Entrevistas de fútbol

Hugo Sánchez: «¡Qué casualidad que esas dos Ligas de Tenerife que no se ganaron yo no estaba en el equipo!»

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Hugo Sánchez (Foto: Cordon Press)

Hace más de cuarenta años, cuando Cristiano Ronaldo y Lionel Messi ni siquiera habían nacido, irrumpió en nuestra Liga un delantero voraz. Un goleador letal que reunía todas las cualidades para destacar. Era atlético, capaz de rematar con cualquier superficie del cuerpo, certero en los lanzamientos de falta, eficaz con la cabeza, tenía muchísimo carácter y un ego a prueba de bombas.

Hugo Sánchez (Ciudad de México, 1958) llegó al Atlético de Madrid en verano de 1981 cedido por Pumas y no tuvo unos inicios sencillos en la capital de España. Pese a que llegaba con la vitola de mejor jugador de México y con varios campeonatos a sus espaldas, el delantero vivió una adaptación complicada en la que arreciaron los ataques tanto de los aficionados como de los medios.

De hecho, fue objeto de un buen número de críticas y diarios como Mundo Deportivo señalaron sobre él que «por lo que se refiere a Hugo Sánchez podemos decir que a excepción de algunas piruetas y ciertos destellos de calidad, no está ni muchísimo menos acoplado al juego de su nuevo equipo». «Si Hugo Sánchez es de verdad el mejor jugador de México es que el fútbol de aquel país es todavía inferior de lo que pensamos. A menos que quien haya venido a España no haya sido Hugo, sino un suplantador», añadían días después.

Hugo Sánchez (Foto: Cordon Press)
Hugo Sánchez (Foto: Cordon Press)

Prácticamente invisible en las primeras jornadas para el técnico Luis Cid Pérez ‘Carriega’, quien llegó a señalar que «no voy a decir que sea malo, porque para mí no lo era, pero lo cierto es que no se adaptó. Venía de un país muy diferente, era la primera vez que salía de él. En fin, que no cuajó», la llegada al banquillo de José Luis García Traid a finales de noviembre de ese mismo año 1981 supuso un impulso para el «manito».

Fue precisamente a sus órdenes cuando marcó su primer tanto en España, frente al Hércules, y tuvo tiempo de sumar un total de 8 dianas en 17 partidos. Ya a las órdenes de Luis Aragonés desde verano de 1982, las tres siguientes temporadas dispararon a Hugo, que cerró el curso 1984-1985 con su primer Pichichi y convirtiendo al Atlético de Madrid en campeón de Copa del Rey merced a sus dos goles en la final ante el Athletic de Bilbao. Aquel 30 de junio de 1985, cuando el mexicano levantó al cielo del Santiago Bernabéu el título copero, todo el mundo sabía que la temporada siguiente jugaría de blanco con el vecino de enfrente, el Real Madrid.

Todo había comenzado a gestarse el mes de mayo, en plena víspera de San Isidro, cuando Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid, su homólogo rojiblanco Vicente Calderón y el propio Hugo Sánchez compartieron mesa y mantel en «El viejo Madrid». Mendoza acababa de llegar al sillón presidencial del cuadro de Chamartín, el mexicano se había convertido en una auténtica obsesión y había que moverse rápido, pues el vicepresidente del FC Barcelona, Joan Gaspart, ya se había encargado de telefonear al delantero unos días antes para convencerlo con un contrato por cinco temporadas y cincuenta millones por curso.

Hugo Sánchez y Toni Schumacher (Foto: Cordon Press)
Hugo Sánchez y Toni Schumacher (Foto: Cordon Press)

Allí, después de unos buenos chuletones y tres horas de conversaciones, el máximo mandatario merengue convenció a su homólogo rojiblanco y Hugo se convirtió en jugador del Real Madrid… previo paso por UNAM. ¿El motivo? evitar en la medida de lo posible que la afición del Atlético de Madrid entrase en cólera, por lo que el Atlético de Madrid traspasó a Hugo al cuadro mexicano a cambio de 200 millones el 4 de julio y el propio UNAM lo vendió apenas nueve días después al cuadro de Chamartín por 250 millones de pesetas. Fue una operación que dejó a todo el mundo contento, pues mientras el Atlético de Madrid ingresaba una cantidad importante en sus arcas, el Real Madrid le quitaba un fichaje al FC Barcelona y se hacía con el que sería su nueve de referencia por varias temporadas. El jugador, por su parte, estaba encantado con el desembarco en el Santiago Bernabéu y UNAM con el pellizco que se llevaba por ejercer de puente.

