Historia del tenis

Alex Eala: «Aunque fui a la Academia de Rafa Nadal, todavía sigo intimidada por él, siempre se me traba la lengua cuando le veo»

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Alex Eala (Foto: Cordon Press)
Alex Eala (Foto: Cordon Press)

Va como un cohete, superando récords cada semana. Alex Eala y Martín Landaluce, pupilos de la Rafa Nadal Academy, están en una trayectoria claramente ascendente. Alex ya es, de hecho, la mejor tenista filipina de la historia. Y no olvida sus raíces, en una entrevista con Andy Roddick ha recordado esos días en los que aprendió a jugar al tenis profesionalmente en España.

En un principio, según comenta, fue captada por sus buenos resultados: «Gané Les Petits As, que es el torneo sub-14 en Francia. Entonces la academia se puso en contacto con mis padres y recuerdo que mi padre me llevaba al colegio en coche y me lo comentó de una manera un poco casual. Yo debía de tener unos 12 años y me pareció algo tan… absurdo, como si fuera una idea lejana. Pero cuando supe que la oportunidad iba en serio, dije que sí. Dije: ‘Sí, sí, sí, iré, iré, iré’. Y mis padres me dijeron: ‘Vale, vamos a pensarlo bien, todavía tenemos cosas que decidir’. Y yo, en mi cabeza, pensaba: ‘No entiendo qué hay que decidir. Claro que sí’».

Llevaba unas rutinas tan estrictas, que la Academia de Rafa Nadal le pareció cómoda y flexible en comparación: «Luego fui, y por supuesto fue un cambio enorme de entorno, todo era distinto, pero tuve la suerte de haber viajado bastante para esa edad y además ya tenía una rutina muy rigurosa de tenis y estudios. Me levantaba a las 4:45, estaba en el gimnasio a las 5, de 5 a 6, y yo tenía como 11 años. Luego iba al colegio a las 7:30 hasta las 3 de la tarde, y después entrenaba de 5 a 7. Deberes, cena y repetir, ya sabes. Así que yo ya tenía ese horario tan exigente. Y recuerdo que llegué a la academia y el entrenamiento empezaba a las 8, y pensé: ‘Ah, aquí hasta puedes dormir un poco más. Tengo muchísimo tiempo. Puedo dormir más. Esto es como un fin de semana».

Alex Eala (Foto: Andy Roddick's Served Media)
Alex Eala (Foto: Andy Roddick’s Served Media)

Ahora no se cree que fuera capaz de dar ese paso: «Pero ahora lo miro con perspectiva y pienso: ‘Madre mía, me fui de casa con 13 años’. Es una locura. Pero ayudó que estuviera con mi hermano. La academia, además, está preparada para ese tipo de situaciones, con chicos jóvenes internos, y mis padres viajaban bastante a verme, así que eso lo hizo más fácil».

Con Rafa Nadal, el primer contacto fue muy pronto, ya en el aeropuerto antes de poner un pie en las instalaciones: «La primera interacción con Rafa, en el entorno de la academia, en realidad no fue en la academia. Antes de entrar hicimos como una prueba, fuimos una semana para ver cómo iba todo. Así que mis padres, mi hermano y yo viajamos y, en el aeropuerto de Madrid, nos cruzamos con Rafa de camino a su academia. Y literalmente fuimos detrás de él en plan: ‘Rafa, vamos a tu academia, ¿podemos hacernos una foto?’. Y sí, se hizo una foto con nosotros. Ese fue el primer contacto que recuerdo en España».

Y todavía no se atreve a tratarle de tú a tú: «Así que fue una buena manera de empezar, diría. Y después de eso, no recuerdo nada muy concreto. Simplemente está mucho por allí, está presente, y es muy cercano cuando hablas con él. Hace preguntas y ese tipo de cosas, pero claro… es Rafa, así que siempre te impone respeto. Yo todavía me pongo nerviosa. Siempre me quedo un poco bloqueada, no sé qué decir. Me trabo un poco al hablar con él. Así que sí… ya te diré, pero en mi caso no se hace más fácil con el tiempo».

Alex Eala (Foto: Cordon Press)
Alex Eala (Foto: Cordon Press)

El éxito de Alex Eala

Recordando el momento clave que la ha situado en el nivel de los potenciales futuros números uno, Eala considera que fue Miami: «Tengo que decir que esa semana fue probablemente la más loca de mi vida. Llegué al torneo alrededor del puesto 140, era una invitada y, obviamente, estaba muy ilusionada por jugar el Miami Open. Cuando estás en el circuito ITF, tener una wild card para un 1000 es algo que marca tu año. Yo había tenido la suerte de recibirla otros años, así que siempre era uno de los momentos más importantes de la temporada. Pero no había tenido mucho éxito en mis participaciones anteriores, así que, sí, fue una gran sorpresa para mí».

Aun así, no cree que vencer a grandes rivales facilite el camino: «No creo que se haga más fácil. Cada partido es durísimo y ahora que llevo más tiempo en el circuito lo entiendo aún mejor. No importa el ranking de la otra jugadora. Y creo que mi caso, y el de muchas otras jóvenes en la WTA, lo demuestra».

Incluso recuerda que, a medida que avanzaba en el torneo, todo se complicaba más: «Para mí casi se hizo más difícil durante ese Miami. No solo porque las rivales eran mejores, sino porque cuanto más avanzas, más nervios tienes, más cansancio acumulas y hay más en juego. Las circunstancias se vuelven más complicadas. Pero al mismo tiempo, cuanto más cansancio y más presión, también hay más motivación. Y yo sentí que en cada ronda estaba más motivada».

