
Cada vez es más frecuente escuchar declaraciones en la NBA en la que se mira con cierto recelo la llegada tan dominante de jugadores europeos. A veces, las visiones llegan a ser contradictorias incluso. Por ejemplo, Kevin Durant dijo hace poco que Doncic, Jokic o Antetokounmpo crecieron viendo el campeonato estadounidense, por lo que su influencia era estadounidense.
Ahora ha sido John Salley, Spider, quien viviera la época dorada de los Pistons y que conoció Europa en un breve paso por el Panathinaikos, quien ha opinado que si los jugadores blancos europeos actuales están marcando la diferencia es porque «vienen de donde hay bombas, donde hay conflictos, donde hay limpieza étnica. Creces en un campo de batalla y el único momento en el que te puedes relajar un poco es cuando juegas al baloncesto, es el único momento en el que todo se detiene, cuando juegas al fútbol o al baloncesto».
La respuesta la ha dado en Vlad TV , cuando Vlad Lyubovny, DJ Vlad, le ha comentado que Gilbert Arenas le había comentado que «todos los jugadores blancos americanos, como Larry Bird, han imitado siempre cómo juegan los jugadores negros, pero ahora están los blancos europeos, que tienen su estilo propio, como Donic y Jokic, que tienen un estilo de juego diferente».
Y para Salley está claro: «No quieren perder su oportunidad en la NBA, no quieren avergonzar a sus compatriotas, por eso juegan a un nivel tan intenso, con fundamentos sólidos. Esos fundamentos y su sentido del espectáculo es lo que se necesita y falta en nuestro juego».
Eso sí, según explica, Estados Unidos ha empezado a reaccionar frente a esa diferencia. Dice que «muchos chicos han estado siendo entrenados desde edades muy tempranas para estar listos para el baloncesto profesional», en un intento por replicar los sistemas de formación europeos. Reconoce que jugadores como Cooper Flagg, el número uno del draft, son producto de ese cambio. «Él ya lo sabe. Lo han estado preparando para ser profesional desde los 12», subraya.

Y luego está la parte carismática. Contra lo que no puede luchar alguien como Jokic es contra su timidez o introversión. Por eso se posiciona en el caso del MVP de la temporada. Cree que Jokic tenía mejores estadísticas, pero no tiene carisma y su imagen pública es tan fría como su Vojvodina natal, por eso la decisión final de dárselo al canadiense Shai Gilgeous-Alexander, ya que «LA NBA quiere explotar una personalidad como la de Shai, no la de Jokic, que es más reservado».
Salley no es un advenedizo. Vivió los años de Jordan, Magic Johnson y Larry Bird y, para empezar, a la hora de comparar aquella NBA con esta, se queja de la hipersensibilidad con la violencia. Ha recordado cuando Robert Parish acabó a puñetazos con Bill Laimbeer en 1985. Ahora una pelea puede llevar a expulsiones y sanciones de toda clase, entonces, todo era más relativo: «Te pitaban una técnica, y te decían ‘enfríate’, te sentaban un rato y luego volvías a entrar. Estabas ahí para jugar al baloncesto y se comprendía que los altercados podían surgir, ahora te echan y te cae una multa».
Lo dice como miembro de una plantilla que metió un miedo atroz, los Bad Boys de los Detroit Pistons: «Chuck Daly tenía que lidiar con tipos como Dennis Rodman, Bill Laimbeer, Isiah Thomas y conmigo. Éramos una pandilla de locos». Llegaban a momentos de machos que ahora solo pueden provocar hilaridad, como cuando dice «Chuck solo rotaba con 9 hombres. Si te lesionabas, perjudicabas al equipo, así que no te lesionabas, y si lo estabas, no era lo suficiente como para no jugar». Había que estar siempre a punto y era frecuente jugar con dolor.
Ahora todo se ha suavizado pensando en el espectáculo global y una mercadotécnia que quiere ser para toda la familia y a la que no le gustan las aristas de este deporte. De hecho, cómo ha acabado este año Jalen Brunson físicamente le parece insultante: «No puedes cansarte jugando baloncesto. Eso lo entiendo si corres un maratón. Pero en un partido, no».

Más divertido ha sido cuando se ha puesto a hablar de Michael Jordan como comentarista de la NBC. Opina que lo tienen ahí solo como imagen de marca, porque «Jordan no es precisamente un tipo hablador, es una forma elegante de que la NBC le dé dinero a Michael», porque para las nuevas generaciones, Jordan «es el tipo ese de las zapatillas», ya no se tiene tan presente su verdadera dimensión.
Los problemas de John Salley con las mujeres
Sin cortarse un pelo, Salley también habla abiertamente de sus relaciones sentimentales. A lo largo de su vida, su relación con las mujeres ha sido bastante accidentada. Pero no solo con ellas, ha sido de gatillo fácil y se ha metido en muchas peleas. Ahora cree que los asuntos de la ira son especialmente complicados cuando hay fama, dinero y poder de por medio. «Las mujeres saben que si tú reaccionas, tú pierdes y ellas ganan», dice. Y lo que es peor, todo se graba: «Todo está en cámara ahora. Y si no lo grabas tú, lo graba alguien más».
Por eso, recomienda saber no perder la calma. «Tienes que encontrar una forma de manejar tus emociones sin caer en ponerle las manos encima a alguien. Porque ahí lo pierdes todo». Incluso no se avergüenza de confesar que hace poco «quise ponerle a alguien la mano encima, pero pensé: no me voy a salir con la mía. Y me tuve que acostar a dormir un rato para calmarme». Consejos que pueden ser útiles a analfabetos emocionales.


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A mi coto entender, Stanley no habla con mucha sabiduría sobre el baloncesto europeo. Los americanos no conocen el resto del mundo en ningún aspecto porque ellos son el centro del mundo. Si tuviese conocimiento le hablaría del basquet de los 60, 70 en Europa; Chosis, Delibasic, Sabonic, Slaknis, y tantos y tantos. Ellos vienen de la guerra y ustedes por desgracia de la dictadura de los blancos y de la esclavitud. Mejor leer más. Conocer en mundo en su amplitud y después hablar y no mucho Jhon Saley
Es más, ni siquiera conoce la escuela balcánica. Giannis, ¿también ha salido de la guerra o del hambre? Tuvo una infancia complicada pero tenía talento y si no hubiera tenido esa infancia complicada hubiera llegado igual. No tengo pruebas ni dudas. Los franceses vienen de su propia escuela y es distinta de la de Estados Unidos porque no tienen la técnica individual tan depurada de los yankees, ni es un juego 1×1, ni la cultura del trash talking.
Del resto, el baloncesto se endureció desde los Celtics de los 80 a los Pistons luego a los Knicks y llegó un momento que era un tostón tanto agarrón y hand-cheking que se imponía demasiado la fuerza sobre el talento.