Fue un futbolista muy amable con la pelota como lo es hoy con la palabra. Quizá no llegó a más en el fútbol porque en la vida hay que tomar decisiones. Pero a cambio nació un polivalente personaje, José Antonio Martín Otín, Petón, que en una sola vida ha sido periodista, escritor, representante de futbolistas…
Hoy, la palabra es su pelota de fútbol. Nos recibe en su despacho en Colón, con amplios ventanales desde los que se dibuja una fotografía maravillosa de Madrid. En realidad, sus orígenes se dividen entre Madrid y el Pirineo oscense, donde también fue un pastor vocacional y, sobre todo, la fortaleza de un hombre que hoy defiende la frase que decía Abderraman III. «En la vida tenemos 14 días felices».
Pepe Domingo Castaño.
De cuando en cuando uno se topa con gente que cree que es inmortal. No crees que pueda morir nunca, y eso sucedió de la noche a la mañana. Me fui a la cama y no sé por qué ese domingo me despierto a las siete de la mañana y me pongo a oír la radio. Y, de repente, escucho que ha muerto Pepe.
¿Y cómo te quedas?
No entendía nada, esto no puede ser, es imposible, pensaba que estaba soñando, que era una puñetera pesadilla. Pero no, no, era verdad. Y ahora nos tenemos que acostumbrar, y eso es imposible a su ausencia, porque no es lo natural.
Y lo despediste en la radio recordando a Jep Gambardela en ‘La gran belleza’.
Pepe era un poco Jep Gambardela con ese punto de elegante cinismo en nuestro caso gallego. Yo he visto siete veces ‘La gran belleza’ y cada vez que la veo descubro cosas nuevas, porque Sorrentino es como era Pepe: no da puntada sin hilo.
¿Y qué hay de ‘La gran belleza’ en Petón?
Un libro para aprender. Hay momentos en la vida en los que tienes que decir «mira no», saber decir que no es muy importante.
¿Y has aprendido a decir que no?
Esa es la historia. Tardas. Es un aprendizaje que lleva tiempo. Pero al final uno aprende a decir que no y a seleccionar bien.
¿Y cuál es la última vez que dijiste no?
La última vez ha sido esta mañana que me invitaban a una comida con personas majísimas e interesantes para hablar de todo. Una comida apetitosa no sólo por lo gastronómico. Pero coincide con mi partido de fútbol del martes, y eso lo vas a entender perfectamente: incompatible. Los martes y los jueves juego, y esas horas están vetadas para todo lo demás. Sólo jugar al fútbol.
¿Sigues siendo buen futbolista?
No desbordo como antes, pero entiendo bien el juego. A uno o dos toques dando continuidad. En el fútbol lo fundamental es no perderla, y eso sí lo hago bien. Luego, vas a la Donosti Cup, vamos todos los meses de junio, y jugamos con gentes mayores de 55 años y ahí vuelves a sentirte un pelín superior. Pero cuando juegas con gente de 25 o 30 años, si quieres ganar una disputa, tienes un problema. Hay que eludirlas.
¿Fútbol o cine?
Fútbol. El cine es maravilloso y no entiendo la vida sin el cine. Pero no hay ninguna sensación como el fútbol o como el gol de la victoria.
¿Y hay algún gol que te emocione más que un gol de Manu Lama para el Granada?
Esa es una muy buena pregunta. Eso me pasa también con Gonzalo Melero. Cuando has tenido a un chico desde muy pequeño y le ves crecer, y hay algo más que el futbolista, es difícil que no te emociones. Me pasaba también con Fernando Torres. Y en el caso del Manu Lama el primer gol que marca con el Granada y que lo haga en medio de una circunstancia familiar muy dolorosa que gracias a Dios se resolvió muy bien… Cada vez que marca me alegro una barbaridad, pero ese gol es inolvidable.
¿Será internacional?
Tal y como está el fútbol español ahora…. Mira, el futbol español siempre ha sido el mejor en fútbol base. Pero luego no cuajaban en categoría absoluta y eso lo resolvió Luis Aragonés, que decía «yo quiero diez pequeños con una movilidad y que no la pierdan nunca y un alemán delante». El alemán era Fernando Torres. Y esa fue la mezcla ideal y el que nos lo hizo ver fue Luis Aragonés.
