Historia del baloncesto

Pau Gasol: «En Pekín, en el EEUU–España, Kobe dijo: ‘voy a pasarle por encima del pecho a Gasol para mandar un mensaje’, y era la primera jugada»

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Pau Gasol (Foto: GOLF's Subpar)
Pau Gasol (Foto: GOLF’s Subpar)

No es muy conocido que Pau Gasol es fanático del golf ahora que se ha retirado. Y eso le ha llevado a hacer comentarios sobre este deporte y su carrera en GOLF’s Subpar. Aun así, lo más llamativo ha sido su recuerdo de la final de baloncesto de los JJ. OO. de Pekín, donde se enfrentó a su amigo íntimo Kobe Bryant.

Ha revelado que, en un principio, parece que trataba de hacerle un juego psicológico buscándolo por la Villa Olímpica: «Fue hasta nuestro edificio, en la Villa los edificios están separados por países, y vino a buscarme. Me dijeron: ‘Oye, Kobe te está buscando, ha venido a verte a tu apartamento’. Yo pensé: ‘Ah, vale, bien’. Siempre sentí que estaba como intentando ablandarme un poco».

Nada más lejos de la realidad. Cuando se encontraron en la cancha fue completamente diferente: «Pero en la pista le decía a sus compañeros: ‘Voy a pasarle por encima del pecho y voy a mandar un mensaje’. Y ese era su enfoque, decía: ‘Estamos aquí para ganar el oro, no saldremos de estos Juegos Olímpicos sin la medalla de oro’».

Sin embargo, estas palabras no muestran rencor ni nada semejante. El español sigue siendo un profundo admirador del que fuera su compañero: «También me encantó ver cómo fue capaz de transformar su rol. Ya no era el máximo anotador del equipo, sino que cambió su papel hacia la defensa. Fue probablemente uno de los mejores defensores de esos equipos. Y se convirtió más en un mentor, en un líder emocional, en lugar de decir: ‘Voy a meter 25 o 30 puntos’. No, decía: ‘Voy a parar a este tipo’. Era superintencionado y muy inteligente en su forma de afrontar las cosas».

Pau Gasol (Foto: Cordon Press)
Pau Gasol (Foto: Cordon Press)

Luego ya sabemos lo que ocurrió, aunque Gasol vuelve a recordarlo, entendemos que porque le marcó. Kobe le regaló su medalla: «Fue justo después de los Juegos Olímpicos de 2008. Llegamos al campo de entrenamiento y Kobe había puesto su medalla de oro en mi taquilla. Voy al vestuario y veo la medalla de oro olímpica de Pekín en mi casillero. Miro y él está allí, sentado, esperando a que la vea. Yo le dije: ‘Vale, ¿qué quieres que haga? Felicidades, la has ganado, aquí la tienes’. Y él me contestó: ‘Mira, has perdido contra los Celtics en junio. Has perdido contra nosotros en Pekín. No hagas que esta temporada sea tu tercera derrota consecutiva’».

Gasol también ha recordado cómo fueron sus primeros pasos en la NBA, una liga en la que aterrizó en 2001, cuando apenas tenía 20 años y pisaba por primera vez suelo estadounidense. «Era mi primera vez en Estados Unidos, nunca había estado allí». Los Memphis Grizzlies acababan de mudarse desde Vancouver, y el joven catalán aterrizó en una franquicia que estaba un poco descompuesta por el cambio. «Jugábamos en un pabellón con forma de pirámide, yo pensaba: ‘¿De verdad la NBA juega en pirámides?’. Todo era nuevo para mí». Aquella temporada fue suficiente para ganarse el respeto de todos: fue elegido Rookie del Año y se convirtió en la estrella del equipo.

Pero su adaptación no fue sencilla, aunque el entorno familiar ayudó. Sus padres, ambos médicos, dejaron sus carreras en pausa para acompañarlo en aquella aventura. «Fue un sacrificio enorme por su parte. Al menos sabía que, pasara lo que pasara en la pista, al volver a casa tendría una comida hecha por mi madre y el apoyo de mi familia». Con el tiempo, Memphis se convirtió en su hogar y Gasol en su figura más reconocible. Pero el sueño de competir por un título seguía pendiente. «Había dado todo por los Grizzlies, pero el equipo estaba en reconstrucción. Sentía que necesitaba un nuevo desafío».

