
El Rayo Vallecano ha eliminado al Neman Grodno y jugará competiciones europeas por segunda vez. En el barrio no olvidan el equipo de 2000, hasta hoy histórico, noveno en Liga y clasificado para la UEFA como recompensa al juego limpio y tras ganar una previa al Constel•lació.
Lo dirigía Juande Ramos y pasó rondas europeas a base de competir fuera e imponerse en Vallecas. «Recuerdo el ambiente sobre todo contra el Girondins, donde jugaba el internacional Dugarry. Les goleamos, nos clasificamos y luego caímos ante el Alavés, que tenía un equipazo, con el central internacional Téllez, Jordi Cruyff o Javi Moreno. Volaban y en Mendizorroza nos pegaron un repaso, pero luego en casa volvimos a ganar, por lo que caímos dignamente», evoca Dupi, quien fuera parte del equipo tras subir del filial.
Juande Ramos como entrenador moderno
Son varios los paralelismos de aquel Rayo y el que dirige Íñigo Pérez. Sin ir más lejos, la figura del entrenador joven y analítico que se da en la actualidad ya la representaba bien Juande. Recuerda Dupi que «Juande es el mejor entrenador que he conocido. Si bien en el trato personal no era muy cercano al futbolista, siempre manteniendo la distancia con esa figura de gorra y silbato, a los jóvenes nos trataba como a unos más. Y luego cómo analizaba a los rivales. Analizaba fortalezas y debilidades como nadie, era una pasada. Recuerdo un partido contra el Barça, donde en la charla previa del hotel habló de sus jugadas de estrategia. Nos dijo que tuviéramos cuidado con ciertas faltas, donde iban al golpeo Rivaldo o Xavi, hacían una serie de bloqueos para aclarar una zona, y tal. Yo estaba en el banquillo y vi cómo, en la primera acción del partido, sucedió exactamente igual que nos había dicho: jugada de gol. Y, de esas, muchísimas. Él te daba información que te ayudaba a resolver problemas dentro del campo».

Tras su buen hacer en el Rayo, a Juande le llegaría una carrera exitosa como campeón europeo o técnico en el Madrid y la Premier,futuro que bien puede augurársele a Íñigo.
Un Rayo reconocible en su fútbol
No obstante, en lo que a fútbol se refiere, el aspecto que más une la franja entre equipos que separan un cuarto de siglo tiene que ver con el reconocerse. «A Juande le gustaba que el equipo fuera siempre muy estructurado y ordenado, con los dos centrales en zona y tres por delante para equilibrar y defender. Por eso metía el famoso trivote, con Quevedo más adelantado. El zurdo Poschner era el volante más posicional y lo acompañaba Pablo Sanz o Helder, un portugués que tenía bastantes piernas para abarcar. Todos eran muy buenos, mi competencia», cuenta Dupi.
Como cada gran Rayo, ambos se basan en conformar alineaciones compactas y con un estilo bien marcado. Para ello comparten el esquema que se considera más equilibrado, un «4-2-3-1 o 4-4-2, tanto en fase ofensiva como defensiva». Desde esa base táctica, hoy Íñigo dispone de jugadores sobrados de electricidad y pulmones, por eso propone un fútbol vertical a ras de hierba y una presión insaciable. Mientras Juande disponía de varias torres en las zonas centrales y buen pie en los costados, de ahí que pretendiera ganar a través del bloque medio/bajo y el ataque por vía aérea o de centros laterales. «Sobre todo en Vallecas, que es un campo de dimensiones reducidas, Juande confiaba en que la fortaleza defensiva iba a permitir que el equipo ganara desde el juego directo o el balón parado, donde sacábamos mucho rendimiento porque Míchel, Cembranos o Poschner golpeaban de locos. No era un equipo especialmente vistoso en el juego, pero sabía que cuanto más alejado estuviera el balón de la propia portería y más cerca de la contraria, las posibilidades de marcar serían mayores», precisa Dupi.
El jugador del Rayo ha de ser fiable y esforzado
Los principios del juego pueden variar pero todo Rayo ha de ser solidario en el esfuerzo y serio en su desempeño. La esencia es ir todos a una, bajo el lema «Luchar hasta el final, como Vallecas enseña». Sus jugadores han de creer en el plan elegido y ser fiables en el rol que les toca desempeñar, no andarse con aventuras alejadas de lo real.
Respecto a la defensa, en Lejeune, Mumin o Felipe se ve la jerarquía que otro tiempo exhibió el Ballesteros–De Quintana: «jugadores que no brillaban en la salida de balón, algo que en la época tampoco se le daba tanta importancia, pero eran muy poderosos en duelos y defensa de área». Todos son zagueros con plena conciencia de sus cualidades y límites.

