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Dava Torres: «España es líder a nivel mundial en hockey y es algo que tiene poca repercusión»

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Dava Torres (A Coruña, 1994) es el capitán del Hockey Club Liceo, fundado en un colegio por, entre otros, Augusto César Lendoiro, y hoy una anomalía en el deporte español: acumula casi medio centenar de títulos —seis Copas de Europa entre ellos— mientras sobrevive a contracorriente, aislado en el mapa de una disciplina eminentemente catalana, con mayores costes y en desventaja competitiva.

Desde esa periferia —geográfica y mediática—, el jugador gallego dibuja un deporte brillante, eléctrico y desigual, atrapado entre su enorme éxito competitivo y sus carencias estructurales.

El hockey sobre patines español vive en una paradoja difícil de explicar. Es una de las grandes potencias —veintiséis mundiales suman las selecciones masculina y femenina— y, sin embargo, apenas existe en la conversación pública. Dava Torres lo resume sin victimismo: aquí no hay injusticias, hay trabajo pendiente.

Un gallego, un madrileño, un valenciano y once catalanes. Parece un chiste, pero es la OK Liga de hockey sobre patines…

Y este año aún es bastante variado. Otros años éramos solamente un gallego y todos catalanes. Está claro que es la comunidad que domina nuestro deporte. Ojalá seamos capaces los de las otras comunidades de crecer y que el hockey en otros territorios coja peso, que pueda ser un poco más diversificado para nuestro deporte y nuestro país.

Es decir, ese año que estabais solo vosotros con los catalanes, el 100% de vuestros desplazamientos ligueros eran a Cataluña.

Está claro que el aeropuerto de Barcelona y el territorio catalán nos lo sabemos de memoria. Es un deporte que está muy arraigado, no solamente a Cataluña, sino a territorios no muy grandes de Cataluña. Es un deporte de poblaciones medias o pequeñas. Ciudades grandes está Barcelona, Reus, Lleida… y el resto son todo pueblos medianos. Es algo muy bonito para la gente de Cataluña, que es algo que siente muy suyo, pero que tiene también sus limitaciones para que el deporte crezca.

¿Tenéis alguna ayuda de la Federación ante esta desventaja territorial?

No, no tenemos ninguna. No sé si es algo positivo o negativo, en este caso somos todos iguales.

Sí que entiendo que podría haber una modificación de horarios. Hemos tenido que jugar domingos a las seis de la tarde en Cataluña. A nosotros nos supone viajar y gastar noches siempre. Quizás si hubiera algún tipo de modificación con los horarios podríamos limitar que el Liceo, cuando juega en Cataluña, tenga que jugar a las cinco o seis de la tarde para poder coger el vuelo de vuelta. Incluso lo mismo para los equipos catalanes cuando vienen aquí.

Nuestra liga no es todo lo profesional que debiera quizá en algunas facetas, en otras sí. Seguramente podría haber algún tipo de adaptación. No lo denominaría como ventaja, sino adaptación a determinadas situaciones para hacer más viable este deporte que en nuestro caso es bastante particular.

En su día tuvisteis un patrocinio de una aerolínea que os financiaba todos los viajes.

Sí, un patrocinio de Vueling que fue increíble. Aprovechamos para ver si les vuelve a apetecer formar parte de nuestro equipo porque había sido muy bueno, pero vino la pandemia y lo cambió todo en muchos sectores. En el nuestro también. Era muy apropiado y necesario porque en lugar de un patrocinio económico teníamos un intercambio de viajes y nos venía increíble. Estaría genial volver a recuperarlo o algo por el estilo, porque desde luego es nuestro principal gasto.

¿Qué porcentaje ocupan los viajes en el presupuesto?

Haces un cálculo y son más de 5.000 euros por viaje. Son once viajes, más Champions, que son más caros, Copa del Rey… te vas a unos cuantos miles de euros. Al final superamos los 100.000 euros seguro. Son cifras importantes y que claramente no las tienen nuestros rivales de liga. Cuando tú vas a hacer un presupuesto, tenemos una partida que otros no tienen.

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Vuestro presupuesto ronda los 700.000 euros.

Sí, más o menos.

