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LeBron James: «Kobe Bryant decía ‘quitad el cu… de en medio, los voy a destrozar’, no había tácticas, tardé cinco años en saberlo»

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LeBron James (Foto: 360 With Speedy)
LeBron James (Foto: 360 With Speedy)

Sigue siendo la máxima estrella de la NBA, con permiso de los europeos Doncic y Jokic, y una buena prueba de ello es cómo contesta en las entrevistas completamente sobrado. Acaba de ocurrir en el podcast de 360 with Speedy, presentado por Speedy Morman, donde LeBron James se ha permitido bromear sobre su patrimonio  después de que el presentador le recordara que Google lo cifra en 1.200 millones de dólares. «Google es una mentira. Eso está mal. Es muchísimo menos. Tengo apenas unos miles en mi cuenta», dice entre risas.

Y, acto seguido, se mofa: «Todo lo que llevo es gratis. La camiseta, gratis. El pantalón, gratis. El sombrero, gratis. El anillo de bodas con la inscripción ‘mi reina’, gratis. Forever King, gratis. Yo no tengo dinero, estoy en bancarrota, baby». Consciente de la fuerza mediática que arrastra desde que era adolescente, LeBron ha ironizado también con que ya son sus hijos, gracias a los contratos universitarios de patrocinio, quienes gestionan las finanzas familiares: «Mis hijos son los que tienen todo el dinero ahora. Ellos cuidan de papá. Yo no tengo nada, estoy en bancarrota». Pero fuera de bromas es bastante claro. Le dicen que ha ganado mucho dinero durante todo este tiempo y responde: «Y todavía me queda más por ganar».

Así era Kobe

Todo en un contexto de humor, pero que ha servido para conocer más al desaparecido Kobe Bryant. Preguntado por su forma de jugar, ha dejado claro que el baloncesto, a partir de determinado nivel, tiene pocos secretos. Por ejemplo, aquí LeBron ha reflexionado sobre por qué se sintió engañado durante años respecto a las jugadas que hacía Kobe.

Pensaba que había señales que le daba Phil Jackson y estrategias de equipo, pero al final se dio cuenta de que era pura acción individual. Lo resume señalando la diferencia entre interpretar tácticas y enfrentarse a la verdad del talento en bruto: «Durante mucho tiempo pensé que era eso [tácticas]. Y luego me di cuenta de que esa mierda era simplemente: ‘Dame el balón y quitaros todos de en medio, que lo voy a destrozar’.

LeBron James y Kobe Bryan (Foto: Cordon Press)
LeBron James y Kobe Bryan (Foto: Cordon Press)

Él intentaba descifrar los mensajes que le llegaban desde el banquillo, pero la realidad era otra: «No, esto iba de uno contra uno, o sea, de decir ‘quitad el culo de en medio, voy a por él’». Tardó cinco años en darse cuenta.

Los inicios de LeBron James

Echando la vista atrás, recuerda como, desde niño, él mismo también sintió que tenía algo diferente a los demás en el deporte: «Yo solo sabía que era mucho más rápido y más grande, y no quiero decir más fuerte todavía porque era un niño flacucho entonces», explica. Aun así, en su primer año de fútbol americano organizado no tardó en destacar: «Jugamos seis partidos y fui el MVP ese año. Hice 18 touchdowns en seis partidos». Apenas unos meses después, llegó el turno del baloncesto y la historia se repitió: «Ese otoño empezó la temporada de baloncesto, mi primer año jugando baloncesto organizado. Hicimos un 6–0 y ganamos un campeonato. El entrenador le dio el MVP a todo el equipo, pero claramente había sido yo».

En octavo grado, LeBron viajó con un pequeño grupo de jugadores del noreste de Ohio al campeonato nacional de la AAU en Orlando, el gran escaparate juvenil del baloncesto estadounidense. La mayoría eran de Akron y, pese a su nivel más bien modesto, lograron llegar hasta la final en un torneo con más de 120 equipos. Perdieron contra un club del sur de California, pero el joven LeBron lo vivió como un triunfo: «¿Estaba feliz de quedar segundo? ¡Claro que sí! Éramos seis o siete chicos de Akron, de todo el noreste de Ohio, y perdimos contra un equipo del sur de California».

