
La Selección española cumplirá hoy el trámite que la clasifique para la Copa del Mundo. Tendrá que vencer a Georgia, a la que saca nueve puntos. Vosotros sois muy jóvenes, pero hubo un tiempo donde las fases de clasificación eran cosa seria. Tiempo donde los técnicos de las mejores selecciones habían de devanarse la pizarra ante rivales de entidad, así como los futbolistas mirar a los ojos a sus iguales en el césped. Y todo se decidía en jornadas definitivas no aptas para cardíacos.
En lo referente a España, la clasificatoria más icónica es la de USA´94, fase final de la que quedaron fuera países como Inglaterra y Portugal.
Los de Clemente llegaron segundos a la última fecha, un punto por detrás de Dinamarca, vigente campeona de Europa. Ambas se enfrentaban en el Sánchez-Pizjuán, el 17 de noviembre de 1993. La mejor EIRE de la historia estaba al acecho, y finalmente se clasificó por delante de Dinamarca gracias a la victoria española. El partido ha quedado en la memoria solo porque su desarrollo tuvo momentos impactantes, pero el planteamiento del seleccionador no mereció pasar al olvido.
Una España de fuerza y un baño táctico a los Laudrup
Clemente no lo tuvo fácil en sus inicios como seleccionador, debido a la comparación con el fútbol español de clubes, al alza durante la primera mitad de los noventa. Le tocó caminar en paralelo al Barça que coleccionaba Ligas y finales europeas, entonces todos pedían para España el juego del Dream Team. Tras un comienzo errático donde Clemente confió en los miembros de la Quinta del Buitre, acaso en su decadencia, finalmente cosechó mejores resultados prescindiendo de los jugadores de corte más técnico.
Para el desenlace de la clasificatoria, la identidad de aquella Selección ya estaba clara: fútbol-fuerza de carácter vertical. Como el propio Clemente me dijo, ese modelo coincidía con su sensibilidad, ya que él sentía el fútbol como «fuerza, velocidad y ritmo. Mi Selección se parecía a Inglaterra y Alemania, también al fútbol del norte, al vasco. Creo que la posesión no es importante. El fútbol es llegar a la portería contraria y hacer gol. Nadie te dice que haya que llegar en cincuenta toques; si llegas a tres toques, mejor, más goles harás». Así se presentó al partido decisivo.
Por su parte, la Dinamarca de Moller Nielsen campeona de Suecia ´92 había sido reforzada con el mayor de los Laudrup. De tal modo, aquella noche los dos futbolistas con más calidad sobre el campo vestían de blanco: el delantero del Barça y su hermano Brian. Teniendo en cuenta que, en palabras de Clemente, «un equipo es un compendio de la virtud de tus jugadores, las virtudes de los contrarios y cómo contrarrestarlo», el seleccionador planteó el partido para anular a las dos estrellas danesas, al tiempo que potenciaba su modelo de juego.
En tal contexto, la fase defensiva resultaba clave, tanto para defender como para a continuación atacar. Clemente fue pionero en llevar la defensa en zona a España, a inicios de los ochenta, pero ante un ataque de tal dimensión, frente a Dinamarca optó por la marcación combinada. Los hermanos jugaban en la mediapunta, a ambos sectores, así que el vizcaíno estableció una zaga de cinco (en realidad, cuatro y una bisagra) donde Alkorta sería el marcador de Michael y Camarasa el de Brian.
Dos zagueros rápidos, potentes y experimentados para evitar que los talentosos recibieran o se girasen. Porque «Michael Laudrup es el jugador con mejor visión de juego que hay en Europa y Brian tiene una gran habilidad con el balón», explicó el técnico. En el centro de la línea, la altura de Giner y Nadal evitaría que el espigado ariete Povlsen ganara los aéreos.
En mayor precisión, el verdadero crack de los hermanos era Michael, de ahí que su sector exigiera un plus defensivo. Clemente usó a Ferrer como interior derecho para cubrir a Larsen, principal encargado de conectar con Laudrup. Si Nadal quedaba libre de marca en el fondo, Hierro lo hacía en la zona del mediocentro, a fin de barrer con sus zancadas cualquier internada que bien los Laudrup o bien los volantes pudieran acometer. No obstante, si Dinamarca recuperaba el balón en su mitad de campo o los mediapuntas lograban recibir y girarse lejos aún de la portería de Zubizarreta, la consigna defensiva era clara: frenarlos con falta y así evitar que la jugada se precipitase.
En fase ofensiva, aunque los atacantes españoles dominaban como pocos el balón directo y la ganancia de la segunda jugada, la principal vía en realidad pasaba por la el «sin balón». El equipo esperaba en bloque medio e intensificaba la presión hombre a hombre en esa zona. Una vez recuperada la posesión, la verticalidad de sus hombres hacía el resto. Hierro, Bakero, Luis Enrique y Goikoetxea fueron los centrocampistas.
