LaLiga

El VAR le ha dado una impresora a Mourinho

Es noticia
sp 0920 1083573951
Atletico de Madrid v Real Madrid – LaLiga EA Sports 2026/27 Copyright: x x2026xGokhanxTanerx/xPSxImagesxGokhanxTanerx

Ayer, como todos predecían, volvió el entrenador más beligerante a sus fueros para comparecer después del derbi. En una competición repleta de cámaras, monitores, comunicaciones instantáneas y especialistas que analizan todo desde habitaciones remotas como en La vida de los otros José Mourinho apareció con dos fotografías impresas. Y las sostuvo como nos imaginamos que Moisés debió de presentar los diez mandamientos mientras esperaba que el pueblo elegido reconociera las dos rojas que no había visto ni Dios.

El Madrid perdió 2-1 ante el equipo colchonero y Mourinho reclamaba dos expulsiones por las entradas de Romero sobre Bellingham y de Kang-in Lee sobre Valverde. Con gesto adusto y cierta socarronería empezó diciendo que «podríamos ahorrar la conferencia porque la historia del partido está aquí», dijo mostrando las imágenes. Para el entrenador del Real Madrid el partido entero, con sus carreras, decisiones, errores y oportunidades, estaba resumido en una hoja impresa.

Las reacciones no se han hecho esperar: regresa el Mourinho pendenciero, el fiscal de los árbitros, el hombre al que ninguna derrota consigue dejar sin argumentos. También podemos verlo desde otro ángulo, la de una tecnología que llegó acompañada de una expectativa desmesurada en la que bastaría con volver a mirar una jugada para que todos, árbitros, equipo y aficionados se pusiesen de acuerdo. La discusión futbolística sería cosa del pasado ya que, instalando suficientes cámaras, se dispondría de elementos que facilitaran el buen juicio.

La promesa era irresistible pero como sabe cualquiera que haya discutido un penalti en un bar, dos personas pueden ver veinte veces la misma jugada y acabar convencidas únicamente de que la otra necesita un oftalmólogo. El desacuerdo sobrevive perfectamente a la mejora de la resolución y el frame to frame. Sin embargo, nos resultaba tentador imaginar que alguien, en algún despacho, encontraría el ángulo definitivo, una imagen tan concluyente que obligaría al cuñado a dejar la jarra de cerveza sobre la mesa y reconocer apesadumbrado que llevaba veinte años equivocado.

Es evidente que el VAR puede ayudar a corregir decisiones lo que pasa es aparece una gran dificultad aparece cuando le pedimos que fabrique conformidad. Una imagen permite establecer dónde se produjo un contacto; decidir qué significa ese contacto requiere aplicar un criterio y a veces todo son zonas grises incluso para los más experimentados analistas. Intensidad, imprudencia, fuerza excesiva: las palabras siguen ahí, esperando interpretación. El espectador recibe una repetición y cree que con ella viene ña sentencia. Después descubre que otra persona ha visto exactamente lo mismo y ha llegado a una conclusión distinta.

Mourinho ha encontrado una utilidad magnífica para esa abundancia visual sirviéndose de las imágenes que rodean al sistema de revisión para impugnar su funcionamiento. La sospecha dispone ahora de primeros planos. Antes había que reconstruir una injusticia con ademanes, memoria y alguna comparación bélica. Ahora se puede adjuntar documentación. El fútbol ha informatizado el agravio y el entrenador portugués ha completado el procedimiento administrativo: imprimir, señalar y presentar reclamación.

Además, una fotografía ofrece ventajas narrativas sobre un partido. Se deja mirar durante el tiempo que uno quiera. El balón ya no circula, el defensor no llega tarde a la siguiente jugada y ningún delantero desperdicia una ocasión mientras estamos explicando lo anterior. Todo permanece en su sitio. El instante elegido adquiere una importancia que el movimiento repartía entre muchas cosas. Alrededor del taco y del tobillo desaparecen noventa minutos.

Eso no demuestra que las reclamaciones fueran injustificadas. Un entrenador, incluso del Real Madrid, puede tener razón sobre una acción polémica ocurrida en el terreno de juego y construir con ella una explicación insuficiente de la derrota. Ambas cosas caben en la misma rueda de prensa aunque, sin duda, a nadie convence que un supuesto error arbitral sea la única causa de una derrota.

El folio impreso sirve también para recuperar el control de la escena. Es fácil de entender que durante el encuentro, Mourinho depende de lo que hagan y digan los jugadores, los rivales y los árbitros. En la sala de prensa, por el contrario, puede escoger las imágenes, ordenar el relato y señalar dónde debemos mirar para exculparse. Los periodistas tienen delante a un entrenador derrotado que trae preparado el tema de conversación. El marcador ya no va a cambiar —Florentino es poderoso, pero no tanto—, sin embargo, se consigue que la atención se empiece desplazar.

Quizá por eso el detalle de la impresora resulta tan expresivo ya que conservamos una confianza antigua en las cosas que pueden tocarse. Un documento sobre la mesa parece más serio que una imagen perdida entre notificaciones. Lo impreso ha pasado por un trámite, ha consumido materiales, alguien ha tenido que ir a recogerlo. Incluso la indignación gana cierta respetabilidad cuando llega a cuatro colores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*