Más allá del dinero, tenéis también una desventaja con la pérdida de tiempo, el cansancio y el desgaste que suponen los viajes. 

Está claro que nuestros rivales cuando juegan fuera de casa pues igual están a una hora y nosotros estamos todo un fin de semana. Tú terminas el partido y vuelves al día siguiente por la tarde o con conexiones en las que tienes que madrugar muchísimo con poco tiempo de descanso. No es lo mismo, pero es la situación que tenemos como club y la que nos ha hecho ser como somos.

Es algo que viene desde hace muchísimos años. Está históricamente metido dentro de nuestro ser. Si juegas en el Liceo vas a tener que viajar. Pero también creo que hemos sido capaces de transformar eso en positivo: tenemos un vestuario mucho más potente que otros rivales; no somos compañeros, somos amigos; gastas mucho tiempo con tus compañeros y entonces los conoces más… Es como lo de la gallina y el huevo. No sé si es obligatorio o nos obligamos a nosotros mismos a tener una buena relación y motivarnos para que los viajes sean más amenos. El resultado es claro y en la pista siempre se ve. Esta es mi temporada número once y no recuerdo un año en que no digamos que nuestro vestuario es más fuerte que el del rival. Tú ves como un compañero está dispuesto a darlo todo por el de al lado. Creo que los viajes hacen una experiencia diferente y que une más.

¿Por qué crees que no cala más el hockey en otros territorios fuera de Cataluña?

Creo que es una dinámica que creo que también se podría cambiar. Nosotros estos días estamos metiendo aquí 4.000 personas, está siendo increíble. A la gente le gusta nuestro deporte porque es muy dinámico, pasan cosas, hay goles… Es un deporte muy entretenido. Pero como te comentaba antes no está arraigado a grandes ciudades. Y eso hace difícil que haya mucha gente detrás. Al no haber mucha gente detrás no es tan interesante para patrocinadores. Al no haber patrocinadores no se invierte tanto. Y al no invertirse tanto pues es más difícil generar un buen producto. Creo que es una dinámica que se podría cambiar.

Yo no soy federativo, pero sí que creo que habría que intentar hacer este deporte mucho más variado. Sería muy interesante que hubiera equipos en Andalucía, en el País Vasco, que en Asturias volviera a haber hockey como había antes, que Madrid tuviera más peso… Y esto no va contra Cataluña, ni mucho menos. Que Cataluña sigue siendo igual y que, por favor, sea el ejemplo en el que nos tenemos que mirar todos.

Si yo fuera el que tuviera que tomar decisiones, creo que intentaría ir por ahí, al menos intentarlo. Y después creo que cuidaría mucho más el producto con estandarización de instalaciones, de pistas, con una mejor televisión… En lugar de esperar a que vengan, intentaría ir yo a convencer a la gente, porque es cierto que una vez que vienes, gusta. Y tenemos otros ejemplos como es el hockey sobre hielo, que es un deporte de éxito en Europa, en Estados Unidos… y la bola es igual de pequeña y cuesta tanto verla. Lo que pasa es que está mucho mejor montado. Pistas blancas, bola negra, vallas uniformes, buenas cámaras, equipaciones perfectas.

Yo creo que cuando tú quieres vender algo tienes que cuidarlo. Y en nuestro deporte muchas veces pasa lo contrario, que es que nos adaptamos a lo que hay y no exigimos un mínimo para que vengan. Entonces, ¿cómo lo intentaría hacer?¿Quieres jugar en la OK Liga? Pues tienes que cumplir estas exigencias. O al menos te doy este tiempo a cumplirlas. Tenemos que ir en esa dirección todos, porque es la dirección que yo creo que es la correcta para que esto funcione. Ahora un día la pista es de un color, otro de otro, a veces hay líneas de baloncesto, otras veces no…

La selección española masculina de hockey ha ganado ocho de los últimos doce Mundiales y diez de los últimos trece Europeos. En total suma dieciocho Mundiales y diecinueve Europeos. La femenina lleva ocho Mundiales y nueve Europeos, los últimos ocho de forma consecutiva. ¿Crees que el hockey sobre patines recibe un trato injusto a nivel mediático?

