Perfiles

Gabriela Sabatini: «Cuando jugué a dobles con Steffi Graf no me hablaba, ni siquiera en la pista, estábamos en silencio, cada una a lo suyo»

Es noticia
Steffi Graf y Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)
Steffi Graf y Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)

La tenista argentina Gabriela Sabatini, que se retiró prematuramente pero dejó una huella imborrable, ha pasado por Love All para comentar su carrera, su ascenso precoz, la presión del circuito y esa maldita retirada temprana. Lo más relevante, los detalles que ha dado sobre la rivalidad histórica que tuvo con Steffi Graf, a quien recuerda como la mejor de la historia y una rival que la obligó a superarse a sí misma, aunque tenía un comportamiento ciertamente misterioso.

Porque aunque fueran rivales, también jugaron juntas. Es ahí donde vio que era una persona muy hermética: «Jugar dobles fue divertido porque, en realidad, su padre se acercó a mi entrenador en ese momento y dijo: ‘¿Por qué no juegan juntas?’. Creo que quería conocerme mejor, quizá meterse un poco en mi cabeza. Porque era curioso, no hablábamos mucho, ni siquiera en la pista, estábamos en silencio la mayor parte del tiempo. En los cambios de lado, cada una estaba a lo suyo. Pero nos fue bastante bien».

Gabriela Sabatini (Foto: Love All)
Gabriela Sabatini (Foto: Love All)

Y teniéndola enfrente, aunque perdiera constantemente, le queda un buen recuerdo. Pensar que fue alguien que la hizo mejorar: «Steffi creo que siempre sacó lo mejor de mí y, bueno, me ganó la mayoría de las veces, pero creo que llega un momento en el que encuentras la manera, encuentras cómo jugarle. Yo sentía que tenía las herramientas, pero no las ejecutaba. Así que encontré la forma y siempre disfruté jugar contra ella, especialmente contra Steffi, porque no sé, simplemente sacaba lo mejor de mí y siempre era algo especial».

Lo bueno vino después, ya retiradas empezaron a ser amigas: «Para mí, siempre sentí mucha admiración por ella. Obviamente éramos rivales, pero cuando te das cuenta de lo que significó para el tenis, de lo que hizo dentro y fuera de la pista, para mí es una de las más grandes, sin duda, si no la más grande. Después de que nos retiramos, jugamos algunas exhibiciones, y ahí empezamos a acercarnos más. Hablábamos bastante, nos veíamos en esos eventos y también en otras ocasiones. Ahora incluso hemos dicho que vamos a hacer un viaje juntas. Es algo que estamos planeando».

La retirada prematura de Gabriela Sabatini

Sobre lo más importante, por qué desapareció tan pronto de las pistas, las razones parecen ser de peso. Estaba quemada, su salud mental había llegado a su fin: «Dejé de jugar al tenis porque ya no quería lidiar con todo lo que lo rodea. Es difícil saber exactamente por qué aparece ese desgaste, ese burnout. No creo que fuera el tenis en sí, jugar, sino todo lo demás alrededor».

Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)
Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)

Ocurrió algo tan sencillo como que dejó de gustarle lo que estaba haciendo: «Es algo que ya venía sintiendo desde hacía tiempo, incluso desde muy joven. Hubo momentos en los que me sentía metida en un agujero, sin interés por el tenis. Pensaba que quizá era algo pasajero, como otras veces, que se me pasaría y volvería a disfrutar, pero no fue así. Llegó un punto en el que no era feliz. Me levantaba por la mañana y no quería ir a entrenar. Incluso discutía con mi entrenador. Sentía que no era justo seguir así después de todo lo que el tenis me había dado. Por eso decidí parar. Fue una decisión difícil, pero tenía que pensar en mí, en mi felicidad. Y supe que era lo correcto».

El revés a una mano de Gabriela Sabatini

Sabatini también ha reivindicado el que fue uno de los rasgos más distintivos de su juego, el revés a una mano, el cual considera que hoy todavía está vigente: «Absolutamente, lo creo. Y pienso que sería muy efectivo también, porque puedes hacer muchas cosas con ese golpe. No sé, creo que hoy en día un juego con variedad haría mucho daño, porque obviamente el tenis ha evolucionado, hay mucha velocidad y potencia, y por eso creo que si tienes variedad, si cambias la velocidad, si juegas más alto, más bajo, puedes hacer mucho daño hoy en día».

También fue pionera en el análisis del juego rival, la única manera de enfrentarse con garantías a Arantxa Sánchez Vicario o Mónica Seles: «Hay mucho análisis, estudias mucho el juego e intentas encontrar la manera. Con Steffi, por ejemplo, yo sentía que tenía las herramientas, pero no las ejecutaba. Y lo mismo con otras jugadoras como Mónica o Arantxa… hay mucho trabajo, muchas conversaciones con tu entrenador fuera de la pista, y eso marca una gran diferencia. Es ahí donde vas encontrando la forma de jugarles, de ajustar y de entender qué necesitas hacer».

Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)
Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)

Este tipo de argucias técnicas la convirtieron en un icono. Su ascenso fue meteórico, sin embargo, incluso al principio mantenía una actitud reservada. La fama no era para ella: «Fue algo curioso porque yo no quería decirle a nadie. Seguía yendo al colegio y no quería contarle a mis amigos que jugaba al tenis ni que tenía que ir a torneos. Mi madre me recogía antes de que terminara la jornada para que pudiera ir a competir. Pero nadie sabía realmente lo que estaba pasando hasta que empecé a salir en los periódicos. Entonces mis amigos, los profesores, todos me preguntaban: ‘Eres famosa’. Y yo decía: ‘No, no, no, no. No quiero destacar’».

Pero la causa fundamental fue un problema de timidez. De hecho, el tenis la ayudó a romper esa pauta y empezar a atreverse a relacionarse más con el entorno: «Era muy tímida. Tenía muchos problemas en ese sentido, hasta extremos en los que me costaba incluso cosas muy básicas. Y todo eso hizo que esa exposición no fuera fácil para mí. Recuerdo un momento muy claro cuando, con 14 años, volví a Argentina después de una gira de torneos júnior en la que gané Roland Garros. Al llegar al aeropuerto vi a muchísima gente y le pregunté a mi padre qué estaba pasando. Entonces empecé a reconocer a familiares, amigos, periodistas… y ahí sentí que todo cambiaba. Ese fue un antes y un después. A partir de ahí, el tenis también me ayudó a trabajar mi personalidad, a abrirme un poco más, a aprender a hablar con la gente, a saludar, a dar las gracias».

Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)
Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)

Entonces, ocurrió todo lo contrario, en el tenis empezó a encontrarse cómoda porque estaba en familia: «De repente estás rodeada de chicos y chicas de todo el mundo que están allí por la misma razón que tú. Y eso se convierte en tu familia, en tu vida social. En ese sentido, es muy diferente a cuando estás en el colegio, donde te sientes distinta. En el circuito encuentras a gente que entiende lo que estás viviendo. Y luego, cuando me retiré, me costó bastante tiempo volver a sentirme cómoda en los torneos. No sabía muy bien cuál era mi lugar, no me sentía parte de ello. Durante cinco o seis años no quise volver. Pero con el tiempo entendí que el tenis es una gran familia. Vuelves y ves caras conocidas, gente con la que compartiste tantas cosas, y es bonito reencontrarse desde otro lugar».

Ser un icono mundial

El problema fue que, en su caso, se alinearon los astros mediáticos y se convirtió en un icono. Su imagen la predecía y enamoró a las cámaras. Trascendió el ser una jugadora de tenis: «A mí me gustaba verme bien. Quería que todo combinara: la cinta, la ropa… sí me fijaba en eso, pero no era consciente del impacto que podía tener. A veces la gente me decía: ‘Me he cortado el pelo como tú’, y yo pensaba: ‘Dios mío, no sé si eso es tan buena idea’. Pasaba mucho tiempo arreglándome el flequillo para que quedara así. Pero no era consciente de todo lo que generaba».

Y hoy ese es su legado: «Cuando la gente se acerca y me dice: ‘Gracias por todo lo que hiciste’, o ‘me quedaba despierto toda la noche para ver tus partidos’, o que tenía mi póster en la habitación… es increíble. Es algo que va más allá de lo que puedes comprender. Me emociona mucho porque es como darte cuenta de cuánto formaste parte de la vida de otras personas».

Salud mental

No obstante, nada de esto sirve para nada si no se conserva el equilibrio mental. Ella tuvo que tratarse porque los años expuesta a los focos le dejaron secuelas con las que no pudo lidiar a solas: «Tuve que trabajar con un psicólogo porque sentía que estaba en un agujero, sin interés por el tenis. Y eso ya me había pasado antes, cuando tenía unos 17 años, aunque en ese momento fue algo breve. A los 24 o 26 pensé que quizá era lo mismo, que se me pasaría y volvería a disfrutar, pero no fue así. Ese trabajo me ayudó a darme cuenta de que esto ya no era una fase, que realmente no quería seguir jugando. No era feliz. Y ahí entendí que tenía que tomar una decisión».

Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)
Gabriela Sabatini (Foto: Cordon Press)

Por último, quiere que su legado sea un consejo: «Creo que nunca hay que perder quién eres. Siempre tienes que darte tiempo para esa parte de ti, porque también estás creciendo como persona y no tienes que abandonarla. Al contrario, porque un día ya no vas a jugar al tenis. Tienes que escucharte y seguir lo que te gusta hacer. En los últimos años entendí lo importantes que eran esos momentos fuera de la pista. Hacer cosas sencillas, lo que te apetece, lo que te hace feliz… eso es fundamental».

2 comentarios

  1. Pingback: Gabriela Sabatini recuerda su carrera, la rivalidad con Steffi Graf y su retirada temprana - Hemeroteca KillBait

  2. Me encantaba y me sigue encantando Gabriela Sabatini. Incluso como tenista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*