Apenas unos días después, el Atleti confirmaba el fichaje del uruguayo Rubén «Polilla» Da Silva, que sólo duró un par de años en el club, mientras el Real Madrid presentaba a Hugo Sánchez junto a Maceda y Rafael Gordillo ante 50.000 aficionados. En contacto ahora con JotDown, el que fuera 9 merengue repasa su etapa vestido de blanco, donde recuerda que: «Sin faltar al respeto a los entrenadores, todo se debía a los jugadores. La calidad y el talento que tenían los jugadores del Real Madrid en aquella época era superior a la del técnico. ¿A qué me refiero? Cuando yo llegué al Real Madrid en el año 1985 teníamos a Luis Molowny. Él era un personaje emblemático del Real Madrid, pero su capacidad como entrenador no era muy potente. Sin embargo, se le tenía respeto por lo que él representaba». De hecho, el mexicano recuerda que «Nosotros como jugadores teníamos la responsabilidad de resolver las situaciones en el campo. Así, tras las charlas tácticas que hacía Molowny, nosotros nos quedábamos después un tiempo para ajustar situaciones y detalles que creíamos convenientes. Por eso te digo este tema de los técnicos tanto como Molowny como con Beenhakker. Con Toshack fue diferente, pero antes los jugadores respetábamos todo lo que decía el entrenador, pero ajustábamos situaciones para que las cosas salieran bien por la calidad y el talento. El plantel fue el que sacaba los partidos y ganamos ese campeonato de Liga que hacía seis años que no se ganaba. Con la llegada de Ramón Mendoza, (Fernando, ndr) Mata el preparador físico, Maceda, Gordillo y yo fuimos un complemento para esas piezas que había y hacer un equipo armónico. Salimos campeones e, indudablemente, eso ayudó a la confianza para seguir en esa línea», añade.

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Hugo Sánchez (Foto: Cordon Press)

La 1985-1986 fue la primera de Hugo en el Real Madrid. Y lo cierto es que acabó por todo lo alto: con el delantero como Pichichi con 22 goles y los blancos levantando Liga y Copa de la UEFA. Lo hicieron a las órdenes de un Luis Molowny al que relevó el holandés Leo Beenhakker, del que el ariete recuerda que: «Vino a modificar la metodología de trabajo. Y eso ayudó para que los entrenamientos fueran más divertidos y más variados. Cuando juegas al fútbol, si además los entrenamientos son divertidos es mucho mejor».

En esa época se habló mucho de autogestión, si bien nuestro protagonista tiene una explicación clara para apuntar: «Después de pasarnos las tácticas a cada jugador en la previa del partido, nosotros los jugadores volvíamos a mantener nuestra rutina y nos juntábamos para ajustar detalles y situaciones que nosotros considerábamos convenientes para resolver en el campo. Y así seguimos ganando títulos. Nosotros respetábamos los temas tácticos y estratégicos del entrenador. Sin embargo, había algunos detalles en los que no estábamos de acuerdo y los ajustábamos. Modificábamos sobre la marcha, pero respetando los temas tácticos y estratégicos de los entrenadores». De hecho, «el carácter de Luis Molowny era muy diferente al de Leo Beenhakker. Él, siendo holandés, tenía un carácter y una personalidad no demasiado contundentes. Era más bien light, con juego bonito como le gusta a los holandeses, pero faltaba más carácter y personalidad. Los que solucionábamos los temas éramos los jugadores dentro de la cancha respetando las indicaciones tácticas del entrenador», matiza.

Los días con Leo Beenhakker en el banquillo fueron de vino y rosas para el Real Madrid. A las órdenes del holandés, el equipo merengue logró tres títulos de campeón de Europa, uno de Copa del Rey y dos Supercopas con un juego preciosista. Sin embargo, pese a arrasar en España, la asignatura pendiente de la Copa de Europa acabó pasando factura y provocó la llegada al banquillo de John Benjamin Toshack, del que Hugo Sánchez apunta que «era un entrenador distinto por su carácter y personalidad. Con él hay una mejor disposición táctica y estratégica en cuanto al tema de disciplina. Él no permitió nuestras charlas tácticas posteriores. Dijo que ‘aquí se va a hacer lo que yo estoy diciendo’. Entonces apareció un mayor liderazgo que nos dio mayor exigencia. Y fue esa exigencia la que nos hizo batir los récords que batimos en la temporada. Toshack es un estilo diferente pero que ayudó a sacar la potencialidad y el talento de los jugadores que en aquel momento estábamos en el Real Madrid».