¡Es espectacular! España es increíble, en nuestro deporte a nivel mundial es espectacular. El femenino es aplastante, pero el masculino también. España es líder y es algo que tiene poca repercusión. Yo creo que el ciudadano medio no tiene tanto conocimiento de nuestro deporte, pero insisto, no es culpa del ciudadano, es culpa de nuestro deporte.

Viendo estos números, ¿no te parece que hay un trato injusto a nivel mediático?

Yo no soy muy amigo de eso de las injusticias. Estamos justo al lado de Riazor, del estadio de fútbol. Y muchas veces hablamos: «es injusto, el fútbol…». El fútbol mete 30.000. Y yo no. Entonces, ¿qué es justo y qué es injusto? Si vamos hacia el trato que da el organismo público en las instituciones del COE, todas estas historias del deporte hacia nuestra federación, desconozco. Seguro que está bastante justo comparado con otros deportes, no lo sé, no me quiero meter en donde no manejo. Pero en cuanto a si nos dan o no nos dan, entiendo que eso va por ratios. Si nuestro deporte estuviera petado de gente interesada, estoy seguro de que las teles estarían, porque las teles no son tontas.

Yo suelo pensar en qué soy capaz de hacer yo para que los demás vengan. Creo que nuestro club ahora mismo está siendo un ejemplo. Hace no tanto tiempo el pabellón no tenía tanta gente, entonces puedes pensar que la gente no se da cuenta, que está ahí fuera y no se da cuenta que tienen aquí un equipo increíble. ¿Yo cómo hago para abrir las puertas y que la gente vea lo increíble que es esto? ¿Y una vez que lo vean como hago para que se enganchen? Yo creo que ahora mismo estamos siendo un posible ejemplo de cómo hacer las cosas.

El otro día había aquí 4.000 personas y no hay ninguna pista en Europa que meta 4.000 personas. Estamos siendo un ejemplo a seguir para otros clubes, con todas estas dificultades que estamos diciendo, pero yo voy a intentar hacer un buen producto, intentar hacer mi mejor versión. ¿Hasta dónde tengo de posibilidades? Pues voy a intentar hacer mi mejor versión de mis posibilidades. ¿Tengo menos que el fútbol? No quiero ser igual que el fútbol, ni que baloncesto. No voy a poder serlo, da igual lo que yo quiera hacer, no voy a ser capaz. ¿Pero yo estoy haciendo mi mejor versión? Si todos mejoramos nuestra mejor versión seguro que el nivel medio de nuestro deporte sube, pero falta una dirección clara y común para todos.

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En los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 el hockey fue deporte de exhibición gracias a la labor de Juan Antonio Samaranch (fue jugador, seleccionador y presidente federativo). España logró la plata tras perder la final con Argentina. ¿Crees que no se aprovechó lo suficiente ese tirón para crear más arraigo con el hockey en todo el país?

Eso tuvo que ser la leche. Yo no había nacido todavía. Se sigue hablando de Barcelona 92 y creo que en Cataluña seguramente haya ayudado también a esto que estamos comentando. Creo que en Cataluña, en general, las Olimpiadas dieron una cultura del deporte increíble.

Sí que fue una pena que no continuara. Cuando ves los mundiales y europeos da pena ver cómo han desaparecido Holanda, que era una de las potencias, Suiza ya no compite como antes, Inglaterra… De todo este problema que estamos hablando a nivel España pues lo extrapolamos a Europa. En la Liga Europea somos españoles, portugueses, algún italiano, algún francés… y después ya nada más. Tú lo comparas con otras ligas de otros deportes europeos y que si Serbia, que si Dinamarca, por supuesto, Francia, potencia en casi todo. Te vas a baloncesto y Lituania, Grecia, los turcos… Realmente nuestro deporte está muy concentradito.

De cara a las Olimpiadas muchas veces dicen: ¿El hockey debería ser olímpico? Lo primero que tienes que pensar para eso es ver las características o las necesidades para ser un deporte olímpico. Para ello tienes que tener representación en cuatro continentes y tener setenta y cinco países donde haya federados. Yo no puedo pedir algo que no se puede cumplir según las bases. Lo fue como invitado, perfecto. ¿Nos subimos ese barco? No. Me cuesta ver que vayamos a poder volver a subirnos. Era una buena oportunidad, se esfumó o, por ser positivos, se aprovechó porque conseguimos serlo cuando era quizás una utopía. Pero bueno, sí que es cierto que yo veo difícil que lo podamos ser actualmente. Creo que hay muchas cosas antes para mejorar que pensar en algo tan grande como unas Olimpiadas.

