
En mayo de 1966, Mao Zedong puso en marcha la Revolución Cultural en China. El objetivo era recuperar el control del Partido Comunista y eliminar a quienes consideraba enemigos. La revolución duró diez años. Durante ese tiempo, el país vivió una época de violencia, persecuciones y caos social. Hay quien atribuye esta radicalización del poder al fracaso de sus políticas, otros tienen teorías diferentes, pero lo que es un hecho imposible de ocultar es que la vida socialista china se fanatizó hasta el extremo. Hasta la familia del actual presidente chino fue víctima de las purgas.
El sistema deportivo chino no quedó al margen de esa convulsión. La actividad física tenía una importante vertiente relacionada con la salud, pero también estaba, como hoy, intensamente relacionada con la propaganda del poder. En agosto de 1966, los Guardias Rojos, grupos de jóvenes militantes maoístas, llegaron al Ministerio de Deportes y las comisiones deportivas de provincias y municipios dejaron de funcionar con normalidad. Los responsables del deporte en todo el país se convirtieron en objetivos políticos.
El primero en ser atacado fue Rong Gaotang, vicepresidente de la Federación Deportiva de China y viceministro de Deportes. Los Guardias Rojos lo acusaron de traicionar la línea maoísta. Su casa fue registrada varias veces, fue sometido a sesiones de lucha pública, una práctica en la que el acusado era exhibido ante miles de personas e insultado, humillado y golpeado. En diciembre de 1967 fue enviado a prisión, donde permaneció ocho años.

El mariscal He Long, ministro de Deportes, también sufrió las consecuencias de la revolución. He Long tenía vínculos con dirigentes del partido que Mao quería eliminar. Cuando Mao inició su campaña para apartar a esos líderes, He Long se negó a condenarlos. Esa negativa le costó muy cara. Fue puesto bajo arresto domiciliario en enero de 1967, pero en unas condiciones extremadamente crueles, le cortaron el agua, le limitaron la medicación y le negaron atención médica adecuada. He Long sufría de diabetes desde hacía muchos años. Sin el tratamiento necesario, su salud se deterioró de forma rápida. Murió el 9 de junio de 1969. Fue el primer mariscal de la República Popular China torturado hasta la muerte durante la Revolución Cultural.
Con la caída de He Long y Rong Gaotang, el Ministerio de Deportes entró en un estado de caos total. Los atletas y entrenadores fueron obligados a declarar su lealtad a la causa maoísta. Quienes se resistieron fueron expulsados de sus equipos, sometidos a sesiones de lucha y maltratados física y psicológicamente.
El equipo nacional de tenis de mesa, que había sido el modelo del deporte chino durante los años anteriores, fue condenado. Sus miembros más destacados, entre ellos Zhuang Zedong, Li Furong y Rong Guotuan, fueron señalados como representantes del revisionismo. Les ordenaron autocriticarse y admitir que habían seguido el camino equivocado.
¿Por qué la saña contra los deportistas? Según explica el historiador Lu Zhouxiang, porque la Revolución Cultural rechazaba el elitismo. El deporte orientado a ganar medallas y competir internacionalmente era visto como una expresión de la ideología burguesa. El deporte debía ser para las masas, no para unos pocos atletas. Ganar campeonatos del mundo pasó a considerarse una práctica propia del capitalismo. Los campeones del mundo y sus entrenadores se convirtieron en enemigos del pueblo.

