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Kevin Garnett: «Hoy en la NBA todo es colegueo hasta que alguien pierde; yo estoy aquí para pisarte, hermano»

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Kevin Garnett (Foto: Minnesota Timberwolves)
Kevin Garnett (Foto: Minnesota Timberwolves)

Kevin Garnett ha vuelto a Minnesota, el lugar donde se forjó como jugador y como figura. Su nuevo rol es el de embajador de los Timberwolves y participa en la creación de contenido vinculado a la franquicia. A sus 49 años, lleva retirado desde 2016 y es miembro del Salón de la Fama, pero esto no ha sido fácil, llevaba años a la gresca con los anteriores propietarios.

Ahora todos son buenos amigos y el exjugador, MVP en 2004 y campeón de la NBA con Boston en 2008, larga de lo lindo en el canal oficial del equipo donde analiza la evolución del baloncesto y muestra su admiración por la nueva generación encabezada por Anthony Edwards.

Lo más alucinante de lo que dice es su  comparación entre la NBA de su época y la actual. Garnett es consciente del cambio en la cultura competitiva de la liga y señala que, a su juicio, la intensidad ha disminuido en favor de un clima más cordial entre jugadores.

Hay más buen rollo y eso no es necesariamente bueno: «Hoy el juego es demasiado ‘colega colega’ hasta que alguien pierde». Pero la competitividad debe ser constante, no anecdótica. Su filosofía siempre estuvo clara: «Yo estoy aquí para pisarte, mi hermano».

Kevin Garnett y el equipo actual

Y en ese sentido, reconoce que le gusta ver a los actuales Timberwolves cuando defienden como bestias: «Cuando están al cien por cien, parecen una manada devorando algo. No sabes de dónde viene el golpe. Tu mejor jugador está defendiendo igual que el mejor defensor. Los cinco están activados».

Kevin Garnett (Foto: Cordon Press)
Kevin Garnett (Foto: Cordon Press)

Ahí es donde Garnett ve a Anthony Edwards como a un heredero de esa mentalidad competitiva. El escolta de Minnesota representa una forma de entender el juego más cercana a la de generaciones anteriores, en resumen, con más carácter. «Me gusta el chico. Es un jugador de otra época. Podría haber jugado en la nuestra, Anthony Edwards me recuerda a muchos de los grandes… Jordan, Gary Payton, Iverson… todos tenían esa actitud».

Garnett luego opina que no todo es rugir, sino que hace falta trabajo: «Tienes que tener una confianza increíble en lo que haces. Y esa confianza la construye el trabajo. Cuando decías que estabas en el gimnasio, de verdad estabas en el gimnasio». Ese castigarse el cuerpo para poder darlo todo en la cancha no le parece muy similar a lo que hace la generación de las redes sociales: «Si tu celebridad va por delante de tu trabajo, entonces hay un problema».

La conversación también aborda la relación de Garnett con sus antiguos compañeros y el peso de la generación que consolidó a los Timberwolves como un equipo top. El exjugador enumera nombres con los que sigue manteniendo contacto: «Sigo siendo amigo de Sam Cassell, Spreewell, Gary Trent, T. Hudson, Trenton Hassell… esos son mis chicos».

Kevin Garnett (Foto: Cordon Press)
Kevin Garnett (Foto: Cordon Press)

También habla de su reconciliación con Stephon Marbury: «Fuimos a cenar, hablamos como hombres de verdad. Limpiamos mucho mucha porquería que había que limpiar y nos pusimos en la misma página». Con el paso del tiempo, reconoce, ha aprendido a relativizar conflictos: «La vida tiene picos y valles, y ya no soy tan emocional como para no soltar ciertas cosas». Su ruptura fue sonada. Cuando Garnett firmó por 126 millones, el equilibrio interno del equipo se fue al garete. Minnesota ya no podía pagarle a Marbury lo que pedía después de ese contrato, forzó su salida y se fue a los New Jersey Nets. Desde ese momento, su relación se rompió por completo y pasaron años sin hablarse.

