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El Barça y el procés

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Aficionados del Barça durante el procés (Foto: Cordon Press)
Aficionados del Barça durante el procés (Foto: Cordon Press)

El procés marcó a toda la sociedad catalana y, por supuesto, el FC Barcelona también notó las ondas sísmicas de la inestabilidad política de los años 10 por la movilización independentista. Por eso es de sumo interés una investigación realizada por el académico Carlos Pulleiro Méndez, La postura política del deporte: el FC Barcelona y el proceso soberanista de Cataluña (2012-2017), en la que analiza cómo se vio afectado el club por la política en esos días, y qué hizo y qué no hizo ante el conflicto.

El artículo, publicado en Soccer & Society y centrado en el periodo 2012-2017, analiza los posicionamientos políticos en el deporte a través del caso del Barça durante el proceso soberanista catalán, desde la Diada de 2012 hasta la declaración unilateral de independencia y sus consecuencias en octubre y noviembre de 2017. Para algunos, fue un ejercicio de funambulismo, para otros estaba completamete alineado con el independentismo. Sin embargo, hubo una lógica y un criterio muy claro en cada movimiento que hizo el club.

Aparte, el autor rechaza que «politización» sea un concepto útil para explicar lo que ocurre cuando una institución deportiva interviene o reacciona ante un conflicto nacional. Para él, ese término funciona como un atajo moral que simplifica una relación mucho más compleja entre deporte y poder.

Antes de entrar en el caso catalán, el trabajo construye un marco teórico amplio. El deporte moderno, recuerda Pulleiro, nace ya cargado de ideales políticos y morales. El olimpismo se presenta como un proyecto de paz, dignidad humana y respeto mutuo, y esos principios acaban actuando como una brújula ética para las instituciones deportivas.

A ese marco se suman las normas de la FIFA, que insisten en los derechos humanos, la no discriminación y la promoción de relaciones amistosas. Pero tanto al olimpismo como al fútbol internacional se le exisge también neutralidad y autonomía, una combinación que obliga a pensar el deporte como un actor que influye y es influido por la política. Hay pocos gestos «inocentes» y cualquier detalle, si tiene connotaciones políticas, se analiza hasta la extenuación.

De ahí la tesis central del análisis. El deporte y la política están tan entrelazados que exigir una separación absoluta es utópico. Hablar de «politización» suele implicar que el deporte sería un ámbito aislado, que se contamina desde fuera, cuando en realidad forma parte del sistema político y contribuye a moldearlo.

En ese contexto, el Barça aparece como un caso especialmente elocuente. El «más que un club» no es solo un lema publicitario, sino una identidad histórica ligada al catalanismo, a la democracia, al asociacionismo y a una vocación universal que el club reivindica desde hace décadas. Esas palabras cobraron valor durante la dictadura franquista, que fue especialmente contestada desde Catalunya, donde los movimientos identitarios tradicionales y la izquierda que traían los trabajadores emigrantes procedentes de toda España se unieron para oponerse al dictador.

Una empresa internacional ante el procés 

Pero no hay que olvidar que han pasado los años y es fundamental contar con la transformación contemporánea del Barça en una multinacional del entretenimiento. Sus dirigentes tienen que compatibilizar la proyección global de la marca, valores humanitarios y reputación corporativa, con la reafirmación simbólica catalana, especialmente reflejada en la lengua y la cultura. Y la tensión entre ambas facetas es clave para entender su comportamiento durante el procés.

El conflicto se articuló alrededor del derecho a decidir y la demanda de un referéndum vinculante. Frente a este movimiento independentista, el Gobierno español opuso una concepción estricta de la legalidad constitucional. La pugna vivida esos años se entendió como un «choque de legitimidades»; no en vano, el poder autonómico, en manos independentistas, se enfrentó al estatal. Durante semanas, hubo miedo a que se produjera un choque entre cuerpos de policía autonómicos y estatales.

Tras el referéndum fallido del 1 de octubre de 2017, no reconocido internacionalmente, llegó la declaración unilateral de independencia, la aplicación del artículo 155, la suspensión de la autonomía y el inicio de procesos penales contra dirigentes y activistas independentistas. Fue en ese tramo final donde el papel del Barça se volvió más visible.