¿De qué hablarías con Luis Aragonés si ahora estuviese aquí?
Qué buena pregunta porque me gustaría saber que opina del fútbol de ahora mismo, porque hay variantes tácticas que él hubiese aprovechado bien como el juego frente a defensas adelantas y me gustaría que me lo explicase.
¿Y qué te explicaría?
Yo he visto al Mallorca de Luis Aragonés destrozar al Madrid en el Bernabeu que le adelantó la defensa y como Luis con un equipo, que supuestamente era menor, cuando se pone 1-2 sale desaforado del banquillo, Jesús Paredes a su lado, Luis exigiendo a sus jugadores «hacia delante, hacia delante», porque están heridos. Y esa era la inteligencia de Luis Aragonés como entrenador.
Y siempre con el cigarro.
Bueno, hay un momento en el que Luis deja de fumar y sólo toma Coca Cola, no es como el otro Luis, Luis Pereira, que imagino que permanecerá inasequible al antitabaquismo. Mira, yo he visto a Pereira con los veteranos del Atlético, nada más terminar un partido, en la ducha fumando y no se le mojaba el cigarro, te lo prometo.
Un fenómeno.
Tiene una gracia… y está claro que sí, que ha conseguido la impermeabilización del tabaco.
¿Y de futbolista fumaba?
Sí, sí, pero es que ha habido muchos futbolistas que fumaban en el descanso. El primero que se conoce es Ángel Zubieta, el futbolista más joven en debutar con la selección española, que fue catedrático y faro del San Lorenzo de Almagro y en el descanso pasaba los 15 minutos fumando.
Zubieta, por cierto, murió de ELA, una enfermedad que ha castigado mucho el fútbol. Por desgracia conozco de cerca la dureza de esta enfermedad. No me olvido del gran Carlos Matallanas. Por eso he pensado mucho en el final de aquella estrella del fútbol como Zubieta castigado por una enfermedad de la que no se sabía nada entonces.
Es mejor morir como murió Pepe Domingo Castaño.
Absolutamente.
¿Quieres morir como él de un día para otro?
No, yo quiero morir como mi amigo Pepe Bermejo, un aragonés cabal que fue abogado de la Federación. Él tenía un equipo de fútbol que nos ha recogido a muchos que somos futbolistas hasta que nos morimos. En un mes de agosto, en el que él tenía 71 años, jugando en el campo de la universidad de Zaragoza, fue a rematar en plancha, cayó a plomo y cuando se acercaron a él, porque yo no estaba ese día, había muerto de forma fulminante.
Muerte en acto de combate.
Fue un infarto con más de 70 años cayendo, volando, esa muerte es maravillosa rematando de cabeza. Todos vamos a morir. Pero si tú me has dado la oportunidad celestial de elegir mi muerte esa es maravillosa.
Eres un personaje muy literario.
Hace muchísimo tiempo me preguntaron que me llevaría a una isla desierta y lo tenía claro: un libro y un balón. Un libro que pudiera ser sustituido por otro libro. Todo está en los libros, que te permiten vivir todas las vidas cuando te sumerges en ellas.
Acabo de leer Maite de Fernando Aramburu.
¿Y qué te ha parecido?
Inolvidable.
¿Mejor que Patria?
Tanto como eso no.
Patria es la bomba, emocionante y estremecedor.
Fútbol y literatura.
Son perfectamente complementarios. Ortega y Gasset decía que el intelectual se diferencia del futbolista en que el primero tiene la capacidad de angustiarse, de reflexionar, de estudiar lo que está viviendo. Y en el tiempo que vivía Ortega ya había futbolistas que eran notarios y muchísimos eran estudiantes y algunos no pudieron jugar, a pesar de que lo hacían estupendamente, porque el padre les obligaba a no jugar para estudiar….
Pero eso ya no pasa.
Pero en el tiempo en el que yo empiezo a conocer a mis jugadores, en la década de los sesenta, cuando empiezo a ir a los partidos, en el Atlético había un licenciado en Derecho, procurador de tribunales, como Isacio Calleja, un perito industrial como Rivilla, dos ingenieros como Garate y Salcedo… Luego, es verdad que la profesionalización del fútbol, la cantidad de dinero que se ha volcado, hace elegir a los jóvenes como, por ejemplo, te podría hablar del caso de Fernando Torres que vive muy de cerca.
