
De un tiempo a esta parte, la influencia del Barça de Guardiola y la preparación física extrema de los futbolistas marcaron una tendencia de largo alcance. Por un lado, hoy se piden delanteros que defiendan como zagueros. En este «cómo defender» actualizado, se critica a Mbappé y se discutiría la titularidad del mismísimo Ronaldo Nazario por no presionar cada balón.
En el otro fondo, el asunto es aún más radical: el fútbol no solo pide, sino que exige zagueros que construyan como volantes. Que los equipos prioricen sacarla jugada durante años ha modificado el perfil de los jugadores hasta volver, en esa zona crítica del campo, la propuesta inevitable. De este modo, donde brotaran Benitos y Miguelis como jerarcas de área, hoy sería una insensatez del entrenador defender replegado con Huijsen o Cubarsí como centrales de referencia.
Una vez superada la presión adelantada desde el toque en la base, el campo se presenta abierto para el ataque. Son los nuevos espacios a aprovechar. Vivimos en un paradigma que, en conjunto, modificó el espacio y condiciona las intenciones. Ver el bloque rival arriba es una tentación que invita a verticalizar con rapidez, desde las piernas privilegiadas de los atacantes. Sin embargo, un alto porcentaje de jugadas muere porque la ansiedad es mala compañera. Entonces tiene que recurrirse al Diazepam de toda la vida.
Pedri y el fútbol inmutable
Decimos que, más allá de las tendencias, el fútbol siempre es el mismo: una cuestión de espacio, pero también de tiempo.
Hace más de tres décadas, Basile llegó al Atleti tras ser bicampeón de América con Argentina y tuvo que explicar a los periodistas que, con Vizcaíno y Simeone en la medular, Caminero sería la clave de un equipo donde el gol corría a cargo del veloz Kosecki y de Manolo, delantero que respiraba desmarcándose. Se trata del tempo, dijo.
El pasado sábado, había un Barça-Villarreal y El País lanzó una entrevista a Comesaña. El volante groguet dice que «contra una defensa tan adelantada, como la del Barça, tienes que tener timing». Se jugó el partido por la tarde y, cuando el Villarreal estaba cerca de empatar, ingresó el timing: Pedri. Entonces el Barça recuperó el control y cerró la goleada.
En el post, el propio Comesaña explicó que «cuando entra Pedri cambia el partido, porque estábamos en la dinámica de ida y vuelta y él calmó todo. Nos quitó el balón (…) filtró pases que nos saltan tres líneas defensivas para acabar marcando el tercero. Y ahí ya lo intentamos, pero sin convicción, nos rendimos un poco». Pedri, en efecto, los rindió a base de pausa corporal y aceleración de la pelota.

Un fútbol rústico y temeroso como el de los noventa necesitaba un Caminero; figuras como el intemporal Pedri, en el presente, se vuelven imprescindibles. Si hace unas semanas el Barça perdió contra el Girona porque no estaba Pedri, poco después salió goleado contra un rival serio como el Atleti, en la ida de las semifinales de Copa, porque no estaba Pedri y enfrente sí estaba Griezmann.
Griezmann y las posiciones
Y es que, si se habla de Pedri, también se habla de Griezmann, ya que nada tiene que ver jugar en la delantera o hacerlo de centrocampista cuando se atiende a la esencia del jugador, a su categoría y al rol en el equipo.
Como todos los contemporáneos, para ser eficaz este Atleti también ha de salir jugándola hasta conectar con sus goleadores, de ahí que los últimos refuerzos de Simeone para el área sean centrales de buen pie como Lenglet, el campeón de Europa con España Le Normand, Hancko o el reconvertido Pubill. Arriba tiene a Giuliano y el indiscutible refuerzo Lookman para comerse, desde los costados, esos espacios a la espalda oponente a los que se ha hecho referencia. ¿Qué sucede entre ambos sectores? Que Griezmann, cuando parecía abocado a minutos residuales, se manifiesta como el sentido de la propuesta.
