Historia del baloncesto

Kevin Durant: «La gente se cree que esto va de darle la bola a LeBron o Luka Doncic y que ellos lo hagan todo»

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Kevin Durant en Mind the Game
Kevin Durant en Mind the Game

En la última entrega de Mind the Game, Kevin Durant ha protestado contra todos aquellos que tienen una versión personalista de la NBA actual. Es decir, como si todo fuera cuestión de las estrellas y los demás, meras comparsas. La enfermedad de la estrellitis. Hablando con el propio LeBron y Steve Nash ha dicho que muchos periodistas y analistas se creen que todo consiste en «darle la bola a Lebron o a Luka Doncic y que ellos lo hagan todo».

El comentario venía porque antes Durant y LeBron han analizado la evolución táctica de equipos como Indiana Pacers u Oklahoma City Thunder, a los que definen como ejemplos de baloncesto moderno basado en el «caos organizado». LeBron lo explica así: «Esos equipos juegan con una estructura que parece improvisada, pero que en realidad es fruto de años de trabajo y práctica diaria».

Ambos estaban de acuerdo en el valor de entrenar patrones de lectura y reacción, automatismos y movimientos sin balón que, aunque parezcan espontáneos, están ensayados al detalle: «No es caos real», apunta LeBron, «es caos entrenado». Durant coincide: «Eso lo entrenan cinco veces al día. Ven luego los vídeos y se hacen preguntas: ‘¿qué decisión has tomado aquí?’».

Según Durant, estos equipos «no tienen miedo a equivocarse», observa, «quieren seguir moviéndose». LeBron lo resume más directamente: «Van a atacar cada parte de tu defensa, desde la primera posesión hasta la última». Ambos coinciden en que estos nuevos modelos ofensivos son más sostenibles a largo plazo que el enfoque centrado únicamente en el uno contra uno, por muy brillante que sea el jugador.

El tiro de media distancia

Sobre el gran tema de los últimos años, el abuso de los triples, coinciden en ponerlo en duda. «Estamos viendo que el MVP de nuestra liga está dominando bastante en el rango medio», apunta LeBron. Y añade una clave decisiva: «Sobre todo en los playoffs, cuando el juego se vuelve más físico y cerrado, necesitas llegar a tu sitio y sacar el tiro».

Kevin Durant en Golden State Warriors (Foto: Cordon Press)
Kevin Durant en Golden State Warriors (Foto: Cordon Press)

Durant no puede estar más de acuerdo. Él mismo ha sido dos veces miembro del club 50/40/90 (50 % en tiros de campo, 40 % en triples, 90 % en tiros libres) y destaca que no se trata de tirar mucho, sino de tirar bien desde donde se domina: «Odio ver que he hecho un 8 de 23 o un 6 de 18. Ser eficiente es algo de lo que siempre me he enorgullecido. No creo que haya un lugar en la cancha desde donde no pueda lanzar con efectividad».

De ahí pasan a reivindicar a los grandes tiradores desde media distancia. LeBron no duda en mencionar a Shai Gilgeous-Alexander: «Cada vez que lanza desde media distancia, no creo que vaya a fallar». También aparece Kawhi Leonard, de quien Durant dice: «No me importa si falla diez seguidos, siempre dispara el siguiente. Y desde esa zona es letal». Steph Curry, aunque más asociado al triple, también entra en esa lista: «Cuando dispara, piensas que todo entra, da igual desde dónde», dice LeBron.

Durant considera que no todos deberían tirar desde esa zona, pero cree que los mejores jugadores necesitan poder hacerlo. «Hay equipos en los que ciertos jugadores no pueden crear su propio tiro. Para ellos, tiene sentido lanzar más triples. Pero no puedes decirle a Luka o a Austin Reaves que no usen el mid-range. Tienen que ser ellos mismos».

El salto heterodoxo de Kevin Durant

Hablando de técnica y mecánica del tiro, Durant revela que, por culpa de una lesión que sufrió cuando era adolescente, modificó completamente su forma de saltar: «En décimo grado me torcí el tobillo izquierdo, y nunca volví a ser el mismo. Era diestro, pero saltador con la izquierda, y como no quería dejar de jugar, pasé seis meses cojeando. Eso cambió todo».

Desde entonces, toma impulso con la pierna derecha y ese acabó siendo su patrón natural de ataque: «Empujar con la derecha se volvió mi impulso dominante». A partir de ahí, desarrolló una serie de ajustes técnicos, incluido cómo recoge la pelota, el equilibrio al elevarse, y el control del cuerpo al lanzar desde distintos ángulos, que sigue utilizando hoy.

