espacios. El balón se mueve y atrae a los contrarios, en lo que tradicionalmente se llama basculación. Entonces nosotros, en lugar de venir aquí a ayudar, nos alejamos. Le decimos también tercer hombre alejado.

Se trata de coger a los oponentes contra sus movimientos, aprovechar que salen de una zona para, en máximo tres pases, tomar nosotros ese espacio. Sería el engaño a la manera Barça, sí.

En cuanto al tercer hombre, da la sensación de que cada cual lo ve y lo explica a su manera. Yo, por ejemplo, pienso en los toques de cara de Bakero hacia un compañero inesperado para el rival. Aclárenoslo, por favor.

El tercer hombre también es un concepto de Johan. Es repetir uno o dos pases entre el que está en intervención y uno de los que están en ayuda mutua, intercambiándose los roles, a fin de que el rival que marca a uno de los jugadores más alejados sea atraído hacia el balón y entonces ese tercer hombre liberado pueda desplazarse en un trayectoria adecuada para que el nuevo poseedor del balón pueda mandárselo allí.

Paco Seirul•lo

Otra de las críticas habituales a la manera de jugar del Barça es que no tiene un plan alternativo que se pueda usar contra según qué clase de rivales o en circunstancias concretas de partido.

Si tú entiendes que el partido es un acto bélico, tienes que tener una planificación, un plan a, be o ce. La caballería por aquí, luego la infantería por acá. La táctica es consecuencia de observar el juego como un acto bélico. Pero lo que Johan nos metió la cabeza es aquello de «salid a disfrutar». Entonces no hay planes más allá de pasarse el balón, que es el que siempre te hará estar cerca de la portería en una situación de privilegio. Nosotros no nos adaptamos al contrario.

33 Comentarios

  1. Los que hablan de ADN, genes distintos o RH especiales, tienen un nombre: nazis. Este bobo ha comprado la mayor milonga que nos han vendido jamás. El Farsa jugará mal bien o regular y ganará y perderá como todos, pero nada más. Eso sí, si por valors entendemos prostituir el sistema arbitral, comprar periodistas, rodear al árbitro en cada acción que no les gusta a los del ADN, insultar a los rivales que son de otra raza… pues sí, esos son los valors de este detestable equipucho. Ahora ha juntado cuatro letras en un libro y tiene que «venderlo» como sea, aun a costa de soltar las memeces que suelta en la entrevista. ¡Ay, Paquito, paquito!.

    • Para lo que hace falta ser bobo es para ser adulto supuestamente escolarizado y no entender que el ADN se refiere a una forma de jugar al fútbol, no literalmente a las personas. Todo con tal de difamar. Qué vergüenza, qué perro rabioso.

      • No van más allá. Déjalos, son así, les da tanta envidia que nunca vayan a tener un jugador como Messi, que nunca vayan a tener un equipo como el de Guardiola que les cabrea una entrevista a un preparador físico. Es increíble.

    • 👏👏👏👏

  2. «Cuando te hago un pase no te estoy pasando el balón, sino que te paso a mí mismo, te paso mi ser. Y viceversa. Por eso es un sentimiento, aparte de una técnica o unos aspectos tácticos. En la comunicación emotiva y afectiva entre los futbolistas del Barça nace la esencia de este ADN.»
    Cuanto más tiempo se queden colgados en estas milongas, en este catecismo cutre, mucho mejor.
    Hay que agradecerles todas las risas que nos dan con tanta tontería.

  3. El verdadero ADN Barsa es comprar durante años (20 como mínimo) al encargado de hacer subir y bajar de categoría a los árbitros, dependiendo de cómo arbitran al equipo blaugrana. Resumiendo, es comprar todo el sistema arbitral.

    El resto son milongas del marinero y el capitán.

    • Esto es fácil. Por cada «ayuda» al Barça te saco dos al Madrid. Así de simple. Y sin contar a Plaza.

      • Mira a ver si encuentras los recibos de los pagos del Madrid, anda…

        • Alguien cree que si se paga para hacer trampa se hacen recibos…pues sí, mira por donde. Haberlos hailos. El madridista medio.