En la fase ofensiva, del reparto anotador entre Álvaro, De Frutos, Nteka y volantes que se incorporan, como Ciss, aparece un equipo engrasado como pocos. Por entonces, para el gol estaban Bolic y Bolo, «muy buenos y complementarios».
Explica Dupi que «el bosnio tenía alma de 10, aunque jugaba perfectamente de 9. Podía parecer poco ortodoxo, pero en realidad tenía muchísimos recursos y era un futbolista top. Mientras Bolo estaba en su prime, le tiraba una lavadora y te la bajaba, le pegabas un balonazo y lo convertía en gol. Estaba fino, rápido y con confianza, era el que se mantenía en la última línea pero moviéndose mucho por la delantera». Ambos marcaban más porque se jugaba «mucho para ellos, en ese estilo», pero futbolistas como Quevedo, Míchel o Cembranos eran igualmente imprescindibles para conseguir cifras de mitad alta de tabla. El concepto era sumar como equipo en todas las facetas.
En un gran Rayo no hay estrellas
Es, de hecho, el concepto que se mantiene. Más allá de la virtud y el nivel de cada jugador, en un Rayo honesto no hay estrellas con actitud de tal. No hay individualidades, solo futbolistas comprometidos.
Uno de los puntos fuerte del Rayo 00/01 fue la portería, plena de internacionales. Cuenta Dupi que el norteamericano Keller, su compañero de habitación, «era un crack. Un portero técnicamente espectacular, de libro. Mientras Lopetegui también era un portero con peso especifico en la plantilla, un líder total, uno de los capitanes, con mucha fuerza cuando competía. Ese año entre los dos pararon ocho o nueve penaltis».
Ambos porteros fueron mundialistas y el actual Batalla no les queda atrás en categoría, ya que fue campeón de la Libertadores con River y poco antes de llegar al Rayo había aparecido en el equipo ideal del campeonato argentino. Pero eso no les hace exclusivos.

Si hoy Trejo, Isi o el mismo Batalla son ídolos de la afición, como otrora lo fueran Cembranos o Míchel, es porque exhiben su clase sin por ello apartar el hombro. «Juande dejaba que el jugador talentoso brillase por fuera, con Míchel en la izquierda, el brasileño Glaucio, que cuando entraba caía a la derecha, o Luis Cembranos, muy libre en la zona de ¾».
El caso de Cembranos ejemplifica que siempre hubo cabida para el talento en un Rayo que, sin embargo, no atiende a estatus. Como sucedía con el propio Cembranos, ni venir del Dream Team te eximía: «Cembranos a nivel calidad quizá fuera el mejor. Nos contaba que él venía acostumbrado a entrenar el chut a portería con el Barça de Cruyff, donde no importaba hacer gol, sino que el balón tocara los palos. Tenía una soltura en el golpeo con ambas piernas tremenda, en pases, conducción o finalizaciones».
Ni James ni Bartelt, pero sí Poschner
De esta máxima viene que James no cuajara la temporada pasada. A este respecto, hace 25 años desde la Bundesliga llegó Poschner, internacional alemán que había sido titular durante años en Borussia y Stuttgart. Recuerda Dupi que «tenía un talento de la leche, pero era un jugador muy práctico. Jugaba de ancla. Era un 8 organizador y también un 6 posicional, porque te lo hacía todo y bien. Era un jugador de más talento que ritmo, pero el modelo de aquel equipo ayudaba a que el ritmo no se sintiera, ya que estaba muy arropado».
El veterano Poschner se fundió con el equipo y este con él, entonces todo funcionó. Pero también llegó, ya para jugar en Europa, el joven delantero Bartlet, «cesión estrella de la Roma, cobrando una pasta, un muy buen futbolista». Sin embargo, esta mezcla no funcionó porque «era un jugador para otro modelo de juego, que necesitaba más individualidades, más uno contra uno, al ser un punta más ratonero en el área. Él tenía que participar y aprovecharse de un juego colectivo de asociación que entonces no practicábamos».
En realidad, tanto el fútbol de Bartlet como el de James podía ser válido para el Rayo, pero todo era cuestión de que el técnico apreciara que los cracks remaban en la misma dirección que el resto de compañeros, algo que no sucedió. Y la hinchada blanquirroja siempre se posiciona con lo que simboliza el conjunto.
Sin figuras, el Rayo vuelve a ser equipo de Europa. Esta vez lo ha hecho por la vía exclusiva del juego y de nuevo a su manera. La Conference le espera, el objetivo es pasar de cuartos y hasta donde les lleve Vallecas, modificar la historia.



Pingback: El Rayo Vallecano regresa a Europa tras 25 años de historia - Hemeroteca KillBait
ESCANDALAZO MUNDIAL
FCB Ante el Levante,mano pegada al cuerpo de Balde
PENALTI
RM ante el mallorca,mano pegada de carreras
SIGAN SIGAN
FLORENTINO YA TIENE EL CAMBIO DE CTA QUE QUERIA
Otra prórroga de la instrucción del caso Negreira tal y como solicitó el Real Madrid. No hay nada penalmente relevante, pero ahí siguen estirando lo máximo posible el caso para seguir perjudicando la imagen del Barça y ellos seguir robando a manos llenas.
Gavi y Fermín no se hablan, Flick y Lamine no se entienden, Olmo y Raphinha ponen caritas… ven el patrón aquí? Y luego del otro lado todo es un paraíso, Alaba cobra 22.5 millones y prácticamente no juega, ponen a Mastantuono en el filial pero Roony no se puede, Endricky juega?
Ellos el jardín del Edén y nosotros la casa del terror y así nos va comprando los bulos de la caverna cayendo en la trampa de crear malestar con nuestros jugadores criticándoles y buscando líos donde literalmente no los hay, consejo personal y lo toman o lo dejan ni los vean…