El 16 de abril de 1968 el entrenador Fu Qifang, jefe del equipo masculino de tenis de mesa, se ahorcó en el Gimnasio de Pekín. Fu había representado a Hong Kong en el Campeonato del Mundo de 1952 y luego había vuelto a China continental para entrenar al equipo nacional. Bajo su dirección, China ganó medallas en los campeonatos del mundo de 1961 a 1965. A pesar de esos logros, los Guardias Rojos lo acusaron de ser un espía del Kuomintang, el partido nacionalista chino. Fue torturado y no encontró otra salida mejor que quitarse él mismo la vida.
Pocos días después, el gobierno central emitió una orden que ponía el Ministerio de Deportes bajo el control del Ejército Popular de Liberación. El decreto declaraba que el ministerio había sido corrompido por contrarrevolucionarios. A partir de ese momento, los cuadros de todos los niveles fueron reemplazados por oficiales y soldados del ejército. Miles de entrenadores, atletas y funcionarios fueron enviados a las Escuelas Cuadro del Siete de Mayo, centros en zonas rurales donde debían ser reeducados mediante trabajos forzados.
Las consecuencias para el deporte chino fueron devastadoras. Muchos equipos nacionales, provinciales y regionales fueron disueltos. Las escuelas deportivas cerraron. China dejó de participar en competiciones internacionales. En el fútbol, por ejemplo, 47 equipos provinciales y municipales fueron eliminados. En total, 1.124 futbolistas y 115 entrenadores se vieron obligados a retirarse.
Otros deportistas también perdieron la vida. Jiang Yongning, el primer campeón nacional de tenis de mesa de China y jefe del equipo nacional, se suicidó cuatro días después de que se emitiera la orden. Un mes más tarde, el 20 de junio de 1968, Rong Guotuan tampoco podía aguantar más el acoso. El primer campeón del mundo de tenis de mesa de China se ahorcó a orillas del Lago del Dragón en Pekín. Como Fu Qifang, había sido acusado de espionaje por haber vivido en Hong Kong.

El premier Zhou Enlai intervino en junio de 1968 al conocer las muertes de varios deportistas de élite. Dio instrucciones para que los atletas de alto nivel fueran protegidos y alejados de las sesiones de lucha. Gracias a esa intervención, Zhuang Zedong y otros deportistas de primer nivel pudieron salvar la vida. En 1970 comenzaron a celebrarse de nuevo algunos entrenamientos.
Resultaba que el gobierno chino también necesitaba el deporte por razones diplomáticas. La famosa Diplomacia del Ping Pong, en 1971, fue el ejemplo más claro. El equipo chino de tenis de mesa sirvió como puente para la normalización de las relaciones con los Estados Unidos. El deporte dejó de ser el enemigo y se convirtió en una herramienta de política exterior. El gobierno nombró a Wang Meng nuevo ministro de Deportes en julio de 1971. Los cuadros regresaron de las escuelas de reeducación. Los equipos empezaron a reconstituirse. En 1972 se celebró en Pekín el primer torneo nacional de deportes de pelota desde el inicio de la Revolución Cultural.
La recuperación del sistema deportivo fue breve. A partir de 1973, la lucha por el poder dentro de la cúpula del Partido Comunista volvió a intensificarse. Por un lado estaban Zhou Enlai y Deng Xiaoping. Por el otro, Mao Zedong y sus partidarios más radicales, encabezados por su propia mujer, Jiang Qing. Aparentemente banal, el Ministerio de Deportes siguió siendo uno de los frentes de ese enfrentamiento.
Qing consideraba que el deporte era una herramienta política de primera magnitud. Pensaba que a través del deporte se podía difundir el pensamiento maoísta entre la población. Por eso quería controlar el ministerio. Desde 1971, visitaba el ministerio con frecuencia. Estableció relaciones con cuadros y atletas. Su objetivo principal fue Zhuang Zedong, el campeón de tenis de mesa que había jugado un papel central en la Diplomacia del Ping Pong. Para ganarse su lealtad, Jiang Qing liberó a la esposa de Zhuang de una escuela de reeducación y le asignó un puesto como pianista en la compañía de artes de Jiang. Zhuang fue incluido en un programa especial de formación política. Los estudiantes de ese programa estaban destinados a convertirse en altos cargos del gobierno.
Salvados los muebles, en enero de 1974, Qing lanzó su ofensiva directa contra el Ministerio de Deportes. En una reunión en el Gimnasio de la Capital, atacó a Zhou Enlai de forma velada. Los rebeldes del ministerio fueron incitados a reanudar la lucha de clases. El deporte de vocación profesional volvió a ser condenado como representación del elitismo burgués. El ministro Wang Meng perdió el control del ministerio en marzo de 1974. Fue hospitalizado por deterioro de salud. Los rebeldes siguieron atacándolo incluso en el hospital y colocaron carteles de denuncia en la fachada del edificio.

