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Anselmo Fuerte: «Fui tercero en la Vuelta a España y, sin embargo, no cotizaba a la Seguridad Social»

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Anselmo Fuerte

Ha cumplido 64 años. Pero conserva el mismo corte de cara, casi el mismo pelo que entonces. Inconfundible Anselmo Fuerte (Madrid, 1962), que fue uno de los grandes escaladores del ciclismo de los años ochenta. Siempre tenía el gatillo preparado, fuese en el Tour de Francia o en la Vuelta a España, donde llegó a ser tercero en la clasificación general.

Hijo de un bombero del Ayuntamiento de Madrid, se crió dando pedales en la Casa de Campo con su antigua bicicleta BH. Un día se vio corriendo en el Tour, en el mes de julio, al lado de Hinault, de Fignon, de Mottet,  de Lemond, de Bauer o de Perico. Llegó a ser segundo en Alpe d’Huez o en La Plagne y, sobre todo, dejó un recuerdo impecable que hoy tratamos de explicar.  «No cambiaría nada de lo que viví en el ciclismo por ver crecer a mis hijos», dice.

Estoy ante un señor mayor.

Hombre, no me hagas esa primera pregunta. Pero nos vamos haciendo mayores y que duremos mucho siendo mayores. La suerte es que me encuentro bien. A pesar de las goteras de la edad, me mantengo.  Acabo de cumplir 64 años. Estoy bien.

¿Y qué fue del ciclista?

El ciclista dejó de existir y tuvo que adaptarse a otra vida, porque la vida continúa. No es suficiente que te haya ido bien y hayas hecho unos ahorros, tienes que hacer algo y yo me puse a trabajar. Desde el principio pensé que si no hacía nada los días se podían hacer muy largos. Yo no quería eso para mí.

¿Podías vivir sin trabajar?

No. Vivir bien no. Pero vivir, vivir… Mira, en mi época gané un dinero que supe invertir. Compré una casa, compré unos locales y todo eso ayuda. Todavía ayuda. Pero si no trabajase no podría vivir como vivo.

Anselmo Fuerte

Fuiste un muy buen ciclista.

Fui nueve años profesional. En mi época nos retirábamos muy jóvenes. No durábamos más de ocho o diez años. Ahora hay algunos que superan los quince años. Pero entonces se corría a lo loco, no había día que no te esforzases. Con ese tren de vida era muy, muy difícil durar mucho tiempo.

Fue un tiempo bien aprovechado.

Creo que sí. Saqué casi el mayor rendimiento posible. Jamás pensé que fuese a llegar a esto. Tantos años después, hoy seguimos hablando de ello.

Se te recuerda con cariño.

Sobre todo, cuando voy al País Vasco, a Asturias, a Cantabria, a la zona norte, veo que la gente aún se acuerda de mí, que dices Anselmo Fuerte y la gente se levanta, «el ciclista». Y eso lo noto más en el Norte, donde yo siempre quería ir, donde yo siempre me apuntaba voluntario. Hoy puedo decir que quizá no dejé un gran palmarés, pero con 64 años veo que la gente aún se acuerda de mí.

Fue una época memorable para el ciclismo.

Para mí, la mejor. Mira, el ciclismo ha evolucionado mucho, pero el cariño con el que nos trataban en los ochenta o noventa ya no existe. En mi época supimos llegar a la gente. Los medios entraban a nuestras habitaciones. La gente formaba parte de nosotros. Mientras esperábamos en la salida, la gente estaba a nuestro lado, podían hasta desayunar con nosotros. El premio es que no hacía falta que ganases para que te conociesen.

No tenías representante.

Mi representante era yo.

¿Y cómo negociabas?

Hablabas con el director. Tenías pensado lo que pedir y siempre te decían, «el año que viene a ver qué podemos hacer…». Pero al final siempre te acababan diciendo «mira esto es lo que hay y, si lo quieres bien, y sino no se puede más».

¿Negociabas con Javier Minguez?

Sí, claro. Con Minguez estuve cinco años, con diferentes sponsors, pero cinco años.

El primero fue ZOR con Álvaro Pino, Faustino Ruipérez, LaleCubino…

Bueno, cuando yo firmé el líder era Alberto Fernández, que en paz descanse.

¿Dónde estabas cuando se mató Alberto Fernández?