Por su parte, LeBron James reconoce que ha tenido históricamente más dificultades para lanzar desde media distancia atacando hacia la derecha. «Ir hacia la derecha siempre me ha costado más», confiesa. Aunque ha trabajado intensamente en ese movimiento, admite que aún hoy duda en si hacer un tiro en suspensión recto o en fadeaway desde ese lado. «A veces siento que pierdo el equilibrio, y eso me afecta mentalmente», añade. En cambio, yendo hacia la izquierda, reconoce sentirse mucho más cómodo: «Puedo elevarme, puedo lanzar en suspensión hacia atrás, tengo todo el poder ahí».

Kevin Durant con la selección (Foto: Cordon Press)
Kevin Durant con la selección (Foto: Cordon Press)

En un parte de la conversación muy ilustrativa, los dos están de acuerdo en que el dominio del tiro en suspensión no se reduce a la mecánica visible, sino al control del cuerpo desde la base. Dice Durant: «Todo empieza con el equilibrio. Hay que tener las piernas debajo del tiro, no importa si lo sueltas más alto, más bajo o desde el lateral». Añade que entender «cuánto poder tienes realmente en las piernas» es fundamental, y que cuanto más bajo juegas, «más fácil es subir limpio y lanzar con control». Una revelación que coincide con la literatura científica, cuanto más cansados están los jugadores de baloncestos, más erguidos juegan.

En ese sentido, ambos subrayan que una parte crítica del entrenamiento diario es desarrollar hábitos transición de bote a tiro consistentes, saber dónde está el pocket, el punto de control ideal para empezar a armar el tiro, y cómo ajustarlo cuando la defensa lo rompe. Durant comparte cómo ha aprendido a modificar ese pocket en tiempo real, cambiando el ángulo de tiro para evitar que los defensores deslicen la pelota hacia abajo: «Muchas veces empiezo a cambiar mis pickups. Ahora lanzo de esta manera, o de esta otra. Todo es adaptación», explica.

El diálogo revela los pormenores del trabajo que hay detrás de un tiro que, desde fuera, parece automático: «Hay que trabajar cada día en cargar bien las piernas, entender cómo generar potencia desde abajo, cómo fluir hacia arriba», resume Durant. LeBron asiente y complementa: «Esos detalles marcan la diferencia si quieres ser un buen tirador. El juego de pies, el equilibrio, la velocidad con la que levantas la pelota desde el bote… todo importa».

Al final, la eficacia ofensiva es la obsesión natural en este deporte y tanto LeBron James como Kevin Durant reconocen que ha sido fundamental en sus carreras. Durant, hablando como sin ganas, a su estilo, dice que ha moldeado su juego a lo largo de los años para mantenerse en la élite no solo por cantidad de puntos, sino por cómo y desde dónde los anota. «Cuando llegué a la liga, lo mío era simplemente tirar. Atrapar y lanzar. Eso era mi juego. Todo ocurría muy rápido», explica. Durante sus primeros meses en la NBA, no tenía aún una lectura clara del ritmo del partido ni de sus compañeros: «A veces salía de un bloqueo y tiraba sin mirar. Luego veía la cara de mis compañeros y pensaba: ‘Joder, ese estaba solo’».

Obsesión por los números

Pero ahora reconoce que la eficiencia no es solo cuestión de acierto, sino de evolución táctica. Por eso se esforzó por incorporar situaciones de pick and roll, mejorar su manejo de balón y ser capaz de tomar decisiones rápidas con y sin pelota. «No quería que el entrenador pensara: ‘No puedo meter a este tío en este sistema porque solo puede jugar desde un lado o en una zona’. Quería que me pudiera utilizar en cualquier punto de la cancha», explica. Durant se formó como un anotador total: juego sin balón, catch and shoot, salidas tras bloqueo, transición, aclarados, lo que hiciera falta. «No me gusta sentirme limitado», sentencia.

Kevin Durant (Foto: Cordon Press)
Kevin Durant (Foto: Cordon Press)

En ese punto, LeBron le elogia y dice de él: «No ha tirado por debajo del 50 % desde 2012. Eso no lo hace nadie. En esta liga no se habla lo suficiente de la eficiencia». Para Durant, ser eficiente viene con la agilidad mental: «Cuando sales de un bloqueo o de un pick and roll, tienes que saber si el defensor va a clavarse, cambiar o perseguir. Y tomar la decisión en décimas de segundo. Antes no lo hacía. Ahora sí», explica.

Esa obsesión por la eficiencia se refleja también en el orgullo con el que ambos mencionan el club 50/40/90. Durant lo ha conseguido dos veces, y aunque podría haberlo logrado más, «me quedé fuera una temporada por una bandeja fallada», dice riéndose, pero prefiere centrarse en las dos veces que sí entró. «Estás toda la temporada ahí, rozándolo, y al final lo pierdes por un tiro libre. Te vuelve loco», confiesa. En eso LeBron se identifica totalmente: «Yo este año estaba en un 83, un 84 % en libres. Eso me ha estado comiendo la cabeza más que ninguna otra cosa».

