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Billie Jean King: «Lo que ha hecho Novak Djokovic por Serbia es increíble, no solo les ha dado dinero, les ha dado esperanza»

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Billie Jean King (Foto: Graham Bensinger)
Billie Jean King (Foto: Graham Bensinger)

Billie Jean King cambió la historia del tenis femenino y también la del deporte y la lucha por la igualdad. En una extensa conversación con Graham Bensinger grabada en 2014, que ha sido liberada esta semana, repasó su infancia, los sacrificios que hizo para llegar a la élite, la creación del circuito profesional femenino, el histórico ‘Battle of the Sexes’ contra Bobby Riggs y el impacto que tuvo en los derechos de las mujeres. También reflexiona sobre el deporte actual, su salida del armario, el precio personal que pagó por ella y la importancia de que los deportistas utilicen su influencia para cambiar la sociedad.

Pero antes de eso, Billie Jean King dejaba claro que cree que el legado de un gran deportista trasciende con mucho los títulos y pone como ejemplo a Novak Djokovic. Durante la entrevista sostuvo que los mejores atletas tienen la capacidad de transformar la sociedad de su país y anima a las nuevas generaciones a pensar en la huella que dejarán cuando termine su carrera: «Intento explicarles a los jóvenes que cuanto más conocen la historia, más se conocen a sí mismos. Ellos van a dar forma al futuro y pueden tener un impacto enorme cuando vuelvan a su ciudad o a su país. Mirad lo que ha hecho Djokovic por Serbia. Ha sido increíble. No solo les ha dado dinero, les ha dado esperanza. Está intentando mantener unida a la gente, hacer que trabajen juntos».

La estadounidense utilizó además el caso de Serbia para explicar que las dificultades pueden convertirse en un poderoso motor competitivo. Recordó que, pese a ser un país pequeño y marcado por la guerra, ha producido varios grandes tenistas y contrapone esa mentalidad a la de muchos jóvenes estadounidenses: «Tienen dos o tres o cuatro jugadores de un país de diez millones de habitantes. Cuando eran niños había bombas explotando a apenas un par de millas de distancia y estaban escondidos en el fondo de una piscina. ¿No crees que tenían hambre de triunfar? Eso es lo que intento decirles a los chicos estadounidenses: tened hambre, tened fuego en el estómago», reflexionó, antes de recordar que muchos de los grandes campeones estadounidenses, como Pete Sampras, Michael Chang, Andre Agassi o Jennifer Capriati, también crecieron en familias de primera generación de inmigrantes.

Billie Jean King feminista

Sobre igualdad, también recordó que, cuando ella comenzó a competir, el mayor reto no era ganar partidos, sino conseguir que alguien contara lo que hacían las mujeres. La estadounidense reivindicó el papel que desempeñaron algunos periodistas pioneros, como Frank Deford y Bud Collins, cuando prácticamente ningún medio prestaba atención al deporte femenino. «Frank estaba muy por delante de su tiempo. Él y Bud Collins cubrían el deporte femenino antes de que nadie quisiera hacerlo. Siempre me sentiré en deuda con los periodistas tradicionales porque, sin ellos, nuestra historia nunca se habría contado». Por eso lamentó que todavía sea difícil dar visibilidad a las mejores deportistas y considera que contar sus historias sigue siendo una necesidad para inspirar a nuevas generaciones.

Billie Jean King (Foto: Billy Jean King y Bobby Riggs)
Billie Jean King (Foto: Billie Jean King y Bobby Riggs)

La extenista compara aquella época con la actual y sostiene que las redes sociales han transformado completamente la relación entre deportistas y medios. Rememora cómo su generación aceptaba cualquier entrevista, incluso de madrugada, porque entendía que era la única forma de promocionar el tenis femenino: «Hacíamos entrevistas a las seis de la mañana o a las dos de la madrugada. Nos daba igual. Después de jugar nos íbamos a revistas o emisoras de radio porque haríamos lo que hiciera falta para promocionar nuestro deporte». En cambio, cree que muchos atletas actuales se limitan a declaraciones muy breves y rehúyen las conversaciones en profundidad. «En cinco minutos no puedes desarrollar una historia. La gente quiere conocer cómo eres como persona, no solo si tu derecha o tu revés son buenos».