En Sierra Nevada. Estábamos allí concentrados como todos los años. Estábamos haciendo preparación física. Esquí, gimnasio…. La bicicleta no la tocábamos y Alberto se fue dos días antes porque Unipublic le entregaba el trofeo al mejor ciclista de la Vuelta a España del 84, la que perdió con Eric Caritoux por seis segundos. Recogió el trofeo en Madrid. Luego, cuando volvía a casa, le pasó lo que le pasó en la carretera con su mujer, un accidente mortal.

Anselmo Fuerte

Y se acabó un gran ciclista.

Se quedaron Álvaro Pino y Faustino Ruipérez como líderes. Pero luego, empezó Cubino a destacar, empecé yo… De hecho, en el 88 Cubino iba de líder en la Vuelta, Pino se había caído en Valladolid y ya sólo podía trabajar para los demás. Pero subiendo Cerler, Cubino lo pasó mal y yo me fui con Fabio Parra y me quedé a tres segundos del maillot amarillo.

El maillot amarillo,  que entonces patrocinaba la desaparecida Caja Postal

En aquella Vuelta del 88 podíamos ganarla cuatro corredores del equipo: Pino, Cubino, Etxabe y yo. Pero, al final, no la ganamos por circunstancias. Cubino tuvo ese mal día en Cerler, yo en la primera etapa de Tenerife había salido muy perjudicado, Pino perdió las opciones en Valladolid al caerse y en la etapa de Asturias en la que dejamos a Sean Kelly, que era la que terminaba en Pajares, resulta que no había nadie para trabajar. Cubino no podía, Pino iba escapado  e iba a ganar esa etapa y…, en fin circunstancias de carrera  Luego, yo me fui a la ONCE

Te fuiste como jefe de filas.

Estaba Peio Ruiz Cabestany, que era muy bueno y yo firmé en el mismo día y en el mismo sitio y a la misma hora que Marino Lejarreta. Yo firmé para la Vuelta a España. El primer año que estuve con la ONCE hice tercero, primero Marcos Giovanetti, segundo Pedro Delgado y tercero yo. De ahí pasé a Kelme con Alvaro Pino y de Kelme a mi casa. En el 93 dejo de correr. Estaba cansado. No sé si merecía la pena. Mi cuerpo no daba lo que tenía que dar, económicamente no compensaba y ahí empezó la vida de un ciudadano de a pie más.

Te criaste en Madrid

Yo nací en el centro de Madrid, en la calle O’Donnell, pero mis padres vivían en el barrio de Batán, en una casa pequeñita. Yo abría la puerta y veía la Casa de Campo y me dedicaba a montar en bicicleta. No valía para el fútbol, ni siquiera de portero, no me gustaba nada y yo, que era el menor de tres hermanos, encontré refugio horas y horas en la bicicleta. ¿Por qué? No lo sé, porque en casa no había una afición especial.

¿Cómo surge el ciclista?

Un día mi padre, que era bombero del Ayuntamiento de Madrid, me dice que me va a comprar una bicicleta de carreras y que me va a apuntar a un club, y me compra esa bicicleta. Me acuerdo que fue en Bicicletas Otero que está en la calle Segovia en Madrid, en el barrio de La Latina, y da la casualidad de que luego trabajé yo ahí porque mi padre era muy amigo del dueño, Enrique Otero.

Te apuntas al club

Sí, la idea de mi padre era para que hiciese excursiones los fines de semana, para que estuviese con gente, y yo me apunto y empezamos a hacer carreras y me gusta, me saco la licencia….

Y un día en la meta de La Plagne en el Tour de Francia del 87 te haces mítico al pegar ese manotazo al manillar tras perder en el alto con Laurent Fignon.

La juventud, sí.

¿La juventud?

Sí. Tenía 24 años. Fue en el 87. Fue mi tercer Tour.

Anselmo Fuerte

El Tour de Stephen Roche.

Sí, ése que parecía que se había muerto y que le da una supuesta lipotimia en la que nos contaron que le tuvieron que poner oxígeno, todo mentira. Fue porque en las etapas del Tour hasta que llegaba el último corredor tenías que estar tres cuartos de hora en el coche o donde pudieses esperando con el cansancio. Hasta que te bajaban al hotel en coche tardabas hora y media o dos horas. Era agotador.

