Dopaje

Un 36% de deportistas españoles reconoce haberse dopado en los campeonatos de España de atletismo

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Oumaiz, campeón de España de los 5.000 metros, positivo por GHRP-2 (Foto: RFEA)
Oumaiz, campeón de España de los 5.000 metros, positivo por GHRP-2 (Foto: RFEA)

Un 36% de los deportistas españoles ha reconocido el uso de sustancias prohibidas en los Campeonatos de España de Atletismo, según una investigación publicada este fin de semana por The Telegraph y difundida por el periodista Edmund Willison, autor de la newsletter imprescindible en el mundo del deporte Honest Sport. El dato, procedente de un cuestionario anónimo realizado en 2022, sitúa a España por encima de la media de otros eventos internacionales, como los Juegos de la Commonwealth, donde uno de cada cinco atletas, el 21%, admitió haberse dopado en los 12 meses previos.

Los resultados forman parte de una investigación que incluía una serie de encuestas globales diseñadas para estimar la prevalencia real del dopaje en competiciones de alto nivel, más allá de los positivos detectados oficialmente por los laboratorios antidopaje. En el caso español, la investigación fue remitida para revisión por pares a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y a la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD), aunque todavía no ha sido aceptada para su publicación científica. Según los primeros análisis, el estudio sitúa la prevalencia del dopaje en los Campeonatos de España entre el 28% y el 36%, frente al 16% estimado en los Juegos de la Commonwealth.

Willison, que lleva una década investigando las redes internacionales de dopaje, ha explicado cómo las técnicas empleadas por algunos atletas siguen siendo capaces de burlar los sistemas de control más sofisticados. Entre ellas destacan las transfusiones de sangre realizadas antes y después de los vuelos para mantener estables los valores del Pasaporte Biológico del Atleta, un método que recuerda al escándalo que rodeó a Lance Armstrong y al ciclismo profesional hace una década.

Alberto Contador en la rueda de prensa del 7 de febrero de 2012 tras conocerse su suspensión de dos años por un positivo de clembuterol con el que se habría dopado. Su caso llamó la atención por el apoyo institucional, político y mediático que recibió el infractor (Foto: Cordon Press)
Alberto Contador en la rueda de prensa del 7 de febrero de 2012 tras conocerse su suspensión de dos años por un positivo de clembuterol con el que se habría dopado. Su caso llamó la atención por el apoyo institucional, político y mediático que recibió el infractor (Foto: Cordon Press)

En declaraciones recogidas por el periodista, las agencias antidopaje reconocen que los métodos de detección actuales siguen siendo insuficientes frente a la evolución de las prácticas dopantes, que combinan microdosis, terapias génicas y manipulación de muestras.

La publicación de estos resultados reabre el debate sobre la eficacia del sistema antidopaje y la necesidad de reforzar los recursos y la cooperación internacional. España, que desde hace años intenta dejar atrás la sombra de casos como la Operación Puerto, vuelve a situarse en el centro de la discusión global sobre la limpieza en el deporte. Las  actuaciones posteriores del CELAD si algo han puesto de manifiesto es una seria sospecha de connivencia del doping con las autoridades que, tanto en la búsqueda de defectos de forma como en la postergación de los plazos para hacer caducar los procesos, parecía que tenían como objetivo el encubrimiento. En palabras del colaborador de Jot Down Sport, Alberto Yelmo, abogado especializado en dopaje: «El sistema antidopaje español ha hecho que el dopaje no sea punible».

Un sistema global en entredicho

Las encuestas que ha realizado este investigador no se quedan en España, denuncian patrón que pone en duda la fiabilidad del sistema antidopaje mundial. Como se ha explicado, en los Juegos de la Commonwealth de Birmingham, el 21% de los más de 900 atletas consultados reconoció haber usado sustancias o métodos prohibidos sin una Autorización de Uso Terapéutico (AUT). En total, participaron 6.600 deportistas de múltiples disciplinas, y los atletas ingleses lograron un récord histórico de 176 medallas.

