Historia del baloncesto

Jusuf Nurkić: «Kobe Bryant me insultó en bosnio, por lo visto aprendía idiomas para el trash talk»

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Jusuf Nurkić (Foto: Sofascore)
Jusuf Nurkić (Foto: Sofascore)

Jusuf Nurkić no recuerda la guerra de Bosnia porque nació en 1994, cuando el conflicto tocaba a su fin, pero sí creció entre sus consecuencias. En una conversación en Sofascore, el pívot bosnio ha repasado una carrera que le ha llevado desde una pequeña localidad de Bosnia hasta convertirse en un veterano de la NBA.

Aunque nació cuando todavía se desarrollaba la guerra de Bosnia, explica que era demasiado pequeño para recordarla directamente. Lo que sí vivió fue el país que quedó después. «Muchos perdieron absolutamente todo», resume. A su juicio, quienes crecieron en Bosnia, Croacia y el resto de la antigua Yugoslavia tuvieron que empezar una nueva vida desde una situación incluso peor que la de partir de cero: «Primero tienes que recuperar esos diez años perdidos solo para volver al punto de partida; después ya puedes empezar otra vez».

Esa experiencia, sostiene, marca para siempre la forma de afrontar los problemas. Cree que en los Balcanes se entiende mejor que en otros lugares qué significan conceptos como el sacrificio, la resistencia o la capacidad de seguir adelante. Por eso asegura que muchos deportistas de la región afrontan lesiones, derrotas o malos momentos con una perspectiva distinta. «Cuando ya has visto lo que significa no tener nada, todo lo demás parece más pequeño», explica. En su caso nunca existió la posibilidad de mirar atrás. «Solo había una dirección: seguir adelante».

Nurkić considera que esa mentalidad fue determinante para alcanzar la NBA. Cree que el talento por sí solo no basta y que el auténtico diferencial de muchos jugadores balcánicos es la disciplina adquirida desde niños: «Nos levantamos cada día pensando que hay que trabajar. Esos sacrificios son los que nos permiten superar nuestros propios límites», afirma al explicar cómo interpreta el éxito deportivo.

Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)
Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)

En Zadar, la ciudad croata a la que llegó con 18 años para jugar cedido, Nurkić asegura que descubrió una forma completamente distinta de entender el baloncesto. «Mirándolo ahora, fue una decisión fantástica. Llegué a un lugar donde la gente vive este deporte de una manera única. Siempre digo que Luka Modrić es de aquí, uno de los mejores futbolistas del mundo, pero aquí el baloncesto está incluso por encima. Yo no lo entendía cuando llegué. Me impresionó ver cómo vivía la gente cada partido. Ibas a la panadería a comprar algo y todos hablaban del encuentro, de lo que habías hecho bien o mal. La pasión por el baloncesto aquí no tiene comparación», recuerda.

Esa identificación entre la ciudad y el equipo llegaba, según explica, hasta extremos que nunca volvió a encontrar en ningún otro lugar: «Vi a algunos de mis excompañeros que, si habían jugado mal, ni siquiera les dejaban comprar pan. En cambio, cuando hacías un gran partido no te permitían pagar nada. De verdad les importa muchísimo. Por eso digo que es la mejor ciudad en la que he jugado en toda mi carrera en cuanto a cultura de baloncesto y a la relación con la gente. Además, aproveché al máximo aquella oportunidad. Era un lugar perfecto para desarrollar a jugadores jóvenes. Trabajábamos muchísimo, pasábamos casi diez horas al día en el pabellón. En aquel momento odiaba a mi entrenador porque era un auténtico obsesivo, pero visto con la perspectiva que da el tiempo, todo aquello mereció completamente la pena».

También recuerda con especial intensidad la dureza de los entrenamientos. Explica que pasaban cerca de diez horas diarias en el pabellón bajo las órdenes de un entrenador al que entonces consideraba casi obsesivo. Durante aquellos años no entendía por qué, incluso cuando el equipo descansaba, él tenía que presentarse a primera hora para seguir entrenando. Solo con el paso del tiempo comprendió que aquella exigencia había acelerado su crecimiento como jugador. «En ese momento lo odiaba, pero visto con perspectiva mereció completamente la pena», reconoce.

Cuando compara esa cultura con la NBA, Nurkić admite que el baloncesto estadounidense le ofrece algo que considera imprescindible para una carrera tan larga como es la seguridad: «En la NBA puedes ir al pabellón con un bebé recién nacido, disfrutar del partido con tu familia, comer, beber y sentir que todo está preparado para que sea un entorno seguro. Eso me gusta mucho. Quieres tener un trabajo donde exista esa seguridad».

Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)
Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)

También cree que el propio calendario cambia la manera de vivir el deporte: «Puedes jugar un mal partido, pero al día siguiente hay otro. Todo va muy deprisa. No creo que una competición de 82 partidos pudiera sostenerse con la presión que existe aquí».