Ese campeonato marcó un antes y un después en su percepción de sí mismo. Allí empezó a jugar no como sabía ni como creía que podía jugar, sino como se lo imaginaba: Por fin había empezado a hacer mates en los partidos. Estábamos ganando partidos que no deberíamos haber ganado. Yo estaba haciendo movimientos en la cancha, cosas que había estado soñando apenas unas semanas antes. Y pensé: «Oh, mierda, esto está pasando de verdad». Fue, según admite, el momento en que comprendió que su talento lo situaba en una dimensión distinta.

Supersticiones

LeBron ha confesado también sus rituales previos a cada partido, que siguen un orden estricto. «Yo siempre pongo mi uniforme de la misma manera antes de cada partido». Hasta las zapatillas se las pone con una lógica interna, como si tuviera TOC: «Elijo el modelo que voy a llevar a veces en función del rival o del jugador al que me enfrento. Si juego contra alguien en particular, puede que esa noche saque un color concreto por pura naturaleza competitiva».

LeBron James (Foto: Cordon Press)
LeBron James (Foto: Cordon Press)

La obsesión por las zapatillas llega al extremo de que, si algo no le cuadra en el calentamiento, no duda en cambiarlas de inmediato. «Si salgo a calentar y siento que las zapatillas no me van bien, te aseguro que vuelvo corriendo al vestuario y me las cambio antes de que empiece el partido. Y si en el primer cuarto estoy jugando mal, también se cambian. Hay que cambiarlas». Eso sí, admite con ironía que no le ocurre con frecuencia: «No he tenido que cambiar muchas, porque no suelo tener muchos cuartos malos» (risas).

Las noches especiales

Preguntado por si puede anticipar cuándo tendrá una actuación estelar, LeBron es claro: la mayoría de veces no hay señales previas. «No, no lo sabes. Simplemente pasa». Sin embargo, ha recordado una excepción que terminó en récord personal. «El año pasado o el anterior, jugando en Brooklyn, tuve una sensación distinta. Hice mi récord de triples en un partido, nueve de diez. Lo sentí en el calentamiento: el ambiente, la energía del pabellón… Mi paso era diferente, mi bote era diferente. Pensé: esto puede ser una de esas noches».

Aun así, reconoce que la magia no siempre se repite aunque uno lo presienta. «No siempre pasa así. Pero el hecho de que aquella vez sí sucediera me permite contarlo ahora: lo supe, lo sentí».

Fama precoz

LeBron ha reflexionado también sobre lo que significa haber sido famoso desde la adolescencia. Reconoce que apenas conserva recuerdos de una vida normal: «Ha pasado tanto tiempo… Recuerdo momentos de cuando era niño, creciendo en los proyectos de Elizabeth, en Akron, en el lado norte. Recuerdo correr por allí, jugar al escondite, lanzar la pelota en un juego que llamábamos Free Frog o subirme a las barras del parque. Eso era ser un niño normal».

Sin embargo, admite que esa etapa se terminó muy pronto. «Esos recuerdos de no ser famoso solo existen de cuando era un niño. Como adulto, ya no. Eso se acabó probablemente en mi segundo año de instituto, después de ganar el campeonato estatal de primer año. A partir de ahí se terminó».

La nostalgia de no ser conocido por la calle

Preguntado por si alguna vez echa de menos el anonimato, LeBron no lo duda: «Claro que sí. A veces me gustaría poder entrar a un cine justo antes de que apaguen las luces, o llevar a mi hija a un parque de atracciones como ella quiere. Pero no va a pasar. La niñera la llevará, yo no podría disfrutarlo y la experiencia sería rara para ella». Aun así, no lo vive como una carga insoportable: «No estoy aquí pidiendo ayuda para salir de casa. Amo mi vida, mi familia me cuida y yo cuido de ellos. Encontramos momentos para disfrutar y no lo cambiaría por nada del mundo».