El poder de los catalanes en el hockey es tan peculiar que llegaron a jugar y ganar un Mundial (Cataluña fue admitida provisionalmente en el denominado Mundial B de 2004 pero un año después la Federación Internacional de Patinaje denegó la admisión) y fueron invitados varias veces a la Copa América, ganándola en 2010.

Son una potencia. En la selección española hay muchos jugadores catalanes. Es que no lo digo como una crítica, lo veo como un ejemplo de cómo debemos ser los demás. Ojalá nuestro deporte, en otras comunidades, tuviera tantas fichas federativas como tiene Cataluña, sería algo genial. Prefiero mirarlo como un ejemplo y saber que sí que es cierto que en algunos casos puede que compartir estaría mejor, en algunas cosas, pero yo no creo que sean los malos, ellos son los buenos de esto. Ojalá los demás fuéramos más como son ellos en este deporte.

Hablemos de la historia del Liceo. Se funda en un colegio de A Coruña en 1972 y quince años después es campeón de Europa y del mundo. ¿Cómo se explica eso?

Es un caso increíble porque a través de un colegio se inserta en esta ciudad. También gracias a otros colegios referentes, como el Dominicos. Se empieza a trabajar poco a poco con argentinos, que en Argentina es muy importante nuestro deporte. Comienza a generarse en Galicia, y en especial en Coruña, una cultura de hockey que es una rara avis, es un caso muy particular y que empieza a crecer. El equipo de repente se enganchó mucho con la ciudad, la afición se volvió espectacular, coincidió con horas un poco bajas del Deportivo, y, de repente, pasó a ser una de las principales opciones de ocio en la ciudad. A mitad de los 80 y 90 se convirtieron en los dominadores del hockey europeo. Se ganaron Copas del Rey, Ligas, Copas de Europa, Copas del Mundo…se ganó todo. También se hicieron aquí dos Mundiales. De repente Coruña pasó a ser uno de los principales lugares del hockey mundial y que creo que seguimos siéndolo. Es algo increíble, después de cincuenta y cuatro años (tras la fundación del Liceo) se ha mantenido el hockey en un nivel muy alto, en un sitio donde es muy difícil que eso pase.

Creo que hay una responsabilidad y una herencia compartida entre todos de mantener esto vivo, porque es algo tan bonito y tan único que no podemos permitir que esto muera. Es algo muy difícil, algo prácticamente imposible cada año de que pase y no solamente pasa, sino que a veces ganamos. Muchas veces ganamos. Si tú analizas rivales, situación y la dificultad que tenemos, es increíble que ganemos y que ganemos tantas veces. Cuarenta y cuatro títulos es una pasada.

Augusto César Lendoiro fue uno de los fundadores del Liceo y fue presidente durante veintiocho años. Fuera de A Coruña todo el mundo lo conoce por lo que hizo con el Dépor, pero antes ya lo había hecho en el hockey…

Sí, de hecho, él hace referencia muy orgullosamente y creo que fue un paso muy bueno. Si tú analizas su currículum como directivo de deportes, creo que lo hizo perfecto. Cogió primero un deporte más pequeño y lo hizo grande en la ciudad. Grande en cuanto a masa y grande en cuanto a títulos a nivel deportivo. Y después hizo lo mismo en el Deportivo, en el fútbol. Creo que Lendoiro es una figura mítica en nuestra ciudad y es cierto que para nuestro deporte y nuestro club ha sido muy importante. Lo fue para el fútbol, pero para el hockey y el Liceo también lo ha sido, así que agradecidos tanto a él como a la directiva de aquella época que sin duda han sido importantísimos para que estemos hoy aquí hablando.

Comentabas que el fútbol estaba en horas bajas en los 80, pero es que hubo momentos en el que iba más gente a ver hockey al pabellón que fútbol al estadio de Riazor.