Hugo Sánchez (Foto: Cordon Press)
Hugo Sánchez (Foto: Cordon Press)

Precisamente sobre el galés y lo que le pedía en el campo, el atacante no duda en señalar: «Ningún entrenador de los que tuve en el Real Madrid me dijo cómo jugar. Me dijeron ‘Hugo, sabemos de tu capacidad y lo que sabes hacer’. Sin embargo, hay un dato. No sé si fue primero Míchel o Toshack, pero sí que me comentaron: ‘Hugo, tú eres un delantero y no te voy a decir cómo hacer goles porque eso es tu especialidad. Lo que no quiero es que te desgastes viniendo a otra zona del campo’». «Míchel, una vez que bajé al centro del campo a tocar un balón, me dijo: ‘Hugo, esta zona es nuestra, no vengas a invadir un territorio que no te corresponde. Vete cerca de ahí, que tú ahí eres el mejor’», añade antes de terminar: «Toshack también me apuntó: ‘Mira Hugo, este es tu territorio. De aquí no salgas nunca. Aquí eres el mejor’ y dibujó tres líneas intermedias. Una entre el área grande y la línea de banda. Otra similar con la otra línea de banda y una última entre el centro del campo y el área grande».

Y es que en su opinión, en el Real Madrid «lo ideal es tener a un entrenador con personalidad, liderazgo, carácter y que sepa tener tanto mano derecha como mano izquierda para poder controlar el ambiente interno de un vestuario como el del Real Madrid. En el Real Madrid estamos acostumbrados a que estén los mejores del mundo y todos ellos se sienten estrellas y quieren ser tratados como tales».

El equipo arrasaba, Hugo no paraba de marcar goles y era capaz de cerrar la temporada 1989-1990 con 38 goles, todos al primer toque. Fue precisamente aquel hito el que recuerda con mayor cariño: «Me quedo con el recuerdo de aquel partido con el Oviedo en la temporada en la que igualé a Telmo Zarra con 38 goles. Me habían suspendido un partido debido a que me acomodé las Supercopas cuando ganamos al FC Barcelona y parecía que perdía la opción de alcanzar el récord y también la Bota de Oro que me estaba disputando con Stoichkov».

Hugo Sánchez y Baresi (Foto: Cordon Press)
Hugo Sánchez y Baresi (Foto: Cordon Press)

«Ese partido de Oviedo me marcó mucho porque yo admiraba mucho a Zarra y tuve relación con él y su familia. En ese último choque necesitaba tres goles. Nunca lo había hecho, pero cuando el entrenador había acabado de dar la charla previa al partido le pedí permiso para dirigirme a mis compañeros y les dije que intentaran ayudarme a marcar tres o más goles y me buscaran cada vez que estuvieran cerca del área. Los compañeros se portaron de una forma extraordinaria y Míchelme dio dos pases de los tres goles que marqué. Estuve a punto de lograr el cuarto y esos 38 goles me valieron para ganar mi quinto Pichichi», añade.

«Nosotros jugamos en la segunda edad dorada del Real Madrid, sobre todo debido al juego del equipo y los éxitos que logramos en Liga», reivindica el jugador. Lo hace antes de dejar bien a las claras que «en aquella época la Copa de Europa no era como ahora. Era un equipo por país (el campeón) y eliminatoria directa. En esos cinco años estuvimos cerca en varias ocasiones. Está claro que nos hubiera hecho mucha ilusión ganarla, pero si ahora escuchas a Zidane él pone de manifiesto la importancia de ganar la Liga». De hecho, lanza una frase lapidaria: «Si en nuestra época la Champions League hubiera sido como la actual en esos cinco años habríamos ganado tres, pero no se pudo».

