NBA

Vernon Maxwell: «Los europeos de la NBA son más disciplinados, mejoran; los nuestros cada año siguen haciendo las mismas idioteces del año anterior»

Es noticia
Vernon Maxwell (Foto: Cordon Press)
Vernon Maxwell (Foto: MILLION DOLLAZ WORTH OF GAME)

Escolta de los Houston Rockets campeones de la NBA en 1994 y 1995, Vernon Maxwell fue apodado Mad Max. Anotaba de forma inmisericorde y defendía con una agresividad que hizo que el baloncesto de la NBA de los 90 quedara grabado en la memoria de los aficionados.

Su trayectoria personal fue igualmente turbulenta. Es algo que reconoce abiertamente en una entrevista en Million Dollaz Worth of Game, al tiempo que juzga con dureza el baloncesto actual, particularmente el de sus compatriotas. Se ha quejado de la superioridad evidente de los europeos en el torneo estadounidense por excelencia.

Y ha explicado por qué: «Son más disciplinados», «empiezan a jugar profesionalmente en Europa con 15 o 16 años», «cuando llegan aquí ya están listos». Entretanto, los jugadores americanos están, a su juicio, a otras cosas menos al baloncesto. Cuando acaba una temporada, en lugar de trabajar sus puntos débiles, están entretenidos con eventos y su propia imagen, pero luego: «Veo a estos tíos volver en la siguiente temporada y no han mejorado nada. Siguen haciendo la misma mierda que el año anterior. Eso me dice que no están trabajando en su juego. Es falta de disciplina; los europeos no necesitan aprender a jugar aquí».

Vernon Maxwell (Foto: @VernonMaxwell11)
Vernon Maxwell (Foto: @VernonMaxwell11)

El caso de Giannis Antetokounmpo sirve de ejemplo: «Acuérdate de que cuando llegó no estaba listo», recuerda. «Ahora mira cómo ese tío tiene hombros encima de hombros. Te golpea con esos hombros enormes». Maxwell subraya que ese cambio no es casual: «Ahora tiene más recursos, un tiro exterior… Ha trabajado su juego. De eso es de lo que estoy hablando».

Encima, las elevadas fichas cree que también los desmotivan para seguir mejorando: «Ahora les dan tanto dinero que eso los retira antes de tiempo. Si te dan 160 millones, luego un contrato de zapatillas de 60 millones; y entonces dejan de trabajar». Nada que ver con los jugadores de su época: «Nosotros cuando empezamos a jugar no lo hacíamos por dinero, jugábamos porque amábamos el baloncesto. Yo ya estaba botando una pelota antes de saber lo que era la NBA. Hoy muchos juegan por las razones equivocadas».

De paso, deja unos consejos escalofriantes a los jóvenes: «Muchos de vosotros no vais a llegar, esto es más duro y más competitivo que nunca. No dejéis que nadie os entrene más que vosotros mismos. Dejad la marihuana, la cocaína y toda esa mierda. Sed vosotros mismos. Si eras un perro defendiendo, sigue siendo un perro defendiendo».

Vernon Maxwell y las drogas

El tema de la droga no es casual, lo dice por experiencia. El propio Maxwell sitúa el origen de muchos de sus problemas en la universidad, mucho antes de consolidarse en la NBA. Admite su consumo habitual en esos años: «Estaba con la cocaína, con el alcohol, con todas las drogas». Explica que en el instituto bebía y fumaba marihuana, pero que en la universidad el salto fue definitivo: «Cuando llegué a Florida empecé de verdad con eso». Hasta el punto de que tomó decisiones académicas condicionadas por la droga: «No fui a North Carolina State porque allí no conocía dónde conseguir lo que quería. En Florida la cocaína era mejor».

Ese consumo tuvo consecuencias inmediatas en su carrera. Maxwell cuenta que estaba proyectado como una elección alta del draft, pero que todo se vino abajo cuando su situación se hizo pública: «Yo iba a salir top 10, top 12, top 15». Sin embargo, a pocos días del draft, apareció en la prensa: «Salió en el USA Today que Vernon Maxwell había sido pillado con cocaína, marihuana, borracho, todo eso». El impacto fue devastador: «Pensé que no me iban a draftear». Finalmente cayó hasta el final de la segunda ronda: «Salí el 48 de 50. Estaba aterrorizado».