Yo hago mucha mención a esto desde los dos prismas. Desde el prisma de qué increíble fue todo eso y a la vez por culpa de lo increíble a veces no se valora lo que hay ahora. Me explico. Actualmente somos campeones de la Copa del Rey. Y hace cuatro años de la Liga, y de la Copa y de la Supercopa de manera continuada. Pero tú hace un poquito decías: «el Liceo ya no es lo que era». Sí, seguimos siendo lo que éramos. Lo que pasa es que es diferente. Fue una época tan dorada e increíble, que parece que va a ser siempre como un inalcanzable cuando seguimos consiguiéndolo.

Tengo un poco de envidia por no haber vivido eso, porque tuvo que ser increíble, como aficionado mismo. Y a la vez, un orgullo y que gracias a eso estemos hoy aquí. Son como estas dos cosas, un terrible orgullo y a la vez un llamamiento para decir: seguimos entre todos con esto vivo y seguimos ganando. Ese espíritu sigue vivo. Y este año lo estamos viendo y demostrando. Queda claro que Coruña sigue queriendo hockey y quizás no, no estamos por encima del fútbol, pero eso era la cosa rara. Creo que en nuestra ciudad el hockey tiene un respeto muy grande y una posición alta dentro del respeto de la masa social.

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Antes decías que han llegado a ir esta temporada 4.000 personas al pabellón de Riazor y que es un caso único en Europa.

No hay ningún pabellón en Europa como este. El único sería el Palau, que tiene 7.500 y nunca está ni cerca. Por ejemplo, el Oporto tiene 2.000, el Benfica 2.400, el Joao Rocha, que es el del Sporting, tiene 3.000. Y nunca están llenos a rebosar o lo están un día. Nadie tiene 4.500 como tenemos nosotros. Estamos intentando ver cuál es nuestro techo.

Lendoiro dejó la presidencia en el año 2000 tras veintiocho años en el cargo y veintiocho títulos. Ahora mismo lleváis cuarenta y cuatro trofeos en los últimos cuarenta y cuatro años. ¿Cuál es el secreto para nunca decaer?

Es un poco como lo de Asterix y Obelix, los galos que consiguen aguantar a los romanos. Es algo que creo que es entre adictivo y a la vez innegociable. En este club se compite de una manera que es una herencia, nos hemos ido pasando el relevo de unos a otros con el secreto de la poción mágica, de cómo se compite aquí y qué tiene que pasar para que eso sea así. Creo que hay una cosa importante y es que ha habido entrenadores muy duraderos. Es algo que no pasa en otros sitios. Aquí hay una figura que tiene muy claro cómo se tiene que hacer. Los demás escuchan, aprenden y ejecutan lo que él aprendió del anterior. No hablamos solamente cómo jugar: los viajes, la filosofía de club, la importancia del grupo, la importancia de cómo pierdes, la importancia de saber que van a tocar años difíciles, saber esperar al momento bueno, cuando llega aprovecharlo y morder…

Creo que hay un montón de cosas que son muy adictivas al aficionado y al jugador del Liceo porque es el luchar en una posición de desventaja seguramente, pero siendo siempre lo suficientemente fuerte como para afrontar ese reto y motivarte para conseguirlo. Yo soy un fiel defensor y soy un enamorado de esto porque realmente es como lo siento y como lo creo, que es algo espectacular y muy bonito para pertenecer. Por eso también nos encanta que la gente nos venga a apoyar, porque es como… esto es increíble, venid a compartirlo. Envenenaros de este veneno positivo, que es algo muy bonito no solamente para el deporte, creo que también para la vida. Unos valores muy chulos que a mí me gusta proyectar.

En España, vuestro principal rival es el Barça. De las últimas veinticinco ligas ha ganado veintidós…

Es un dominio claro y es una diferencia de presupuesto muy grande, no solamente con nosotros, sino con el resto. Nosotros estoy casi seguro de que somos el segundo.

Es tremendamente difícil y es un prácticamente imposible infinito. Pero sí que es cierto que entre esas veintidós ligas hay más títulos. Hay Copas del Rey, Supercopas, Champions… y el Liceo en este siglo ha ganado tres Champions. Hay grandes clubes en Europa que no tienen ni una. Nosotros llevamos seis.

