Fútbol humano

Conducir un equipo hacia el éxito no depende de empollar Táctica

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Marie-Louise Eta, segunda entrenadora del Union Berlin (Foto: facebook.com/marielouise.bagehorn)
Marie-Louise Eta, segunda entrenadora del Union Berlin (Foto: facebook.com/marielouise.bagehorn)
    • Entrevistador de la revista Panenka, en 2017: «¿Cuál es su filosofía como entrenador?» Mircea Lucescu, después de tres décadas de dirección en la élite: «Hay talento en todos lados: esa es mi idea de fútbol. Solo se trata de educarlo».
    • Más de Lucescu. En los desplazamientos llevaba a los futbolistas a museos y teatros para que, según explicó, el día de mañana pudieran contar a sus hijos y nietos lo que habían entendido del mundo. «¿Qué es lo que ha hecho avanzar el mundo? ¡La curiosidad! La curiosidad me dio entusiasmo. Y del entusiasmo a la pasión solo hay un paso». Descanse en paz (07/04/2026), maestro del Danubio.
    • Esta jornada, en el mundo de los banquillos se vivió historia feminista. En el Brasileirao, Nívia de Lima estuvo en la zona técnica del Chapecoense, asistiendo al entrenador titular Celso Rodrigues, en el partido ante el Vitoria. Mientras la Bundesliga dio el paso definitivo: el FC Union Berlin despidió a Steffen Baumgart y nombró como técnica primera a Marie-Louise Eta, hasta entonces en el Sub-19 y que ya recibió críticas sexistas de nada menos que el agente de Lewandowski. Es la primera vez que acontece.  Si nos ceñimos al fútbol, el hecho tampoco desmerece la abrumadora justicia que supone en términos de igualdad. Sucede que conducir un equipo hacia el éxito no depende de empollar Táctica, según está aceptado, sino del conocimiento sensible que la naturaleza haya dado al entrenador. Es la finísima labor de identificar talentos e imaginar lo que brotará de estas o aquellas interacciones humanas lo que determinará su saber. Dice la actriz Marta Etura, en la última Cinemanía: «Que aparezca una mirada femenina en la narrativa es fantástico. La diversidad es riqueza y es otra sensibilidad. Ni mayor, ni menor, ni mejor, ni peor. Es distinta». Si bien la mayoría de entrenadores se pierde en asuntos de libreta, ¿alguien duda de que la mayoría de ellas atiende a lo esencial?
    • Mientras que Uli Hoeness, presidente del Bayern, vende a Kompany en El País con un demiúrgico «tiene todo bajo control, dentro y fuera del campo», el técnico aprovecha la victoria ante el Madrid para hablar de fútbol real: «Recuerdo cuando fui jugador y teníamos esta clase de partidos: lo que tú querías es que te dieran la libertad de ser tú mismo. Y ya el talento se encarga. Lo demás es marginal y yo intento que eso marginal caiga a nuestro favor».
    • Musso para el balón tras la línea y saca de fondo en corto hacia Pubill, aún situado en el área chica. El zaguero, es de suponer que despistado o bajo el vértigo de la situación, en vez de jugar, se agacha y fija el balón con la mano sobre la línea, para volver a sacar. Sorprendido por el inverosímil penalti de su compañero, salta en Musso el resorte del pillo. De inmediato borra el fugaz rictus, se endereza y hace como si nada. Juega. Comoquiera que los futbolistas del Barça no reaccionan comiéndose al árbitro hasta que consulte la pantalla, sino que mantienen una comedida actitud de shock porque tampoco parecen creerse lo que ha sucedido, el juego se mantiene. El mediocentro del Atleti está vivo para sumarse pronto a la farsa: de manera explosiva, baja a recibir para que los delanteros del Barça, siempre en modo pressing, se activen hacia él y alejen del árbitro. En cuestión de segundos el partido ha vuelto a tomar ritmo y todo parecer natural, como cuando golpean a un jugador