Las pérdidas económicas fueron enormes desde el principio: «Perdí como tres millones de dólares al año, en el 88, en el 89». Y añade: «Eso fue lo que hice durante toda mi carrera: perder mucho dinero». Reconoce que, aun así, seguía consumiendo: «Jugaba partidos colocado. Iba a los partidos con eso encima». Describe escenas extremas, incluso durante los encuentros: «Tenía que ir al banquillo a limpiarme la nariz con papel higiénico para quitarme la sangre y volver a salir a jugar».

Vernon Maxwell y Mario Elie (Foto: @VernonMaxwell11)
Vernon Maxwell y Mario Elie (Foto: @VernonMaxwell11)

El control antidopaje y las sanciones formaron parte constante de su etapa universitaria. Maxwell explica que en Florida su nombre aparecía de forma reiterada en los sorteos para pruebas: «Ponían los nombres en un sombrero y sacaban cuatro. Mi nombre salía todas las semanas». Tras varios positivos, la universidad actuó: «La primera vez te avisan. La segunda llaman a tu madre. La tercera te echan». En su caso, le dieron una alternativa: «O te vas a un centro de rehabilitación en Orlando o te vas de aquí». Aceptó ingresar, pero no lo terminó: «Estuve unos veinte días y me fui. Me cansé de que me dijeran que era un drogadicto y un alcohólico, aunque lo fuera».

Con los años, Maxwell identifica esas adicciones como una de las causas principales de su autoboicot. Cuando le preguntan qué cambiaría de su carrera, no duda: «Claramente, cuando estaba en la Universidad de Florida, con la cocaína, las drogas y el alcohol». Reconoce que aquello marcó el rumbo de todo lo que vino después: «Eso me puso en una mala dirección justo cuando estaba intentando llegar a donde había trabajado toda mi vida». Aun así, su reflexión final no es complaciente ni moralista: «No sé si sin eso habría llegado hasta donde llegué. Creo que ese era mi camino. Pero me pasé».

Borrado de la Historia

Este pasado ha servido para que no aparezca en el Hall of Fame de los Houston Rockets, pese a haber sido un jugador clave en los títulos que se ganaron. «Gané dos campeonatos de la NBA y no estoy. Yo fui uno de los ingredientes principales de esos equipos». La comparación con otros casos le resulta incomprensible: «Hay gente en otros Halls of Fame que ni siquiera ha ganado un campeonato».

Para Maxwell, el problema no es solo personal, sino estructural. Cree que muchas organizaciones no saben cómo tratar a figuras incómodas, aunque hayan sido decisivas en la pista. «Esto siempre ha sido político», afirma, y añade: «Siempre ha sido así y va a seguir siendo así». Según su visión, el sistema prefiere perfiles más dóciles o controlables: «No entienden cómo manejar a gente como yo».

Vernon Maxwell y Michael Jordan (Foto: @VernonMaxwell11)
Vernon Maxwell y Michael Jordan (Foto: @VernonMaxwell11)

En ese sentido, denuncia que se aparta a antiguos jugadores de los espacios donde podrían aportar experiencia real. «No puedes enseñar lo que no sabes», dice. «No puedes guiar a nadie por un camino por el que tú nunca has pasado». Y se pregunta por qué la liga no integra a exjugadores con recorrido y errores a la espalda: «¿Por qué no tenemos a gente que viene de esto dentro de las organizaciones?».

Maxwell insiste en que, aunque se intente silenciar o minimizar su figura, la historia no se puede borrar: «No puedes borrar la historia. No puedes borrar los momentos. No puedes borrar lo que hiciste sentir a un equipo, a una ciudad, a una organización». Para él, los archivos oficiales pueden alterarse, pero no lo vivido: «Eso no se puede eliminar».

La NBA es política

Para Maxwell, la NBA no es solo una competición deportiva, sino una estructura profundamente política: «Esto siempre ha sido político. Lleva siendo político mucho tiempo y va a seguir siéndolo». En su visión, las decisiones sobre quién tiene voz, presencia o reconocimiento no se toman únicamente por méritos deportivos: «No puedes enseñar lo que no sabes. No puedes llevar a nadie por un camino por el que nunca has pasado».