Tenemos un rival que es muy difícil y que es la principal motivación que creo que tenemos para mejorar y luchar contra ese imposible. No solamente es el Barça. En Europa tenemos a otros clubes de fútbol como el Oporto, el Benfica y el Sporting, que han invertido tanto o más como el Barça, y en este grupo de Champions nos ha tocado contra dos de ellos. Hemos sido capaces de empatarle los dos partidos al Sporting, y al Benfica de empatarle uno y perder por un gol el otro. Es una motivación increíble y a la vez un orgullo tremendo competir contra secciones millonarias de otros clubes multimillonarios siendo un equipo puramente de hockey, puramente de nuestro deporte.

¿Los clubes portugueses son ahora mismo la principal potencia?

Sí, en cuanto nivel económico, sí. Puede que a los amantes del fútbol esos clubes no suenen que sean tan grandes, pero son gigantes, son equipos con mucho presupuesto. El hockey en Portugal es un deporte muy importante, es el segundo a nivel nacional ahora mismo. Al haber mucho dinero, los jugadores se van allí, se montan grandes equipos y es muy difícil competir no solamente contra el Barcelona, sino contra Portugal. En los últimos años hemos tenido muchos jugadores de nuestro equipo que se han ido a las ligas portuguesas porque les han pagado más. La fuga de cerebros no solamente es con un equipo de fútbol, ahora es con cuatro.

Es muy difícil luchar, reinventarse, fichar jugadores jóvenes, apostar, acabar encontrando siempre figuras que igual no tienen tanto nombre, pero tienen muy buen rendimiento, estilo Moneyball, como la película de Brad Pitt. Por eso es tan increíble conseguir ganar con todas estas dificultades que tenemos. No somos el lugar donde más hockey hay, no tenemos un gran presupuesto detrás y no tenemos las pistas cerca. Tenemos todo en contra y a la vez conseguimos ganar.

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Hablando de sueldos, ¿en España, en la OK Liga, todos los jugadores de hockey son profesionales?

No, no todos. No sé si decirte el 50%, pero no es el 100%. Así como antes hablábamos de estandarización y temas de nivel de instalaciones, yo creo que también tenemos que dar una vuelta a esto e intentar exigir determinadas condiciones para nuestro deporte y nuestros deportistas.

El hockey tiene a veces un punto de agresividad que se traslada erróneamente a la grada. Habéis denunciado problemas en algunas pistas, sobre todo en Cataluña, con agresiones, insultos, escupitajos…

Creo que somos uno de los equipos líderes de nuestra liga y somos un equipo diferente. Entonces sí que es cierto que cuando van los equipos grandes a los pabellones, la gente tiene más ganas de ganar, de ir al pabellón y de darlo todo.

Sí que hemos vivido todo tipo de situaciones, pero me molesta cuando en nuestro deporte se recalcan las cosas negativas. Solemos ser noticia más por los casos feos que por los bonitos, cuando los bonitos pasan más veces que los feos. Hemos tenido momentos delicados, pero ninguno ha pasado la línea del todo. Somos un deporte muy activo, muy de contacto, se generan determinadas actitudes en la grada y en la pista, que creo que los deportistas solemos responder bien, porque sabemos subir y sabemos bajar. Pero hay veces que, como en todos los deportes pasa, hay mejores comportamientos que otros en la grada.

Tú tuviste un encontronazo con un periodista catalán porque entendiste que no se estaba tratando con el mismo respeto al Liceo que al Barça.

Bueno, lo primero y más importante es que ya está hablado con el periodista, que fue un caso que fue muy sonado, en este momento en el que vivimos donde un vídeo se puede hacer viral y de repente aparece por todos lados.

Fue un malentendido en la pista del Barcelona después de haber jugado contra ellos. Yo, sin saber que estábamos en directo, le mostré mi enfado al periodista. Me pareció mal que aquel momento, que estábamos para hacer una entrevista, me mandó cambiarme por el jugador rival cuando habíamos perdido, hablando de un protocolo que de aquella no existía. Ahora sí por suerte. Fue un jugador que venía de perder un partido que se enfadó con un periodista, con el cual ha hecho decenas de entrevistas. Los que estaban a favor creían que yo era un dios y los que no estaban a favor creían que yo era un demonio. Estamos en un país donde nos gusta ser muy de blanco o negro.