Pero no todo tiene que ver con el sexo, también está la desigualdad económica. Billie Jean King atribuye buena parte de su éxito a la educación que recibió en casa y al hecho de haber crecido sin comodidades. Explica que sus padres nunca le dieron las cosas hechas y que siempre le exigieron demostrar primero cuánto las deseaba. Así ocurrió con su primera raqueta de tenis, que tuvo que pagarse reuniendo monedas de los vecinos, o antes con un bate de béisbol, cuando su padre le hizo entrenar durante horas con un simple tablón de madera antes de comprarle uno de verdad: «Mis padres nos criaron de una forma que nos hizo tener hambre. Nunca pasamos hambre de verdad, pero sí teníamos fuego en el estómago. No nos daban todo inmediatamente y creo que eso marcó la diferencia».

La estadounidense considera que esa filosofía contrasta con la de muchos jóvenes actuales, a quienes ve demasiado acostumbrados a tener oportunidades desde el principio. Explica que su madre incluso se sentó con ella cuando tenía diez u once años para enseñarle el presupuesto familiar y hacerle comprender por qué muchas veces la respuesta era no: «Nos explicó que no era que no quisieran darnos las cosas, sino que muchas veces no podían permitírselas. Eso cambió mi forma de ver el esfuerzo y el dinero».

Y King lamenta que hoy exista una mayor sensación de derecho adquirido y cree que esa falta de necesidad puede restar ambición deportiva: «Antes no había ese sentimiento. Nosotros hacíamos lo que fuera necesario para salir adelante».

La salida del armario

Uno de los momentos más personales de la entrevista tiene que ver con el día en que hizo pública su homosexualidad en 1981, después de que su expareja Marilyn Barnett revelara la relación. Explica que todas las personas de su entorno profesional le recomendaron negarlo: «Mi abogado y mi responsable de comunicación me gritaban que no dijera nada, que afirmara que no era cierto. Pero yo les respondía: ‘Sí es cierto’. Estuve 48 horas discutiendo con ellos, llorando, porque sentía que tenía que decir la verdad».

Billie Jean King (Foto: Cordon Press)
Billie Jean King (Foto: Cordon Press)

Finalmente decidió convocar una rueda de prensa convencida de que no podía construir su vida sobre una mentira: «Los medios siempre habían sido justos conmigo y pensé que tenía que ser honesta. Si algo es verdad, tienes que tener el valor de reconocerlo».

La estadounidense reconoce que aquella decisión tuvo un enorme coste personal y económico. Perdió prácticamente todos sus patrocinadores de un día para otro y recibió cartas muy duras en las que cuestionaban su carácter. Además, admite que durante años convivió con la homofobia que había interiorizado desde pequeña y que solo empezó a reconciliarse plenamente consigo misma tras recibir tratamiento por un trastorno alimentario cuando tenía 51 años.: «No me sentí realmente cómoda con quien era hasta entonces. Me di cuenta de que estaba utilizando la comida para esconder el dolor». Aun así, sostiene que nunca se arrepintió de haber dicho la verdad: «Siempre he creído que uno debe ser fiel a sí mismo. Si algo es cierto, hay que asumirlo y vivir con honestidad».

Trastornos alimentarios

Billie Jean King explica que uno de los procesos más importantes de su vida comenzó cuando ingresó, con 51 años, en un centro especializado en trastornos alimentarios de Filadelfia. Permaneció allí seis semanas y asegura que aquella experiencia cambió por completo su forma de entenderse a sí misma. Cuenta que padecía trastorno por atracón y que utilizaba la comida para reprimir emociones que llevaba décadas sin afrontar: «Lo que realmente salió a la luz allí fue todo lo relacionado con mi sexualidad. Estaba llevando mi dolor al estómago. Comía demasiado para empujar hacia abajo mis emociones».

La extenista sostiene que aquella terapia le permitió aceptar plenamente quién era después de muchos años conviviendo con la culpa y la homofobia que había interiorizado desde niña. «Aprendí por qué me sentía como me sentía y dónde estaba mi dolor. Cuando descubrí que estaba en el estómago, entendí muchas cosas». King afirma que solo entonces empezó a sentirse cómoda consigo misma: «No fue hasta los 51 años cuando realmente estuve a gusto en mi propia piel». También reflexiona sobre la importancia de cuidar la salud mental y recuerda que las adicciones o los trastornos alimentarios suelen ser una forma de ocultar un sufrimiento más profundo: «Cuando alguien bebe demasiado o tiene un trastorno alimentario normalmente está intentando bloquear el dolor».