Aquel día, Roche tardó media hora porque vino un helicóptero a buscarle por la alarma que habían lanzado y la realidad es que no tenía nada. De hecho, le llevaron directamente al hotel, no le llevaron al hospital. No tenía nada. Absolutamente nada. Pero, mientras que nosotros estábamos arriba, Roche ya estaba durmiendo en su habitación.

Todo teatro.

El poder de los equipos. Él estaba en Carrera que era un equipo italiano muy fuerte… Aquella etapa yo todavía era un novato en esa carrera tan grande.  De hecho, en ese Tour, el día antes de perder con Fignon, la etapa anterior, hice segundo en Alpe d’Huez donde ganó mi compañero de equipo Fede Etxabe y me alegré,  nos alegramos.

Pero la etapa de Fignon fue diferente,  iba escapado yo solo. Al pie de La Plagne me coge Fignon, yo sabía que iba mejor que él. La diferencia es que el conocía esa subida, la había ganado dos años antes, y era Fignon.

Pero eran las cenizas de Fignon.

Las cenizas de Fignon, pero era Fignon. No dejaba de ser Fignon. Tenía muchísima clase. Le miraba y no me creía que fuese a su lado. Debí maniobrar de otra forma. Pero tenía miedo de atacarle. No encontré el momento. No estaba acostumbrado a estar en esa situación. Tampoco teníamos pinganillo. El director no me podía decir nada. La situación de carrera se me fue de las manos.

¿Cómo era Fignon?

Era buena gente. Raro pero buena gente. Además,  hablaba bien español. Recuerdo que al día siguiente de La Plagne me dijo que tenía que haberle atacado, que no entendía como no probé. Siempre me acordaré de eso.

Fignon no nos caía bien.

Creo que era por aquella imagen en la que bajábamos del tren en el traslado del último día en el Tour de Francia y escupió a la cámara de televisión español. Pero era buena gente, un parisino raro, quizá, un tipo peculiar, pero es que era Fignon, Laurent Fignon, que en paz descanse. No era como los demás dentro ni fuera de la bicicleta.

¿Te alegraste cuando perdió el Tour con Lemond en la última contrarreloj en París?

No, no, yo no.  Él lo daba por ganado. Él y casi todo el mundo porque Fignon era muy buen contrarrelojista y partía con una ventaja de 50 segundos en la general que parecía más que suficiente. Jugaba en casa. Versalles, París. Pero Lemond le quitó esos ocho segundos. Fue un final inesperado. Yo estaba en ese Tour con BH y me acuerdo de aquello.

El Tour de Francia es lo mejor del ciclismo 

Mi primer Tour fue el del 85. Había ido al Giro y me retiré en la quinta etapa. Pensaba que no valía para esto. Pensé en dejarlo. Aquí no me gano yo la vida, me dije. Pero en la Vuelta a Asturias un portugués que iba a ir al Tour, Ceferino, se cayó y se lesionó y llegó Minguez y dijo que necesitaba un voluntario para el Tour y me escogió a mí. Le digo, «Minguez, si me he retirado del Giro», y él me insistió, «tienes que ir», y fui. Lo pasé muy mal, pero vi lo que era ser ciclista y correr el Tour de Francia. En esa época decíamos que hasta que no corres el Tour y lo terminas no te dan la licencia de ciclista profesional. Yo lo acabé el primer año y me cambió la idea de mí mismo. Comprendí que a lo mejor sí valgo para esto.

Anselmo Fuerte

Fueron los años de Perico Delgado

Él estaba mentalizado para ganar el Tour. Era la diferencia. Yo no. Yo fallaba contrarreloj. Era irregular. Era mi caballo de batalla. Había gente que se manejaba bien como Cabestany, Etxabe, el propio Perico… Pero yo no. Así que sabía que a lo máximo que podía aspirar en el Tour de Francia era ganar una etapa. La primera etapa que ganó Miguel Indurain en el Tour del 89, por cierto, me la ganó a mí en Cauterest.

Fuiste segundo.

Miguel primero, yo segundo y Pedro Delgado tercero. Recuerdo que Murdialgay me ayudó mucho. Abajo, a pie de puerto, Induráin me sacaba unos dos minutos y en el alto creo que no llegó a 40. Pero insisto en que era difícil para mí en el Tour. Un año, en el 87, hice octavo en la general.

