Ciclismo

Tim Declercq: «Yo soñaba con ser alguien con la explosividad de un Alejandro Valverde, pero tienes que saber qué puedes hacer y qué no»

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Tim Declercq (Foto: Cordon Press)
Tim Declercq (Foto: Cordon Press)

Es uno de los ciclistas más reconocibles del pelotón internacional. Apodado El Tractor, Tim Declerq se ha retirado el pasado año del ciclismo profesional tras milita en equipos como Quick-Step y Lidl-Trek, donde fue una pieza clave como gregario. Entrevistado por Domestique y Burgess and his Bike, ha repasado su carrera y ha dejado perlas como que soñaba con ser Alejandro Valverde.

Concretamente, ha dicho: «Si consigues resultados por ti mismo, obviamente puedes ganar mucho más dinero y tener una carrera mucho mejor. Nadie, nadie soñó nunca con tener una carrera como la mía. Todos, yo el primero, soñábamos con ser el próximo Boonen o alguien con la explosividad de un Valverde, alguien capaz de rematar las carreras. Por supuesto, todo el mundo sueña con eso, pero al final tienes que saber un poco qué puedes hacer y qué no puedes hacer».

Desde la admiración, no se corta en opinar sobre los grandes actuales. De Remco Evenpoel, dice que, colectivamente, ve a su gente más centrada, «El equipo también estaba yendo en una dirección diferente, con Remco y un enfoque mucho más claro hacia la general», pero aún le queda para ser el número uno en París: «Si hoy se mantiene en el mismo nivel, para ganar el Tour tendría que dar un paso más, producir una potencia que no le hemos visto antes».

Tim Declercq (Foto: Cordon Press)
Tim Declercq (Foto: Cordon Press)

Porque si algo está claro es que Tadej Pogačar está en otra dimensión: «Si quieres igualar el nivel de Pogačar en la montaña, los vatios por kilo durante cierto tiempo, hoy por hoy necesitas producir algo que está por encima de lo que hemos visto». Además, no es el único: «Quitas a Pogačar y aun así casi irías 50-50 a ganar el Tour con Ayuso o Almeida».

Nutrición, la revolución silenciosa de Tim Declercq

Hay un gran cambio en el ciclismo, sostiene Declerq, y está relacionado con la alimentación: «Creo que es la suma de muchas cosas, pero la mayoría tiene que ver con la nutrición. Para mí, la mayor diferencia es el aumento de los carbohidratos que consumimos durante los entrenamientos».

El contraste con sus primeros años como profesional es radical. «En mi primer año, a veces hacíamos salidas de seis horas y solo bebíamos agua; quizá parábamos a las tres o cuatro horas en una panadería porque ya estábamos vacíos», recuerda. Aquella forma de entrenar dejaba huella: «Volvíamos a casa completamente destrozados y casi necesitábamos dos días para recuperarnos, porque siempre rodábamos hasta estar totalmente vacíos».

Ahora, cuenta, el enfoque es justo el contrario, y eso cambia todo. «Hoy comes mucho más durante los entrenamientos y también durante las carreras por etapas, así que recuperas mejor», explica. Esa mejora en la recuperación permite algo decisivo: «En lugar de necesitar dos días para recuperarte de una salida larga, al día siguiente ya puedes volver a entrenar». El resultado es acumulativo: «De esa manera puedes meter mucho más trabajo que antes».

Declercq también lo vincula con el rendimiento precoz de los jóvenes. «Puede que ahí esté una de las razones por las que los corredores jóvenes ya son tan buenos», apunta. «Como consumen muchos más carbohidratos, no entran en déficits energéticos tan grandes». Y añade una reflexión clave: «Si siempre entrenas en déficit, no estimulas al cuerpo para desarrollar todas las adaptaciones necesarias para alcanzar tu verdadero potencial».

Tim Declercq (Foto: Cordon Press)
Tim Declercq (Foto: Cordon Press)

El ejemplo que pone es el ciclismo de élite actual. «Si ves las salidas en zona dos que hace el equipo UAE, la cantidad de calorías que consumen es una locura», explica. «Algunos corredores pueden llegar fácilmente a 1.200 calorías por hora». Algo que, simplemente, antes no era viable: «En el pasado, con una sola parada para comer algo, era absolutamente imposible. No llegabas, por mucho que oxidaras grasa».

Estrés en carrera

Declercq enlaza esa exigencia creciente con un desgaste que ya no es solo físico. En su caso, la presión se acumulaba sobre todo en las grandes clásicas, donde el margen de error es mínimo. «Las últimas temporadas estaba muy, muy estresado antes de las clásicas», admite. «La noche anterior casi no podía dormir, pensando que no iba a rendir». No era una presión externa, aclara, sino algo que nacía de dentro: «No era algo que me pusieran desde fuera; era yo mismo».

Ese estrés tenía mucho que ver con el peligro constante en carrera y con la responsabilidad de cumplir para el líder. «Cuando estás ahí, a 80 o 85 kilómetros por hora, con todos tocándose los manillares, no tienes ningún margen de error», describe. «Y además no tienes tu destino en tus manos: si alguien comete un error delante, no puedes salvarlo». Para un gregario como él, fallar en ese contexto tenía un significado claro: «Si no estoy delante en el momento clave para ayudar a Mads, he hecho un mal trabajo».