pero, en lugar de dejarse caer, continúa sin protestar y se disipa la infracción. Entonces desde la sala de monitores resuelven no conceder un penalti propio de benjamines en cualquier liga municipal que, sin embargo, ha aparecido en unos cuartos de la máxima competición profesional, porque menudo jardín de intervención. De tal modo el Atleti se llevó al lego a todo el personal y el partido, en lugar de poderlo empatar el Barça, acabó 0-2. Según dijo Iturralde en los micros de Carrusel, la acción se recordará como uno de los errores técnicos más gruesos vistos en la Champions. Fuera dramas, también será la noche en que la astucia del barrio del Manzanares burló la maquinaria de esa policía de los instintos llamada VAR.
Milionk Pantic (Foto: Cordon Press)
Milionk Pantic (Foto: Cordon Press)
    • LaLiga celebró su primera jornada retro y yo, siempre dispuesto a perdonar, quise ponerme en los zapatos de mis mayores. Vi el Madrid-Girona tras ir al barbero, en traje y fumando puro, porque somos gente decente. Dije a mi señora que de ninguna manera se sentase conmigo frente al televisor a ver ese deporte de hombres. Insulté a los futbolistas, en cada fallo, bajo tratamiento de usted, porque ante todo las buenas maneras. Cuando marcó Valverde, maldije a gritos al equipo del Régimen. Cuando empató el Girona, me cagué en los catalanes. Cuánto empeño puse, vive Dios, para tratar de entender la actitud de tantos de ellos. Pero qué limpio y reconfortado me sentí al abandonar la caracterización para ser, de nuevo, el tan criticado hombrecillo del siglo XXI.
    • El resto de partidos los vi con camisetas de varios equipos compradas en el rastro, como mi yo en los noventa, solo que entonces de actualidad y hoy vintage. Hubo buen fútbol en el Barça 4-1 Espanyol o en el Real 3-3 Alavés, pero igual me supo a poco. «Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla», escribió Chesterton. Definitivamente, la edad no tiene remedio. A la nostalgia, ni agua. Como dice Valdano, la vida está ahí adelante.
    • Tal se lee en Los suicidas del fin del mundo, «los datos dicen, pero nunca explican». Dicen que, con la derrota ante el Bayern, Arbeloa empeoró el récord negativo de Xabi Alonso: seis derrotas en dieciséis partidos, por las cinco en veintiocho de su antecesor. Los datos dicen, también, que fue con Arbeloa que el Madrid se eliminó en Copa, está cerca de caer en cuartos Champions y de despedirse de la Liga, donde el empate ante el Girona les deja a nueve del Barça. Según esos datos, en los términos mercantiles que mueven el fútbol, a nadie escapa que Arbeloa tendría que haber sido cesado, como antes lo fue Alonso. La explicación, sin embargo, es que en el Madrid (¡vivan las emociones, aunque sean de orgullo y complejo: ¡viva lo incuantificable!) puedes seguir en el cargo aun siendo top-5 low de la historia si derrotaste a Guardiola
    • El 10 de abril se cumplieron treinta años del Doblete. Que no haga falta ni citar el club ya manifiesta la efeméride, su dimensión. La víctima fue el Barça de Cruyff. La historia es bien conocida pero, de los relatos enmarcados, el que me contó el propio Pantic, autor del gol en la final de Copa: «Lo recuerdo como el partido más importante de mi vida también en lo emocional, porque yo antes de llegar al Atlético era seguidor del Barça».
    • Ayer andaba con la obra de Sofocles, cuando se me infundió lo de Lamine Yamal. Oteaba allende la delantera y no vio a Raphinha, pensé. «¡Oh antro de roca, de doble entrada, y tú, playa marina, cómo habéis sido mis compañeros en esta larga soledad!», se decía Lamine, camino del Metropolitano. «Solo, sin amigo alguno, debo cargar con mi destino».

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