Análisis táctico

Galácticos en busca de gravedad: Cómo Del Bosque le dio la Novena a Florentino a pesar de él

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Figo y Vicente del Bosque (Foto: Cordon Press)
Figo y Vicente del Bosque (Foto: Cordon Press)

Su primer Madrid era campeón de Liga, pero Florentino no estaba satisfecho. Había llegado a la presidencia esa temporada con Figo bajo el brazo y ánimo imperialista. Un golpe al Barça para comenzar. El siguiente paso en su lógica era firmar al mejor futbolista de Europa. Francia era bicampeona en curso gracias a Zidane, por quien el Madrid volvió a romper el mercado. Fue el fichaje más caro de la historia, segundo Balón de Oro para la segunda campaña del presidente. Quedaba así un equipo de otra galaxia, se dijo entonces. Pero como el fútbol tiene reglas bien terrenales, hubo contratiempos y a su entrenador le costó ordenarlo.

Las lesiones de Helguera y Flavio Conceiçao

El Madrid 2001/02 comenzó con Zidane sustituyendo a McManaman como titular y una ausencia por lesión en ese centro del campo, la de Helguera, que dificultó las cosas. El nivel individual de la alineación subía al tiempo que el ecosistema quedaba resentido, algo con mal apaño.

Tras la marcha de Redondo, Helguera había sido importante en el equilibrio de un 4-2-2-2 establecido por Del Bosque que sumaba numerosos futbolistas al ataque porque también tenía a Roberto Carlos. “Lo que quiero es conseguir un equilibrio en lo táctico y la brillantez de unos jugadores a los que no debemos atar”, explicaba. Eran tiempos de entrenadores naturalistas y las condiciones del jugador no se negociaban.

Sin Helguera disponible el Madrid se estrenó levantando la Supercopa ante el Zaragoza debido a que Flavio, ahora sano, era tan adecuado como el cántabro y además era mejor futbolista. Sin embargo, Flavio se rompió el tendón de Aquiles tras la segunda fecha y entonces Makélélé quedó huérfano, al tiempo que el sector izquierdo perdía su sentido. En esas circunstancias, el fútbol volvió a mostrar que no conviene pervertir la zona de incidencia de los mejores jugadores de un equipo; en el Madrid, era la de Zidane.

Zidane y Flavio (Foto: Cordon Press)
Zidane y Flavio (Foto: Cordon Press)

Indistintamente, el nivel y las características de esos tres mediocentros permitían guarecer a Zidane y cubrir las subidas de Roberto Carlos en un costado que, sin Hierro y con Karanka, era de por sí el débil en defensa. De ahí sucedía lo de evitar goles. Ellos también eran válidos para conectar con Zidane desde el pase corto, quien a su vez encontraría a Raúl en unas zonas de aceleración y definición donde no hubo otro como el 7. Y, de ahí, al gol.

Sin Helguera ni Flavio, Del Bosque probó distintas formaciones durante el primer tramo de curso. A veces prescindió de un delantero, lo que alejó a Zidane de la gestación sin que a cambio mejorase su eficacia en tres cuartos de campo. «Estoy habituado a jugar con más jugadores por delante, pero Figo por la derecha y Savio por izquierda son futbolistas preparados para subir al ataque. Por tanto, el que practicamos es un sistema de juego flexible», razonaría el galo al respecto. Otras veces Del Bosque propuso una suerte de rombo que temblaba en fase defensiva. «Con un único mediocentro debo defender más que con doble pivote», valoró Figo. También jugó como pivote Celades, que no tenía el nivel mínimo exigido, o como interior McManaman, gran futbolista que sin embargo sentía el juego hacia delante, desde la conducción y de manera exterior. «En la práctica, McManaman y Makélelé jugaron juntos, como un doble pivote», justificaba Del Bosque la extraña variante.

Para colmo de males, Karanka se lesionó en la jornada 8 y su relevo fue el joven Pavón porque Campo se pasó el curso con problemas psicológicos. Para mediados de octubre el equipo había perdido tres partidos y empatado cuatro en Liga, encontrándose en la mitad baja de la tabla. No obstante, por suerte para Del Bosque, en la primera fase de grupos de la Champions un Madrid con Zidane sancionado no había encontrado rivales en Anderlecht y Lokomotiv, por lo que se clasificó cediendo solo un empate ante la Roma.

