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Maria Sharapova: «Cuando Djokovic, Federer y Rafa Nadal salían de jugar, yo entraba; me perdí la oportunidad de ser espectadora de este deporte»

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Maria Sharapova (Foto: Andy Roddick's Served Media)
Maria Sharapova (Foto: Andy Roddick’s Served Media)

Ganadora de cinco títulos de Grand Slam y número uno del mundo en varias etapas de su carrera, conocida por la potencia de su juego y su mentalidad sólida como una roca para competir, Maria Sharapova se retiró como profesional en febrero de 2020. Ahora, disfrutando de la maternidad, ha dado una entrevista en Andy Roddick’s Served Media para recordar lo mejor de su carrera y también lo peor, las lesiones.

La parte más divertida es cuando ha explicado que, concentrada como estaba en su tenis, no pudo disfrutar de momentos históricos que surgieron a su alrededor, como la rivalidad de los Big Three: «Fue muy gracioso, porque me perdí la oportunidad de ser espectadora de este deporte. Tenía asiento de primera fila para ver a los que eran los mejores deportistas del mundo. Jugué antes de que las rivalidades de Novak Djokovic, Roger Federer y Rafa Nadal. Muchas veces ellos salían de la pista y yo entraba».

Sin embargo, también explica que «…cuando me retiré, la transición fue tan rápida para mí que mi mentalidad, mi vida, cómo elijo organizar mi día, nunca han sido sobre mirar atrás». Con esto transmite que, tras dejar el tenis profesional, no se quedó anclada en la nostalgia ni en los logros pasados. En lugar de recrearse en su carrera, se centró de inmediato en construir nuevas rutinas y objetivos, enfocándose en el presente y en lo que estaba por venir.

Maria Sharapova (Foto: Cordon Press)
Maria Sharapova (Foto: Cordon Press)

Fue después cuando se dio cuenta de todo lo que había pasado: con el tiempo he reconocido que no puedes dejar de lado tus raíces. No puedes olvidar de dónde vienes ni a las personas que ayudaron a dar forma a tu camino y a tus historias».

No obstante, ahora en lo que está centrada es en ser madre. Describe la maternidad como una experiencia transformadora y tan exigente como el propio tenis. Reconoce que antes su calendario giraba en torno a los grandes torneos y que los sábados eran su día favorito porque coincidían con las finales de Grand Slam. Ahora, sin embargo, esa jornada tiene otro significado: «Los sábados, cuando alguien me preguntaba «¿Cuál es tu día favorito de la semana?», mi favorito era el sábado porque es la final de un Grand Slam. Ahí es donde yo quería estar. Y ahora, cuando llega el sábado, pienso: «¿Dónde está mi niñera? No hay escuela. La escuela está cerrada. No hay campamento. No hay escuela. Oh, no hay niñera». Y digo, no sé si el sábado sigue siendo mi día favorito». Entre carcajadas, admite que la ausencia de apoyo externo en fines de semana implica más carga de cuidado y menos tiempo libre.

También habla de cómo eligieron el nombre de su hijo pensando en su contexto familiar bilingüe: «Depende del humor. Es Theo. Elegimos un nombre que sonara parecido en ambos idiomas. Así que uso Theodore cuando es como «tenemos que hacer esto ya». No me queda ni un minuto extra… de capacidad mental, no física, mental. Y es Theo el resto del tiempo».

Maria Sharapova (Foto: Cordon Press)
Maria Sharapova (Foto: Cordon Press)

Sharapova insiste en que ser madre está lleno de retos diarios, desde detalles mínimos hasta el cansancio acumulado: «He vivido tres vidas antes de esta entrevista de esta mañana. Por ejemplo, la avena no estaba a la temperatura correcta… estaba un poco demasiado caliente».

Además, reconoce el privilegio en el que crece su hijo y su esfuerzo por inculcarle valores: «Somos una familia muy pequeña, así que es muy bonito ver a tu hijo crecer en unas circunstancias muy, muy privilegiadas, pero también intentar adaptarlo a las lecciones con las que yo crecí: que nada es fácil, que nada llega solo y que tienes que trabajar por muchas cosas. Y no sé a qué edad empieza eso, porque es mi primer hijo, pero sin duda hay lecciones a lo largo del día en las que pienso: obsérvalo, míralo, apóyate en lo que le interesa… y todavía no tengo ni idea de cuáles son esas cosas que le interesan».

Los orígenes de Sharapova

Echando la vista atrás, la infancia de su hijo es bien distinta a la suya, aunque no fue trágica en absoluto. «Nací en Rusia y, cuando tenía siete años, mi padre, Yuri, me llevó a Estados Unidos para entrenar». Explica que esa decisión estuvo directamente motivada por un consejo que recibió de Martina Navratilova, quien la vio jugar en una clínica de tenis y recomendó que desarrollara su talento en EE. UU., donde tendría más oportunidades para alcanzar un nivel profesional. Aunque eso no quiere decir que la decisión fuese un salto al vacío: «En Rusia teníamos todo lo que necesitábamos».