Con el tiempo, esa tensión se volvió difícil de gestionar. «Intenté muchas veces no pensar en ello, solo en estar bien colocado, pero no podía», reconoce. Incluso llegó a modificar su manera de correr para anticiparse al miedo: «Ya calculaba antes dónde tenía que estar delante, porque sabía que a partir de cierto punto el estrés sería demasiado alto y no podría ayudar al equipo».

Tim Declercq (Foto: Cordon Press)
Tim Declercq (Foto: Cordon Press)

La seguridad acabó siendo uno de los factores que pesaron en su decisión de retirarse, sobre todo con una familia detrás. «Es mucho mejor si puedes dejar ese pensamiento de lado, pero yo no lo conseguía», explica. «Sabía que ir delante era lo más seguro, pero aun así no podía apartarlo de la cabeza». Aun así, no trata de demonizar este deporte: «No quiero decir que el ciclismo sea solo peligro, sigue siendo un deporte precioso, pero hay momentos en los que el precio mental es muy alto».

El dinero que mueve el ciclismo

Ese contexto de presión individual se inscribe, además, en un ciclismo cada vez más condicionado por el dinero y la estructura de los equipos. Declercq ahora observa el fenómeno con distancia: «Siempre es bueno para el ciclismo que entre más dinero», reconoce, aunque advierte del reverso tenebroso: «El presupuesto necesario solo para tener un equipo World Tour ha aumentado muchísimo». También ha cambiado la forma de captar talento: «Antes casi todos empezaban con un salario mínimo; ahora se está yendo muy profundo para fichar a los mejores jóvenes».

El resultado, explica, es un pelotón cada vez más desigual. «Tener un terreno de juego equilibrado quizá ya no es lo mejor», admite, aunque lo asume como parte inevitable del deporte: «Siempre va a haber economía en el deporte». Para los equipos más modestos, el escenario se complica: «Ahora es más difícil que antes para los pequeños», dice, en referencia a estructuras con menos recursos, aunque matiza que todavía hay margen: «Si tienes un buen enfoque, aún puedes hacer cosas en el ciclismo».

Ese aumento del nivel económico va acompañado, según Declercq, de una subida generalizada de la exigencia. «Hoy en día, para ser ciclista profesional, todo es mucho más duro que cuando yo empecé», afirma. El verdadero Tour de force es el entrenamiento: «Altitud, entrenamiento con calor, pesar la comida, medirlo todo». El volumen quizá no haya crecido tanto, pero sí lo que rodea al entrenamiento: «Todas esas cosas fuera de la bici han aumentado muchísimo».

Ahí es donde vuelve a aparecer la dimensión mental. «Mentalmente se ha convertido en un deporte mucho más exigente», insiste. Y cuando todos hacen lo mismo, no hay escapatoria: «Si todos tus rivales lo hacen, no tienes otra opción que hacerlo tú también». El riesgo, advierte, es claro: «Hay que cuidar mucho a los jóvenes, que la parte mental no se pase por alto». Especialmente en un sistema que empuja a rendir muy pronto: «Si no entras en un buen equipo de desarrollo a cierta edad, tus opciones ya son mucho menores». Y Declercq se incluye en el lote, «Yo fui mejor a los 31 o 32 años», recuerda. «Hoy, quizá alguien como yo ni siquiera llegaría a profesional».

Entrenador

El retiro no ha supuesto, sin embargo, una ruptura con el ciclismo, sino un cambio de lugar. Declercq trabaja ahora como entrenador en la estructura de desarrollo de Soudal Quick-Step, un rol en el que intenta trasladar todo lo aprendido durante años en el pelotón. «No soy psicólogo, pero lo primero que quiero es estar ahí cuando me necesiten», explica. «Que sepan que pueden venir a hablar conmigo sin miedo a ser juzgados».

Tim Declercq (Foto: Cordon Press)
Tim Declercq (Foto: Cordon Press)

Su experiencia le ha enseñado que el rendimiento ya no puede desligarse del bienestar. «Las exigencias sobre los corredores son mucho más altas que antes», recuerda, y por eso cree que el papel del entrenador debe ir más allá de los vatios y los planes de entrenamiento. «Quiero ser un entrenador centrado en el corredor, alguien que les ayude a tener una vida mejor», resume.

Con una formación académica en ciencias del movimiento y años de experiencia en grandes vueltas y clásicas, Declercq se siente cómodo en ese punto intermedio entre la ciencia y la práctica. «Sé lo que es hacer un gran tour, sé lo que se siente en esos esfuerzos», explica. Su ambición no pasa ahora por volver al primer plano, sino por crecer poco a poco desde dentro. «Estoy muy contento con el papel que tengo ahora», dice. El Tractor ya no tira del pelotón, pero sigue empujando…

 

 

 

2 comentarios

  1. «Si todos tus rivales lo hacen, no tienes otra opción que hacerlo tú también» hay cosas que no cambian

  2. Pingback: Tim Declercq repasa su carrera y explica cómo ha cambiado el ciclismo moderno - Hemeroteca KillBait

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