¿Y qué viviste?
Fernando era un estudiante muy aventajado. Pero la tensión en la que vive como futbolista le impidió seguir estudiando. Con 19 años era capitán del Atlético de Madrid, está en la selección española y tiene compromisos publicitarios con los que de forma inteligente supo cortar para no convertirse en Beckham. Él era un chico muy guapo y supo entender que no quería ser una estrella de la publicidad y lo limitó al máximo. Por eso tenemos entre otras cosas aquel gol de Fernando Torres a Alemania en la final de la Eurocopa de 2008.
¿Qué has hecho por Fernando Torres?
Acompañarle sin molestar y hacerle ver que el primer nexo que debe asentar un futbolista es el familiar. Pero, si lo piensas fríamente, eso a él no hubo que enseñárselo porque venía de una familia tan maravillosamente ordenada….
¿A qué se dedicaba el padre?
El padre era inspector de policía y la madre es maravillosa y los hermanos, unos hermanos disciplinados, valiosos estudiantes… Por eso Fernando transmitía esos comportamientos. Es más, yo no recuerdo una salida de tono de Fernando: inteligente, discreto, quizá porque todos los futbolistas estrella en algún segmento con superdotados de la vida.
Por ejemplo, Raúl que era un fenómeno lo mires por donde lo mires, había noventa mil en el estadio que decían de entrar por la derecha y si él entendía que había que hacerlo por la izquierda, mantenía su tesis… Podías decir que no era rápido, que no iba bien de cabeza o que con la derecha sólo la empujaba… Pero aquel hombre era un superdotado.
¿De Vinicius hablarías con esa pasión?
Tiene una virtud muy difícil de encontrar: la capacidad para repetir esfuerzos brillantes. ¿Hay alguien que pueda ir tantas veces para adelante una y otra vez haciendo prosperar la jugada?
¿Te lo llevarías para el Atlético?
Hombre… ya hablaríamos con él para que modificase comportamientos que no me gusta. Pero me lo llevaría mañana. No creo que quiera.
¿En qué se parece leer un libro a hablar por la radio, a discutir de fútbol con Rincón?
Tiene una parte humorística, de Mihura, de la generación del 27, de toda esa gente que vivía del humor. Yo creo que hay que aplicar mucho el humor cuando estás en esas tertulias porque hay cosas del todo irracionales. Poli Rincón se desvía por los terrenos de la irracionalidad y no sabes si está en serio o en broma. Yo tengo anécdotas con él antológicas. Ahí es mejor aplicar una técnica de moderado cachondeo constante.
Pero en la radio hay que hablar en serio.
El mensaje de la radio trasciende. Mira, yo tenía un maestro, Luis Garces, director de Radio Huesca, que me decía: «son las seis y cuarto de la mañana, estás tú solo en el estudio y crees que estás hablando para nadie, mentira». Siempre hay alguien al otro lado escuchando la radio. Cualquier cosa que digas trasciende y hay que tener cuidado con lo que dices. No se me olvidó nunca.
¿Cualquiera puede hablar por la radio?
Vuelvo al principio de todo. Vuelvo a acordarme de Pepe Domingo, que le daba una importancia casi sagrada al contenido y a quien emite el contenido. En eso era selectivo, porque no todo el mundo vale para hablar por la radio. Igual que hay gente que no vale para tallar una escultura.
¿Cómo fue tu gran juerga con Pepe Domingo?
Te la puedo decir perfectamente. Una noche interminable en el Toni 2 cantando cada media hora por aclamación popular. Como decía Abderraman III «tenemos 14 días felices en la vida de cada uno de nosotros», algo que repite mucho mi querido Carlos López Otin, me imagino que también habrá catorce noches felices dentro de esos 14 días felices. Esa fue una de las 14 para mí. No tengo duda. Empiezas después de la radio. Vas a cenar a El pimiento verde y te vas caminando al Toni 2. Se incorpora gente tuya, caen un par de cervezas, te pones a cantar, qué noche más maravillosa. Terminó solo cuando cerraron. Si no no hubiese terminado nunca.
Fuiste un buen futbolista.
A mí me dijo Luis Costa, que fue un gran entrenador del Zaragoza, que mi decisión de compaginar el fútbol y la radio mató a un futbolista de Primera división de una década. Al principio me fui contento de lo que le había escuchado, pero luego pensé que me estaba pegando un viaje.
