
El delantero del FC Barcelona, Robert Lewandowski, ha dado una entrevista con un periodista muy especial, Romario da Souza, donde ha comentado experiencias de su carrera que, de forma indirecta, hoy son noticia por lo ocurrido en la última eliminatoria de la Champions League. Por ejemplo, en lo relativo a Pep Guardiola.
Del técnico catalán ha advertido que no es válido para cualquier jugador, hay que estar hecho de una pasta especial para salir airoso de su gestión: «Pep puede ser un entrenador duro para algunos jugadores, porque te da el 100%, pero también te exige muchísimo. Si no estás preparado para eso, puede ser complicado, sobre todo para jugadores que no están listos para trabajar al máximo y estar siempre concentrados».
Eso no quita que, si estás listo, aprendas lo que no está en los escritos: «Pep Guardiola me dio muchísima táctica, muchísimo enfoque en los entrenamientos, cosas en las que antes ni pensaba, como la importancia de estar concentrado en un rondo, de usar bien el cuerpo, de orientarlo hacia la izquierda o la derecha… pequeños detalles. Hablábamos mucho de táctica y él me decía: «Yo no puedo enseñarte cómo presionar como delantero, porque tú sabes más que yo, pero sí puedo ayudarte a cómo hacerte llegar el balón, cómo preparar la jugada, cómo construirla». Y hablábamos mucho de eso».

En cambio, con otros entrenadores fue distinto: «Por ejemplo, Ancelotti me dio mucha confianza, y eso me ayudó mucho a dar un salto más en mi nivel. Siempre he intentado coger lo mejor de cada entrenador».
Sin embargo, con Guardiola nada era seguro. Todo podía cambiar en cualquier momento: «Una vez, durante toda la semana preparamos tácticamente un partido, sabíamos cómo íbamos a jugar. El día del partido estábamos ya en el vestuario, cambiados, salimos a calentar y, cuando volvimos, Pep entró y dijo: «Chicos, chicos, sentaos. Olvidad todo lo que hemos hecho, todo lo que hemos entrenado. Olvidad cómo íbamos a jugar». Y nos explicó otra cosa completamente distinta. Al principio fue difícil, pero luego durante el partido cambiamos de línea de tres a línea de cuatro sin problema. Entendimos: ahora jugamos así, vale, no pasa nada. Eso es Pep».
Delanteros con los que se compara Lewandowski
La conversación luego transcurre hacia los grandes de su generación. En un primer momento, piensan en Benzema y Suárez: «Si hablamos de Karim Benzema, él no marcaba tantos goles, pero era un jugador que buscaba cómo jugar más para el equipo, cómo ayudar a sus compañeros a construir las jugadas. Yo, por ejemplo, soy un tipo de delantero diferente a Luis Suárez o a Benzema. Luis Suárez tenía ese instinto: no tenía miedo, lo intentaba siempre, incluso después de fallar ocasiones. En cambio, Benzema no estaba tan centrado en marcar, sino en asociarse, en jugar con sus compañeros. Son dos perfiles distintos».
Sus influencias cuando era niño eran precisamente los grandes jugadores, es en lo que se fijaba: «Veía a los grandes nombres. Cuando tenía ocho años veía también el Mundial, la Champions League. Veía a Thierry Henry, cómo jugaba no solo en el Barcelona sino antes también en el Arsenal; también a Roberto Baggio y después a Alan Shearer».

En cuanto a los que fueron número uno: «Estoy muy orgulloso de que en algún momento se me pudiera comparar con Messi y Cristiano Ronaldo. A veces incluso podía superarlos. Haber sido durante dos años seguidos el mejor jugador del mundo significa mucho para mí, y estoy muy orgulloso de ello. Porque en esa época en la que jugábamos con Messi, Cristiano y tantos jugadores increíbles, ganar dos veces seguidas el premio al mejor jugador del mundo es algo que me hace muy feliz por todo lo que he conseguido».
También tiene palabras para Douglas Costa, «con su pierna izquierda era muy rápido y me dio muchas asistencias. Para mí era fácil jugar con él porque cuando controlaba el balón yo sabía que iba a intentar encontrarme, ya fuera con un pase o un centro. Esa conexión con él era algo que apreciaba mucho», y para Philippe Coutinho, «técnicamente con el balón era un jugador increíble. Además, como persona, muy amable».
Pero el que le ha marcado de verdad es, en la actualidad, Rapinha: «Es diferente. Es distinto. Yo siempre bromeo con ellos: cuando juegan mal les digo ‘¿habéis estado en Copacabana?’. A veces son demasiado relajados, pero vienen de la calle, tienen algo diferente, son únicos. Y este tipo de jugadores es lo que el fútbol necesita. La temporada pasada en el Barcelona fue como: wow, lo marcaba todo. Marcó goles muy importantes y siempre estuvo ahí con su rendimiento. Nos ayudó mucho a llegar a semifinales de Champions y a ganar La Liga. Para mí, Raphinha como jugador es el mismo con o sin Balón de Oro. Lo que está haciendo en el Barcelona significa mucho para el club y para él. Y también me gusta cuando intenta jugar conmigo, buscarme con el pase, porque sé que su pierna izquierda es increíble y yo intento aprovecharla como delantero».