Eso no significa que prefiera el ambiente estadounidense al europeo desde el punto de vista emocional. Al contrario, asegura que pocas experiencias igualan la pasión de las aficiones balcánicas. «Jugar con la selección o ver un partido de Euroliga en Grecia o en Belgrado es algo completamente diferente. Como jugador, probablemente sea incluso más divertido. No necesitas ni calentar cuando tienes a 20.000 personas volviéndose locas en el pabellón. Es otra cultura».

Sin embargo, reconoce que, si tuviera que elegir un modelo para desarrollar toda su carrera, se quedaría con el de la NBA: «Me encanta ver ese ambiente y entiendo perfectamente por qué la gente vive el deporte así, porque sienten una pasión enorme. Pero, si tengo que escoger, prefiero la seguridad antes que un entorno tan incontrolable. Ambas cosas tienen ventajas e inconvenientes».

El salto de Jusuf Nurkić a la NBA

Tras doce temporadas en la NBA, Nurkić reconoce que ahora vuelve a sentirse importante. Después de pasar por Portland, Phoenix y aterrizar en Utah, explica que lo que más ha cambiado no es su juego, sino el contexto: «Las cosas buenas pasan cuando sientes que te quieren. Todo depende del sistema. Utah me recibió con los brazos abiertos y siento que también he podido devolverles un poco de esa confianza. Estamos construyendo algo muy bonito y creo que lo mejor todavía está por venir».

Preguntado por su futuro como agente libre, deja claro que su prioridad sería continuar en Salt Lake City: «Es difícil hablar de ello porque hasta julio no puedes negociar con los equipos, pero tanto Utah como yo tenemos interés en seguir juntos. Me encantaría volver. En el cierre del mercado pudieron traspasarme y no lo hicieron. Para mí ese fue un mensaje muy claro: quieren que siga aquí a largo plazo».

Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)
Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)

Nurkić elogia además a la franquicia por el trato que dispensa a sus jugadores: «Es la mejor organización en la que he jugado. Hacen pequeños detalles que significan muchísimo. Por ejemplo, nos llenan el depósito del coche antes de cada partido en casa, organizan actividades para las familias cuando estamos fuera del mercado y cuidan muchísimo a los jugadores. Intentaba explicarles a los jóvenes que esto no es la NBA en general, que no todos los equipos funcionan así. Hay un nivel mínimo que todas las franquicias deberían alcanzar, pero no todas lo hacen. Lo que tenemos aquí es de élite y, cuando encuentras algo así, quieres conservarlo».

Frente a Kobe Bryant

A la hora de repasar recuerdos, el obligado es el de su debut en la NBA frente a Kobe Bryant, el jugador al que más admiraba. Nurkić reconoce que estaba tan impresionado que llegó a decirle a su entrenador, Brian Shaw, que no sabía si sería capaz de jugar: «Mi inglés todavía era muy limitado y le dije: ‘Coach, no sé si puedo hacerlo’. Me preguntó por qué y le respondí: ‘Este partido va a ser demasiado emocionante para mí’. Nunca había tenido un ídolo, pero salí del vestuario, vi a Kobe calentando en el pasillo y sentí que había olvidado dónde estaba. Cuando me llamaron para salir a la pista ni siquiera escuché mi nombre. Mis compañeros tuvieron que empujarme porque creo que hasta eché a correr en la dirección contraria. Luego empezó el partido y poco a poco me fui olvidando de todo».

Lo que nunca olvidó fue la manera en que Bryant trataba de sacar de quicio a sus rivales. Cuenta que, en mitad del partido, la leyenda de los Lakers comenzó a insultarle… en bosnio. «Era un auténtico loco. Por lo visto aprendía idiomas solo para poder tener trash talk con los rivales. Me quedé completamente sorprendido. Empezó a insultarme en mi idioma y me giré porque pensé que tenía que haber otra persona detrás de mí. Pero era él. Ahí entendías lo especial que era. Unos días después jugué contra Kevin Durant y mi entrenador volvió a preguntarme cómo me sentía. Le dije: ‘Ya me da igual. Mi momento especial ya había sido enfrentarme a Kobe’».

Con un tono más informal, a la hora de definir a compañeros, sobre Devin Booker, dice que es un «jefe» dentro del vestuario y destaca también su pasión por los coches clásicos. «Conduce muy despacio porque tiene coches antiguos y quiere cuidarlos. Tiene una colección muy buena y le gusta protegerlos. Además, siempre va muy bien vestido», comenta entre risas.

Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)
Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)

De Kevin Durant, con quien compartió vestuario en Phoenix, destaca sobre todo su obsesión por mejorar. «Es un tipo muy tranquilo, pero tiene un corazón valiente. Nunca está satisfecho, y lo digo en el buen sentido. Siempre entrena para ser el mejor. Dedica muchísimo tiempo al baloncesto y siento que toda su vida gira alrededor de este deporte. Nunca está conforme con su trabajo porque siempre cree que puede mejorar». Cuando el entrevistador le pregunta qué otro rasgo añadiría a la lista, sonríe antes de responder: «Podría decir muchas cosas… pero no quiero hacerme viral». Finalmente opta por describirlo como un «amigo de los entrenadores».