La característica común de todos ellos era su celo por acelerar jugadas, ya fuera a través del balón o mediante los espacios. Aprovechando que los Laudrup no se implicaban en defensa, las recuperaciones partían de las botas de Nadal, Bakero o principalmente Hierro, la columna central, hacia los costados. Desde las bandas, Luis Enrique y Goikoetxea podrían aprovechar una capacidad de desborde que les era innata para retar a sus marcadores, Friss-Hansen y Nielsen, respectivamente.
Aunque ambos exteriores manejaban los dos pies con soltura, eran de natural diestros, por lo que tampoco fue casualidad sus respectivas ubicaciones. Hábil en múltiples registros, Luis Enrique había sido delantero centro en el Sporting y ahora Clemente lo recuperaba para el gol. Jugó en la izquierda a objeto de aprovechar tanto el desmarque diagonal como el desborde hacia dentro que culminara en chut.
Mientras que Goikoetxea era el mejor centrador del equipo, de ahí que actuase a pie dominante para que sus balones colgados fueran aprovechados por los centímetros de Salinas y el poderío aéreo de tres sobresalientes llegadores: Bakero, Hierro y el propio Luis Enrique, quien desde el costado opuesto atacaba el área con sorpresa, sobre la espalda de los defensores centrales girados.
Debido a las cualidades de los elegidos por Clemente, las llegadas por la derecha para después cargar el área desde el centro y la izquierda eran la mejor sintonía del equipo, de ahí que la labor de Ferrer como fijador también fuera esencial en el funcionamiento. Desde la diestra de buenos pasadores como Nadal y Hierro, o de Alkorta en su defecto, Ferrer fijaba dentro a Larsen con el objetivo de que la zona derecha se aclarase tras de sí, mientras Bakero sostenía a Vilfort en el pivote y Salinas hacía lo propio con su marcador de punta, Rieper.
Al margen del portero, no hubo un solo zurdo vestido de rojo aquella noche. Los pasadores buscaban entonces el balón directo hacia Goikoetxea en ese sector, quien necesitaba poco margen para conseguir girarse y regatear a su par.

Que el plan de partido español fue excelente lo dice la lógica y lo demuestra el hecho de que a los diez minutos España se quedara con uno menos pero mantuviera su alto nivel competitivo.
Zubizarreta recibió un pase atrás y confundió lo que se le pedía en la Selección con lo que Cruyff abogaba en el Barça, y quiso iniciar en corto bajo presión y regaló el balón a Laudrup, entonces hubo de derribarlo para evitar un gol que hubiera pesado como yunque. En la reestructuración del equipo, Clemente tiró de valentía. Retiró a Camarasa para ingresar a Cañizares y dejó todo el carril izquierdo para el incansable Luis Enrique. Había que arriesgar y los más inteligente era desguarnecer el sector débil del ataque danés, aunque por allí también anduvieran los tres pulmones de Jensen.
El debutante Cañizares hubo de intervenir en varias ocasiones, transmitiendo la seguridad del gran portero que sería, pero España tuvo un par muy claras aun en inferioridad numérica. Como también era previsto, el balón parado demostró ser el arma diferencial de los de Clemente. Bakero pudo marcar tras un saque de falta y quien lo consiguió fue Hierro, ambos de cabeza, a la salida de un córner botado por Goikoetxea. Fue el gol que les daba la clasificación para el Mundial en un partido analítico, disputado y finalmente épico ante la campeona de Europa. Tipo de partido que esta noche no se podrá repetir contra Georgia.



Ayuso y Almeida del PP se han gastado 3,3 millones de euros de dinero público de todos los madrileños en paguitas para subvencionar la promoción de la NFL de fútbol americano. Que se jugará en Bernabéu.
Y el Barça de Núñez fichaba con dinero público, pero esto no interesa. Como lo de Franco y las recalificaciones, las irregularidades de las obras del Fraud Nou, las palancas ficticias, el decretazo de Olmo, …
No hay árbitro sin pito ni semana del Barça sin delito.
Es maravilloso mirar atrás y ver las alineaciones de Clemente con 4, 5 o 6 centrales. Me imagino al que hace los rótulos con la formación del equipo en cada línea diciendo «¿pero que táctica juega este hombre?» Creo que su selección fue mejor de lo que algunos recuerdan con dos fases finales muy buenas en el 94 y 96, pero en el 98 ya se le cayó el equipo. De este partido recuerdo sobre todo la portentosa actuación de Cañizares, que creo que este artículo no le hace toda la justicia que merece. Y sí, entonces las fases de clasificación eran más duras, con menos grupos y por tanto con más posibilidades de que tocara un rival fuerte. Por cierto que Francia, co. Cantona, Ginola, y unos cuantos que serían campeones en el 98 también se quedó fuera
La fase final del 96 fue muy buena? sí que pone usted bajo el listón.
Parecida a la de la selección española en la fase final de la Eurocopa de 1984, que para algunos fue muy exitosa. La principal diferencia estuvo en que en 1996 la selección de Clemente no perdió ningún partido.
En el 84 llegó a la final. En el 96 a cuartos de final. Y perder, perdió al menos uno, si no, habría ganado la eurocopa.