Contrarrelojs muy largas, muy pesadas.

Pero es que, además, iban los mejores del mundo. Hinault, Lemond, Herrera, Mottet, Bauer, Jean Françoise Bernard… Cuando llego en el 85 y veo a Hinault detrás de mí me digo, «esto es un sueño», no me lo podía creer. En mi época se luchaba por ganar o como consuelo se luchaba por ganar una etapa. Ahora se lucha por quedar entre los diez primeros. Yo no lo entiendo. A nosotros no nos decía nada, yo prefiero ganar una etapa.

Dejaste mucho cariño 

Yo dejé buena imagen porque no negaba un autógrafo a nadie. Mi filosofía es que si yo estaba aquí es porque esta gente me aplaude y se sacrifica por venir a verme haga la temperatura que haga. Ahora no. No se piensa así  Cuando yo estaba en la radio íbamos a hacer una entrevista y te decían «espérate, que voy a hablar con mi jefe de prensa». Hasta desconocidos eran capaces de negarle una entrevista a la Cadena SER. En mi época subían a nuestras habitaciones a hacernos las entrevistas. Incluso mientras nos daban masaje yo recuerdo a José Ramón de la Morena y a Pedro Ruano, que era el técnico, con el teléfono de la habitación. Por eso la gente nos tenía cariño porque se vendía bien lo que hacíamos. Los medios ayudaban mucho.

Cuando dejaste de correr estuviste muchos años en la Cadena SER de comentarista.

25 años exactamente José Ramón de la Morena en el programa de la noche, sí.

Él vive en Brunete y tú en Villaviciosa de Odón, al lado.

Juego al pádel en su casa y es mi compañero. Tiene una pista en su casa. Jugamos viernes y sábado. Tenemos mucha amistad con él, con su familia. Nos llevamos muy bien. Le aprecio de verdad.

¿Cómo era ser ciclista?

Era duro. Es duro. Salir a entrenar lloviendo, nevando, sin contemplaciones. Pero es tener claro lo que haces. No tener prisa. Marcar los tiempos. Hasta los 25 años, cuando ya era profesional, yo viví con mis padres en una casa baja, pequeña, en el Paseo de Extremadura. Luego, me casé y me fui a vivir a Villaviciosa de Odón porque estaba a las afueras de Madrid. Era un pueblo por el que pasaba mucho entrenando. Salíamos de Campamento, íbamos para la sierra o para El Escorial y pasábamos por ese pueblo, mi padre tenía unas amistades allí, un día fuimos a verlos y vi un piso y lo compré.

Anselmo Fuerte

Lo compraste con el dinero de ciclista.

Sí, sí. Mira, casi todos los ciclistas en cuanto ganaban equis se compraban un coche, un pedazo de coche. Yo gané equis y me compré un piso. Me tiré de profesional tres años con un Seat Panda, pero tenía un piso en condiciones con mi mujer. Cuando me dio para comprarme el coche tenía el piso y el coche, pero antes no. Siempre he subido las escaleras de una en una. Luego, cuando pude vendí el piso y me compré un chalet. Y así sucesivamente.

Costaba mucho ganar el dinero.

Claro. Pero no sólo eso, sino también lo que veías. Yo vi bastante cabeza rota, cosas que me hacían decirme a mí mismo, «yo no quiero ser así», yo no quería hacer derroches porque me costaba mucho ganar el dinero. Si no te apetecía, tenías que salir a entrenar, hiciese el tiempo que hiciese, y así todos los días, hasta los días de descanso. Nuestro descanso era hacer 50 o 60 kilómetros, descanso activo lo llamaban.

Y eso era duro.

Recuerdo cuando quedé tercero con BH en la Vuelta a España y salí a celebrarlo con mi mujer. Nos fuimos de compras a un Centro Comercial. Cuando llegué a mi casa, al día siguiente, tenía agujetas de lo que había andado, porque el ciclista sólo sirve para dar pedales. Todos los deportistas pueden hacer otra cosa menos nosotros. No podíamos hacer nada. No podíamos jugar al tenis, no podíamos jugar al fútbol. No podíamos ni salir a caminar porque la musculatura no te lo permitía. Éramos unos esclavos de la bicicleta.

