
En una aparición en The Rich Eisen Show, Charles Barkley ha anunciado el regreso del programa Inside the NBA comentando las novedades deportivas para esta próxima temporada, pero también ha bromeado sobre sus viejos amigos en la NBA.
Concretamente, se ha reído de Shaquille O’Neal sobre el peso que tienen ambos. Según Barkley, en una disputa que tienen ambos por ver quién pesa menos, ahora Shaq va perdiendo: «He tenido un verano fantástico. Me he dedicado a mí mismo. Había engordado mucho en los últimos años, sobre todo desde que me operé de las caderas. Pero claro, no te pones gordo solo por eso, también por comer mal. Llegué a pesar unos 160 kilos. Me uní a una empresa llamada Ro.co y empecé a tomar un medicamento llamado Zepbound. No recuerdo hace cuánto, pero la semana pasada me pesé y estoy en unos 129 kilos».
Barkley ahora se dedica a promocionar estos productos: «He pasado todo el verano haciendo ejercicio, aprendiendo a comer mejor y jugando al golf cada día. Mi meta es llegar a 270 libras, y voy a lograrlo. De hecho, ya he convencido a unos quince amigos gordos para que también se apunten. Me pongo una inyección a la semana, y ha sido genial».
En la conversación, ha salido el tema de que Shaq nunca se consideró gordo, sino grande, lo que ha matado de risa a Barkley: «Sí, eso decía, pero yo contestaba ‘he estado tres años en el mismo vestuario que tú, vamos, por favor».
NBA 25-26, según Charles Barkley
Sobre la próxima temporada, ha destacado la gran competencia que hay en la Conferencia Este y cuáles son las referencias en la Oeste: «No hay nadie, nadie, que pueda decirte quién va a ganar la Conferencia Este. Ni Einstein, ni Shakespeare ni nadie. Es imposible saberlo. En el Oeste, Oklahoma City es el equipo a batir. Kevin Durant yéndose a Houston será interesante, y el Joker, Nikola Jokić, por fin tiene algo de ayuda en Denver. Luka Dončić parece en una forma increíble y LeBron James siempre es espectacular. El Oeste estará fortísimo, pero el Este… el Este va a ser una locura».

La Conferencia Este es una locura, dice, porque no hay favoritos claros: «Si mis Philadelphia 76ers logran mantenerse bien pueden ganar el Este. Pero llevan años sin estarlo. Si Embiid y Paul George están bien, pueden competir. Cleveland y los Knicks estarán ahí, pero no son favoritos absolutos. Milwaukee, con Giannis y ahora Miles Turner, será muy bueno. Y ojo con los Atlanta Hawks, que han tenido un gran verano».
En este punto, ha querido subrayar que a Giannis Antetokounmpo su equipo le está mimando en todos los aspectos. Se están desviviendo para que les lleve a lo más alto: «A veces estos jugadores sienten que están obligados a ganar el campeonato cada año. Entiendo la ambición, pero hay que darle crédito a los Milwaukee Bucks: han hecho todo por Giannis. Fueron a por Damian Lillard, luego a por Miles Turner… Han hecho todo lo posible. Si Giannis cree que el equipo no hace lo suficiente, está equivocado. Ojalá alguien me quisiera tanto como los Bucks lo quieren a él. Han hecho todo lo que podían. Es una pena oírle decir que, si no gana este año, quiere irse. No todo el mundo gana siempre».
Descanso para LeBron
Otro de los temas del año es el estado de forma del longevo LeBron James. Barkley entiende que ya no puede llevar el ritmo de partidos del resto: «No tengo ningún problema con que LeBron descanse. Tiene la edad que tiene, ya ha pagado con creces su cuota en esta liga. No va a ganar nada nuevo en la pretemporada. Lo único que importa es que los Lakers lleguen sanos a los playoffs. Solo hay unos pocos equipos en cualquier deporte que, si no ganan el campeonato, se considera un fracaso. Los Lakers están en esa lista. Así que lo más importante para ellos es cuidar a LeBron. Es una temporada muy larga».
De hecho, la clave en los Lakers está en el banquillo, no en sus estrellas, dice: «La pretemporada sirve para los jóvenes, para ganar experiencia. Pero los Lakers necesitan desarrollar su banquillo. Ya sabemos lo que van a dar LeBron y Luka Dončić; el que tiene que rendir es Deandre Ayton, él es la clave. Está en año de contrato, ya salió mal de Phoenix y de Portland porque no estaba contento. Pero si no puede rendir al lado de Luka y LeBron, no puede jugar. Es el escenario perfecto para él: corre la cancha, recibe pases para mates o alley-oops. Pero tiene que defender bien, porque LeBron ya no es un gran defensor, y Luka nunca lo ha sido. Además, tendrá que ayudar en el rebote, porque los Lakers siempre juegan con equipos pequeños».

En el apartado de los tapados, Barkley mira hacia Toronto: «No hay ningún equipo dominante en el Este, y Toronto puede sorprender. Tatum va a estar fuera casi toda la temporada, y aunque vuelva, no será el mismo. Haliburton probablemente se pierda el año entero. Toronto podría ser la revelación».
Igualdad salarial en el femenino
Tampoco se ha quedado Barkley sin mojarse en el tema de los salarios del baloncesto femenino. Ha apoyado a las chicas y ha recordado que la huelga es la única herramienta contra los amos del cotarro: «Tienen que tener mucho cuidado. Están caminando sobre hielo muy fino. Yo deseo de verdad que esas chicas ganen todo el dinero que puedan. Se lo merecen. Pero te voy a decir algo: yo jugué en una época con Michael Jordan, Larry Bird y Magic Johnson, los más grandes, y también hicimos huelga. Y te aseguro una cosa: por muy buenos que seamos los jugadores, los dueños siempre tienen la sartén por el mango».
Todo sin perder el realismo: «Ellas tienen poder, talento y popularidad, pero no pueden pasarse de frenada. Los propietarios son multimillonarios; los jugadores son millonarios. No es lo mismo. En una negociación, el que tiene más dinero y más tiempo siempre tiene ventaja. Lo ideal es conseguir el mejor acuerdo posible en el momento, y seguir creciendo. Pero si intentas forzar demasiado, te puedes quedar sin nada».
El problema sería que no actuaran todas unidas y con el mismo fin: «Si se equivocan y van a la huelga, muchas de las estrellas —A’ja Wilson, Caitlin Clark, Collier— podrían irse a Unrivaled y montar su propia liga con participación accionaria. Eso sería genial para ellas, pero devastador para el resto de las jugadoras de la WNBA. Hay que entender que en todos los deportes hay jerarquías: las superestrellas están arriba, luego los All-Stars, y luego la mayoría, que son buenos jugadores pero no estrellas. No todos están en el mismo escalón, y hay que ser realista con eso».


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