En el Reino Unido, una segunda encuesta realizada por la agencia nacional antidopaje mostró que 100 de 800 deportistas británicos, un 12,5%, confesaron haber consumido sustancias para mejorar su rendimiento. De los encuestados, el 42% competía a nivel internacional y el 19% a nivel nacional.

Hamid Ben Daoud, campeón de España en Maratón, positivo por EPO detectado en el pasaporte biológico. Su sanción se postergó porque los tribunales españoles no lo renocen como prueba (Foto: valenciaciudaddelrunning.com)
Hamid Ben Daoud, campeón de España en Maratón, positivo por EPO detectado en el pasaporte biológico. Su sanción se postergó porque los tribunales españoles no lo renocen como prueba (Foto: valenciaciudaddelrunning.com)

Los tres estudios emplearon el mismo método: un cuestionario anónimo combinado con preguntas inocuas, diseñado para reducir la ansiedad y fomentar respuestas honestas. Sin embargo, la propia AMA ha advertido que los resultados deben tomarse como estimaciones con márgenes de error significativos, ya que algunos deportistas podrían haber respondido al azar o malinterpretado el formulario. «No deben leerse de forma aislada, sino como una herramienta más dentro de un conjunto de indicadores», señaló un portavoz de la organización al Telegraph.

Menos del 1% de positivos frente a cifras reales mucho más altas

Sin embargo, las cifras contrastan con las estadísticas oficiales de la AMA, que indican que solo el 0,96% de las casi 30.000 muestras anuales analizadas arroja un resultado positivo. Esa brecha entre los controles y las encuestas refuerza la percepción de que la mayoría de los casos de dopaje no son detectados. En 2017, la agencia mundial reactivó su Prevalence Working Group, un grupo de trabajo dedicado a medir la incidencia real del dopaje, aunque desde entonces no se han realizado nuevas encuestas globales.

Según sigue el reportaje, las agencias nacionales, incluida la española, han expresado reservas sobre el uso de estos sondeos para medir la prevalencia de dopaje. La AEPSAD advirtió en un comunicado que «la pregunta no distingue entre sustancias prohibidas por motivos médicos y aquellas con efecto directo sobre el rendimiento», y recordó que «no todas las sustancias vetadas son necesariamente potenciadoras del rendimiento deportivo».

La publicación de estas cifras también reabre viejas heridas. En 2018, una comisión parlamentaria británica denunció que un estudio anterior, el conocido como «Tübingen paper», había sido censurado por la AMA y la Federación Internacional de Atletismo. Aquella investigación, filtrada por The Sunday Times y la cadena ARD, estimó que el 43,6% de los atletas en los Mundiales de Atletismo de 2011 se dopaba.

Desde entonces, la AMA ha permitido que los nuevos estudios se publiquen en revistas académicas revisadas por pares, en un intento de recuperar la confianza y fomentar la transparencia. Aun así, los expertos coinciden en que los resultados de 2022 apuntan a una realidad incómoda: el dopaje sigue siendo una práctica extendida y sofisticada, que las estadísticas oficiales apenas logran reflejar.

Una propuesta para una reforma estructural

Una investigación reciente de la Universidad de Münster y la Kingston University de Londres, publicada en Frontiers in Sports and Active Living, ya señaló graves deficiencias en el sistema antidopaje actual y propuso un enfoque integral basado en la retención y el reanálisis de muestras como herramienta de disuasión y detección a largo plazo.

Yeray Álvarez, del Athletic de Bilbao, positivo por canrenona, un diurético prohibido (Foto: Cordon Press)
Yeray Álvarez, del Athletic de Bilbao, positivo por canrenona, un diurético prohibido (Foto: Cordon Press)

El estudio, financiado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), simuló mediante modelos de inteligencia artificial el comportamiento de miles de deportistas, laboratorios y organismos antidopaje para medir el impacto de conservar las muestras hasta diez años después de las competiciones. Los resultados fueron claros, cuantas más muestras se almacenan y durante más tiempo se conservan, menor es la prevalencia del dopaje y mayor el número de casos detectados en los años siguientes.

