Historia del fútbol inglés

Entrenador Daum: Caer en Copa de Europa por alineación indebida y dar positivo de cocaína

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Christoph Paul Daum
Christoph Paul Daum

En otoño de 1992 comenzaba la Champions, la Liga de Campeones, y quedaba atrás la vieja Copa de Europa, pero aún no existía la ley Bosman que abrió las plantillas a la llegada de extranjeros a mansalva. Las normas eran claras con las alineaciones y el proteccionismo del fútbol nacional de cada país era férreo, lo que dio lugar a situaciones que parecían de broma. Como prueba, la eliminatoria de primera ronda entre el Leeds United y el VfB Stuttgart de esa edición del torneo. Un error administrativo que acabó alterando el resultado deportivo y obligó a la UEFA a tomar una de las decisiones más extrañas que se recuerdan.

El Stuttgart era uno de los equipos más potentes de la Bundesliga. El partido de ida, disputado en Alemania, pareció dejar la eliminatoria sentenciada: el Stuttgart ganó 3-0 con autoridad y dio la sensación de haber neutralizado por completo al conjunto inglés. Todo apuntaba a una clasificación tranquila en la vuelta, en Elland Road, pese a la que pudieran montar los aficionados de Leeds.

Sin embargo, el partido fue cosa de don fútbol para los alemanes. El Leeds se lanzó al ataque desde el inicio y logró una victoria por 4-1, con goles de Gary Speed, Gary McAllister, Lee Chapman y un joven Eric Cantona. Durante buena parte del encuentro, la remontada completa pareció posible, estaba a punto de caramelo, pero al final, el resultado global quedó en 4-4. El Stuttgart se clasificaba gracias al valor doble de los goles fuera de casa. Deportivamente, la eliminatoria estaba cerrada y así fue celebrada inicialmente por el equipo alemán.

El problema surgió fuera del césped. Mientras en Alemania había montada una fiesta, algunos telespectadores llamaron a los medios porque se habían dado cuenta de un detalle que había pasado inadvertido. El Stuttgart había inscrito en su convocatoria a cuatro jugadores extranjeros, cuando el reglamento solo permitía un máximo de tres. La presencia del suizo Adrian Knup y el serbio Jovo Simanic en el banquillo parecía normal. Sobre el campo estaban el islandés Sverrisson y el también serbio Slobodan Dubajic, pero en el minuto ochenta, cuando se introdujeron los cambios amarrateguis por el resultado favorable, el técnico Christoph Paul Daum dio entrada en el minuto 80 a Knup por el delantero Fritz Walter y, en el 83, metió la gamba dando entrada a Simanic por Maurizio Gaudino. Las llamadas a la televisión alemana se multiplicaron en cuestión de minutos, El error no tenía interpretación posible. La paradoja es que esos 8 minutos fueron lo único que jugó Simanic en todo el año.

La normativa era clara. UEFA establecía que los clubes no podían incluir en una convocatoria a más de tres futbolistas no elegibles para la selección nacional correspondiente, salvo aquellos considerados «asimilados», es decir, jugadores formados en la cantera del club o con una larga permanencia en él. El Leeds cumplía escrupulosamente la regla: Cantona era francés, McAllister y Strachan escoceses, pero Gary Speed, pese a ser galés, estaba considerado jugador formado en el club. El Stuttgart, en cambio, alineó sin matices a cuatro extranjeros puros. Lo gracioso es que los jugadores del Leeds no se enteraron hasta el día siguiente.

El club alemán reconoció el error al día siguiente. No echaron balones fuera ni propusieron una discusión buscando los flecos del reglamento. Simplemente, se había cometido un fallo en la confección de la convocatoria. El presidente del Stuttgart, Gerhard Mayer-Vorfelder, apoyó a Daum, pero añadió: «Si se produjera un error así en una organización comercial, la directiva tendría que ser despedida inmediatamente».

Aquello colocó a la UEFA en una situación incómoda. El reglamento se había infringido, pero el partido ya se había jugado y el resultado deportivo era claro. ¿Cómo castigar un error administrativo sin desvirtuar por completo la competición?

El comité de la UEFA barajó dos opciones. La primera, la más radical, era la descalificación directa del Stuttgart, lo que daría la eliminatoria a Leeds United. La segunda consistía en aplicar el precedente habitual, conceder al equipo perjudicado una victoria administrativa por 3-0 en el partido afectado. Tras horas de deliberación y con el comité dividido, se optó por esta segunda vía, que, en realidad, no resolvía nada.

El Leeds celebra en un Camp Nou vacío

El 3-0 administrativo para Leeds igualaba el global en 3-3 y dejaba una anomalía aún mayor, el equipo inglés tenía derecho a disputar una prórroga en su estadio, algo imposible de organizar a posteriori. Al final hubo que tomar una decisión salomónica. Se jugaría un partido de desempate en campo neutral, una rareza absoluta en una competición que siempre había resuelto sus eliminatorias a doble partido.

