Maratón

Eliud Kipchoge: «Los kenianos corremos por cultura, vivimos en altitud y tenemos la resistencia necesaria para largas distancias»

Es noticia
Eliud Kipchoge (Foto: Dr Rangan Chatterjee)
Eliud Kipchoge (Foto: Dr Rangan Chatterjee)

En las inspiradoras entrevistas que va dando Eliud Kipchoge ha tenido tiempo para analizar el éxito de los kenianos en el atletismo internacional, especialmente en maratón.  Dice que es una cuestión de entorno, cultura y mentalidad: «Creo que es la cultura y la forma de pensar. Es la cultura que tenemos. Vivimos en altitud, tenemos la resistencia y la energía necesarias para correr largas distancias, y por eso África produce corredores de fondo». Pero cree que no es algo exclusivo, todo el mundo podría hacerlo: «Pero si el mundo sale de su caparazón y entiende que todos somos seres humanos, cualquiera puede llegar a ese nivel».

La cuestión capital es, como ya ha recordado en otras ocasiones, tener sentimiento de colectividad y dejar atrás el individualismo: «La mayoría de los kenianos respetan el deporte y entienden que, para disfrutarlo, hay que aceptar el resultado. Los kenianos son felices cuando ven que otro gana, incluso si les vence. Aceptar eso y disfrutarlo es la única manera de amar el deporte y de mantenerlo vivo».

Al menos, para él siempre ha sido esa su filosofía: «Durante toda mi vida nunca he dicho ‘yo’, siempre digo ‘nosotros’. Llevo más de 20 años entrenando con un equipo y creemos en el trabajo conjunto. Para nosotros, correr es un deporte de equipo. Un equipo es un grupo de personas que confían unas en otras y trabajan juntas. Eso es lo que te permite mejorar, compartir conocimiento y sacar lo mejor de cada uno».

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

Incluso cuando la victoria es individual, el proceso no lo es: «Cuando ganas, ganas tú solo, pero lo importante es todo lo que has vivido en el camino, lo que has compartido con tus compañeros. Eso es lo que realmente cuenta».

Eliud Kipchoge y su derrota en 2024

Por contra, el episodio más duro de su carrera reciente fue el abandono en el maratón olímpico de París 2024, la primera vez que no terminaba una prueba que había iniciado: «No formaba parte del plan, pero es un gran desafío. Me pregunté si era el fin del mundo, si era el final de mi carrera. Y la respuesta es no. Volvemos atrás, nos sentamos, aprendemos y seguimos adelante».

Llega a reivindicar el valor de la derrota: «Si hubiera ganado ese oro, no habría aprendido a gestionar los contratiempos. Ahora sé sentarme, analizar lo que ha pasado y trazar un nuevo camino».

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

Esa filosofía se reflejó también en su comportamiento tras la retirada, muy alejado de la frustración habitual que se ve entre los deportistas de elite: «Caminé con más de 600 personas, firmé camisetas, regalé mis cosas… porque ellos me estaban dando algo a mí. Habían venido de todo el mundo y era un momento para compartir. La humildad es la clave. La ira es como una mala hierba que puede destruirte. Si consigues dejarla a un lado, puedes pensar con claridad y hacer lo correcto».

Tiene un eslogan relacionado con esa actitud vital que no deja de decirlo allá donde le pongan una alcachofa. No human is limited. Lo repite sin cesar, el principal obstáculo no es el cuerpo, sino la mente: «Ningún ser humano está limitado. Si te sientes limitado, es solo en tu pensamiento. Ser ilimitado también empieza en la cabeza». Sitúa el origen de esa idea en 2017, casualmente cuando Nike impulsó el intento de bajar de las dos horas en maratón: «Me pregunté si los seres humanos tienen límites y me respondí que no. Aunque no lo conseguí entonces, quedarme a 25 segundos ya demostraba que no estoy limitado en absoluto».

Desde entonces, ha convertido esa idea en una especie de filosofía universal: «Ese concepto abrió el mundo. La gente empezó a entender que no está limitada, que puede intentarlo. Lo importante es atreverse a probar y hacerlo».

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

El maratón como metáfora de la vida

Puestos a filosofar, sigue con sus ideas: «Siempre digo que el maratón es vida y la vida es un maratón. En la vida hay muchos desafíos. Tenemos que seguir adelante cada día, seguir empujando. En el camino hay pequeños obstáculos, como baches, y otros mucho más grandes, como agujeros en los que parece que no vas a poder salir».

Su mensaje, sin embargo, es siempre el mismo. Hay que perseverar y relativizar los golpes: «Cuando encuentras el mayor obstáculo, no es el final. Vuelve atrás, mira cómo puedes superarlo y sigue. Lo importante no es caer, sino levantarte. La vida no se acaba porque algo salga mal. El último golpe no es el importante; lo importante son todos los intentos anteriores. Nada de lo que haces se pierde»”.