Cambios en el juego

LeBron también saca el tema de la evolución del baloncesto de la NBA en la última década, cómo ha cambiado el ritmo de juego, el uso del espacio y la forma en que se ataca. «Ahora todos quieren tirar de tres, jugar abiertos y a toda velocidad», comenta. Durant asiente y añade que hace quince años los sistemas eran más rígidos, con menos posesiones y mayor dependencia de jugadas estructuradas: «Hoy no hay tantas jugadas cantadas. Se juega más a leer, a reaccionar. Antes todo era más pausado, más previsible».

Ambos coinciden en que ese nuevo contexto obliga a los entrenadores a ser también más creativos, especialmente en defensa. Citan con admiración a técnicos como Ime Udoka, en Houston, y Erik Spoelstra, en Miami, como ejemplos de esa evolución táctica desde el banquillo. Durant destaca cómo ambos técnicos mezclan defensas zona y hombre en una misma posesión, confundiendo al ataque rival y forzando lecturas incorrectas. «Spoelstra lleva años haciendo eso. Lo ves y piensas que están en zona, pero no lo están del todo», apunta Durant.

LeBron insiste en que muchas defensas hoy «parecen zonas» por cómo se cierran, flotan y saltan a las ayudas en cuanto el balón cruza la línea de tres: «Contra jugadores que no suponen amenaza exterior, todo se compacta. Te cierran el paso como si estuvieras en una caja», explica. Aquí Durant le contesta que esas ayudas tan agresivas solo funcionan porque todos los defensores están sincronizados. «Si uno llega tarde o duda, estás muerto. Pero cuando están conectados, parece que te defienden cinco brazos en el mismo sitio».

Los dos alucinan con la inteligencia colectiva que hay que tener para desplegar ese juego. «Hay equipos que te flotan descaradamente, como diciendo: ‘Tira, a ver si tienes el día’», dice LeBron. Y añade que la clave para castigar eso no siempre es anotar, sino mover el balón con velocidad y provocar desequilibrios. Durant se deja de historias y pone una imagen incontestable: «Contra esos equipos, si no juegas rápido, es como chocar contra una muralla».

Kevin Durant en los Phoenix Suns (Foto: Cordon Press)
Kevin Durant en los Phoenix Suns (Foto: Cordon Press)

Volviendo a los Pacers, LeBron pone el foco en Rick Carlisle, su entrenador, y en cómo ha logrado construir una identidad ofensiva flexible que se aleja de las jugadas predeterminadas y fomenta la creatividad. «Lo que hace Rick es dejar que los chicos jueguen a Blender», explica, refiriéndose a un sistema en el que no hay una única opción fija, sino múltiples lecturas posibles, cortes, aclarados rápidos, bloqueos indirectos y acciones en cadena. Esa estructura permite que incluso jugadores secundarios como Obi Toppin o Aaron Nesmith tomen decisiones sin mirar al banquillo, lo que fortalece la confianza y dinamiza el ataque.

Kevin Durant coincide, y en la línea de lo que declaró recientemente de Doncic, Jokic o Antetokounmpo, destaca que ese tipo de juego requiere un alto grado de compromiso colectivo. «No hay egos. Todo el mundo toca el balón. Si te paras, rompes el sistema», explica. Añade que lo más difícil de defender a estos equipos no es una jugada en particular, sino su capacidad para mantener el balón vivo y castigar cualquier error defensivo con rapidez. «Se mueven todo el tiempo. Y si ayudas de más o llegas tarde, ya te han roto».

También dejan clara la importancia de tener bases que entiendan ese ritmo y sepan «subir bien el balón», es decir, acelerar la transición con pases largos, sin necesidad de botar. Tyrese Haliburton, el base de Indiana, es uno de los nombres que mencionan como ejemplo de esa mentalidad. «No necesita 15 botes para llegar al ataque. Ve el corte y suelta el pase», dice LeBron. Durant añade que esa forma de pensar contagia al resto del equipo: «Si tu base juega rápido y suelta la bola, todo el mundo corre. Todo el mundo se mueve».

 

4 comentarios

  1. Pingback: Kevin Durant critica la visión individualista de la NBA y defiende el baloncesto colectivo - Hemeroteca KillBait

  2. Este texto de Jotdown me da mucho que pensar si se han pasado a todo aquello que critican , con acierto, porque parece un compendio de párrafos resumidos de una IA sin mucha cohesión y sentido…pésima calidad de artículo.

  3. Desde que pillaron a Durant abriéndose cuentas para criticar a los que le criticaban, lo más interesante de su persona es lo tonto que es. Esta charla con LeBron, un poco Captain Obvious por parte de ambos.

    • Muy interesantes los comentarios sobre la técnica de lanzamiento, llamativo el egoísmo por las estadísticas individuales, y muy bien descrito el sistema de ataque de Indiana, una belleza de coordinación desde la improvisación, trabajo colectivo, inteligencia y técnica. Blender es licuadora, un ataque líquido. Maravilloso Carlisle, al que despidió Dallas y que fue el primer técnico de Doncic en la NBA.

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