Las 24 horas del día.

Es lo que te estoy diciendo. Mira, antes en las grandes Vueltas nos levantábamos a las siete de la mañana a desayunar porque las etapas empezaban muy pronto. Luego, salíamos a correr y hacíamos etapas que no bajaban de los 200 kilómetros y, una vez que terminabas, ibas al masaje. Recuerdo que el masajista, en mi caso Sebastián Pozo, era tu psicólogo. Él me decía siempre, «tú lo que tienes que hacer ahora es relajarte, porque sino no vas a descansar ni a dormir bien», y para nosotros era fundamental.

¿Y dormías bien?

Mira, yo me acuerdo en BH  cuando me puse de líder, no hacía más que preguntarme, y si mañana salgo y me caigo. Y a la una de la madrugada en la cama continuaba haciéndome la misma pregunta. Y era agotador porque no sabía cómo resolver esa pregunta. Por eso ahora afortunadamente hay psicólogos en los equipos. Pero nosotros no teníamos nada. Eras tú, tú y tú. Te defendías como podías tú solo, con tu compañero en la habitación, era muy diferente.

¿Fue la época más feliz de tu vida?

No. De toda mi vida no. Cuando tuve mis hijos fue una satisfacción mayor. Luego, verlos crecer, más todavía. Y encima sanos. Pero no cabe duda que la de ciclista fue una época muy bonita porque yo no me esperaba nada de lo que pasó. Jamás imaginé que fuese a pelear por ganar una etapa del Tour o por subir al podio en una Vuelta. Yo empecé a correr en la Casa de Campo con una bicicleta BH y luego, con el equipo BH, resulta que acabo tercero en una Vuelta a España.

La nostalgia no te puede.

No, porque estoy feliz con lo que he hecho después, estoy feliz con la familia que tengo. Si no hubiese sido ciclista profesional me hubiese ganado la vida de otra forma. No tengo duda. Y cuando te hablo de mis hijos y de lo orgulloso que estoy de ellos, qué te voy a contar. En fin, como cualquier padre de familia. El mayor, que ya tiene un buen trabajo, ya ha cumplido 37 años y se va a ir ahora de casa. Mi hija está opositando para Hacienda.

Y tú estás bien.

Bueno, yo tuve un problema, me tuvieron que operar de corazón y mi mujer hace unos años la detectaron un cáncer y ahí es donde te das cuenta de lo que es la vida, de lo que hay que valorar cada momento que estás bien, porque se pasa mal….

¿Pero va todo bien?

Ahora, sí. Mi mujer parece que ha salido bastante bien, las pruebas son buenas.

¿Y tu corazón cómo está?

Bien, bien. Hago un poco de deporte, hago vida muy normal. Siempre me he cuidado. Nunca he bebido ni nada. A lo sumo, un vino en las comidas. El cardiólogo me dijo: ‘si bebes vino, que sea del bueno’, y lo cumplo.

¿Y cómo le pasó eso a un corazón superdotado como el tuyo?

No me llegó a dar un infarto, pero me tuvieron que poner cuatro bypass. El cardiólogo me dijo que, si no llego a ir, en dos meses sí me hubiese dado el infarto. Pero es que jugando al pádel notaba sensaciones raras. Mi mujer me convenció para ir al médico. Me hicieron un electro que no salió bien y me enviaron al hospital. Me hicieron pruebas de esfuerzo y no les gustaba lo que veían….

¿Y?

Me hicieron una prueba con contraste y el médico que dijo que en cuanto se pudiese había que operarme porque tenía las venas muy obstruidas, algunas al ochenta por ciento, y que si no operábamos…. Era muy peligroso porque no pasaba sangre y la explicación que me dieron es que podía ser genético porque mi padre también lo tenía. Pasé un año muy malo. Pero, una vez superado, estoy bien, llevo una vida normal. De hecho, volví a hacer deporte.

Anselmo Fuerte

¿El periodismo o el ciclismo?

Me gustó más el ciclismo. Fue mi vida. Del periodismo no entiendo, no soy profesional, fui un colaborador que hablaba de ciclismo.

¿Javier Minguez o José Ramón de la Morena?