          • El Barcelonista completo, con su kit de rencor, insultos, acusaciones sin pruebas, complejo de inferioridad y envidia galopante.

          • Pregúntaselo a Laporta y como le pillaron. Si es que sois unos lumbreras, inventasteis el fútbol y eso de pasarse el balón. Luego un espabilado escribe un libro contando ese cuento y hacéis cola para comprarlo y que os lo firme. Sois un meme.

  4. Miguel Cervantes

    Las ratas ir a chuparle el rabito a Florentino. Que hacéis aquí.

    • Vale mas c……e el rabito a Florentino que c……e el rabito a Negreira durante dos decadas ,darle propina por haberse dejado y subirle la propina para que se siga dejando.
      Anda y sigue c……o, campeon.

  5. Para ser el fútbol algo tan sencillo como que no hay planes más allá de pasarse el balón ha rellenado un libro bastante grueso para explicárnoslo. Y si pasa lo mismo que en la entrevista, debe ser un montón de humo de tipo sectario, un «nosotros» detrás de otro, distinguiendo a los simples mortales de los que tienen el privilegio de tener ese supuesto ADN Barcelona. Que si otro idioma, que si interacciones, que si un lenguaje nuevo, que si «nosotros» nos organizamos según el balón, que si «ellos» (por los que no han mamado esa pócima mágica) están acostumbrados a que el entrenamiento sea entrar por banda y centrar… Un ensimismamiento y un ombliguismo que tampoco creo que hoy venga muy bien al Barcelona.

  6. Muy buena entrevista, he intentado varias veces hacérsela, pero nunca lo he conseguido. Muchas gracias

  7. No me aburría tanto desde que vi Superman III

  8. Leída la entrevista, y habiendo leído el libro, no esperaba a otra cosa que a los cavernícolas en los comentarios viniendo a soltar la bilis porque son incapaces de entender que las figuras retóricas existen, y que no todo se ha de leer a través de la literalidad.

    Paco Seirul.lo es un genio de la preparación física, que ha instruído a los referentes de este campo durante más de cuatro décadas, no solo en el FCB sino como profesor del INEF de Barcelona, y vienen aquí neandertales a compararle con el nazismo y a reírse de lo que dice. Es tremendo.

    Recuerdo cuando Jot Down era un espacio de respeto, un oasis. Supongo que se lo han buscado llenando la web de artículos de su florentineza, con ?periodistas? con obsesiones insanas, y textos para regocijo de los Ultra Sur del teclado. Ya hay que hilar muy fino para seleccionar a qué artículo entrar y cuáles no. Una pena, con lo que esto era.

    • «Cavernícolas», «soltar la bilis» ,»neandertales» y «obsesiones insanas». Pero luego hablamos de que esto era un espacio de respeto y ahora parece ser que no.
      No he creído que fuera tan grave ningún comentario.

    • Hombre, es que Paco Seirul.lo será un genio de la preparación física, pero en esta entrevista de eso habla poco o nada y en cambio se mete en una honduras táctico-estratégico-metafísico-ontológico-epistemológico-teológico-cosmológicas que válgame Dios.
      Que sí, que las figuras retóricas existen y no todo se ha de leer a través de la literalidad, pero es que aquí está hablando de fútbol, no escribiendo la novela definitiva ni definiendo un nuevo concepto del universo. A mí me parece que se le ha ido un poco la cabeza, se ha emocionado y se le ha soltado la lengua, y ha hablado mucho sin decir nada. Pero bueno, si el hombre es feliz así y los del Barcelona le compran el cuento, pues aquí paz y despúes gloria.

      • Toda esa chorrada para decir que no te gusta una entrevista. Estás fatal. Olvida al Barça, supéralo.