El fichaje de Gasol por Los Angeles Lakers

Ese cambio llegó en 2008, cuando fue traspasado a los Los Angeles Lakers, en una operación que, por ironías del destino, incluyó a su hermano Marc. Pau no lo pensó en ese momento: «Es un shock, porque te cambia la vida de un día para otro. Pero cuando supe que iba a Los Ángeles entendí que era la oportunidad que había estado esperando». Allí lo recibió Kobe Bryant y un grupo dispuesto a volver a lo más alto. «Kobe me dijo: ‘Vamos a ganar un campeonato’. Ese era su mensaje desde el primer día. Pasé de un equipo que apenas aspiraba a entrar en playoffs a otro donde solo valía ganar». Al final cayeron dos anillos y una gran amistad.

Pau Gasol (Foto: Cordon Press)
Pau Gasol (Foto: Cordon Press)

Gasol también ha hablado de su disciplina diaria, una de las claves que le permitió jugar 18 temporadas en la NBA. Era, según él mismo reconoce, un «hombre de rutinas». Antes de cada partido desayunaba lo mismo, hacía sus ejercicios de movilidad y llegaba al pabellón siempre con horas de antelación. «Los detalles importan, las acciones diarias importan», subraya. Con el paso del tiempo fue adaptando su cuerpo a las exigencias del calendario: más trabajo de estabilidad de tobillos y hombros, más cuidado en la recuperación. «Hay que conocerse, saber hasta dónde puedes empujarte y cuándo descansar. No todos los cuerpos son iguales», explica. Esa autoconciencia, sumada a un entorno profesional sólido, fue lo que, según él, prolongó su carrera más allá de lo habitual.

Su preparación mental era igual de meticulosa. En los días de partido, Gasol seguía un esquema casi inamovible: almuerzo con pasta y pollo, una siesta y luego, dos horas antes del inicio, empezaba su ritual. Estiramientos, movilidad, una sesión de tiros y alrededor de 150 lanzamientos para entrar en ritmo. «Necesitaba sentir el balón, escuchar el eco del pabellón vacío antes de que llegara la gente», recuerda. Luego llegaba el turno de la música, que variaba según el momento: a veces necesitaba calmarse, otras encenderse. «Por lo general escuchaba hip-hop, pero no siempre. Hay días en que tienes demasiada energía y necesitas algo más suave para equilibrarte».

Con estas pautas, apenas sufrió lesiones graves hasta el final de su carrera, y cuando la fractura en el pie le impidió disputar su decimonovena temporada, aceptó el límite sin hacer mucho drama. «Intenté estirarla un poco más, pero el cuerpo dijo basta». Aun así, se marchó con la satisfacción de haber cuidado su cuerpo y su mente como herramientas de trabajo: «Ser profesional es entender que cada día cuenta, dentro y fuera de la cancha».

Pau Gasol, golfista

Pau Gasol también ha hablado de su nueva pasión: el golf, un deporte que, según ha confesado, descubrió sorprendentemente tarde. «Tenía 39 años cuando empecé a jugar». Durante su carrera nunca había mostrado interés por ese mundo: «Había estado en hoteles con campos de golf, pero lo único que hacía era salir a correr por la hierba; ni me fijaba en los hoyos». Todo cambió durante la pandemia. «Después de tres meses encerrado, mi cuñado me insistió para que probara. Yo le decía: ‘No, no, el golf no es lo mío’. Pero al final fui, y claro… me enganché».

Pau Gasol (Foto: Cordon Press)
Pau Gasol (Foto: Cordon Press)

La competitividad, ha reconocido, fue inmediata. «Me costó muchísimo al principio. Todo lo que había aprendido en el baloncesto, el control, la fuerza, el dominio del cuerpo, en el golf no servía igual. Era otro tipo de coordinación. Pero me picó. Pensé: no puede ser tan difícil, tengo que aprender a hacerlo bien». Empezó a tomar clases, a practicar y a encontrar en ese nuevo entorno algo que no esperaba: calma. «El golf me dio un espacio mental diferente. Es naturaleza, concentración, paciencia. Me ayudó mucho también mientras me recuperaba de la lesión del pie».

Con los años, su progreso ha sido notable: hoy tiene handicap 9,9 y juega con frecuencia en California. «Juego mucho, últimamente unas siete veces en diecinueve días», comenta entre risas. Admite que su fuerte está cerca del green. «Mi juego corto es bueno, tengo buen toque y buena mano. El problema viene con los palos largos: demasiadas partes móviles para alguien de dos metros quince». También disfruta de los torneos pro-am y de los eventos benéficos. En 2020 debutó en el AT&T Pebble Beach Pro-Am, donde compartió campo con profesionales del circuito. «Jugar delante de gente me encanta, me concentra, me da adrenalina. No me pone nervioso; al contrario, me hace rendir mejor».

Un comentario

  1. Pingback: Pau Gasol recuerda la tensión de su enfrentamiento con Kobe Bryant en la final olímpica de Pekín 2008 - Hemeroteca KillBait

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