Tenis

Jack Draper: «Cuando jugué contra Rafa Nadal me dieron calambres por pasar toda la noche pensando en que era mi ídolo»

Es noticia
Jack Draper (Foto: The Tennis Podcast)
Jack Draper (Foto: The Tennis Podcast)

Es el mejor tenista británico del momento, sin discusión, y una de las grandes promesas del tenis mundial, Jack Draper. Las lesiones han frenado su proyección, como cuenta en una entrevista en The Tennis Podcast, pero se muestra más emotivo cuando recuerda a Rafa Nadal, su ídolo absoluto, con quien pudo enfrentarse en 2023. Tenerlo enfrente, después de haberle visto durante horas por televisión, le hizo sentir ante una «experiencia surrealista».

No exagera, era un verdadero fan: «Cuando miro atrás, recuerdo que tenía todos sus conjuntos, todos sus equipamientos. Siempre me impresionó su espíritu de lucha, ese gruñido tan característico, su estilo de juego tan icónico… Recuerdo cuando jugué contra él en 2023: creo que ya estaba algo lesionado en aquel torneo, pero aun así me costaba acostumbrarme a su manera de gruñir. Nunca había entrenado con él antes y era mi ídolo desde niño. Estar al otro lado de la red fue una locura. No diría que antes me motivara tanto ver partidos de tenis, incluso hace un par de años, pero con él sí: lo veía jugar y me quedaba pegado al televisor. Por quién es. Una leyenda».

Hablamos de un nivel de fanatismo de conocerse todas las indumentarias que ha vestido el manacorí: «Sí, mi conjunto favorito de Nadal… todavía tengo un par en casa. Los saqué a la pista hace un par de años y se rieron de mí, así que no fue ideal. Pero creo que fue el de 2008, cuando ganó Roland Garros. ¿Era el verde? No, 2007 era el blanco y azul. Sí, me encantaba el de 2008. Creo que arrasó con el cuadro: perdió unos veinte juegos en todo el torneo. Le metió un 6-0 a Federer en la final, ¿no? En las primeras rondas hay un vídeo famoso de Almagro, era un día con mucho viento, Nadal lo estaba destrozando, y él tiró la raqueta al aire y dijo, creo que a su entrenador o a alguien en la esquina: ‘Va a ganar Roland Garros hasta los 60 años’. Búscalo en YouTube. Dice: ‘He’s gonna win Roland Garros till he’s 60’. Y no se equivocó, porque seguía ahí, luchando».

Jack Draper (Foto: Cordon Press)
Jack Draper (Foto: Cordon Press)

Y claro, todo eso le pasó factura cuando lo tuvo enfrente y le tocó jugar contra él. Sus palabras contrastan con las de Steve Johnson sobre las supuestas ayudas que recibía Nadal: «Sí, por supuesto. Es lo mismo para cualquiera: cuando idolizas a alguien durante años y de pronto estás frente a él, es raro. Lo has visto en la televisión desde que tenías nueve años y, de repente, estás en el vestuario a punto de jugar contra él, lo ves poniéndose la cinta, haciendo su calentamiento loco… Cuesta concentrarse en lo que realmente quieres hacer. Estás tenso. Creo que me dio calambre en ese partido porque estuve pensando en ello la noche anterior. Todos mis amigos me escribían: ‘¡Vas a jugar contra él!’ y había tanta expectación… quizá era más joven entonces y no sabía cómo desconectarme de eso. Pero sí, puedo ver que enfrentarte a esos tipos, que han alcanzado la grandeza absoluta, incluso entrenar con Andy Murray me ayudó, porque si me hubiera tocado jugar con él directamente, habría sido igual de raro».

Jack Draper contra el calendario ATP

En la actualidad, Draper se muestra especialmente crítico con la estructura actual del circuito masculino. Cree que el calendario de la ATP es «demasiado largo, agotador y mal planificado», y que deja a los jugadores sin margen para recuperarse física ni mentalmente. «Sinceramente, creo que el calendario es una locura. La temporada prácticamente no se detiene. Terminamos en noviembre y en diciembre ya estás pensando en Australia. Si has tenido lesiones o necesitas descansar, no hay tiempo real para hacerlo».

