Análisis táctico

La modernidad como pose en el Real Madrid de Mourinho

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Franco Mastantuono (Foto: Cordon Press)
Franco Mastantuono (Foto: Cordon Press)

Mientras se incorporan progresivamente los mundialistas, el Madrid juega amistosos contra equipos de la comunidad. Los dos primeros, ante Alcorcón y Leganés, han servido para mostrar las preferencias de Mourinho, en cuanto a propuesta grupal y también en lo referente a la elección individual.

Un Real Madrid según la tendencia

En lo táctico, las primeras tentativas del luso se encaminan hacia un fútbol a la moderna (para regocijo de cada comentarista de RMtv, donde se emiten los partidos). Las tendencias son conocidas: prioridad del modelo de juego asociativo, disposición de los futbolistas según criterios estructurales y pressing intenso tanto a la salida rival como sobre la pérdida de la posesión. Todo ello es lo que ha mostrado el Madrid en el mes escaso que lleva de pretemporada.

En detalle, la estructura base es un 4-2-3-1, que se desdibuja a partir de los laterales y uno de los pivotes. Desde que se marchó Kroos, el equipo lleva dos temporadas sin fluir por la zona de volantes. Mourinho lo sabe y, a la espera del fichaje de un Rodri que cambie todo, trata de solventar los inicios de juego desde la movilidad sistemática.
En esa búsqueda, el lateral izquierdo gana altura por defecto para ubicarse como interior o como medio de banda, según la situación del juego. Mientras, el lateral derecho pasa a ejercer de segundo volante. Esta asimetría no es casual, sino que responde a las cualidades de los futbolistas disponibles para el entrenador.

Güler y Valverde (Foto: Cordon Press)
Güler y Valverde (Foto: Cordon Press)

Si bien Carreras o Cucurella son válidos para generar espacios o dar continuidad a la jugada, desde toques sencillos o conducciones, en la derecha es Trent quien espera ser titular durante la temporada con un rol decisivo. Su buen pie para los inicios, principalmente en pases de media distancia o largos, le hace ganar enteros sobre Dumfries, lateral de características externas y relacionadas con la fuerza. El inglés quiere ser aprovechado por el técnico en una segunda altura que, aún sin Tchouaméni, carece de fijación posicional. A través de él se espera encontrar a los delanteros estrella del equipo, aún de vacaciones. Aunque el sentido principal del compás entre laterales y pivote ya ha podido verse.

Camavinga como iniciador y Güler como corazón de juego

En el Madrid actual, el pivote se une a la pareja de centrales para la fase de iniciación, en una suerte de salida lavolpiana. En ambos partidos, los centrales han sido Huijsen y Asencio porque el resto no está disponible. Son los peores defensores de área del equipo, aunque el primero puede soñar con la titularidad gracias a su virtud asociativa y debido a los recurrentes problemas físicos de Rüdiger y Militao. Ante el Alcorcón el pivote iniciador fue Cestero; frente al Leganés, el ingreso de Valverde hizo que Camavinga tomase las riendas del juego. La caída del mediocentro permite a este jugar de cara, algo adecuado para los volantes madridistas, cuya limitación para esperar entre las líneas es proverbial. Y al equipo hacerse ancho en la base, pudiendo encontrar la siguiente altura desde posiciones laterales, más seguras y menos transitadas.

A propósito de Cestero, las intenciones de Mourinho con los canteranos parecen claras: aunque el Castilla (play-off a Segunda) y el juvenil (campeón de Youth League) están poblados de futbolistas que jugarán en Primera, arriba solo participarán quienes puedan cubrir los huecos dejados por los profesionales. Al haber cuatro del primer equipo disponibles, la línea de fondo siempre ha iniciado igual, sin confianza para los canteranos. En el medio, con Pitarch ausente, si Nico Paz no regresó y Palacios parece volar a la Premier, Cestero jugó porque no está Tchouaméni y también faltaba Valverde. Mientras, en la delantera, fueron primero Gabri y luego Ciria quienes ocuparon el lugar de Vinicius, en un sector izquierdo carente de otras opciones razonables con las que imaginar sus labores.

Trent (Foto: Cordon Press)
Trent (Foto: Cordon Press)

Ni Cestero ni Camavinga consiguieron marcar el ritmo de los partidos. Sin embargo, entra dentro de lo esperado. El objetivo de los movimientos del pivote y los laterales es que reciba el corazón del equipo, un Güler a quien Mourinho admira desde su etapa en Turquía. Con el mediocentro entre centrales, Carreras abierto y Trent atrayendo una marca interior, queda un espacio apto para que, en el círculo central, aparezca el zurdo. Güler es el único futbolista que durante la pretemporada ha gozado de plena libertad de movimientos, adecuándose los compañeros a su intención en cada jugada. Fue precisamente de este modo como surgió la mejor sintonía vista hasta el momento.

Nace una nueva sintonía: Güler para Valverde

La temporada pasada el Madrid impactó sobre todo mediante ataques directos, siendo Mbappé el principal receptor de las asistencias maestras de Güler. El francés es un experto abarcando metros y el turco goza de filtrar pases medios. El delantero se mueve y el enganche lo ve, como un chispazo, y lo encuentra. Relaciones por afinidad, las llamaba el Valdano entrenador, hace más de tres décadas. Son leyes naturales del fútbol, ajenas a la evolución, inmortales.

La propuesta asociativa exhibida por los de Mourinho, no obstante, hace que el equipo se establezca a menudo en la mitad rival y los espacios se reduzcan. Por eso la alternativa a los pases de Güler prevista por el técnico se ve mediante el espejo retrovisor. Se trata de acercarle a Valverde en zonas interiores, pero liberándolo de la carga de balón que ha tenido que soportar desde la ausencia de Modric.

Jose Mourinho (Foto: Cordon Press)
Jose Mourinho (Foto: Cordon Press)

Cuando Güler consigue recibir en zona de aceleración, es Valverde quien irrumpe en el área para sorpresa de los zagueros. Lo hace desde segunda línea y no pueden controlarlo. Así llegó uno de los goles contra el Leganés, aunque estuvieron a punto de ser dos en solo media parte. La nueva interacción entre Valverde y Güler es la nota positiva, mientras la opuesta se encuentra en Mastantuono.

Reubicar a Mastantuono o venderlo

Desde un sector derecho dispuesto para que reciba e incida hacia dentro con maniobras técnicas, una vez más Mastantuono se mostró inoperante y fallón. Puede culparse al futbolista o se puede pensar que la responsabilidad es compartida porque está siendo malinterpretado. Resulta que las jugadas destacadas de Mastantuono en la liga argentina, jugando ante equipos del nivel la liga argentina, fueron con esa clase de habilidad, algo que confundió al personal. La realidad es que Mastantuono es un jugador que desborda por potencia y cuyo giro, lejos de ser determinante, le es perjudicial. De hecho, el penalti que provocó ante el Alcorcón fue tras acelerar en vertical, sin forzar el regate. Urge que un entrenador lo reubique y le atribuya otro tipo de intervenciones que le permitan aportar a esos niveles (¿qué tal como un volante de ida y vuelta a pie dominante?).

El esperado fichaje de Diomande quizá empuje a Mourinho a realizar esa prueba. O acabe por sacarlo de la plantilla. Hasta el momento, esas son las notas de un nuevo Madrid, el primero imaginado por Mourinho. Un Madrid tan activo en su juego como utópico, ya que las incorporaciones de Mbappé y Vinicius dictarán lo que el equipo puede hacer, seguramente algo muy distinto a lo que está haciendo.

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