¿Y te arrepientes?
No sería justo. Lo que me dio la radio…, y esa decisión, además, hizo que me quedase más tiempo en Huesca. Pero también es verdad que jugar en el Calderón aunque sea contra tu equipo…
Mira, yo he jugado en el Calderón contra el Atlético. Recuerdo ir a sacar una falta al lado de nuestro banquillo y cuando planto el balón en el césped para golpear al área del fondo sur del Atlético empiezan a cantar los que estaban detrás el himno del Atlético y, cuando estoy andando para golpear, me doy cuenta de que yo también estoy cantando el himno del Atlético, cuando lo que yo tenía era que buscar el gol.
Pero sí. De cuando en cuando dices me hubiese gustado probar. Pero fui director de emisoras de Radio del Heraldo Aragón, luego de Radio Huesca hasta que me fichó Antena 3. Y es que la radio es maravillosa. En justicia debo decir que estoy muy contento.
Vives en Madrid.
Vivo en Madrid. Mi madre vive en Madrid, mis hermanos viven en Madrid. Yo nací en Madrid. Pero entonces había vacaciones de tres meses y me veía cuidando las vacas, lo hacía bastante bien, era vocacional lo de ser pastor, estudié el ingreso en Escolapios de Jaca. Pero lo anterior y posterior era más Madrid que el Pirineo.
¿Quién es Petón, en realidad? ¿Dónde se acaba?
Tenemos nuestro techo mucho más cerca de donde pensamos que está. A veces crees que lo has tocado. Pero si mantienes la curiosidad puedes estirarlo. Por eso vuelvo a pensar en Pepe Domingo y en como me parecía él hasta que tenemos constancia de la muerte y recuerdas que la muerte sólo es un paso más, el último trámite. Por eso he abandonado cosas en los últimos años. Buscas una tranquilidad que te permita conocer las cosas a las que te gustaría acercarte en la última estación de la vida.
Queda tiempo.
No estoy en la prórroga, pero a mí se me caen muchos amigos. Cuando cumples 60 estás más cerca del minuto de silencio que del debut. Esto es así. Es mejor saberlo y tenerlo al lado. El otro día conocí a un señor chino, muy de Confuccio, que me dijo al final: «se nota que estás cerca de sangre joven porque mantienes una luz juvenil que Confucio estudia muy bien». Tenemos que intentar mantener la alegría de vivir hasta el final.
¿La edad es un estado de ánimo?
No estoy de acuerdo. Si no, no tendría artrosis en el dedo primero, no cojearía cuando va a llover. No es un estado de ánimo. La edad es un estado físico que influye en tu ánimo. Pero por suerte no me puedo quejar. Estoy bien y puedo decirlo con mayúsculas y signos de admiración.
Cada respuesta tuya es creativa.
Porque la vida es creación. Y, mira, te vuelvo a hablar de Pepe, que era un creativo imparable. Era una idea en marcha. Ese era el secreto de su tratamiento de la publicidad. Cuando decías una pausa publicitaria se le llevaban los demonios y te daba con el mando del micrófono, «que no es una pausa, que la publicidad es radio» y por eso «Pepe un purito» llegaba a todo el mundo. Es más, era mejor escuchar eso que el resultado en el Bernabeu o en el Camp Nou. Y eso nacía de un cerebro luminoso como el de Pepe.
¿Y los que le han sustituido?
Yo estoy perplejo. Te lo digo de verdad. Pero ahí está la intuición de otro superdotado que es Paco González.
¿Se jubilará algún día?
Yo tengo más miedo que un nublado. De cuando en cuando empieza como Pepe y dice que a final de temporada y… Pero es que fue él quien diseña para sustituir a Pepe un equipo de creativos jóvenes que improvisan tan bien y suman sus diferentes talentos hasta hacerlos converger en uno solo, que es una bomba. La publicidad en Tiempo de Juego es una maravilla.
Andrea Pelaez.
Es una de ellas. Andrea es una de las grandes promesas realidades de la radio. Va a tener un recorrido enorme. Pero también Germán Mansilla, Luis Millán, Heri Frade, que es un genio universal, y todos los que están tras el cristal como Jorge Hevia, que tiene una cabeza de lujo.
Manolo Lama.