Para Draper, la ampliación de los torneos Masters 1000, que ahora duran casi dos semanas, ha sido un golpe más para los jugadores jóvenes. «Antes, un Masters 1000 te llevaba una semana. Ahora son de doce días, y eso significa que estás más tiempo fuera de casa, más viajes, más tensión… El circuito se ha hecho más pesado, y a veces siento que lo han pensado más para los veteranos que ya están asentados en el top que para los que intentamos abrirnos paso».

Todo conduce a otro problema, la salud mental. A base de forzar la máquina con estas exigencias del torneo, se descompensa el equilibrio entre la competición y el bienestar personal: «Hay que tener mucho cuidado, porque si sigues jugando sin descanso acabas quemado. No es solo el cuerpo, es la cabeza. A veces terminas un torneo y ya tienes que volar a otro continente. No puedes procesar nada, ni una derrota ni una victoria. Y eso, con los años, pasa factura».

Jack Draper (Foto: Cordon Press)
Jack Draper (Foto: Cordon Press)

Aunque reconoce que admira a quienes logran mantener un nivel constante pese a ese ritmo frenético, cree que el sistema debería replantearse: «Entiendo que el tenis es un negocio, pero si queremos que las carreras sean más largas y los jugadores estén sanos, algo tiene que cambiar. No podemos tener 11 meses de competición y pensar que es sostenible. Es imposible mantener el nivel físico y mental que exige este deporte durante todo el año».

El tenis es un deporte solitario

Los riesgos de que se rompa el músculo más importante, el cerebro, no son nada desdeñables. Draper no se esconde al describir lo que siente la mayoría de los jugadores jóvenes: una mezcla constante de ansiedad, agotamiento y miedo al fracaso. «El tenis puede ser un deporte muy solitario», admite. «Vas de un sitio a otro, casi siempre solo, y todo gira alrededor de ti. Si juegas mal, la culpa es tuya. Si te lesionas, también. Hay semanas en las que no tienes a nadie con quien hablar, y eso puede ser muy duro».

El británico reconoce que ha tenido momentos en los que ha sentido que no podía más: «Hubo días en los que me levantaba y pensaba: ‘No quiero entrenar, no quiero viajar, no quiero volver a empezar’. Pero en el tenis no hay pausa, y si bajas el ritmo un poco, desapareces del mapa. Es una presión constante, y si no sabes manejarla, te destroza».

Ha tenido que aprender a darle valor a los espacios personales y a no medir su vida solo en victorias o derrotas. «Antes, si perdía un partido, lo veía todo como un desastre. Me obsesionaba con lo que había hecho mal y me costaba desconectar. Ahora intento verlo de otra forma: no se trata solo de ganar, sino de seguir creciendo, de mantener el equilibrio. Si vives solo para ganar, el tenis te acaba devorando».

También reconoce la importancia de tener un entorno estable y de pedir ayuda cuando la necesita: «Durante un tiempo pensé que tenía que soportarlo todo solo, que mostrar debilidad era un signo de que no valías. Pero aprendí que hablar ayuda. Tener gente alrededor, un entrenador o un amigo con quien puedas ser tú mismo, marca la diferencia. No se habla lo suficiente de eso en el tenis. Somos muchos los que lo pasamos mal por dentro, aunque desde fuera parezca que todo va bien».

Y todo esto es algo que debería tener presente la ATP: «Nos hacen pruebas físicas, análisis médicos, tests de rendimiento… pero nadie te pregunta cómo estás de verdad. Y eso es lo que más te puede afectar. Puedes estar fuerte, rápido, preparado, pero si la cabeza no está bien, no ganas ni un punto».

Masacrado por las lesiones

Draper en los últimos años ha sufrido lesiones musculares y de cadera, que le han obligado a parar en el mejor momento de su carrera: «Las lesiones me enseñaron a conocer mi cuerpo y a tener paciencia. Al principio quería volver cuanto antes, demostrar que estaba listo, pero eso solo me llevaba a lesionarme otra vez. Ahora lo veo distinto: prefiero perderme un torneo a perderme seis meses».