Según el equipo dirigido por Daniel Westmattelmann, cada ampliación del número de muestras o del periodo de almacenamiento «incrementa significativamente la percepción de riesgo entre los atletas», lo que actúa como un potente mecanismo disuasorio. Sin embargo, el estudio advierte de que los beneficios presentan rendimientos decrecientes: a partir de cierto punto, añadir más años o más muestras tiene un impacto cada vez menor. Los investigadores proponen, por tanto, una «calibración estratégica» del sistema para equilibrar costes y eficacia, adaptándolo al contexto de cada país o federación deportiva.

El modelo calcula, además, que la prevalencia real de dopaje ronda el 26%, frente al escaso 1% de positivos detectados oficialmente cada año por la AMA. Es decir, la gran mayoría de los casos no son descubiertos ni sancionados, lo que pone de relieve la brecha entre la realidad y los datos oficiales. Exactamente lo mismo que denuncia Honest Sport.

Más muestras, más detección… pero sanciones más tardías

El estudio también analiza el dilema entre certeza y celeridad de la sanción. Guardar muestras durante muchos años permite detectar trampas con nuevas técnicas, pero retrasa los castigos, que a menudo llegan cuando el deportista ya está retirado o ha disfrutado de sus títulos y premios. «La demora reduce el impacto disuasorio del castigo, pero su probabilidad de ser atrapado aumenta con el tiempo», concluye el informe.

En los últimos años, reanálisis de muestras han permitido retirar medallas olímpicas a decenas de atletas, como sucedió con 34 medallistas de Pekín 2008 y Londres 2012, lo que demuestra la eficacia del método. No obstante, los investigadores recuerdan que los logros deportivos y las ceremonias perdidas no pueden restituirse, lo que limita el valor simbólico de las sanciones a posteriori.

Para los autores, la clave está en combinar ambas estrategias: revisiones sistemáticas a medio plazo, de tres a cinco años, junto a almacenamientos prolongados que permitan detectar dopaje sofisticado en el futuro. Ese enfoque dual, subrayan, sería el más eficaz para reducir la trampa sin ralentizar en exceso el castigo.

El papel de la inteligencia artificial y la prevención

El informe también insiste en el potencial de la inteligencia artificial y el análisis de datos para complementar los controles tradicionales. Los algoritmos de aprendizaje automático permiten detectar perfiles biológicos o rendimientos anómalos que podrían delatar un uso de sustancias o métodos prohibidos. Sin embargo, los autores advierten de que estas herramientas solo serán eficaces si se alimentan con datos de calidad y se aplican con criterios éticos y transparentes.

Alejandro ‘Papu’ Gómez, del Sevilla FC, positivo por terbutalina (Foto: Cordon Press)
Alejandro ‘Papu’ Gómez, del Sevilla FC, positivo por terbutalina (Foto: Cordon Press)

Por último, el trabajo reclama un cambio cultural en la lucha antidopaje: más educación, transparencia y cooperación internacional. Las sanciones y los test, concluyen, son necesarios pero insuficientes si no van acompañados de una prevención real y sostenida. En palabras del propio estudio, «un sistema que solo castiga es reactivo; uno que educa, detecta y disuade de forma equilibrada es verdaderamente eficaz».

España en el ojo del huracán

En 2025, la Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD), organismo estatal dependiente del Consejo Superior de Deportes (CSD), ha perdido el certificado ISO 9001, un estándar internacional que avala la calidad y transparencia en la gestión interna. La pérdida de este sello agrava la imagen de una institución que debería garantizar la limpieza del deporte y que, sin embargo, acumula fallos graves en su funcionamiento.

Desde la destitución de José Luis Terreros en enero de 2024, la CELAD ha encadenado tres directores generales en apenas año y medio: Silvia Calzón, que abandonó el cargo el 24 de septiembre, y Carlos Peralta, que lo asumió apenas una semana después, son los últimos nombres de una lista marcada por la inestabilidad.

En paralelo, el Consejo Rector destituyó el pasado junio a la secretaria general, Montserrat Herranz, tras la caducidad de tres expedientes disciplinarios. Oficialmente se habló de una «pérdida de confianza», pero la realidad es que las sanciones quedaron sin efecto por simple dejadez administrativa. Uno de esos casos fue el del exjugador de baloncesto Dylan Osetkowski, que no superó un control antidopaje por marihuana en diciembre de 2023 y cuyo procedimiento expiró antes de resolverse. Según la propia CELAD, el fallo se debió a «un error humano», aunque se aseguró que «el nivel de profesionalidad y rigurosidad seguirá siendo máximo».