Alex Eala (Foto: Cordon Press)
Alex Eala (Foto: Cordon Press)

Lo que sí que notó, evidentemente, fue el aumento de la exigencia: «No creo que se haga más fácil. Cada partido es durísimo y ahora que llevo más tiempo en el circuito lo entiendo aún mejor. No importa el ranking de la otra jugadora. Y creo que mi caso, y el de muchas otras jóvenes en la WTA, lo demuestra».

De hecho, su experiencia en Miami fue un buen aprendizaje sobre los elementos determinantes que no tienen que ver exactamente con la raqueta: «Para mí casi se hizo más difícil durante ese torneo. No solo porque las rivales eran mejores, sino porque cuanto más avanzas, más nervios tienes, más cansancio acumulas y hay más en juego. Las circunstancias se vuelven más complicadas».

Sin embargo, esa presión tuvo también un efecto positivo: «Al mismo tiempo, cuanto más cansancio y más presión, también hay más motivación. Y yo sentí que en cada ronda estaba más motivada».

Su estilo de juego

Eala entiende el tenis como algo mucho más complejo que lo puramente físico: «Disfruto mucho la parte táctica. Me encanta el tenis porque es un deporte muy exigente físicamente, pero no es solo eso. También es muy emocional y muy estratégico. Tiene muchísimas capas y, al final, todo depende de ti, porque estás sola en la pista».

Alex Eala (Foto: Cordon Press)
Alex Eala (Foto: Cordon Press)

Sobre el hecho de que ahora sus rivales la conocen mejor y la estudian más, tampoco le parece un drama: «Este año, cuando vuelva a Miami, la gente sabrá más de mí, hay más vídeos, más información. Pero eso pasa en todos los torneos. En Indian Wells ya me conocían, en Dubái también. Es algo normal».

Para ella, el torneo que lo cambió todo no debe distorsionar su perspectiva: «Miami es muy especial porque ahí fue donde todo encajó, pero sigue siendo un torneo más. Tengo experiencia jugando torneos, y en cualquiera de ellos puede pasar de todo. Puedo ganarlo o puedo perder en primera ronda. Si no consigo el resultado aquí, lo conseguiré en otro sitio».

Porque pese al crecimiento meteórico, Eala mantiene una mirada muy concreta sobre su evolución: «Si miro a Miami del año pasado, creo que una de las cosas que me gustaría mejorar es el saque. Y otra probablemente sería subir más a la red, no recuerdo cuántas veces lo hice entonces, pero creo que puedo usar más ese recurso».

Símbolo nacional

Una vez que ha dejado atrás la condición de promesa, lo que ha llegado ha sido el reconocimiento en su país. Ya no es solo una tenista más, es la tenista filipina, y eso conlleva responsabilidades extra: «Creo que fui bastante afortunada porque, incluso cuando estaba en el circuito ITF, ya tenía cierto nivel de seguimiento. Si lo comparo con otras jugadoras de mi ranking, incluso cuando era 150 del mundo, había más gente pendiente de mí. Pero este año, al inicio de la temporada, fue cuando realmente noté el cambio. La gente estaba viniendo de verdad, comprando entradas, sacando tiempo de su día para verme jugar».

Alex Eala (Foto: Cordon Press)
Alex Eala (Foto: Cordon Press)

En un principio, le costó meterse en esa nueva piel: «Vi algunos vídeos después de los partidos, las colas, la cantidad de gente, y me sorprendió mucho. Creo que estaba un poco en negación. Es difícil verte a ti misma como alguien con ese nivel de influencia, porque yo he sido la misma persona toda mi vida. No ha cambiado quién soy, lo que ha cambiado es que el éxito ha crecido muchísimo».

Con el tiempo, ha aprendido a aceptarlo: «Cada semana seguía pasando y llegó un momento en el que pensé: tienes que aceptarlo, asumirlo y disfrutarlo. Es una situación muy buena y no sé cuánto va a durar, así que intento aprovecharla al máximo».

Ahora, ese vínculo con Filipinas es, además, un elemento que le da un plus de motivación: «¿Cuánta gente en el mundo puede vivir esto? Yo estoy viviendo mi sueño, jugando contra las mejores, en las mejores pistas, y además están llenas. Eso es algo increíble».

Eala entiende la relación con su público como un intercambio constante: «Ellos mejoran mi experiencia y yo intento dar lo mejor de mí. Mucha gente me dice que soy un modelo para ellos, así que intento tener siempre la mejor actitud y representar bien al país».

También explica el carácter particular de esa afición: «Los filipinos son increíbles. No he conocido otra nacionalidad con ese sentido de comunidad. Si ves a otro filipino por la calle, lo reconoces enseguida. No somos de abuchear, no es lo nuestro. Estamos ahí como comunidad, con ese orgullo compartido de ser filipinos».

Alex Eala (Foto: Cordon Press)
Alex Eala (Foto: Cordon Press)

Y pone un ejemplo claro: «Cuando Manny Pacquiao peleaba, era como un día festivo. Bajaba la criminalidad, la gente se reunía, las familias hacían celebraciones. Somos muy nacionalistas, muy orgullosos de nuestro origen».

Objetivos

Eala también deja ver con claridad su ambición: «Me habría encantado jugar contra Serena Williams». Y, al pensarlo un poco más, amplía: «También diría Maria Sharapova».

Entre las jugadoras actuales, su objetivo es igual de claro: «Sabalenka, por supuesto. Creo que todo el mundo quiere jugar contra la número uno del mundo». De hecho, reconoce que ya estuvo cerca: «El año pasado casi tuve la oportunidad. Estaba en semifinales y jugaba por un puesto para enfrentarme a la número uno. Eso es exactamente donde quieres estar».

 

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