Jack Draper (Foto: Cordon Press)
Jack Draper (Foto: Cordon Press)

El británico recuerda especialmente los meses en los que no podía entrenar y veía cómo otros jugadores avanzaban en el ranking: «Es muy duro ver a tus compañeros ganar partidos y tú estar en casa, sin poder moverte. Tienes la sensación de que te estás quedando atrás, y eso te come por dentro. Pero hay que entender que esto forma parte del proceso. Si intentas forzar, el cuerpo te pasa factura».

Ahora, al menos se queda con que después de cada lesión tiene una perspectiva diferente: «He aprendido más en los meses fuera que en los torneos. Te obliga a mirar las cosas con otra calma, a valorar por qué haces esto. Cuando vuelves, lo haces con más hambre, pero también con más claridad. Ya no quiero ser el que más entrena, quiero ser el que más entiende su propio cuerpo».

Y admite que sigue siendo ambicioso, pero desde un lugar más equilibrado. «Sigo queriendo ser el mejor, claro, pero ya no desde la ansiedad ni desde la comparación con los demás. Antes me pasaba el día mirando rankings, estadísticas, pensando en quién subía o bajaba. Ahora sé que eso no sirve para nada. Solo puedo controlar lo que hago yo, y eso es suficiente».

De hecho, lo ve todo con más perspectiva: «Cuando eres joven y empiezas a destacar, crees que todo el mundo te mira, que cada partido define quién eres. Pero el tenis no funciona así. Puedes jugar genial y perder, o jugar mal y ganar. Si no aprendes a aceptar eso, el deporte te rompe».

Amistad con Andy Murray

Draper no esconde la influencia que ha tenido Andy Murray en su carrera. Más allá del referente deportivo, lo considera un modelo de profesionalidad y perseverancia. «Entrenar con Andy fue una de las experiencias más importantes de mi vida tenística», reconoce. «Ver cómo trabaja, cómo se prepara, cómo compite… te cambia la perspectiva. Puedes pensar que entrenas duro, pero hasta que no ves a alguien de su nivel hacerlo, te das cuenta de lo que significa realmente ser un profesional».

Jack Draper (Foto: Cordon Press)
Jack Draper (Foto: Cordon Press)

El joven británico cuenta que las primeras sesiones junto a Murray fueron un golpe de realidad. «Yo llegaba al entrenamiento pensando que lo iba a dar todo, y él ya estaba en marcha, concentrado, sin perder un segundo. Lo observas y entiendes por qué ha sido campeón de Grand Slam, por qué ha estado ahí arriba tantos años. No es solo talento, es una mentalidad, una manera de estar en la pista que impone respeto».

Revela que Murray no le dio discursos ni consejos grandilocuentes, pero le enseñó con el ejemplo. «Andy no habla mucho, pero transmite muchísimo con su actitud. Si se equivoca en un punto, se enfada, sí, pero al siguiente está concentrado otra vez. No se permite desconectar. Tiene una intensidad que te obliga a mejorar. Es como si dijera: ‘Si quieres estar aquí, este es el nivel’».

Para Draper, compartir entrenamientos con él también le ayudó a gestionar la presión y el respeto por los grandes nombres, algo que ya experimentó cuando jugó contra Nadal. «Creo que entrenar con Andy me preparó para momentos como ese. Si no lo hubiera hecho, enfrentarme a un jugador de esa categoría habría sido todavía más abrumador. Con él aprendí a normalizar la grandeza, por así decirlo. A entender que los mejores también son humanos, pero que su diferencia está en cómo afrontan cada día».

Siente una profunda admiración por la capacidad para recuperarse de Murray, sobre todo tras sus lesiones. «Lo que ha hecho Andy después de su operación de cadera es increíble. Cualquiera habría dejado el tenis, pero él sigue ahí, compitiendo, ganando partidos, empujando a los jóvenes como yo. Es un ejemplo brutal. Cada vez que coincido con él, intento absorber algo. No solo de su tenis, también de su manera de luchar».

Un comentario

  1. Pingback: Jack Draper recuerda su enfrentamiento con Nadal y las dificultades mentales del tenis profesional - Hemeroteca KillBait

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*