Es otro ejemplo más. Aquel día había sido un partidazo y, finalmente, se hizo más famosa la entrevista que el propio partido. Aceptarlo, también saber que jugamos contra un equipo que es el Barcelona, que tiene una repercusión increíble y que no somos tan pequeños como creemos a veces.

Mi reacción, por suerte, creo que fue intensa pero educada. Me habría gustado haberlo dicho un pelín más tranquilito seguramente, pero uno no es perfecto y teníamos las revoluciones altas, pero es cierto que creo que en esta vida mostrar enfado no es algo que debiera estar prohibido si lo haces de manera educada.

Como en el fútbol, se ha hablado alguna vez de crear una liga europea de hockey.

Yo era un defensor en este caso. Así como en el fútbol no, porque creo que ya el formato es bueno, aunque bueno, se ha modificado un poco.

Clubes profesionales en unas mismas condiciones, jugando todos en unas mismas instalaciones… En nuestro deporte no es así, entonces me parecía lógico que estábamos apostando más por la profesionalidad de este deporte y por una serie de condiciones mínimas, que nos juntáramos y dijéramos: vale, pues ya que nosotros estamos aquí invirtiendo todo este dinero, todas estas ganas y todos estos esfuerzos en algo tan fuerte como es esto, pues vayamos un poco más allá y hagamos un producto más serio.

Se habló, se estuvo a punto. Hubo un año que se paró la Champions, se hizo una competición aquí en Coruña que se llamó la Golden Cup, que fue como un ensayo, y volvimos a lo de antes, modificando un poco los grupos.

Yo creo que en nuestro deporte sí que tendría lógica, como el baloncesto con la Euroliga. Creo que sí que sería bueno, ya que somos pocos los que hacemos este deporte profesional. Intentar juntarnos, ver hasta dónde somos capaces de llevarlo, empujar entre todos e invitar a los demás a que se suban al barco. Esto no es limitante, esto es tratar de liderar desde el empuje, creo que habría sido interesante, me da pena pensar que ya se haya esfumado esa idea. No sé si es definitivo o no. En cualquier caso, creo que la Liga de Campeones en nuestro deporte es muy bonita, muy apasionante pero sí que creo que tenemos todavía cosas que hacer y mejorar.

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Para el que se quiera enganchar al hockey, con todo esto que comentabas de las pistas y los problemas con los colores de las líneas… ¿Es mejor verlo en directo o mejor seguirlo por televisión?

Creo que es mucho mejor verlo en directo. Casi cualquier deporte en directo es increíble comparado con lo que ves en televisión, pero el nuestro particularmente es un deporte de contacto, rápido, donde pasan muchas cosas, donde hay bolas que van a cientos de kilómetros por hora…Es algo espectacular. Por supuesto, invito a la gente que venga aquí a Coruña, que es una ciudad increíble. Cualquier lector seguro que tiene la opción de venir a pasar un fin de semana a una ciudad maravillosa y poder vernos en directo, que es un motivo chulo.

Es cierto que cada vez la retransmisión va mejorando en todo. Hasta con un propio móvil ya se puede hacer una retransmisión bastante buena. Así que, si no se puede ver en directo, pues tratar de verlo en televisión. Se disfruta y es muy entretenido, pero sí que es cierto que creo que es uno de estos deportes donde escuchar el golpe, el ruido, las frenadas, la velocidad, da un plus.

Hablabas de bolas que pueden ir a cientos de kilómetros por hora…

Somos gente bastante fuerte, que nos golpeamos duro porque es un deporte de bloqueos, golpes contra vallas…

(Dava Torres para unos segundos la entrevista para mostrar un arañazo en el abdomen, una dolorosa herida en el hueso de la cadera y un enorme moratón circular de tres colores provocado por el impacto de una bola en su muslo).