El escenario elegido fue el Camp Nou de Barcelona, que acogió el encuentro ante apenas 10.000 espectadores, que además desperdigados por el estadio ya que tenía doce veces más de capacidad. Allí, el 9 de octubre de 1992, Leeds se impuso por 2-1 gracias a un gol tardío del suplente Carl Shutt. La clasificación inglesa se consumó en un ambiente casi surrealista, como si se tratara de un partido fantasma, desconectado del resto del torneo.

Jon Newsome, defensa del Leeds, recordó así la cita: «No tengo ni idea de por qué fue en el Camp Nou; fue una decisión un poco aleatoria, pero todos quedamos contentos. Es bonito mirar atrás y pensar que, aunque no jugamos contra el Barcelona, ​​jugamos en el Camp Nou una eliminatoria de la Copa de Europa».

Incluso, llegaron a ver manos negras para que no pasaran los ingleses: «Esa noche hubo algunos pequeños incidentes que hicieron pensar que realmente no querían que pasáramos y que no estaban muy contentos de que tuviéramos otra oportunidad. Fueron puras tonterías. Salimos a calentar antes del partido y no nos dieron ningún balón. Luego salió el Stuttgart y nos dieron más balones de los que podíamos imaginar».

Para los jugadores ingleses, fue una pasada jugar en el Camp Nou. «El gol de Carl es muy recordado. No hay muchos chicos de Sheffield que puedan decir que marcaron en la Copa de Europa en el Camp Nou», dice ahora Newsome. Además, en el vestuario había lujos inimaginables como un teléfono a monedas. Metieron 100 pesetas para ir llamando a sus amigos desde allí. Quedaban un par de años para la invasión de los móviles. Minutos después, estaban de marcha por las calles de Barcelona. Steve Archibald, que vivía en la ciudad condal los sacó de marcha.

Pero el Leeds no llegó muy lejos. Fue eliminado por el Glasgow Rangers en la siguiente ronda. Su aventura europea fue tan breve como extravagante. Y para los anales, el episodio quedó como uno de los últimos grandes símbolos del fútbol previo a la ley Bosman, un tiempo en el que los despachos podían pesar tanto como el talento, y en el que una mala lectura del reglamento podía borrar noventa minutos de fútbol.

La trayectoria de Daum todavía se reservaba un episodio grotesco. En octubre de 2000, después de haber sido entrenador del Bayer Leverkusen, fue designado seleccionador nacional de Alemania. La noticia fue que dio positivo de cocaína. También sucedió de forma inverosímil. En un periódico amarillista, el Abendzeitung, se hizo mofa de la campaña de la federación alemana de «No a las drogas» con un entrenador con semejante reputación ya que «estaba resfriado». Nadie sabía nada sobre el míster más allá de esos rumores, pero Daum llevó el asunto a los tribunales y, ante la presión pública, tuvo que permitir que se analizara una muestra de su cabello. Parece que él mismo ya se había hecho una y había dado negativo, sin embargo, en este caso no fue así.

Cuando entregó la nueva muestra hizo unas declaraciones solemnes, «hago esto porque tengo la conciencia completamente tranquila». Días más tarde, el Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Colonia informó de que la muestra era positiva. Daum había consumido cocaína. Su contrato de seleccionador fue rescindido antes de que comenzara.

Daum escapó a Florida. Se refugió allí de los tabloides y, a su regreso, en 2021, admitió en una conferencia de prensa que era cierto que había consumido. Reconoció que no era un hábito, sino algo que hacía de forma «ocasional» y «en privado». Negó cualquier tipo de adicción, pero reconoció su error. La cosa no quedó ahí, tuvo que pagar una multa de 10.000 euros.

Desgraciadamente, en 2011 se le diagnosticó un cáncer de piel y, en 2022, otro de pulmón. Era fumador de largo recorrido. Falleció en agosto de 2024 a los 70 años. En su funeral, se personaron 5000 aficionados en el estadio del Colonia para rendirle homenaje. Había sido entrenador del club entre 1986 y 1990. Su mayor éxito en los banquillos fue la Bundesliga que obtuvo con el Stuttgart en la 91-92 y luego, tras el fiasco de la cocaína, obtuvo algunos títulos en Turquía.

 

 

4 comentarios

  1. Pingback: La historia de Christoph Daum: el error en la Copa de Europa y el escándalo que marcó su carrera - Hemeroteca KillBait

  2. VERGÜENZA MUNDIAL

    Cuadra Fernández SE INVENTA UN PENALTI DEL TALAVERA cuando el balón le da antes en la cabeza

    Para esto quieren EL BULO NEGREIRA

    TODO PODRIDO

  3. Madridista honrado

    El PSG ha ganado el SEXTETE justo cuando MBappe se marchó. Es información, no opinión.

  4. Negreira Negreira Negreira

    Estrada Fernández:

    «En la sala VOR se puede manipular los frames (yo he estado)»

    «Gil Manzano es madridista (en pocas palabras)»

    «Los árbitros pitan a favor del Madrid porque así salen menos perjudicados por los medios»

    Me río de Negreira.

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