Zhuang Zedong fue nombrado dirigente de la Comisión Revolucionaria deportiva. Era el dirigente más joven en la historia de la República Popular China. Y bajo su mando, el ministerio se puso al servicio de la ideología maoísta. Eliminó a los cuadros y atletas que apoyaban a Zhou Enlai y Deng Xiaoping. Publicó un artículo en la revista Bandera Roja atacando a Deng por seguir el camino revisionista. Los que habían asistido a reuniones con Deng fueron destituidos de sus cargos e investigados.
La situación continuó deteriorándose. Zhou Enlai murió de cáncer el 8 de enero de 1976 y el gobierno prohibió las manifestaciones de duelo. A pesar de la prohibición, millones de personas salieron a las calles de todo el país para despedir al premier. En Tiananmen se reunieron cientos de miles de personas. El gobierno reprimió las protestas y las declaró un movimiento contrarrevolucionario. Deng Xiaoping fue acusado de haberlas organizado y fue apartado del poder.
Todo cambió tras la muerte de Mao Zedong el 9 de septiembre de 1976. Los líderes de la facción opuesta a Jiang Qing se aliaron con Hua Guofeng, el sucesor designado por Mao. El 6 de octubre de 1976, los cuatro principales dirigentes radicales, entre ellos Jiang Qing, fueron arrestados en Zhongnanhai. Ese grupo pasaría a la historia como la Banda de los Cuatro.
Zhuang Zedong fue detenido de inmediato. Permaneció bajo arresto domiciliario cuatro años, pero, al ser liberado en 1980, volvió al deporte como entrenador de tenis de mesa. Su trayectoria resume bien lo que fue la Revolución Cultural para el deporte chino, pasó de campeón del mundo a contrarrevolucionario, de contrarrevolucionario a ministro y de ministro a prisionero, para luego volver a ser entrenador. Solo lo entienden los que lo vivieron.

Wang Meng regresó a Pekín en febrero de 1977 y recuperó el cargo de ministro de Deportes. Los cuadros y entrenadores expulsados durante la revolución volvieron a sus puestos. Y Rong Gaotang fue rehabilitado, el Comité Central del Partido le restituyó la militancia, le devolvió el salario retenido durante los años de la investigación y le asignó un nuevo cargo en el ministerio.
En febrero de 1979, el gobierno rescindió la célebre orden que había puesto el deporte bajo control militar. El Ministerio de Deportes celebró una conferencia nacional para definir el rumbo del deporte chino y la política deportiva de lucha de clases fue abandonada. El nuevo objetivo era el desarrollo del deporte al servicio de las Cuatro Modernizaciones, el plan de desarrollo económico e industrial impulsado por Deng Xiaoping. La misión del ministerio quedó definida en estos términos: mejorar el nivel de rendimiento y alcanzar el nivel mundial, con un énfasis especial en el deporte de élite.
Los IV Juegos Nacionales, celebrados en septiembre de 1979, simbolizaron esa recuperación. El discurso del ministro Wang Meng en la ceremonia de apertura reconoció el daño causado por la Revolución Cultural y llamó a los atletas a esforzarse para ganar gloria para el país. El deporte chino comenzaba una nueva etapa que dura hasta hoy, donde sigue siendo interés nacional y política de Estado, como prueban sus buenos resultados y malas prácticas.