Los datos, sin embargo, desmienten ese optimismo. La Memoria 2024 de la agencia reveló que de los 47 expedientes abiertos ese año, más tres heredados de 2023, solo uno se había resuelto a finales de diciembre.

Esta parálisis ha provocado incluso la dimisión del presidente de la Federación Española de Atletismo, Raúl Chapado, de su puesto en el Consejo Rector de la CELAD, hastiado por la inacción y la falta de rigor del organismo.

El encubrimiento

Como denunció Alberto Yelmo en Jot Down Sport, a esta situación actual se llegó con una praxis que dejaba mucho que desear y que, finalmente, ha desembocado en una investigación de gran calado. 5 de enero de 2024, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes trasladó a la Fiscalía General del Estado el resultado de una investigación interna sobre presuntas irregularidades en la Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD). Según un comunicado oficial del Consejo Superior de Deportes (CSD), la denuncia apunta a posibles malversaciones de fondos públicos y fallos graves en el control y sanción de casos de dopaje.

Laura Barquero, positivo por metabolito de clostebol (Foto: Cordon Press)
Laura Barquero, positivo por metabolito de clostebol (Foto: Cordon Press)

El caso pone en valor la reciente ley de protección de alertadores y denunciantes de corrupción, aprobada en febrero de 2023, que obliga a proteger a quienes destapan prácticas irregulares en la administración pública. Y en este caso, esas revelaciones llegaron desde dentro del propio sistema que debía velar por la limpieza en el deporte español.

El CSD reconoció que durante años se ocultaron resultados positivos, tanto analíticos como del pasaporte biológico, que nunca fueron publicados en Sanciona2, el registro oficial de sanciones por dopaje en España. Tras las investigaciones iniciadas por el Ministerio y la Agencia Mundial Antidopaje, el Consejo emitió un comunicado en el que afirmaba que «no podemos consentir la más mínima sospecha o duda en relación con la lucha contra el dopaje y con el sistema que debe garantizar el juego limpio», y anuncióo una revisión urgente del funcionamiento interno de la CELAD.

Según fuentes de la AMA, las deficiencias eran tan estructurales en España que el problema iba más allá de simples errores administrativos. Durante años, controles realizados con un solo agente, cuando la ley exige al menos dos, se utilizaron como excusa para no tramitar resultados positivos, creando una situación de arbitrariedad y descontrol. Algunos casos se sancionaban, otros quedaban archivados sin explicación, y varios expedientes caducaban por falta de resolución dentro del plazo legal de doce meses. Todo ello con empresas privadas, como Professional Worldwide Controls (PWC), adjudicatarias de los controles, operando bajo supervisión estatal y con facturas abonadas con fondos públicos pese a las irregularidades.

4 comentarios

  1. Pingback: Alta prevalencia de dopaje en el atletismo español: un 36% admite su uso - Hemeroteca KillBait

  2. Interesante y bastante completo informe…

  3. José Miguel García

    España ha sido un paraíso del dopaje. Los tramposos de la operación Puerto quedaron impunes. Y la opinión pública y gran parte del periodismo quiso creerse el estrambótico caso del filete con clembuterol… Y luego nos extrañamos de que no nos den más Juegos Olímpicos…

  4. Antonio layos gomezlobo

    Si el nivel de las formas de doparse está por encima de los sistemas de detectar los casos de doping.pues k crevilidad tienen las marcas k se consiguen o los record k se baten…obsea k hoy por hoy los medios k tenemos de material .ropa.zapas.alimentacion .sistemas entrenamientos etc..no son suficiente para mejorar en las marcas y resultados .pues si no son suficiente.poco valor tiene batir record si están bajos sospecha de posibles casos de doping..y mientras haya un solo caso del mismo..todos los resultados.marcas y record estarán sometidos a dudas y sospechas….tengamos un deporte transparente.sano y limpio….un saludo…

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