Del Bosque encuentra la alineación y el equipo gana

Florentino quería hacerse con Europa y gracias a ella Del Bosque mantuvo su cabeza, mientras se acumulaban las críticas a su labor. “Me molesta, y mucho, que se diga que el equipo está poco trabajado. Si no tuviéramos un sistema, si no trabajáramos sobre él… Pero es que yo busco la simplicidad. Y la busco porque tenemos a Zidane, Figo, Roberto Carlos… Por eso no tenemos que buscar ningún arabesco”, se defendió en El País.

Karanka (Foto: Cordon Press)
Karanka (Foto: Cordon Press)

Fue en esos malos momentos cuando retornó Helguera y, para noviembre, el técnico encontró la alineación ideal. «Nos hemos ordenado alrededor de jugadores ofensivos y hemos encontrado la fórmula de no resentirnos defensivamente», aseguró Del Bosque. Entonces, como caído del cielo, el fútbol apareció y el equipo ganó hasta alcanzar el liderato a principios de año.

En enero el presidente valencianista Jaime Ortí dijo que, sin embargo, aquel Madrid rodado no era tan súperequipo. “Si está en otra galaxia, la tenemos a dos puntos”, sentenció antes de que el Valencia de Benítez, a la postre campeón de Liga, claudicara contra la mejor alineación madridistas. Esa frase es considerada el inicio del Madrid de los Galácticos, cuando aún jugaba de maravilla.

El mejor Madrid de los galácticos

Fueron meses de un fútbol sincrónico y de calidad. El joven Casillas tiraba de reflejos mientras Hierro le solucionaban los aéreos laterales y también frontales. En este particular, la comprometida dupla formada por Raúl y Morientes presionaba los inicios del rival para obligarlo a lanzar balones que sin duda ganaría Hierro. Si Helguera cubría defensivamente a Pavón en la izquierda, entre Salgado y Makelélé permitían sostener la veteranía de Hierro y el riesgo ofensivo de Figo, en la derecha.

De igual modo, ambos centrales iniciaban el juego con facilidad, el fuerte de Pavón, mientras Hierro era determinante en la gestión de los ataques de toda índole. Su diestra permitía conectar con Figo o el móvil Raúl sin la necesidad de pasar por Makélélé, toda vez que los cambios de frente hacia Roberto Carlos causaban en los rivales sorpresa y temor. Explicaba Del Bosque en El País que en su esquema había “falta de simetría. Pero esto, que puede parecer un defecto, beneficia a jugadores como Roberto Carlos, que da la impresión de sentirse más incómodo cuando tiene a un compañero en su carril”.

Makelele (Foto: Cordon Press)
Makelele (Foto: Cordon Press)

Figo para entrar por la derecha desde el desborde y Roberto Carlos para aparecer por la izquierda en potencia. Variedad de máxima categoría. Arriba, Morientes recuperó el puesto al estar libre de lesiones, sentando a un Guti que había rendido como delantero centro la temporada anterior gracias a su talento. “Hay gente que entra por las bandas y pone buenos centros, por eso las exigencias demandan a Morientes”, expuso el técnico. Futbolistas exteriores de gran pie para centrar al área, donde Raúl y el cabeceador Morientes ofrecían toda gama de remates.

Zidane se hace con el equipo

Pero el eje fue el 5. Desde atrás desapareció el negativo «efecto Zidane», como lo llamó la prensa. Helguera conectaba con el francés y este activaba, desde el enganche, las subidas de Roberto Carlos en particular y el frente de ataque en general. Ahora los contragolpes los conducía Zidane y las posesiones las desenlazaba Zidane hacia los costados o sobre los desmarques de ruptura de Raúl, quien acabó el curso rozando la treintena de goles. “Mi interés en los entrenamientos es buscar situaciones que se puedan transferir a la competición, mecanismos de asociación en el juego, sociedades entre los futbolistas. Es un equipo con peculiaridades pero que obedece a una idea táctica, ya que no se puede alcanzar el nivel de este Madrid sin rigor”. La asociación de Zidane con Roberto Carlos y Raúl fue particularmente buena, como cabía esperar.