LeBron James (Foto: Cordon Press)
LeBron James (Foto: Cordon Press)

A la hora de citar otros famosos que le sirvieron de referente, no lo duda: Will Smith: «Crecí en la ciudad y allí no había demasiada inspiración alrededor, así que la busqué fuera», explicó. En la televisión veía a Will Smith en El príncipe de Bel-Air y pensaba que podía ser él: «Will era alguien en quien quería convertirme. Me decía: soy un chico de barrio, pero puedo ir a un colegio privado, ser gracioso, llevar las mejores zapatillas y ponerme la gorra al revés. Podía ser yo mismo y estar con los demás. Eso me parecía superguay».

A ese espejo televisivo se sumaron los grandes nombres del deporte y de la música. «Obviamente Jordan, también Deion Sanders, que siempre decía: ‘Si luces bien, juegas bien. Y si juegas bien, te pagan bien’. ¿De qué estamos hablando, entonces?», recordó. En paralelo, la cultura hip hop se convirtió en un motor vital: «El hip hop y el deporte son gemelos idénticos. Los raperos quieren ser deportistas y los deportistas quieren ser raperos. Me inspiraron Biggie, Pac, Jay-Z, Nas… escuchar sus historias, lo que estaban pasando, era justo lo que necesitaba de niño».

En esa lista incluye también a DMX, cuya música marcó su adolescencia. «Necesitaba Flesh of My Flesh, Blood of My Blood en ese momento, y también …And Then There Was X. Los dos salieron el mismo año, los dos fueron número uno. Y yo necesitaba esa inspiración».

Los memes de LeBron

También fuera de la cancha, en el podcast se abordó un tema en el que LeBron también es protagonista, los memes de Internet.  Una vez se hizo viral cuando sentado junto a Jeanie Buss y Linda Rambis, dijo: «Primero de todo, feliz Día Internacional de la Mujer». La frase se convirtió en meme instantáneo y se usa como excusa en todo tipo de contextos digitales. «Fue lo primero que se me ocurrió», reconoció entre risas, y aclaró que no estaba preparado: «Era lo que era, una forma de romper el hielo. Y sí, de hecho, era el Día Internacional de la Mujer».

LeBron James (Foto: Cordon Press)
LeBron James (Foto: Cordon Press)

Otro de sus grandes clásicos es el famoso «our ball», repetido varias veces en la burbuja de Orlando, cuando aseguraba que la posesión era suya mientras todo el mundo parecía despistado. «Estábamos en la burbuja, un auténtico lío mental. Yo no estaba en pista en ese momento, pero sabía que era nuestro balón. Y cuando vi que el otro equipo lo sacaba pensé: ‘¿Qué coño está pasando?’. Y claro, lo repetí una y otra vez: ‘It’s our ball, our ball’». Para él, la escena refleja algo más serio: la concentración que exige un campeonato. «Había diez jugadores en la pista y nadie lo notó. ¿Dónde estaban mis compañeros? Todos tenemos que estar concentrados».

Finalmente, ha repasado, sin parar de partirse de risa, su faceta de productor musical junto a 2 Chainz, cuando apareció en un vídeo agradeciendo el apoyo y anunciando que el disco tendría «dos canciones más», gesto que muchos interpretaron como la invención del álbum deluxe. «Yo no soy un A&R de verdad, no soy el que mueve canciones y decide cortes, pero sé de música. Había dos temas que me encantaban y no podían quedarse fuera. Así que dije: hay que sacarlos en una versión deluxe. No sabía que era algo que ya existía, simplemente me salió así. Fue gracioso».

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  1. Pingback: LeBron James revela cómo Kobe Bryant jugaba sin seguir tácticas y su influencia en su carrera - Hemeroteca KillBait

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