Aunque el que verdaderamente le ha enamorado es Lamine Yamal, como a toda España: «Lo que nos está mostrando como futbolista a esa edad es increíble. Empezó ya hace uno o dos años y aun así todo le sale de forma muy natural. No tiene que pensar, simplemente lo hace. Para él será un reto mantenerse en la élite en los próximos años, porque cuando empiezas tan pronto nunca sabes qué puede pasar después. Es difícil, sobre todo en el mundo actual, con redes sociales, Instagram, TikTok… Es un buen chico, quiere ser mejor jugador, quiere mejorar. Pero verlo jugar es algo que no solo impresiona, sino que también disfruto mucho, porque sus movimientos son muy naturales. No tiene que pensar, simplemente actúa. Esa es una gran diferencia. Es inteligente. Es muy buen chico. A veces la gente habla, pero cuando hablas con él ves que es muy humilde. Todo lo que tiene alrededor puede ser complicado, pero lo que hace en el campo… no puedes decir ni una sola palabra negativa, solo cosas buenas».
Pronósticos para final de temporada
En clave europea, Lewandowski también analiza el panorama de la Champions League, donde evita colocar al Barcelona como principal candidato pese a su crecimiento reciente. «No me gusta hablar de favoritos», admite, aunque reconoce que hay varios equipos por delante: «Arsenal, Bayern de Múnich… también Liverpool… Siempre son los grandes clubes los que están ahí».
El delantero polaco insiste en la importancia de competir desde el primer partido, sin margen para especular: «Hemos aprendido que no puedes esperar al segundo partido. Cada encuentro cuenta, juegues en casa o fuera». Y, en ese contexto, desliza un sueño recurrente, una final entre Barcelona y Real Madrid. «Para el mundo, para los aficionados, sería un partido increíble. No solo para España, sino para todo el mundo. Sería probablemente uno de los partidos más grandes de la historia, algo que quizá nunca se ha visto. El fútbol lo necesita».
Y sobre el Mundial, Lewandowski sitúa a varias selecciones como aspirantes claras: «España, Inglaterra, Francia, Portugal… y Brasil». Sobre la selección brasileña, subraya su potencial, aunque introduce un matiz clave: «Brasil siempre es favorita, pero depende de los jugadores y de su rendimiento». También confía en la influencia de Carlo Ancelotti, al que considera capaz de sacar el máximo del equipo.

Además, pone el foco en Argentina, vigente campeona, a la que define como uno de los conjuntos más competitivos del panorama actual: «Como equipo, probablemente es el que mejor juega en conjunto». Aun así, recuerda que en un Mundial todo puede cambiar: «Necesitas a los jugadores en forma, un poco de suerte y empezar bien el torneo. A partir de ahí, todo puede pasar».
Odio eterno al fútbol moderno
También deja una reflexión más amplia sobre la evolución del fútbol actual, que, a su juicio, está perdiendo parte de su diversidad. «El fútbol va en una dirección en la que los jugadores serán cada vez más parecidos, como un ‘copia y pega’».
El delantero señala que el modelo formativo y la profesionalización extrema están reduciendo la aparición de perfiles únicos: «Cada vez es más difícil encontrar jugadores diferentes, de los que salen de la calle». En esa línea, también cree que el fútbol moderno está priorizando el físico por encima de otros aspectos: «Se valora mucho la velocidad, lo físico, pero al final, si eres inteligente y piensas más rápido que los demás, esa es tu verdadera fuerza».
Además, apunta a una consecuencia evidente, la desaparición progresiva de ciertos perfiles clásicos. «Será más difícil encontrar delanteros puros o el típico número 10 de antes», explica, en una visión algo nostálgica de un fútbol que, según él, puede volverse menos interesante si pierde ese componente diferencial.
La Liga ya no es lo que era
Por otro lado, compara su etapa en Alemania con su experiencia actual en España, y apunta a un cambio claro en el estilo de juego. «En la Bundesliga el fútbol es más abierto, los equipos quieren atacar y se marcan más goles».
En cambio, considera que La Liga ha evolucionado hacia un modelo más conservador: «Ahora hay muchos más equipos centrados en defender, en jugar atrás, en no encajar». A eso añade un componente físico y arbitral: «Se permite más contacto, más dureza, y eso hace más difícil jugar de forma ofensiva».

En su opinión, el fútbol español ha cambiado respecto a años anteriores: «La Liga ya no es como antes, ahora hay más equipos que piensan primero en defender que en atacar», una tendencia que, según su análisis, condiciona directamente el rendimiento de los delanteros.
Su filosofía
Finalmente, ofrece una reflexión sobre su posición, la más importante o al menos la más vistosa de este deporte. Para él, la clave no está solo en el gol, sino en todo lo que lo rodea. «A veces es más difícil marcar diez goles en diez partidos que hacer un gol espectacular cada cierto tiempo», explica.
El polaco pone el acento en la inteligencia y la lectura del juego: saber dónde estar, cuándo moverse y cómo anticiparse al rival. «No se trata de correr mucho, sino de correr bien», resume. En su visión, la cabeza tiene un peso determinante: «Para un delantero, el 50 o el 60% está en la mente».
Además, destaca la importancia del análisis, tanto propio como del rival, y de la capacidad de adaptación. «No es solo entrenar, también es entender el juego, analizar tus movimientos y tomar decisiones más rápido que los demás».


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