Pero en aquella época Minnesota apostó a lo grande por Garnett. Era una ciudad que vivía un momento especialmente fértil en lo cultural y lo deportivo. El exjugador recuerda que no eran del todo conscientes de lo que estaban viviendo: «Cuando estás dentro, no sabes lo especial que es. Un día era Jimmy y Terry, eso me llevó a conocer a Prince, y al siguiente estaba en el Metrodome viendo a Randy Moss». Aquella convivencia con la élite le sirvió como aprendizaje: «Ellos entendían el latido de la ciudad. Me enseñaron a ser un profesional constante».

Por eso ahora que vuelva a Minnesota tiene un significado simbólico muy importante. Es como el regreso del hijo pródigo: «Esto ha sido como un círculo completo para mí. Nunca me fui de Minneapolis. Siempre la he llamado hogar desde el 95. No sé si esto es un círculo completo… hicimos como varios ochos. Pero el ocho, de lado, es infinito [risas]».

Kevin Garnett (Foto: Cordon Press)
Kevin Garnett (Foto: Cordon Press)

Dentro del actual equipo, Garnett destaca a jugadores menos mediáticos pero fundamentales en la estructura, como Naz Reid o Jaden McDaniels. Sobre el primero, al que apoda «Big Jelly», destaca su versatilidad: «Cuando entra en el partido, no sabes qué vas a ver. Puede tirar de tres, jugar al poste, hacerte un uno contra uno, pasar…».

Por otro lado, también compara a los seguidores de Minnesota y los de Chicago, su ciudad natal: «Medio Oeste, juega duro, juega con carácter». Recuerda cómo organizaba entrenamientos abiertos con jóvenes locales y cómo ese contacto generó una conexión duradera: «Siempre he sido uno con los fans. Incluso cuando me fui, el amor que me llega desde Minneapolis es incontable».

Esa relación se refleja también en detalles más anecdóticos, como el famoso vídeo motivacional que el equipo sigue utilizando en el pabellón. Garnett lo recuerda con humor: «Grabé tres versiones. Dos eran todo palabrotas. Me dijeron: ‘¿Puedes hacer una sin insultar?’». Y reconoce su sorpresa al ver que siguen poniéndolo años después: «No me podía creer que lo estuvieran usando. Pero todavía funciona».

Kevin Garnett (Foto: Cordon Press)
Kevin Garnett (Foto: Cordon Press)

En su nuevo rol como embajador, Garnett pretende aportar una mirada distinta al relato del equipo y de la liga, volver un poco a la mala leche de antaño, pero señalando sinceramente quiénes son los mejores. Se define, medio en serio medio en broma, como «Yoda» y reivindica que hay que reconocer el talento y dejarse de tanta discusión: «En el deporte no damos suficientes flores. Hay demasiado debate». Su intención es explicar el juego desde dentro: «Quiero enseñar ejemplos y decir: ‘Por esto creo que este tío va a ser MVP’».

Al recordar su etapa en Boston y el título de 2008, da una serie de consejos que pueden ser útiles para los Timberwolves actuales. «Todo el mundo tiene que ser capaz de sacrificarse. Todo el mundo tiene que creer. Si estás más cerca fuera de la pista que dentro, eso se traslada al juego. No tengo tiempo en medio del partido para parar y explicarte todo».

Por último, comenta el crecimiento del deporte femenino, que a Garnett le flipa: «Me encanta. Estoy viendo cómo el deporte femenino crece en todos lados. Ya no es solo deporte. Está entrando en la moda, en la música, en los eventos». Y  habla de su hija Capri, que jugará al voleibol en la Universidad de Michigan: «Para mí, no haber tenido esa oportunidad hace que verla a ella hacerlo signifique todavía más».

 

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