José Ramón de la Morena. Toda la vida. Joserra es mi amigo. Mi íntimo amigo con el que me veo casi todos los días, convivimos mucho, jugamos al pádel, nos hemos ido de vacaciones con las familias… Javier Minguez fue mi director. Si le veo, hola y adiós. Y si no le veo no pasa nada.

¿Manolo Saiz?

Me llevó bien con él. Fue un director que hizo mucho por el ciclismo. Fue un pionero. Fue un avanzado a su época. En la ONCE había mucho dinero y él lo aprovechó para estudiar, para molestarse, para documentarse. Los cuadros los diseñaba él. Era licenciado en INEF y llevaba la preparación de muchos ciclistas. Hizo cosas, pero luego…

Da la impresión de que no vive a gusto.

Sí, porque está dolido por lo que le pasó con el Tour y con la UCI. Le dejaron a un lado. Tuvo problemas. Se separó y lo ha pasado mal. Pero yo me llevo bien con él. Tuvimos nuestras broncas como en todos los trabajos. Pero es verdad que hizo cosas buenas por el ciclismo. Muy, muy buenas.

El personaje que más me gustaba de vuestra época era José Miguel Echavarri.

Buena gente. Yo me llevo bien con él. No coincidí en Reynolds con él y mira que estuve a punto. En el Tour del 87, cuando ya era Banesto, cuando termina la carrera, todos los equipos íbamos al mismo hotel en París y recuerdo que en los pasillos me quiso fichar, y le digo, que sí, que no hay problema, que por mí encantado y que vamos a hablar.

¿Y de qué habláis?

Cuando llega la parte económica y me dice Eusebio Unzúe que no van a poder llegar a mucho les digo, «déjalo, si ya me vas a regatear sin decirte lo que voy a cobrar es mejor dejarlo», y lo dejamos. Seguí un año más en BH y luego me fui a la ONCE.

La conversación económica no fue con Echávarri entonces.

Fue con Unzúe que era el segundo de a bordo y es diferente. Me has preguntado por José Miguel y te puedo decir que nunca encontrarás a nadie que te hable una mala palabra de él. Aunque hayan tenido sus broncas, porque en los trabajos siempre se tienen. José Miguel era un psicólogo muy bueno y una gran persona. Le veo de vez en cuando, ya poco. Ya está jubilado, pero siempre será un gran recuerdo.

Se jubiló muy pronto en 2006.

Estaba cansado de todo el problema que hubo con el dopaje. Le vendió las acciones de la empresa a Unzúe. Y, sí, lo dejó, pero insisto: cualquiera de los que le hables de él te dirán que Echávarri es un señor, un hombre que te decía las cosas tal y como eran. Respetaba a todo el mundo. Si quieres, tengo una anécdota que le define tal y como es.

Sí, sí, claro.

Pujol era un ciclista suyo en Reynolds que cuando lo dejó empezó a ser masajista en el equipo. Un día estaba dando masaje a un don nadie que le empieza a decir a ver si me haces esto, a ver si me haces lo otro. De repente, aparece José Miguel que le dice: «oye, ven un momento, que sea la última vez que te veo faltar el respeto a alguien y menos a este señor. Cuando tú llegues adónde ha llegado él entonces podrás decir algo pero, mientras tanto, un respeto. Así que vete a tu habitación, haz el favor». Pujol fue un muy buen corredor y José Miguel era muy buena gente, muy leal con los suyos.

Anselmo Fuerte

¿Qué tal se encuentra?

Ya tiene unos años, vive para su nieto, su hijo estuvo en Banesto de mecánico, Unzúe le echó del equipo, montó una tienda de bicicletas y José Miguel está viviendo su vejez en Navarra, como te digo, con la familia, un tío muy majo, de lo mejor que te puedes encontrar en la vida.

¿Cuándo te jubilarás?

Lo tengo complicado. Lo estamos intentando arreglar. Pero no es fácil. Cuando fuimos ciclistas profesionales no cotizamos a la Seguridad Social. Ni cuando fui tercero en la Vuelta. El Gobierno no se lo permitía a las empresas. Y mira que pagábamos un 56% de lo que ganábamos a Hacienda. Mucha gente de mi época estamos ahora a falta de años cotizados para jubilarnos. En mi caso no coticé siete años. Tengo 34 años cotizados y no es suficiente. Me podría jubilar pero no merece la pena porque me quitan mucho dinero. Debo esperar.

