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La influencia de los galácticos sobre el fútbol en la actualidad

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Real Madrid – Deportivo A Coruña / Liga 2001-02. Estadio Santiago Bernabéu, Madrid. 05-01-2002. Cordonpress

Cualquier estrategia disruptiva es siempre recibida con escepticismo y, sobre todo, rechazo, si se trata de en un entorno tan conservador culturalmente como el fútbol. Los aficionados a este deporte presumen de que sus reglas más importantes no han cambiado en un siglo y de que se trata del juego más auténtico. Cualquier novedad siempre será sospechosa. Por eso, la estrategia de Florentino Pérez cuando trató de reunir el equipo de Los Galácticos en los inicios del siglo XXI fue objeto de críticas de toda clase. Especialmente, porque los resultados sobre el césped no fueron los esperados. Sin embargo, en la actualidad, todos los equipos de elite tienen una gestión de sus estrellas como la que trató de innovar el presidente del Real Madrid.

La huella de ese equipo, aunque no fuese generosa en títulos, sigue presente. Recientemente, Zidane hablaba en The Skweek Show del nivel de competitividad de ese vestuario, donde Ronaldo podía anunciar cuántos caños se iba a tirar en un partido. Parecería que, al final, la experiencia ha quedado para eso, para las vivencias, que se monetizan en pequeñas declaraciones como esta o en documentales, como la miniserie Galácticos de ESPN Films, o Beckham, de Netflix.

En lo deportivo, sin embargo, quedaron como ejemplo de que, en fútbol, 1+1 puede ser perfectamente igual a 1 e incluso a 0, pero no siempre a 2. Lo acaba de declarar Neymar, en referencia a los proyectos megamillonarios del PSG, que contaron con futbolistas como él, como Messi y Mbappé y muchos otros que aparecen destacados en las casas de apuestas, con toda seguridad los mejores del mundo en ese momento, pero no lograron ganar la Champions. El brasileño acaba de explicar en una entrevista con el youtuber Casimiro Miguel: «Los galácticos tampoco pudieron hacerlo. Nosotros teníamos un equipo muy fuerte. Messi, Mbappé y yo somos tres tipos que somos los mejores del mundo. Lo sabíamos, pero desgraciadamente no encajamos. No fue bueno para nosotros».

No obstante, el debate sobre la fórmula de contratar a los mejores jugadores del mundo para un solo equipo era ya anterior a Los Galácticos de Florentino Pérez. El Milán de Silvio Berlusconi ya llevaba empleando ese sistema desde los años 80 y la lección que arrojó fue, de nuevo, una serie de equipos para la historia, pero también un declive y ciertos altibajos impropios de un equipo con jugadores de ese nivel.

Lo que sí hizo el presidente del Real Madrid en 2000 fue llevar esa inercia más allá. Cuando fichó a Figo ese polémico verano, su argumento fue público y notorio: «En el Real Madrid tienen que jugar los mejores jugadores del mundo». No se hacía referencia a necesidades tácticas ni estratégicas de la plantilla. Lo que cambiaba era que Figo fue el primer jugador en ceder sus derechos de imagen a un club. Para el jugador iba a ser más rentable, entendía el presidente, cobrar un fijo y que el marketing lo gestionara el club sin intermediarios. Con Figo podía haber alguna justificación deportiva, pero con Beckham se cruzaron líneas rojas. La única explicación del fichaje era económica, relativa a los ingresos que iba a suponer en términos de marketing incorporar al astro inglés.

La paradoja es que veinte años después, Beckham es propietario de un equipo, el Inter de Miami, junto a los hermanos multimillonarios Jorge y José Más. Allí, en Florida, la empresa MGO Global se convirtió en la encargada de gestionar la comercialización del merchandising de Messi. La operación tenía tanta envergadura que la compañía fue inmediatamente a cotizar en el Nasdaq.

Todo parecía muy prometedor, pero la realidad del mercado fue que Messi era el Rey Messi con el FC Barcelona. Esa es la simbiosis galáctica que promovía Florentino. Ya nadie recuerda el paso de Messi por el PSG y, lo que es peor, en lo que importa, lo que estaba guiando sus decisiones, el marketing, también supuso un fracaso. Las empresas con las que gestiona sus derechos de imagen, el holding Leo Messi Management SLU, tuvo pérdidas tras su salida del Barça. No solo eso, MGO Global, no cumplió ninguno de sus pronósticos de venta de camisetas y este verano entró en pérdidas. Aunque las ventas de camisetas aumentaran, nunca ha sido suficiente ni siquiera para pagar el fijo del jugador, un 12%.

Por tanto, es cierta la influencia del modelo de Los Galácticos de Florentino Pérez en el fútbol actual. Logró crear la figura del futbolista celebrity que, además de meter goles, vende relojes y presta su imagen a marcas de coches. Un negocio dual. Hasta tal punto que a Florentino Pérez se le acusó de perseguir el éxito económico en lugar del deportivo. Las giras asiáticas se hacían para abrir mercados y rentabilizar la imagen de Beckham, pero no para preparar correctamente a un equipo para la competición. Todo aquello llevó al club al desastre deportivo y estuvo varios años sin ganar. Sin embargo, su balance fue un posicionamiento de la marca Real Madrid extraordinario, era la más valiosa del mundo aunque el club  no pasara de octavos de la Champions, y logró por fin, tras más de una década de problemas económicos, estabilizar las cuentas del club, aunque no rindiera deportivamente con títulos era el club con más ingresos, según Deloitte.

Un modelo que no se podría entender sin su contramodelo, que lo personificó Ronaldinho. El jugador brasileño estuvo a punto de fichar por el Real Madrid, pero se llegó a argumentar que su imagen –no era guapo como un teen idol como Beckham- no tenía sitio entre Los Galácticos. El máximo rival, el FC Barcelona se hizo con él y logró, a su vez, resucitar tras años de declive. El equipo catalán se alzó con la codiciada Champions y al poco tiempo se sacó a Messi de la cantera, un fichaje que se había hecho cuando era apenas un niño, nada que ver con el glamur de una exitosa incorporación de una estrella consagrada.

Todos esos errores se corrigieron en la segunda época galáctica. Florentino mantuvo la idea de los fichajes galácticos, con la llegada de jugadores como Cristiano Ronaldo o Karim Benzema, pero muchos otras llegadas respondían a necesidades exclusivamente deportivas, como la de Luka Modric o Casemiro, que la postre fueron decisivas para que el Real Madrid firmase unos años diez en los que se convirtió también en el mejor club del siglo XXI.

Ahora no hay un solo club que no valore la proyección en redes sociales, los medios de comunicación más importantes en la actualidad, de sus estrellas. De cara a la viabilidad de cualquier proyecto deportivo, es importante el rendimiento sobre el césped, pero la imagen de marca se ha convertido en la única manera de poder obtener la financiación necesaria para que se pueda sostener en el tiempo el éxito.

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