Disciplina es libertad

No obstante, si hay una idea permanente en su discurso es la importancia de la disciplina: «Siempre digo que las personas disciplinadas son las verdaderamente libres. Cuando haces lo que sabes que debes hacer cada día, tu mente y tu cuerpo se acostumbran y todo fluye mejor». Para Kipchoge, esa constancia es la que genera confianza en uno mismo: «Si dices que vas a hacer algo y lo haces, creas una relación de confianza contigo mismo. Eso es fundamental cuando estás compitiendo».

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

Esa disciplina, sin embargo, no se basa en la obsesión por el resultado, sino en el trabajo diario: «El objetivo está ahí para guiarte, pero lo importante es lo que ocurre durante el proceso. Lo que haces cada día es lo que realmente cuenta».

Planificación, claridad y prioridades

Luego todo pasaría por el orden en la vida cotidiana, esa es la mejor planificación a largo plazo: «Antes de irte a dormir, tienes que saber qué vas a hacer al día siguiente. Si te levantas sin un plan, sentirás que estás ocupado, pero en realidad no lo estás».

Para él, la sensación de falta de tiempo es, en muchos casos, una cuestión mental: «Nadie está realmente ocupado. Es una idea que está en nuestra cabeza. Si organizas bien tu día, siempre hay espacio para hacer lo importante». Esa claridad se traduce también en saber priorizar: «Puedes tener muchas cosas que hacer, pero no necesitas hacerlas todas a la vez. Haz primero lo más importante y el resto vendrá después».

El legado de Eliud Kipchoge

Para Kipchoge, el éxito nunca se ha medido únicamente en victorias o récords. Su mirada es mucho más amplia: «Lo que me hace levantarme cada mañana no es solo correr, es saber que puedo inspirar a alguien. No se trata solo de ganar carreras o batir marcas, sino de tocar vidas. Ese es el verdadero propósito del deporte».

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

De hecho, ser un referente es una responsabilidad muy apreciada: «Quiero usar el running como un mensaje, como una forma de llegar a todo el mundo. Y la mejor manera de hacerlo es ayudando a la siguiente generación a ser mejor que yo».

Inspirar a la siguiente generación

Eso le lleva a ver a las nuevas generaciones desde una óptica un tanto paternal: «Ahora mi trabajo es construir a la siguiente generación, darles una formación completa, hacer que sean mejores de lo que soy yo. Los más jóvenes ya son mejores que yo, porque están aprendiendo de lo que nosotros hemos hecho».

Ni siquiera le importan sus propios récords, le parece que están para romperlos. Cuando Kevin Kiptum superó su marca, se alegró: «Estaba en casa viendo la carrera y fui el hombre más feliz. Ver a alguien más joven que yo romper el récord es la belleza del deporte. Los récords están para romperse. Si llega un momento en el que nadie los toca, entonces deja de ser deporte». No hay nostalgia ni defensa del pasado: «Hoy gano yo, mañana ganas tú. Eso es el deporte».

Esa mirada también se refleja en su forma de entender el paso del tiempo. A sus más de 40 años, lejos de obsesionarse con seguir ganando: «La longevidad es la clave. Cuanto más tiempo estás en el deporte, más aprendes. Tienes que preguntarte qué has aportado, qué ha aprendido la gente al verte».

Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)
Eliud Kipchoge (Foto: Cordon Press)

Por eso, en carreras donde no gana, ante todo, mantiene la calma: «El éxito es terminar un maratón y sentir que has cumplido. A quién has inspirado, a quién has ayudado… eso es lo importante».

En el fondo, todo su discurso desemboca en una idea sencilla pero exigente: cómo vivir. Para Kipchoge, la felicidad no tiene que ver con grandes logros, sino con la aceptación: «La felicidad es aceptar lo que tienes en tu mesa, lo que tienes en tu plato. Trabajar con eso y seguir adelante». Es una visión sobria, casi ascética, muy alejada del ruido del éxito contemporáneo.

Fuera egos

Por eso su mayor lección, su más importante aportación al atletismo es el consejo de rechazar el ego: «El ego resta claridad, resta valores, te aleja del camino. La humildad, en cambio, te conecta con los demás y te permite pensar mejor. Pon en un lado quién eres como persona y en el otro tu ego, todo lo que crees haber conseguido. Y luego compórtate simplemente como un ser humano».

Para concluir con un mensaje velado a los actuales líderes mundiales: «Todos somos seres humanos. Nadie posee el mundo. Todos tenemos derecho a nuestro espacio. Cuando comes, céntrate en tu plato, no en el del vecino. Si miras lo que hacen los demás, el tuyo se enfría».

2 comentarios

  1. Pingback: Eliud Kipchoge analiza el éxito de los corredores kenianos y su filosofía de vida y deporte - Hemeroteca KillBait

  2. Gracias por este excekente reeportaje Eliud kipchogue un verdadero ejemplo a seguir esto es un verdadero lider a seguir de estos que necesita el mundo un gran guia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*