Pep Guardiola durante el procés (Foto: Cordon Press)
Pep Guardiola durante el procés (Foto: Cordon Press)

En este estudio, el autor examina comunicados oficiales, declaraciones públicas, entrevistas y piezas periodísticas entre septiembre de 2012 y noviembre de 2017, procedentes del propio club, de LaLiga, del CSD y de los medios. Son decenas de comunicados y declaraciones del Barça, junto a pronunciamientos de las instituciones deportivas estatales y una extensa cobertura mediática. De todos ellos, destaca el aumento de la intensidad política del Barça en 2017. Es entonces cuando el club encadena comunicados sobre el referéndum, la violencia policial, la necesidad de diálogo, la aplicación del 155 y el encarcelamiento de líderes independentistas.

Sin embargo, ese compromiso no surge de la nada. Anteriormente, hubo episodios como la presencia del entonces presidente Sandro Rosell en la Diada de 2012, el Concert per la Llibertat en el Camp Nou en 2013 o la participación del estadio en la cadena humana de ese mismo año. En esos primeros años, la postura del club se centró en dos ejes: defender la celebración de un referéndum y proteger la libertad de expresión de sus aficionados, incluidos los símbolos independentistas en el estadio. El Camp Nou se consolidó así como un espacio de expresión política.

El conflicto llegó también al ámbito europeo. El Barça fue multado por la UEFA por la exhibición de esteladas y amenazó con acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para defender la libertad de expresión de socios y aficionados. En la final de Copa de 2016, un juzgado madrileño levantó el veto a la estelada al no considerar que sea un símbolo que incite al odio.

El Barça insistió en separar el derecho a votar del apoyo explícito a la independencia. Dirigentes como Bartomeu o el portavoz Josep Vives reiteraron que el club no hacía campaña por el «sí» o el «no», sino que respaldaba un referéndum pactado y con garantías como vía democrática de resolución del conflicto. Esa defensa del diálogo se convirtió en el núcleo de su discurso institucional durante el procés.

Después del intento de referéndum, tras condenar la violencia policial, el club decidió jugar a puerta cerrada ante Las Palmas al no autorizarse el aplazamiento del partido. En el marcador del Camp Nou apareció una urna acompañada de la palabra «democracy». Las reacciones de jugadores y exjugadores amplificaron el impacto. Xavi, Puyol o Guardiola apoyaron el derecho a decidir; Iniesta y Mascherano pidieron diálogo; Piqué se erigió en el portavoz más visible, insistiendo en que votar no equivalía necesariamente a apoyar la independencia.

En los días posteriores, el Barça reforzó su mensaje de diálogo y respeto, se sumó a iniciativas de mediación y expresó su solidaridad con las instituciones catalanas tras la aplicación del 155. Frente a ello, LaLiga y el CSD advirtieron de las consecuencias deportivas de una eventual independencia.

La conclusión del autor es que el Barça adoptó una postura política, pero la articuló a partir de valores que el propio deporte dice promover, democracia, libertad de expresión y diálogo, sin respaldar de forma explícita la independencia. Denunciar esa actitud como «politización», sostiene el estudio, mientras se considera neutral la defensa del statu quo, revela una forma de doble rasero profundamente arraigada en el deporte contemporáneo.

6 comentarios

  1. Pingback: El FC Barcelona y su papel durante el procés catalán (2012-2017) - Hemeroteca KillBait

  2. Negreira Negreira Negreira

    ÚLTIMA HORA | La jueza aprecia delitos contra el medio ambiente en los conciertos del Bernabéu y envía a juicio al Real Madrid

  3. Negreira Negreira Negreira

    2015 en plena època Negreira

    Un linier denunció, presiones para perjudicar al
    Barça en un clásico
    Sabes que paso con esa denuncia? Pues eso.

  4. Ladrones no!

    La gran EXCLUSIVA de hoy de los pesebreros de la central lechera ¡es que el Barça le pagó a empresas de las que era socio Negreira!!

    Y punto. No hay más, no desvelan nada nuevo, ni corrupción deportiva, ni pruebas, ni testimonios… NADA.

    Negreira Fake
    Madridismo Sociológico

  5. Penalti para el Real Madrid.

    Iker: «¿El partido más difícil de tu carrera?»

    Marcelo: «5-0 en el Camp Nou. No vimos ni un balón, Iker (risas).»

    Iker: «No vimos nada, teníamos las persianas bajadas (risas)».

    Marcelo: «Madre mía… Xavi, Iniesta, Pedro, Messi».

    Iker: «Jugamos contra el mejor Barça de la historia, aquello fue un equipazo»

  6. Lamine tenía razón, roban y luego lloran

    Para Procés, el que va a hacer el Madrid para convertirse en S. A.

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