Sin embargo, las miradas estaban puestas en la Quinta del Buitre. A la hora de referirse a qué hubiera sido de aquel grupo de jugadores criados en la cantera sin el resto de piezas de nivel de las que disponía aquella plantilla, el mexicano es claro: «Es muy fácil de comentarlo. Calidad y talento ha existido siempre en el Real Madrid, pero faltaban algunas piezas para poder complementar un equipo que iba a hacer historia en cuanto a la forma de jugar, los títulos conseguidos y la influencia a nivel mundial». Precisamente por este motivo, el siguiente tema a tratar es cómo era la relación con sus compañeros, si bien la respuesta es clara: «Yo en el Real Madrid tenía compañeros. Con el único que hice amistad fue Martín Vázquez, que era mi compañero de habitación. Con todos mis compañeros de habitación acabé teniendo una buena relación porque son muchas horas de concentración las que pasas juntos. Al comienzo fue Salguero, luego Martín Vázquez y también George Hagi, con el que fui su maestro de español. Yo siempre he sido muy profesional y muy competitivo. Estaba casado con el fútbol y lo que quería era conseguir las metas y los objetivos, pero era muy especial en cuanto a las amistades. Yo quería tener amistades ajenas al fútbol».

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Hugo Sánchez (Foto: Cordon Press)

Profundizando en su relación con Emilio Butragueño, Hugo Sánchez deja bien a las claras que «el jugador con el que mejor me entendí en mi vida fue Butragueño. Parece que hubiera sido mi hermano. Con la mirada ya sabíamos qué teníamos que hacer. Nos conocíamos tan a la perfección que cuando uno recibía el balón el otro sabía qué hacer. Estábamos muy complementados. Me recuerda a lo que ha pasado con Cristiano Ronaldo y Benzema. Esa calidad que tiene Benzema, Butragueño tenía mucha más. Nunca en mi vida me había comunicado sin hablar en el campo así como me pasó con Emilio. Eso es entrenamiento, sencillez, diálogo. No teníamos amistad, pero éramos profesionales. Hablábamos mucho en los entrenamientos para fomentar la coordinación y eso se notaba en el entendimiento en los partidos».

Sin embargo, Butragueño nunca llegó a reivindicar su importancia en la historia del club. «Si en el campo y en el vestuario no lo era… no lo va a ser ahora como directivo. Él tiene una personalidad, un carácter y una forma de ser que le ha llevado a ser querido por todo el mundo. Yo tengo un carácter fuerte, Míchel también… Él, junto a Sanchís, Chendo, Buyo y yo éramos los que teníamos el carácter y cuando había cualquier situación fuerte en el campo íbamos los primeros a reclamar cuando le daban alguna patada», concreta Hugo. Profundizando más en la figura del 7 y su labor de director de relaciones institucionales del Real Madrid, el que fuera su compañero apunta que «Emilio tiene una varita mágica y le cae bien a todo el mundo. Es buena persona, amable, agradecido. Emilio Butragueño podría estar con cualquier presidente de cualquier país del mundo. Tiene todos los dones para no caer mal a nadie. Florentino es una persona que me gusta por su liderazgo, su contundencia, su carácter… pero sí que me gustaría que abriera el abanico para los que llegamos con otros presidentes y nos diera la oportunidad que le ha dado a otros».

De forma paralela a aquella histórica temporada a las órdenes del galés comenzaba a gestarse un histórico FC Barcelona a las órdenes de Johan Cruyff. El punto de partida fue precisamente un partido ante el Real Madrid un 4 de abril de 1990 en Valencia: «Desde la Copa del Rey el FC Barcelona fue para adelante. Luego me lesioné cuando íbamos primeros con Radomir Antic, vino la mala decisión de Ramón Mendoza de destituir al técnico y cerrar la vuelta de Leo Beenhakker porque tenía muy buena relación con Fernández Trigo. Ramón Mendoza estaba a un año de dejar la presidencia y hubo un tema raro. Tristemente con esos movimientos no pudimos ganar el campeonato. ¡Qué casualidad que esas dos Ligas de Tenerife que no se ganaron yo no estaba en el equipo!».