No sé si morirá con el micrófono o matará al micrófono. Es un tipo que le dejas desnudo en la esquina de una calle y al doblar la siguiente va con frac. Conozco pocos tipos que entiendan mejor el comportamiento humano y anticiparse a las reacciones como Manolo Lama. Va tan sobrado de eso que se olvida. Manolo encabeza la manifestación de la generosidad. Él nace en una familia muy arraigada en valores, muy humilde, que ha sacado adelante una generación brillante como él, Manolo es un personaje desconocido no el del micrófono sino lo que va detrás.
¿Qué es la generosidad?
Darse a los demás y en especial a los más necesitados. Hay cosas más importantes que prestar dinero. Mira, yo he estado en Bangassou, que está en el norte de la República centroafricana que, a pesar de sus posibilidades, es el país más pobre y peligroso de la tierra. Allí hay un tío muy del Atlético que se llama Juanjo Aguirre, que era un universitario que estaba en la Sorbona y que un día decidió hacerse cura. Llegó a Bangassou e hizo una aldea en la que acoge a los más desfavorecidos y desposeídos de salud.
Fui con unos cuantos amigos Jun Luis Cano, Mónica Grandes, la hermana de Almudena… Comprendí que estar donde está él te cambia la vida y entiendes la respuesta a la pregunta que tú has hecho: ¿qué es generosidad?
¿En qué te cambió la vida?
Ser consciente que dos tercios de la humanidad pasa hambre. No nos hacemos una idea, pero es así. Es una frase que te ayuda a meditar y a leerla despacio. La generosidad es dar y enseñar.
¿Qué te une o desune a Simeone?
Yo estoy bastante cómodo con Simeone. Me une que entre los 14 días infelices por oposición a los felices, de mi vida está el día que el Atlético descendió a Segunda. Lo recuerdo con horror y el primer año no subimos. Jugamos dos en Segunda. Por eso lo que sucedió en este despacho no lo olvidaré nunca.
Aquí estaban Mateo Alemany y Luis Aragonés. Yo también. Luis había entrenado al Oviedo, del Mallorca había salido Héctor Cúper, íbamos a firmar a Luis por el Mallorca. Cuando estamos firmando el contrato le digo a Mateo que hay que poner una cláusula que anule la de rescisión por la que Luis pueda liberarse si le llama la selección o alguno de los grandes de España. Y Mateo apunta Madrid o Barcelona. Y yo le digo, y el Atlético de Madrid también, y Mateo levanta los ojos del papel, me mira sonriente y me dice, «José, el Atlético está en Segunda, estás diciendo los grandes», y me dice que seamos serios y entonces Luis, que todavía no había abierto la boca, dice «y el Atlético de Madrid».
Y vuelve.
Unos meses después, tras hacer la mejor campaña con el Mallorca, y sabiendo que el Atlético iba a seguir otro año más en Segunda, Luis Aragonés firma su contrato con el Atlético de Madrid con Jesús Gil, con Miguel Ángel Ruiz y con Clemente, seguro que Jesús Paredes también andaría por ahí. Un año después, Luis asciende en el Atlético y le devuelve a su categoría como campeón de Segunda.
Simeone.
Nos hace campeones de España ganando en el Bernabéu en una final de Copa. Desde entonces, sé que el Atlético va a competir siempre. A veces cuando echa al equipo atrás me pone de los nervios, pero en la evolución general Simeone me tiene contento. Cada vez quiere jugar más cerca de la portería contraria y tiene problemas en defensa precisamente donde antes estaba su fortaleza.
Enrique Cerezo.
Es un tipo muy inteligente. Lo digo desde el conocimiento del trabajo que ha hecho en el cine español. Una intuición genial y en el Atlético ha sabido encontrar un papel institucional que ha desempeñado bien. No quiero entrar en el debate intelectual sobre el origen. Pero su trabajo y el de Miguel Angel Gil está muy bien hecho.
¿Te hubieses sentido como pez en el agua en «Volver a empezar»?
Bueno, no hubiera querido ser el futbolista que vuelve. Me hubiese sentido bien en la escena en la que están el Atlético de Madrid y el Sporting en el campo a punto de empezar el partido en El Molinón. Pero hay películas de José Luis García que me hubiese gustado vivir la mayor parte. Me hubiese gustado vivir El Crack desde dentro de Areta, de Alfredo Landa. Es uno de mis personajes preferidos de la historia del cine.
