
Los tenistas alemanes Boris Becker y Andrea Petkovic han analizado en OMR el espectáculo que ha sido la última edición de Wimbledon, un torneo que ha perfilado definitivamente la que va a ser la gran rivalidad del tenis mundial los próximos años: Alcaraz versus Sinner.
Para Becker, el acontecimiento ha sido épico, destaca que se emitiera en abierto en cuanto se confirmó que se iba a producir. Del tenista español, destaca su movilidad: «Alcaraz es buenísimo con los pies, quizá el que mejor se mueve sobre hierba, pero si tienes que hacer eso durante horas, al final te pasa factura física y también mental».
Es ahí donde considera que estuvo la clave de la final: «Alcaraz jugó cinco horas y media más de tenis que Sinner para llegar a la final, así que física y mentalmente ya estaba exhausto». Una pena, opina el astro alemán, porque si no hubiera estado reventado, habría dado el mejor tenis del momento: «Para mí sigue siendo el artista del tenis por excelencia, pero para poder dar rienda suelta a su creatividad necesita frescura mental y no la tuvo desde el principio».
Hubo varios detalles que mostraron su desesperación, cree, como cuando le dijo a su banquillo, «no puede ser que Sinner esté jugando mejor desde el fondo que yo» y Juan Carlos Ferrero le contestaba «relájate, relájate»: Lo que demostraba que sintió impotencia y que algo no iba bien, «hizo un esfuerzo descomunal, pero creo que le faltó fuerza».
Petkovic, sin embargo, dice que le sorprendió la expectación que despertó el partido, ignorando otros espectaculares que había habido en el propio torneo: «como si Jannik no hubiera barrido de la pista a Novak Djokovic en tres sets, solo se hablaba de Sinner-Alcaraz, Alcaraz-Sinner».

Pero era lógico, lo visto en Roland Garros es ya historia del tenis, después de que Alcaraz ganara la final más larga de todos los tiempos salvando tres bolas de partido, pero, como opina la extenista «la expectación era tan alta después de esa final de Roland Garros que era imposible que se correspondiera con lo que todos esperábamos».
Ella también considera que Alcaraz es mejor, pero Sinner es una bestia en continua evolución y va cambiando constantemente matices de su juego, lo que le acerca peligrosamente al español: «Carlos es el jugador más completo en cuanto a golpes, a subir a la red, dejadas, etc… Eso Jannik todavía no lo tiene, pero Carlos ve que Jannik se está acercando».
El ocaso de Djokovic
Boris Becker y Andrea Petkovic también dedicaron parte del análisis a Novak Djokovic, al que consideran aún claramente por encima del resto del circuito, salvo de Sinner y Alcaraz. El serbio, con 38 años, sigue siendo capaz de desactivar a rivales de alto nivel como Álex de Miñaur en cuanto entra en ritmo, pero Becker advierte que sus opciones de llevarse otro Grand Slam pasan por un escenario muy concreto: «Para ganar uno más tendría que derrotar probablemente a los dos, Sinner y Alcaraz, y ahora mismo, en sus mejores días, ellos son mejores que él». Aun así, el exnúmero uno celebra que Djokovic haya anunciado que volverá a Wimbledon el próximo año y recuerda que ya lo ha ganado siete veces y alcanzado 14 semifinales allí.
Djokovic es consciente de sus limitaciones actuales, apuntan, y lo reconoció en rueda de prensa: llega a las rondas finales «con medio depósito» frente a rivales quince años más jóvenes. Becker cree que es realista sobre su situación, pero lanza la duda de si le bastará con ser «el tercer hombre» en la pugna, como ya le ocurrió años atrás con Federer y Nadal, o si esa posición acabará minando su motivación. Para Petkovic, la clave es que la biología juega en su contra: «A esa edad ya no mejoras», dijo, y por eso Sinner lo coloca mentalmente detrás de Alcaraz y de la nueva generación que viene pisando fuerte.
La decepción de Draper y la desgracia de Dimitrov
En su repaso a los nombres propios más allá de los finalistas, Becker y Petkovic coincidieron en señalar a Jack Draper como la gran decepción británica. El zurdo londinense llegaba a Wimbledon con un buen momento de forma y un cuadro que se le despejaba tras la eliminación de Alexander Bublik, pero cayó en segunda ronda contra Marin Čilić, un veterano de 36 años que tuvo que pasar por la fase previa: «No fue ni siquiera un partido ajustado, perdió claro, y eso demuestra que en Wimbledon, como británico, no basta con la derecha o el revés: la clave es la mentalidad», apuntó Becker.

Petkovic añadió que, con su tenis, Draper debería haberse instalado en la segunda semana del torneo y que el público esperaba de él un papel similar al de Andy Murray en sus mejores años.
También recordaron el papel de Grigor Dimitrov, cuya lesión en el pecho le obligó a retirarse cuando tenía encarrilado su partido contra Sinner en octavos. Becker subrayó que este tipo de incidentes forman parte de la dureza de un Grand Slam: «En un torneo así hay que pasar por momentos en los que casi mueres en pista. Son siete partidos y no puedes ganarlos todos fácil». Para él, aquel susto sirvió a Sinner como «llamada de atención» para elevar su nivel en los encuentros posteriores hasta conquistar el título.
El monólogo de Iga Świątek
La final femenina fue un monólogo de Iga Świątek, que se proclamó campeona de Wimbledon por primera vez tras arrollar a Amanda Anisimova con un doble 6-0 en apenas 58 minutos. Becker destacó que la polaca mostró su mejor tenis justo cuando más importa, en semifinales y en la final, y recordó que muy pocas jugadoras en la historia han firmado un resultado así en un partido por el título: «Son momentos de perfección absoluta, y ella los alcanza en las grandes citas».
Petkovic la comparó con Steffi Graf por su intensidad y su enfoque punto a punto, y subrayó que, cuando entra en racha, «es casi imbatible». Este marcador tan abultado abrió el debate sobre el formato de las finales femeninas. Petkovic defendió que partidos de este tipo son una oportunidad perdida para el público y los patrocinadores, y propuso que las finales de Grand Slam se jueguen al mejor de cinco sets, tanto para alargar el espectáculo como para dar margen a que una jugadora pueda recomponerse tras un mal inicio. Becker coincidió y añadió que, para el aficionado que paga una entrada cara o para la televisión, «un título decidido en menos de una hora no es suficiente».


Los grand Slams de Damas deben jugarse a 5 sets de 4 games c/u donde se jugaría un máximo de 45 games en un partido muy reñido contra 39 games de hoy. Igual para hombres en No Grand Slams. Habría más momentos decisivos y más emoción.
LO QUE FERRERO DEBIÓ DECIRLE A ALCARAZ EN SU PARTIDO CONTRA SINNER: «PISA EL ACELERADOR A FONDO»
A ESA VELOCIDAD NO JUEGA SINNER CON LA MISMA EFICIENCIA.
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