También tiene palabras de admiración para Nikola Jokić, al que define como «un bromista», «un tipo muy tranquilo» y, sobre todo, un futuro entrenador. «Estoy convencido al cien por cien de que algún día entrenará. Simplemente lo sé porque he estado a su lado», afirma. Sobre otro de sus compañeros, al que describe como un «hombre sabio», asegura que «piensa mucho antes de hacer cualquier cosa y es una de las personas más buenas que he conocido». Incluso revela que tiene una faceta poco conocida: «Además, rapea muy bien. De verdad, es un gran rapero».

Europeos en la NBA

Nurkić también reflexiona sobre la evolución de los jugadores europeos en la NBA. Cree que la generación de pioneros, encabezada por nombres como Dražen Petrović o Toni Kukoč, tuvo un camino mucho más difícil porque prácticamente no existían precedentes: «Con todo el respeto, creo que fue mucho más difícil para ellos que para nosotros. En aquella época, si venías de esta región y llegabas a la NBA eras como un extraterrestre. Era algo extremadamente raro, casi una misión imposible. Además, las leyes impedían salir del país hasta cierta edad y tenías que ser muchísimo mejor que el resto para recibir una oportunidad. Ellos nos abrieron el camino y gracias a eso ahora llegar es bastante más fácil».

Sin embargo, considera que esa mayor facilidad para acceder a la liga ha hecho mucho más complicada la permanencia: «Hoy llegan muchos más europeos y muchos más jugadores de nuestra región, pero creo que los jóvenes no entienden realmente lo serio que es esto ni lo que hace falta para mantenerse al máximo nivel. Ahí está la diferencia. Antes, si eras lo suficientemente bueno para llegar, normalmente te quedabas porque había muy pocos jugadores. Ahora cada año entran sesenta nuevos, treinta con contrato garantizado, todos más jóvenes, con hambre y esperando tu oportunidad. Mucha gente cree que cuando la seleccionan en el draft ya tiene la vida resuelta, y ese es el gran error. El objetivo no es llegar a la NBA, sino seguir en ella».

Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)
Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)

El propio Nurkić pone su carrera como ejemplo. Después de doce temporadas en la liga, recuerda que la longevidad es mucho más excepcional de lo que parece. «La carrera media en la NBA dura tres años. Cuando lo pones en perspectiva es una locura. En más de setenta años de historia han pisado una pista de la NBA menos de cinco mil jugadores. Eso demuestra lo difícil que es mantenerse. Llegar ya es complicado, pero quedarse lo es todavía más».

El último MVP

A Nurkić también le preguntan por una de las grandes polémicas de la temporada, la elección del MVP entre Nikola Jokić y Shai Gilgeous-Alexander. El pívot bosnio reconoce que ni siquiera los propios jugadores tienen claro qué premia realmente ese galardón: «Siempre discutimos qué significa de verdad el MVP. ¿Es un premio individual o también cuenta el rendimiento colectivo? Si Nikola lo hubiera ganado, nadie podría decir que no lo merecía. Pero tampoco puedes afirmar que Shai no lo mereciera. Oklahoma City hizo una temporada espectacular y dominó prácticamente toda la liga».

A su juicio, la verdadera contradicción está en los criterios de votación. «Cuando alguien hace una de las mejores temporadas de la historia, pero su equipo termina octavo, décimo o quinto, parece que eso pesa mucho. En cambio, otro jugador hace números muy parecidos y su equipo acaba primero del Oeste o del Este, y entonces cambia completamente la percepción. Si el MVP fuera un premio puramente individual, debería ganarlo el jugador con los mejores números sin importar la clasificación de su equipo. Pero el sistema no funciona así. También cuentan dónde acaba tu equipo, cuántos partidos juegas y ahora incluso existe una norma que exige disputar un mínimo de encuentros para poder optar al premio. Ahí es donde empiezan todas las discusiones sobre estos galardones».

La selección bosnia

Al final, concluye con una reflexión sobre lo que significa representar a Bosnia y Herzegovina. Aunque reconoce las ventajas que ofrece la NBA en cuanto a organización, seguridad o calidad de vida, deja claro que ninguna experiencia deportiva se compara con vestir la camiseta de su selección: «No hay nada igual. Puedes jugar en la mejor liga del mundo, pero cuando representas a tu país las emociones son completamente diferentes. Ahí no juegas por un contrato ni por una franquicia; juegas por toda la gente que está detrás de ti».

Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)
Jusuf Nurkić (Foto: Cordon Press)

Esa es también la razón por la que sitúa el ambiente de los partidos internacionales por encima incluso del de la NBA: «Cuando juegas con Bosnia, o cuando disputas un partido de Euroliga en lugares como Grecia o Belgrado, la energía es increíble. Como jugador es probablemente lo más divertido que puedes vivir. Ni siquiera necesitas calentar porque tienes a veinte mil personas empujándote desde el primer segundo. Esa pasión es imposible de explicar si no la has vivido. Es una cultura completamente distinta».

Y, aunque reconoce que elegiría la NBA para desarrollar toda una carrera profesional por la estabilidad que ofrece, deja claro que pocas sensaciones igualan las de competir con su país. «La NBA es el mejor lugar para trabajar, pero representar a Bosnia siempre tendrá un significado especial».

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