El mercado invernal, con su balance de salidas y llegadas, dejó en el club la mejor plantilla de la Liga, a juicio de protagonistas como Aspas y Edu Expósito, acorde a la realidad, a la vez una de las mejores de Europa. Si bien, de las catorce titularidades de Griezmann este curso, el Atleti solo ha perdido un partido, ante el potente Liverpool, y empatado dos, la llegada de Lookman directamente a la alineación aumentó, si cabe, la importancia de Griezmann.
Entraba el Atleti en febrero con sus nuevos futbolistas, tras empatar ante el Galatasaray con Griezmann desde el banquillo, cuando Simeone le confió el eje del equipo ante el Betis, partido de Copa en La Cartuja. El resultado fue 5-0 a favor y su incidencia, mayúscula. Tres días después, los equipos se volvían a medir en Liga y, durante la suplencia de Griezmann, sucedió el gol del Betis que les daría la victoria. Griezmann volvió al XI nada menos que ante el Barça, dejando la mayor exhibición de la temporada, momento en que se desveló el ser del nuevo conjunto. Acto seguido no jugó contra el Rayo y el Atleti salió roto del derbi en Vallecas. Tras golear al Espanyol con Griezmann como titular, el 24 de febrero, el Brujas parecía la Naranja Mecánica durante la primera parte en el Metropolitano. Soñaba con hacer bueno el empate de la ida hasta que ingresó el francés para establecer la lógica de su equipo y del juego: el partido acabó 4-1.
Cuando el equipo supera la presión alta, Griezmann aparece entre el sostenedor Koke y el todocampista Barrios; entre el insuficiente Jonny y el pulmonar Llorente. Los volantes le son complemento. Él es quien recibe el balón y hace lo que, a esos niveles de exigencia, ninguna otra camiseta rojiblanca puede hacer y sus atacantes titulares necesitan: desacelera el ataque, dejándolo a la velocidad precisa. Los últimos partidos sostienen lo real, ya no cabe duda: la sintonía del juego y la competitividad top del equipo por el que apuesta Simeone vuelven a partir de Griezmann.
Como Pedri, en el fútbol actual, Griezmann es el tiempo que da al espacio su razón de ser. En el lado más flojo del cuadro, que este Atleti pueda conseguir la Champions dependerá del uso de Griezmann. Será entonces, a sus 34 años, cuando marche a Estados Unidos con la categoría histórica que merece.


Designaciones para el Real Madrid – Getafe:
▫️Muñiz Ruiz: Señaló tres penaltis a favor del RM en 7 minutos ante el Sevilla
▫️Pizarro Gómez: VAR del colegio madrileño
▫️David Gálvez: Premiado por robar al Barça en Girona
▫️Carlos Yuste: Asistente de Megía Dávila, 8 años y medio
Se le vieron maneras a De Burgos Bengoetxea, hizo lo que pudo el chaval, pero se nota que el Barça anda pelado y los Bizum ya no llegan a DASNIL 95.
En los tiempos de Negreira y Senes Erzik al Barça no se le escapaba esta remontada, te plantaban a un Aytekin que además de inventarse un penalty y borrar un fuera de juego, hubiera echado a un par del Atleti y rematado algún centro para asegurar.
Pingback: La evolución táctica del fútbol y su relación con el espacio y el tiempo - Hemeroteca KillBait
He visto que Messi, desde 2018, ha metido más goles de falta (36) que de penalti (35). No me lo he creído y he ido a comprobarlo. Es cierto. No tiene sentido.
Por contextualizar, en este mismo tramo, Cristiano Ronaldo ha metido 11 faltas y 83 penaltis. Tampoco tiene sentido.
ESCANDALAZO MUNDIAL
Estrada Fernández
En el Real Madrid – Getafe el INFORMADOR ARBITRAL será juan Carlos Yuste,PADRINO de los hijos de Yolanda parga(CTA) y Mejía Dávila DELEGADO DEL REAL MADRID
ES UNA VERGÜENZA Y UNA ABERRACION
BOOOOOMMMMM