Billie Jean King en 1979 (Foto: Cordon Press)
Billie Jean King en 1979 (Foto: Cordon Press)

Las consecuencias de hacer pública su homosexualidad no tardaron en trasladarse también al plano económico. King recuerda que prácticamente todos sus patrocinadores rompieron los contratos que tenían firmados con ella y que algunos le enviaron cartas especialmente duras: «Pensaban que era una persona horrible. Me escribían diciendo que mi carácter era terrible y que cancelaban todos los acuerdos porque podían hacerlo según los contratos».

Reconoce que uno de los pocos patrocinadores que quiso seguir con ella le ofreció unas condiciones muy inferiores y que, vista con perspectiva, quizá debería haberlas aceptado: «Estaba sometida a tanta presión que no pensaba con claridad. Solo intentaba salir adelante».

Amistad entre jugadoras

Ahora rechaza la idea de que las grandes rivalidades impidieran una buena relación entre las mejores tenistas de su generación. Tras hacer pública su homosexualidad, explica que descubrió quiénes eran realmente sus amigos y asegura que la inmensa mayoría de las jugadoras la apoyó. Cita expresamente a Chris Evert, Martina Navratilova y Rosie Casals como parte de un grupo muy unido que supo dejar a un lado las diferencias personales: «Chris fue fantástica. No importaba si una era heterosexual o homosexual. Nunca íbamos preguntando cuál era la orientación sexual de cada una. Siempre nos llevamos muy bien».

Finalmente, destaca que aquella primera generación de profesionales entendía que el éxito colectivo estaba por encima de los intereses individuales. Explica que las veteranas ejercieron como mentoras de las más jóvenes y que todas compartían la responsabilidad de consolidar el circuito femenino. Incluso reconoce que insistió en varias ocasiones para que Chris Evert aceptara convertirse en presidenta de la WTA, aunque sabía que no era un cargo que le apeteciera especialmente: «Nuestra generación era muy cercana. Rosie pertenecía a mi generación y con Chris y Martina siempre tuve una relación muy estrecha. Creo que fuimos afortunadas porque el grupo se llevaba muy bien. A veces, la forma en la que empiezas determina cómo termina todo».

El tenis estadounidense actual

Lo que no le gusta de los últimos tiempos es la pérdida de protagonismo del tenis estadounidense y considera que el problema no está solo en la falta de grandes campeones, sino en que el país ha dejado de atraer a nuevos jugadores como antes: «No estamos haciendo crecer nuestro deporte como deberíamos. Tenemos una población cada vez más envejecida y necesitamos que los jóvenes empiecen a jugar».

BIllie Jean King (Foto: Britanicca)
BIllie Jean King (Foto: Britanicca)

Para recuperar esa base de jugadores, King cree que es imprescindible acercar el tenis de élite a los niños y reforzar el trabajo en las comunidades. Y defiende el papel de World TeamTennis porque permite que los aficionados vean de cerca a los mejores jugadores sin necesidad de desplazarse a los grandes torneos y recuerda la importancia que tuvo para ella poder contemplar en persona a Althea Gibson cuando era niña: «Hay que verlo para creer que tú también puedes hacerlo. Cuando vi a Althea Gibson entendí el nivel que tendría que alcanzar». También lamenta que Estados Unidos dependa en exceso de figuras aisladas y recuerda que, sin Serena y Venus Williams, el panorama reciente habría sido mucho más pobre.

El legado de Serena y Venus Williams

King considera que las hermanas Williams han cambiado para siempre el tenis y trascendieron el deporte por su influencia social. Destaca que inspiraron a millones de personas, especialmente a las minorías, al demostrar que cualquiera podía llegar a lo más alto: «Han recordado a la gente que las personas de color pueden ser referentes para todos. Han trascendido el tenis».

Sobre Serena Williams, no duda en situarla entre las mayores deportistas de todos los tiempos: «No hay ninguna duda de que Serena es la mejor», asegura, aunque mantiene que Martina Navratilova sigue siendo la mejor jugadora global por su dominio en individuales, dobles y dobles mixtos. También reivindica el talento de Chris Evert, de quien cree que nunca se valoró suficientemente su capacidad atlética.

Pero la extenista reserva un reconocimiento especial para Venus Williams por su papel en la conquista de la igualdad salarial en los grandes torneos. A su juicio, la mayor de las hermanas asumió el liderazgo de una reivindicación histórica y consiguió avances decisivos para las generaciones posteriores: «Venus dio un paso al frente y lideró la lucha por la igualdad en los premios económicos de esta generación».

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