¿Qué te queda por hacer?
Me gustaría volver a hacer el Camino de Santiago. Lo he hecho cuatro veces. La última con Xabi Aguado, que fue defensa central del Zaragoza y fue una cosa maravillosa que quiero contar aquí ahora.
Y nosotros escucharte.
Yo estaba en un programa de la televisión de Aragon: «Avispas y tomates» en el que también estaba Aguado, que estaba muy serio y entonces le pregunto a Pedro Hernández, el director, qué le pasa.
Y me dice que le ha dicho, antes del programa, que se va a ir a hacer el Camino de Santiago y yo le digo «pero eso no desanima a nadie» y él me cuenta que el año pasado lo empezó a hacer su padre con Mateo, un amigo muy divertido, y que cuando llegan a Montesdeoca el padre se sienta en un banco cerca del albergue al lado de la iglesia. Mateo entra al albergue a ver qué tal y, al salir, se encuentra al padre recostado sobre la mochila. Acababa de morir de un infarto fulminante.
Otra muerte.
Sí, a mí me cuenta la historia Pedro en un momento y entonces le digo a Xavi que si sube el Huesca le prometo que me uno a hacer el Camino con él. Xavi coge en Montesdeoca con Mateo la mochila de su padre. Hacen una misa en su recuerdo y se pone a caminar. El Huesca en Écija sube, otro de los catorce días más felices de mi vida, el gol de Roberto es otro de esos momentos, me dolía la cabeza de la alegría, cojo el tren en Córdoba, otro en Madrid y con lo que tengo me voy a hacer el Camino desde Sarria. Y lo hacemos juntos, inolvidable.
Fue un buen Camino.
Recuerdo que Mateo me contaba que cuando Xavi se casó, en el momento de la sacristía, por detrás del altar apareció el padre cantando el Ave María de Schubert. Y eso me lo cuenta llegando a un puente romano sobre una construcción de hierro. Llegábamos a Melide, una señora con pantalón corto nos dice «vayan a la iglesia, no se la pierdan» y entramos en la iglesia donde hay un Cristo con un brazo descolgado de la Cruz.
Llega un cura con sotana grande con barba de varios días, «están viendo nuestro Cristo y ese brazo qué significa ¿estará pidiendo ayuda o nos estará ofreciendo ayuda? o las dos cosas, piénsenlo bien». Nos sentamos y empieza a sonar el Ave María de Schubert. Vemos a Xavi con unos lagrimones. Los tres llorando en silencio viviendo con él ese momento extraordinario que nos regaló el Camino de Santiago.
Hay que volver al Camino.
Hay que volver, eso me falta.











Torres, buen futbolista, tuvo mucha prensa detrás pero le quedó mucho para igualar a un compañero de generación como David Villa, campeón de liga con el glorioso.
Malas noticias para Jot. Messi nuevo Premio Princesa de Asturias para el Deporte. Lo siento
Lo mejor que hizo Petón fue jugar en el inigualable R.C.D. Carabanchel.
¿Pero cómo puede ser? ¿No sabe la Princesa de Asturias que todo lo que ganó Messi en realidad lo había ganado el Real Madrid, pero Negreira y el CTA se lo robaron? La monarquía, cómplice de la mugrienta liga Negreira!!!
Vinicius tiene que modificar comportamientos, pero la panda de macarras de su equipo lo hacen todo bien y son un ejemplo de modestia. Date una vuelta, patetico.
Ayer Marc Bernal estaba jugando con la selección absoluta la previa del mundial.
Hoy Thiago Pitarch está jugando en la nova creu alta un PO de ascenso.
De uno de los dos se llego a decir que era la mayor irrupción en la liga de los últimos 10 años.
El triple nadaplete del Real Madrid este año nadie lo vio venir. El de fútbol era difícil, el de fútbol femenino era evidente, pero el de baloncesto parecía imposible.
Vaya año. Y unas elecciones esperpénticas como guinda a semejante despropósito. Será culpa de Negreira.
Se le ha olvidado preguntar por los libros escritos por Petón sobre la barbarie roja,los de alabanzas a José Antonio y su magna obra. Creo que para conocer a alguien hay que profundizar algo más