Maria Sharapova (Foto: Cordon Press)
Maria Sharapova (Foto: Cordon Press)

Alucinó con los contrastes, como es normal, «Fue un cambio enorme, pero estaba preparada para trabajar y aprender», pero donde llegó el reto de verdad fue cuando su padre la puso firme. «Mi padre me inculcó disciplina y la idea de comprometerse con el trabajo diario», recuerda. Aunque al menos no fue un comportamiento tóxico, le dejó margen de error: «Nunca fue una obsesión con que el éxito fuera la única opción».

Wimbledon 2004

Lo mejor del encuentro llega cuando enumera todos sus grandes éxitos, como su victoria frente a Serena Williams siendo solo una adolescente: «Tenía 17 años y gané Wimbledon contra Serena. Fue… fue un momento que cambió todo. No solo en mi carrera, sino en mi vida. De repente, pasé de ser una chica que la gente apenas conocía fuera del circuito a estar en todas partes: en las portadas, en anuncios, en programas de televisión. Y eso trae consigo muchas cosas buenas, pero también mucha presión. La gente espera que lo repitas, que ganes cada vez. Y cuando tienes 17 años, todavía estás aprendiendo a manejarte dentro y fuera de la pista».

Open de Australia 2008

Al final de la década, no es que jugase bien, es que estaba volando sobre la pista: «En 2008, en Australia, sentí que estaba jugando el mejor tenis de mi vida. Todo se alineó: mi físico, mi mente, mi confianza. No perdí un solo set en todo el torneo y cada partido sentía que controlaba cada punto. Fue uno de esos momentos en los que todo lo que habías trabajado durante años se mostraba en la pista, sin dudas, sin vacilaciones».

Maria Sharapova en 2002 (Foto: Cordon Press)
Maria Sharapova en 2002 (Foto: Cordon Press)

Las lesiones

Desgraciadamente, su tenis pudo dar mucho más de sí, pero las lesiones la castigaron con dureza. Tuvo que pasar por el quirófano, lo que le supuso un infierno, exactamente igual que las confesiones recientes de Juan Martín del Potro: «La primera cirugía de hombro fue un golpe muy duro. Pasé meses sin poder golpear una pelota, y cuando volví, mi servicio ya no era el mismo. Tuve que adaptarlo, cambiar la mecánica, y eso afectó también al resto de mi juego. Pero no me rendí. Trabajé cada día para recuperar la confianza, incluso cuando los resultados no llegaban rápido. Fue un proceso largo, pero me enseñó a ser más paciente y a encontrar maneras distintas de ganar».

Roland Garros

A la hora de reconocer debilidades, admite que la tierra batida fue su cruz: «Durante años pensé que la tierra batida era mi peor superficie. Me sentía lenta, incómoda, como si no pudiera imponer mi juego. Pero decidí que si quería ganar en París tenía que transformarme. Trabajé en mi movilidad, en mi paciencia, en construir los puntos. Y un día todo hizo clic. Ganar Roland Garros una vez fue increíble, pero hacerlo dos veces fue la prueba de que la perseverancia y la adaptación pueden cambiarlo todo».

Icono mundial

El resultado de su carrera fue que ella misma se convirtió en una imagen de marca reconocible en el mundo entero. La gestión de ese papel que estaba jugando era también complicada, porque el margen de error es amplio si se asociaba a la campaña equivocada: «Siempre fui muy selectiva con las marcas con las que trabajaba. Si no sentía que la asociación tenía sentido con mi imagen y, sobre todo, con mis resultados en la pista, decía que no. Sabía que cada patrocinio era también un reflejo de lo que hacía como atleta. Aproveché mi posición en el tenis para construir relaciones duraderas, pensando más allá de mi carrera deportiva».

Maria Sharapova (Foto: Cordon Press)
Maria Sharapova (Foto: Cordon Press)

Y al final, como tantos otros, las rutinas que había aprendido en el deporte, las aplicó una vez retirada al mundo de la empresa. Con los mismos valores con los que gestionaba su imagen, ahora trata de llevar negocios responsables: «Cuando me retiré, no quería alejarme de la disciplina y la estructura que me había dado el tenis. Invertí y asesoro a empresas como Supergoop, Moncler o Tonal. Me involucro de verdad, no solo poniendo mi nombre. La misma ética de trabajo que tenía para entrenar y competir la aplico ahora en cada proyecto empresarial en el que participo».

Cuando Andy Roddick la envió a un night club

Finalmente, entre risas cómplices, queda una anécdota que comentan de pasada, ante la vergüenza de Andy Roddick, en la que este, posiblemente para gastarle una broma, la envió a un night club, donde el ambiente estaba subido de tono, y funcionaba a pleno rendimiento: «Me enviaste a un restaurante muy trendy en París. Y, eh, las camareras llevaban unos atuendos muy curiosos. Y pensé: «Andy definitivamente lo sabía. Definitivamente lo sabía y me envió aquí». A lo que el entrevistador replica: «¡Era solo un sitio divertido. No… no caí en cómo iban vestidas!».

 

 

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