        • La entrevista me gusta, me ha hecho reir, que ya es bastante, porque mucho de lo que se dice en ella son sandeces: «Cuando te hago un pase no te estoy pasando el balón, sino que te paso a mí mismo, te paso mi ser. Y viceversa.» La filosofía de la nada, la intelectualidad del encefalograma plano, humo y espejos. Los aficionados del Barcelona (algunos) en éxtasis, y mientras tanto que venga otra bandeja de canapés para Laporta.
          Y a mí no me hace falta superar al Barcelona. Ya lo supera el Real Madrid por mí en todo lo bueno.

  9. Se llama comprensión lectora. Se tiene o no. Si esto lo dice Mourinho sería alabanzas por unos y ataques por otros. Y ni blanco ni negro. El futbol gusta o no. No me gustaba el de Mourinho. Ni el de Koeman. Me gustaba la quinta y el Barça de Cruyff, Rijkard o Guardiola. Otros no.

  10. Se llama pedantería. Porque si, como dice Paco Seirul•lo en su última respuestas, «no hay planes más allá de pasarse el balón», todo el rollo macabeo que suelta en el resto de la entrevista es puro humo.
    Y claro, cuando tienes jugadores a los que les viene bien ese estilo de juego, ese fútbol-Barça (sic) del que habla este señor, pues todo va de puta madre. Pero cuando los jugadores son otros, el tinglado se hunde, porque es muy difícil que el carro avance si tiene ruedas cuadradas. Pero oye, Dios nos libre de cambiar, que somos poseedores de la verdad absoluta y eso no tiene precio.
    Debe estar pasándolo mal en la actualidad el señor Seirul•lo con su Barça, me temo.

    • Esa barcelonitis. Deberías pedir ayuda. Habla del Madrid…no. Pero ahí está el aficionado medio del Madrid, después de haber ganado liga y champions preocupándose por contestas una entrevista de un preparador físico. Increíble. El madridista completo, con su kit de rencor, insultos, complejo de inferioridad y envidia galopante. Envidia por lo que he dicho, una entrevista a un preparador físico y los nubla.

      • Exactamente en qué consiste la barcelonitis del aficionado medio del Madrid? En qué envidiamos al Barça? En la prodigiosa capacidad para inventarse un relato en el que son el ombligo del universo futbolístico, los inventores del tinglado? En haber sobornado al jefe de los árbitros durante 20 años? En su tremenda capacidad para caer en la ruina más absoluta y maniobrar con apuntes contables truchos, una y otra vez, para que la autoridad (inflexible con otros) haga la vista gorda?
        En la increíble resistencia del hilo que sujetan los hilos de las camisas de Laporta? Porque en lo que tenga que ver con los aspectos objetivos del asunto, no debe de ser.
        Ilumínanos hombre.

        • Tú por ejemplo, eres la definición de Barcelonitis. Vive muchacho y no utilices dos nicks. Te pareces tanto a Caveat.

          • Aprieta el culo y afina la vista, Lupo, que no das una. Yo no soy Kilgore. No necesito dos nicks para ponerte en evidencia.

          • Aprieta los dientes y afina la vista, Lupo, que no das ni una. Kilgore y yo somos dos personas diferentes. No necesito dos nicks para ponerte en evidencia.

      • Quien debería pedir ayuda es el Barcelona: económica, legal y deportiva.
        ¿Es que porque el Real Madrid haya ganado liga y champions sus aficionados no pueden hacer los comentarios que les parezca sobre lo que le apetezca? Aplícate el cuento: ahí está el aficionado medio del Madrid, después de no haber ganado nada, preocupándose por comentar una entrevista de un preparador físico que no habla para nada de preparación física.
        Por cierto, ¿ni siquiera puedes ser original, que tienes que copiar mis descripciones del Barcelonista completo? Tú no pides ayuda, no, tú directamente coges lo que necesitas sin pedir siquiera permiso.
        Ahora bien, resulta realmente esclarecedor que al copiar la descripción que yo hice en un mensaje anterior del barcelonista medio con su «kit de rencor, insultos, acusaciones sin pruebas, complejo de inferioridad y envidia galopante» para aplicarla al madridista medio, te limites al «kit de rencor, insultos, complejo de inferioridad y envidia galopante», dejando fuera las acusaciones sin pruebas. Claro, no lo puedes aplicar porque cuando el madridista acusa al Barcelona, ahí sí hay pruebas: veinte años de pagos a Negreira, por ejemplo.
        Lo único nublado aquí son las entendederas de los que se maravillan con las palabras del entrevistado.