Este pelotazo yo voy a por él, quiero que me dé para que no sea gol. Es un deporte donde hay muchos golpes y donde los jugadores, en lugar de escaparnos, vamos a por ellos. A diferencia del fútbol, que vemos las piscinas y se ve en la repetición que no lo ha tocado. Nosotros solemos ser más al revés, de que me ha tocado y sigo corriendo, me duele… Más parecido al rugby en este caso.

Un disparo puede ir a 120km/h y los golpes son de gente que va a luchar contra el otro para bloquear el paso al rival. Vamos muy rápido patinando y nos golpeamos contra la valla, nos trastabillamos… Realmente es muy chulo verlo porque somos peña en patines, atlética, en un 40×20 rodeados de vallas. Realmente pasan cosas todo el rato. Hay gente que nos dice: «¡Estáis locos!». Es cierto que llegado a un nivel, pues controlamos mucho lo que hacemos y jugando entiendes todo como una lógica absoluta. Desde fuera el que no lo entienda puede decir: «Uy, qué cosa más rara es esa, se iban a chocar y justo…».

Tampoco lleváis muchas protecciones para evitar esos golpes…

Los más protegidos son los porteros, prácticamente todo el cuerpo. Antes era una locura, no iban casi nada protegidos y sí que era peligroso ser portero. A día de hoy, yo creo que son los más protegidos. Y con razón. Tú cuando ves que chutamos a mí me da vértigo verlo fuera de la pista.

Los jugadores vamos en patines hasta la rodilla, los guantes y la coquilla, por supuesto. A partir de ahí va todo libre: muslos, pecho, brazos y cara. En hockey hielo van con pechera, casco… Es diferente, ahí valen alturas (en hockey patines no se puede elevar la bola ni el palo por encima de 1,50m), valen golpes…

Los niños ahora es obligatorio que vayan con casco, lo cual me parece lógico, aunque ha habido mucha polémica. Si tuviera un hijo creo que me gustaría que llevara casco, pero yo no me pondría un casco ni de broma. Imposible, ahora mismo empezar a jugar con casco voluntariamente.

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Y luego está el tema de patinar. Si ahora alguien se quiere aficionar a practicarlo, ¿a partir de qué edad se complica aprender?

Lo más lógico es empezar desde pequeñito, desde que los niños y niñas tienen cuatro o cinco años. Yo empecé con dos añitos viendo a mi hermano jugar, con los Fisher Price estos que no se movían.

Lo lógico yo creo que debe ser no más tarde de los siete u ocho años. Ocho años creo que es ya dentro del límite. Pero sí que es cierto que ha habido casos. Un jugador y una jugadora de la selección española empezaron con más de diez. Pero son casos particulares y diferentes.

Lo que tienes que hacer es patinar como andar. Es como si tú le dices a alguien: «¿Quieres jugar al fútbol? ¿Y sabes andar? ¿Y correr sabes?». Es algo que entendemos como lógico. Tú tienes que patinar en todos los sentidos y ser más rápido y hábil que el de al lado. Para mí ponerme patines ahora mismo es lo mismo que para ti andar.

8 comentarios

  1. Puta Espanya y puto Liceo. Munteu-vos la lliga ibèrica amb els portuguesos si tan poc us agradar viatjar a Catalunya

  2. Un crack Dava Torres, además apadrinando muchas causas solidarias.

  3. Shenzhen2020

    En las dos primeras preguntas/respuestas está la respuesta a por qué el hockey tiene poca repercusión en España a pesar de ser los mejores del mundo: todo lo que huela a Catalunya (y Barça) es ignorado y despreciado.

  4. Sr Dava Torres, ya os podéis quedar en La Coruña a jugar contra los Dominicos del copón de la Baraja. Si no fuera por la gran cantidad de jugadores y entrenadores Catalanes que robáis cada año, no ganaríais absolutamente nada, que de hecho, por lo poco que ganáis, no hace falta que vendas tantas motos.

  5. son muy grandes en esta web surimiendo un comentario favorable a dava. hasta nunca

  6. mario aguero

    lo alucinante de la gente de esta web, por llamarles algo, es que consienten comentarios con insultos, y suprimen otros completamente normales

  7. Si todavía hay que explicarle por qué el hockey no tiene repercusión, mal vamos.

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