Antes de la gloria, el Centenariazo

Tras una racha donde ganó 14 partidos ligueros y se lució en un grupo de Championes con Panathinaikos, Sparta y Porto, el paso a febrero trajo las lesiones de Hierro y luego de Zidane que volvieron a trastocar el equipo en sus puntos esenciales. Varios empates o derrotas contra Espanyol y Valladolid sin ambos referentes rompieron la dinámica.

Entre tanto, el Madrid titular recibió un duro golpe en la final de Copa, donde perdió 1-2 contra un gran Dépor en el Bernabéu. Ese 6 de marzo de 2002 quedó marcado como el Centenariazo. Pero paralelamente se vengó de un Bayern que los eliminara la temporada anterior en la Liga de Campeones y alcanzó la final tras derrotar en semis nada menos que al Barça, para anchura de Florentino.

En prevención del duelo ante el Leverkusen, Del Bosque alineó muchos suplentes en la última fecha liguera y entonces el Dépor le arrebató el subcampeonato endosándole tres goles. Si le había vencido en Copa con los titulares, defender el área y su frontal con Rubén, Pavón y Celades cuando atacan Valerón y Makaay tuvo consecuencias lógicas.

Morientes (Foto: Cordon Press)
Morientes (Foto: Cordon Press)

No fue la noche de los centrales salidos de La Fábrica, denominación que por entonces fomentaba el propio Florentino. Y la realidad es que ninguno de aquellos canteranos tenía nivel para jugar en el Madrid. Sin ir más lejos, durante el mejor período de juego la debilidad del once era Pavón, zaguero sin cualidades defensivas reseñables cuyo buen pie indicaba que en origen fue centrocampista ofensivo. No obstante, Pavón realizó su mejor curso al estar cerca del último gran Hierro y con el auxilio de Helguera por delante. Con ellos la sinergia era favorable y sin embargo Del Bosque decidió romperla el último mes de competición porque pretendía subir un peldaño el nivel. Pero el fútbol también va de complementariedad. El canterano perdió el lugar en favor del propio Helguera -por lo demás un mediocre central- y entonces el equipo acumuló malos resultados porque la sintonía se debilitó en zona de volantes. El ingreso de Solari, un futbolista de manejo, daba más finura que fluidez, toda vez que lo defensivo se debilitaba. Al equipo se le fue la liga.

Florentino y Zidane se hacen con Europa

Aun así, cara a la final del 15 de mayo, los alemanes contaban con el rápido Neuville en la línea ofensiva y no era momento de defender con la pareja conformada por Hierro y Pavón, entonces el técnico mantuvo a Helguera en la zaga y a Solari por delante. En lo suyo, como ante el Barça en semis y como casi siempre, las prestaciones del argentino estuvieron a la altura. Si bien Zidane no influyó tanto por dentro, el resguardo lateral de Solari permitió que Roberto Carlos incidiera especialmente a lo largo de una banda por la que llegaron los dos goles. El primero gracias a Raúl y el definitivo, a centro del brasileño previo pase de Solari, que coronó a Zidane y dio la razón al mandatario en su costoso fichaje.

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Alineacion de la final de la Champions

En su segundo año en la dirección, Florentino había conseguido el prestigio de la copa de Europa con su Madrid galáctico. No se podía pedir más.

3 comentarios

  1. Pingback: El camino a la Novena: El desafío táctico de Del Bosque con los Galácticos del Madrid - Hemeroteca KillBait

  2. Negreira Negreira Negreira

    Es acojonante que los madridistas estén criticando al Barça por lo de Ter Stegen cuando ellos echaron a patadas a su capitán. Tuvo que aguantar varias temporadas de insultos y amenazas, «topo» le apodaron. Son unos putos enfermos sin memoria.

  3. Gran artículo!!

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