Fue precisamente el inicio de un dominio culé en nuestro fútbol y el adiós de Hugo Sánchez, quien recuerda: «Las dos Ligas que ganó el FC Barcelona después de las cinco que ganamos eran del Real Madrid sí o sí. Por la forma de juego, la calidad y el talento de los jugadores. También por la mala decisión de Ramón Mendoza. Yo le dije a Ramón Mendoza que seguiría en el Real Madrid siempre y cuando no estuviera Leo Beenhakker en el equipo. Pero el presidente se inclinó por él y yo me marché». De hecho, hubo un hombre clave en la vuelta del holandés que provocó la destitución de Radomir Antic y que el Real Madrid acabara perdiendo la Liga en la última jornada de la Liga 1991-1992 en Tenerife (3-2): «Leo Beenhakker y Fernández Trigo eran muy buenos amigos. Ese fue el motivo por el que regresó. A Ramón Mendoza tan solo le quedaba un año más de presidente y lo que estaban buscando era firmar al entrenador un contrato por cuatro años por muchos millones y luego fichar a un delantero centro por mí. Ya antes de marcharse, Leo Beenhakker le dijo a Fernández Trigo (y así me lo dijo él) que Hugo Sánchez ya se estaba haciendo viejo y había que buscar un sustituto». Esto no impidió que su relación con el tulipán fuera en muchos momentos «muy buena. Sobre todo en los años en que ganamos los títulos, pues yo era el que marcaba los goles y daba los títulos. Ahí sí era excelente».

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Hugo Sánchez (Foto: Cordon Press)

Fue precisamente la temporada 1991-1992 la última temporada de Hugo Sánchez en el Real Madrid. Sin embargo, a su carrera todavía le quedaba recorrido que le llevó al América de su país, Rayo Vallecano en España y posteriormente a Atlante en México, Linz en Austria y Dallas Burn en Estados Unidos antes de darle la oportunidad de poner punto y final en el Atlético Celaya junto a dos viejos conocidos: Míchel y Emilio Butragueño, de los que reconoce: «Fue allí cuando ya me hice realmente su amigo. Con la madurez y la experiencia, entablamos amistad. Allí salíamos juntos con nuestras familias, mujeres, hijos… y había una mayor convivencia. Es una amistad que todavía sigue. Cenando una noche le comenté a Míchel que si había pensado en qué hacer después de dejar el fútbol. Le comenté que si no pensaba en sacarse el curso de entrenador y él respondía que no era algo que le llamara la atención. Y yo le dije lo que en su día me dijo a mí Alfonso Portugal, mi entrenador en la selección olímpica y exsuegro: ‘Es una pena que con tu sabiduría, conocimientos y liderazgo no te hagas entrenador’. ‘Sácate el curso y aunque sea tienes el título guardado’, le apunté. Fíjate ahora». También decidió dar el salto a los banquillos. Precisamente a la hora de hablar por la razón de este nuevo desafío, él desvela sin tapujos que «es un desperdicio el haber sido jugador del Real Madrid y no poder transmitir tu conocimiento a las siguientes generaciones como entrenador». Sin embargo, su periplo en los banquillos estuvo lejos de estar a la altura de lo esperado y su única experiencia fuera de México estuvo precisamente en nuestro país a las órdenes de un Almería en el que aterrizó en diciembre de 2008 y acabó diciendo adiós apenas un año después. Así, desde que fue despedido en el Pachuca allá por 2012, Hugo no ha vuelto a dirigir.

3 comentarios

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  2. Dejando de lado ciertas conductas más bien antideportivas y una actitud siempre chulesca y egomaníaca que rozaba la parodia, Hugo Sanchez me parece uno de los mejores delanteros centro que he visto jamás. Es más, de los que he visto jugar para el Real Madrid (desde 1985 a día de hoy), para mí está en la cima, ahí ahí con Ronaldo Nazario (prácticamente eran delanteros de estilo opuesto, uno rematador puro, el otro conductor imparable, pero ambos con una calidad extraterrestre en la definición), muy pero que muy por encima los dos de Cristiano Ronaldo, sobrevaloradísimo hasta la nausea. Así lo veo. Hugo era un rematador IN-CRE-I-BLE. Si alguien piensa que Cristiano era buen rematador de chilena (por un par de goles que metió a lo largo de su carrera), es que no vio a Hugo ejecutando chilenas.

    • Madridista objetivo

      Totalmente de acuerdo. La prensa ha hecho mucho daño en la juventud. También digo que Maradona fue mejor que Messi, solo hay que ver un partido en Atocha del argentino. El campo y las patadas que recibía. Y Messi era mil veces mejor que el invento CR.

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