Desde ahí lanza una crítica directa a la composición de los equipos directivos y técnicos: «¿Cómo vamos a tener a gente enseñando a jugadores cuando nunca han venido de esto? Respeto los títulos universitarios, pero también necesitas gente que haya estado ahí».

Maxwell contrapone de forma constante la NBA en la que él jugó con la actual, empezando por la dureza física: «Cuando yo llegué a la liga, aquello era agresivo. Eso era casi como fútbol americano. Era un baloncesto duro, de verdad».

Sus ídolos

Cuando la conversación se desplaza hacia las grandes figuras de la NBA, Maxwell señala a Michael Jordan como el mejor de todos los tiempos. «Para mí, sí», responde cuando le preguntan si es el número uno. «No he visto nada como eso. Tenías que estar ahí fuera para ver eso». Recuerda incluso la anticipación mental que provocaba enfrentarse a él: «Veía Chicago en el calendario una semana antes y ya estaba pensando en eso».

No era por miedo, sino por respeto: «No estaba asustado, nunca he estado asustado». Y añade: «Era el pensamiento, la preparación, saber que ibas a jugar contra ese tío».

En el debate entre Kobe Bryant y LeBron James, Maxwell se decanta claramente por Kobe. «A mí me gusta Kobe. LeBron hace las jugadas correctas, juega de la manera correcta, pero Kobe era un asesino natural».

Michael Jordan y Vernon Maxwell (Foto: @VernonMaxwell11)
Michael Jordan y Vernon Maxwell (Foto: @VernonMaxwell11)

Sobre Allen Iverson, al que llama por su apodo, no escatima elogios: «Bubba Chuck era un asesino». Más allá del talento, destaca su carácter y su autenticidad: «Eso era alguien auténtico». Maxwell nunca lo olvida: «Te llamaba solo para decirte que te quería».

En su repaso a otras figuras históricas, Maxwell reivindica con especial énfasis a Dennis Rodman, al que considera infravalorado. «La gente se olvida de Dennis Rodman ¿Quién sale ahí fuera a coger 15 rebotes cada noche?». Recuerda un partido extremo: «Cogió 30 rebotes y metió cero puntos. Hizo su trabajo».

También menciona a Gary Payton, con quien compartió duelos y vestuarios. Reconoce su reputación defensiva: «GP era un mal tipo en su época». Y recuerda que incluso los apodos reflejaban ese respeto competitivo: «A él le llamaban The Glove y a mí me llamaban The Sock». Ambos, dice, representaban defensas asfixiantes: «Estábamos por todas partes».

De Larry Bird, Maxwell recuerda el trash talk sin rodeos. «Larry Bird hablaba mucha mierda», dice, sin resentimiento. Relata una acción concreta en la que Bird engañó a dos defensores con una finta: «Nos hizo saltar a los dos y luego nos mató». Para Maxwell, ese intercambio verbal formaba parte del juego: «Eso era competir».

Los orígenes

Por último, Maxwell reflexiona sobre cómo los medios construyen y fijan una identidad pública que el jugador acaba cargando durante toda su carrera. En su caso, el apodo Mad Max no fue una elección propia. «Ese no era mi apodo», aclara. «Mi apodo era Hulk». Cuenta que se dio cuenta de que algo había cambiado cuando su madre escuchó una retransmisión por televisión: «Mi madre oyó que decían ‘Mad Max’ y preguntó: ‘¿Quién es Mad Max?’». Fue entonces cuando entendió que el nombre ya no le pertenecía: «Ni siquiera sabía que me habían cambiado el nombre».

Para Maxwell, ese proceso no es inocente. Lo vincula a una forma de control de la narrativa sobre los jugadores, especialmente sobre los que no encajan en el molde. «Ellos te ponen una etiqueta y luego tienes que cargar con eso», explica. En su caso, considera que el personaje acabó devorando a la persona: «Después de un tiempo, acabas creyéndote esa mierda».

 

Un comentario

  1. Pingback: Vernon Maxwell reflexiona sobre disciplina, adicciones y la NBA actual - Hemeroteca KillBait

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*