
El Madrid es un equipo que se lleva mal con los ataques de entrenador, por inteligentes que estos sean. Qué es eso de sentar a los buenos por asuntos de libreta. De ahí que en esa plaza hayan triunfado recientemente Ancelotti o Zidane, mientras, con aquello de rotar a las estrellas, haya fracasado el también campeón europeo Benítez.
No obstante, para jugar contra el Elche, Alonso pensó que había que tirar de táctica. O de lo que se piensa que es táctica. (Nota: táctica real es alinear a los mejores futbolistas de la manera adecuada; el resto es vanidad). «Táctica» para anular a un equipo particular que hace muy bien lo que hace, siendo su manera de hacer conocida por todos ya que es la identidad de su entrenador.
Los de Sarabia se caracterizan por ganar la posesión durante los partidos. Son quienes más pases dan en la Liga. Se hacen con el balón a través del buen pie y de la presión intensiva desde la salida rival. Todo sobre una base posicional de carácter numérico que es puro guardiolismo, dogma combinativo que un día llevase a Sarabia al Barça. De tal modo, a fin de contrarrestar esta propuesta, Alonso consideró que lo mejor era prescindir de dos futbolistas de su top-3, Vinicius y Valverde, para alinear en su lugar a Ceballos y al hasta ahora residual Fran García.
Con el volante sevillano el Madrid ganaba toque, mientras que con Fran García en el centro del campo y Rodrygo en lugar de Vinicius, el técnico afianzó una suerte de 3-5-2, en acordeón hacia el 4-4-2, que principalmente dotaba al equipo de mayor fiabilidad en el «sin balón». El objetivo era arrebatárselo al Elche para vivir en su mitad de campo, y el medio de conseguirlo fue juntar a los futbolistas más disciplinados arriba en una estructura basada, abajo, en las superioridades numéricas. Que se note que, en la moda de un paradigma posicional que hace pasar el juego por algo previsible, Alonso va tan suelto como cualquiera.
De este modo, en fase defensiva, sacar al anárquico Vinicius del XI permitía que la presión alta ganara estabilidad tanto en la punta como en la segunda línea. En esta altura, el doble lateral permitía que el pulmonar defensor Fran García tapara, en la zona del mediocentro, a uno de los centrales que se adelantaba. Cubierto el pivote por Bellingham, el centrocampista más imponente en lo físico, en la izquierda el rápido Carreras saltaba con el carrilero del Elche. Donde Fran García era una bisagra corta de fuera hacia dentro, Carreras lo era de abajo hacia arriba, según la fase del juego. Algo sostenible y bien pensado.
De este modo organizados, ya en la fase de posesión, en la zona de volantes madridista se ubicaba Güler, escalonado y menos exigido a la hora de presionar, quien, junto a Ceballos, permitía cuestionar el balón a Febas y Aguado, los inteligentes y finos generadores del conjunto ilicitano. Pero para que ambos pudieran incidir, habrían de recibirlo claro desde atrás, de ahí que Alonso estableciese una estructura móvil que iniciaba con tres en el fondo.

En la base, si Sarabia planteaba la superioridad numérica arriesgando con Peña, un portero de buen pie, lo defectuoso de Courtois en este sentido obligaba a su técnico a proponerla mediante los centrales. Con Carreras como izquierdo y Huijsen siendo su cercano, dos zagueros con alma de volantes, la circulación de balón era rápida y el Madrid conseguía superar un pressing que comenzaba con la doble punta Mir–Silva, jugadores corpulentos, y tenía dudas para emparejarse arriba porque en el otro extremo aguardaba un Mbappé al que no conviene desatender.
En la pizarra, todas las flechas de ambos técnicos estaban alineadas, sin desconsiderar la naturaleza de los futbolistas elegidos. Las de Sarabia en su rutina y las de Alonso como respuesta. Con ello, el Madrid ganó ligeramente la posesión en la primera mitad e hizo una ocasión más que su oponente, un chut de Mbappé que además fue peligroso.
Sin embargo, la segunda demostró que, aunque se trate del Madrid, bajar el nivel individual del XI de manera sensible iguala el impacto en el juego y, sobre todo, en el resultado. Por eso el Elche se adelantó en el marcador en el 53’, y entonces Alonso pensó que era momento de rectificar. Hizo un triple cambio de claridad: mejores por peores. Ingresaron Vinicius, Valverde y Camavinga en lugar de las tres apuestas de la alineación inicial.
La formación perdió superioridad numérica en las líneas e implicación táctico-defensiva, pero la lógica volvía a basarse en el nivel de los quiénes. De esta manera, el Madrid sacó un punto del Martínez Valero, tras empatar dos veces al Elche. Resultado que dará a Alonso tiempo para recapacitar, que quién sabe si tendría de haber mantenido la pizarra. Porque, cuando el orgulloso Madrid pierde con un equipo humilde, es sabido que cualquier catástrofe inesperada puede suceder. Y la frustración siempre acaba sobre la figura del entrenador.


EL FUTBOL ESPAÑOL SE HARTA DE LAS AYUDAS AL REAL MADRID
Eder Sarabia:(Elche)
«ESTOY JODIDO, La falta previa al segundo gol NO ES FALTA EN ABSOLUTO. La jugada de Vinicius que le da en la cara a Iñaki Peña,ES FALTA CLARISIMA»
BOOOOOOOOOMMMMM
En serio, ¿te pagan por escribir estas cosas? ¿O lo haces por voluntad propia?
Esto ha ocurrido el día que Florentino Pérez habla de Negreira:
-El Madrid empata el partido con una asistencia de Bellingham con la mano
-El Madrid empata otra vez después de que Vinicius le pegue un rodillazo en la nariz a Iñaki Peña
-El VAR no entra en ninguna de las dos jugadas
-Los comentaristas dicen que Iñaki Peña le ha dado un cabezazo a Vinicius
-Añaden 8 minutos para ver si remontan
-Expulsa a un jugador del Elche
LO QUE VAMOS A VIVIR ESTA TEMPORADA VA A SER HISTÓRICO 🎥
Hola, ¿serías tan amable de comentar el texto, o sus ideas, en lugar de traer un tema a colación que en ningún momento menciona el autor, como es el arbitraje?
Quienes leemos esta web lo agradeceríamos, amigo.
Saludos
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Por más sectario y alejado de la realidad que uno sea las cosas que escribe no se las cree ni el que le paga (poco, supongo) por escribirlas.
Mano de Bellingham en el primer gol y falta a Iñaki Peña en el segundo, pero luego tiene que venir Florentino Pérez esta mañana a hablarme sobre Negreira.
Tiene tela la cosa.
Pingback: Análisis táctico de la estrategia de Xabi Alonso en el partido contra el Elche - Hemeroteca KillBait
Huele a Sociedad Anónima. Florentino esté nervioso. Y más que lo estará porque con este equipo y este entrenador… Preparémonos para ver y escuchar, en su televisión y medios de propaganda, más historias de Negreiras, Tebas y Ceferines. La cuestión es que quede claro que él no tendrá la culpa de todo lo que se ve venir. De manual.