        • Vaya, ahora vienes acompañado. Curioso. No seas tan susceptible, pareces Vini. No he copiado, he puesto lo mismo para que veas que vale también para ti. La barcelonitis se cura no atacando al Barça. Deja tu provincianismo.

          • No, no vengo acompañado, estoy solo ante el peligro de tu ignorancia.
            Y repito, sí, has copiado, y al copiar tu subconsciente te ha jugado la mala (para ti) pasada de eliminar lo de las acusaciones infundadas, porque en el caso del Barcelona están fundadísimas.
            El barcelonismo, en cambio, no tiene cura. Es una enfermedad mortal, cuyo síntoma más preocupante, a la vista de tus escritos, es la pérdida absoluta de capacidad intelectual.
            Provincianismo, dice el patán. A saber dónde vives tú. Aunque me lo imagino.

  11. Lo totalitario es no «dejar» que una persona (en este caso Seirul.lo no es alguien q «pasaba» por allí) exponga su visión sobre un tema que lleva estudiando en profundidad y dedicándose profesionalmente toda su vida, y ser por ello vilipendiada por aquellos otros que o lo desconocen o no lo aprecian.
    El fútbol, como cualquier otro deporte o actividad humana, se puede desarrollar de muchas maneras.
    Por qué insultar a una persona que con toda su pasión y conocimiento expone una de ellas?

  12. Aquí nadie no ha «dejado» que Seirul.lo no es alguien q «pasaba» por allí exponga su visión sobre lo que ha querido. Que, por cierto, no es un tema que lleve estudiando en profundidad y al que se haya dedicado profesionalmente toda su vida, ya que ejerció de preparador físico y en esta entrevista de preparación física habla muy poquito.
    Y quitando el primer mensaje, que ha ido un poco sobrado, nadie ha vilipendiado a Seirul.lo, sino sus opiniones. Parece que a algunos eso no les gusta, porque cómo van a permitir que alguien esté en desacuerdo con el profeta del «fútbol-Barça» (que no se qué cosa será, yo creía que existía el fútbol y ya, pero parece que algunos han inventado otro deporte).
    A ver si lo totalitario va ser no «dejar» que una persona (en este caso cualquier lector) exponga su opinión sobre lo que dice Seirul.lo en un medio público, y ser por ello vilipendiada por aquellos que le hacen la ola al tal Seirul.lo cuando sube al púlpito azulgrana a pontificar
    Es cierto que al fútbol se puede jugar de muchas maneras. El señor Seirul.lo expone su opinión con toda su pasión (supongo) y todo su conocimiento (que supongo que será mucho en cuanto a preparación física, pero probablemente no tanto en otros aspectos). Pero si suelta una joya como «[…]si somos capaces de eliminar el yo y construir un nosotros siempre nuevo en función de donde esté el balón, estamos jugando al fútbol-Barça. Y si no, estaremos jugando a otra cosa», y a mí me parece que eso es una sandez carente de sentido, pues también con toda mi pasión y mi conocimiento lo haré saber, y eso no es insultar al señor Seirul.lo.
    Que por cierto, también el señor Seirul.lo es un poco insultante con su propio club, porque si el ADN Barça, el fútbol-Barça, es lo más chipiguay del mundo mundial y la única idea válida para el Barcelona, y todo eso comenzó según él cuando Cruyff entró a dirigir el primer equipo, que fue en 1988, todos los Barcelona que hubo antes de ese año, desde su creación, ¿qué eran? ¿Barcelonas de segunda categoría? ¿Cuerpos extraños envueltos en tela azulgrana? ¿Herejes indignos de la verdadera fe del Barcelona?

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