Comenzaste a cotizar entonces con 30 años.

Sí, sí, claro. En el año 92 y es una pena porque nosotros no nos negamos nunca. ¿Qué más nos daba que nos quitasen un poco más de nuestro salario si ya pagábamos un 56%?

Se te ve bien ahora.

Estoy bien. No me va mal la vida. Tengo goteras que hasta ahora se han podido arreglar porque, además, la medicina funciona bien en España. Y estoy contento en mi trabajo. Por las tardes me dedico a hacer bricolaje en casa. Casi todo lo hago yo. Menos la electricidad, he reformado toda mi casa: el suelo, los muebles, prácticamente todo.  Me gusta. Tengo muchas herramientas y me defiendo bastante bien. Y, en definitiva, esa es mi vida: una vida muy normal.

Bonito final: una vida normal.

Así es: no hace falta otra cosa para ser feliz.

14 comentarios

  1. Lux Interior

    O Tiene 64 años o nació en el 69, las dos cosas hoy no pueden ser.

  2. José Antonio Ibáñez

    Gracias por esta entrevista. Se agradece que se le ofrezca al entrevistado el espacio necesario para que pueda hacernos llegar sus vivencias. Anselmo representa una época del ciclismo que todos los que la vivimos recordamos con cariño. Enhorabuena.

  3. Enhorabuena a entrevistador y bravo por el entrevistado. Fuerte refleja muy bien la esencia del ciclista: humilde y entregado. No puede ser de otra manera en un deporte que sigue siendo muy duro por mucho que mejoren las condiciones.

  4. Qué buenos recuerdos del ciclismo de los 80. Anselmo era un gran corredor y también fue un poco «lo que pudo haber sido y no fue», pero aun así, tiene su palmarés y es un deportista totalmente reconocido. Además parece muy buen tipo y humilde.
    Por cierto, ¿No tenéis quien revise o corrija los textos? No nació en el 69, lo de Faustino Ruipérez hace daño a la vista, Murdialgay no se sabe quién es, Marcos Giovanetti debe ser el primo de Marco Giovanetti… un poquito de rigor.

    • Jotdown siempre ha sido un sitio donde era misión imposible cazar un error. A esos que has encontrado tú le sumo, aunque en menor medida Cauterest (Cauterets). Por favor, no seáis un medio más, seguid buscando la excelencia.
      Gracias por todo lo que nos dais

  5. Antonio Cano

    Muy buena entrevista que pone de manifiesto la delicada situación por la que están pasando las grandes glorias de nuestro deporte de aquella época.
    Que pena de país con lo bonito que es.

  6. Grande Ansemo.
    Muy grande, que buenas tardes de ciclismo del bueno nos hizo pasar

  7. Un escalador de calidad pero que se quemó pronto, cuántos quisieran.
    Recuerdo qué ya comentando el Tour en la Ser echaba pestes de Marc Madiot como persona.
    Hubiera sido interesante saber su opinión y relación con José María García en sus años de profesional y en los siguientes cuando narraba para la Ser con De La Morena.

  8. .que buen recuerdo dejaste a los aficionados. Hoy no tendrías precio como jefe y gregario

  9. Entrevista d lujo . .me ha encantado recordar a los grandes d los 80

  10. Me ha encantado la entrevista, cuando corría fui un gran seguidor suyo,y creo que su palmarés no refleja la clase que tenía.
    Ahora después de leer la entrevista voy más seguidor suyo,me encantaría tomar un café con el en Villaviciosa.

  11. Jesús Rodríguez

    Bravo por Don Anselmo Fuerte.
    Es un lujo haber leído su entrevista y revivir esa época magnífica del ciclismo español.
    Un gran ciclista y parece mejor persona
    Ojalá todo le salga muy bien.
    Gracias por la entrevista

  12. Se agradecen entrevistas a referentes históricos del ciclismo. Sin embargo, el resultado es un oportunidad perdida para haberle preguntado por ejemplo a que ciclistas admiró, a quienes consideró sus mejores y peores rivales, los momentos mas difíciles que vivió, perspectivas sobre el ciclismo actual etc …

    Y efectivamente, conviene revisar erratas: Murguialday, Marco Giovanetti, Faustino Rupérez etc…

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