En 1996 la selección absoluta española no perdió ningún partido. Perdió una tanda de penaltis.
No sé si por juventud, desconocimiento o mala leche es tremendo el mantra de que Clemente jugaba con «4, 5 o 6 centrales», o tropecientos defensas.
Hierro fue un mediocentro con gran desplazamiento de balón en largo, y golpeo a puerta, que podía jugar incluso de media punta, con Toshack y grandes registros goleadores, así como de líbero inicialmente en el Valladolid, y también de central, como fue habitual ya en los últimos años de su carrera.
Nadal fue un medio con toque, que por su desempeño como 10 en el Mallorca fue fichado por Cruyff para el Barça, el cual lo utilizo primero como interior y luego reubicó en la defensa por su potencia física, temple y visión de juego. De hecho es legendario su partidazo en Irlanda como hombre libre. Como Hierro es al final de su carrera cuando se desempeñó como central al uso.
Paco Camarasa fue un defensa zurdo, sobrio, y efectivo, lo que que permitía jugar tanto de central, hombre libre, como de lateral izquierdo; e incluso interior eventual con Víctor Espárrago. Sólo hay que recordar aquella gran defensa del Valencia sin laterales clásicos compuesta por Voro, Arias, Giner y Camarasa.
Luego en ese partido, y usualmente en otros de aquella época los únicos centrales natos eran Alkorta y Giner/Abelardo.
Hay que analizar las posiciones según como jugaban en cada época, no como se recuerda a cada jugador en su última etapa.
Es como cuando hay quien (mal)dice que Jon Andoni Goikoetxea o Luis Enrique eran defensas, cuando uno empezó de extremo goleador en Osasuna y Real Sociedad, luego carrilero por ambas bandas en el Dream Teams por obra de Cruyff. Y el otro pasó de delantero en el Sporting, incluso 9, a carrilero en el Madrid, y mediapunta por el centro en el Barça.
Lo mismo se suele achacar en las alineaciones de Clemente respecto a Donato. Quien era un medio organizador en el Vasco de Gama y Atlético, que pasó luego a interior, pivote defensivo en el Depor, libre y ya con cerca de 40 hasta central a gran nivel . O Caminero, que pasó de libre en el Valladolid, a interior y mediapunta en el Atletico.
Es como si se catalogará a otro jugador anterior a Clemente, el valencianista Roberto (más adelante Robert) como un defensa, por el recuerdo de su ultima época, cuando en sus inicios fue un mediapunta goleador, en su cénit un medio de contención, y al final un líbero.
Y es que la combinación de buenas condiciones técnicas, posicionamiento táctico, visión de juego, en algunos casos clase, y excelentes condiciones físicas les permite a algunos jugadores una versatilidad para desempeñar diferentes funciones en varias zonas del campo, según el planteamiento del entrenador y las necesidades del equipo.
Cuando Clemente usaba estas alineaciones hacía años que Hierro jugaba de Central, yNadal de líbero. Camarasa fue central toda su vida no jugando de lateral más que partidos sueltos. Así que no intentes edulcorar la realidad (Alkorta jugando de pivot si no recuerdo mal en la eurocopa de Inglaterra). Clemente jugaba con seis defensas.
Se quedaron fuera de aquel mundial Uruguay, Portugal, Francia, Inglaterra y la propia Dinamarca. Fue meritoria la clasificación de la selección española para la fase final y muy digna su participación en Estados Unidos. Otra cosa es que a la mafia de PRISA y a la prensa facha de Madrid -valga la redundancia- les cayese mal o peor Javier Clemente.
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La España de Clemente tuvo muy mala suerte en USA ’94 e Inglaterra ’96. En ambos torneos mereció alcanzar al menos las semifinales. En USA España no fue inferior a Italia. Y en Inglaterra nos echó el árbitro en una actuación caserísima sólo superada por Al-gandour en 2002 contra Corea, y la inutilidad de Zubizarreta como parapenalties. Era una selección supercompetitiva, con un talento conjunto inferior a las que llegarían después y ganarían mundial y eurocopas, pero a la que era dificilísimo derrotar. Se le criticó el estilo simplemente porque Clemente era un entrenador indómito que no rehuía el enfrentamiento con una prensa (la madrileña, no sólo madridista, que ahí estaba De la Morena) que le era hostil porque, como aún sigue pasando, no convocaba a todos los jugadores del Madrid que querían esos medios.
Ser seleccionador en España sin ser de Madrid o haber hecho allá una parte importante de la carrera es complicadísimo. Y si por encima, no se le baja la bandera a la prensa capitalina, más complicado. Camacho no logró mejores resultados que Clemente pero los medios de la Villa y Corte fueron mucho más benévolos con él que con el de Barakaldo. No debemos pedirle peras al madroño.
Cuando Clemente se enfrantaba a la prensa nacionalista de Madrid, era muy maleducado. En cambio, cuando Luis Aragonés soltó aquello del pelo de gamba en Alemania no se le dio importancia porque Luis era muy castizo y tenía cosas así. Tampoco ocurrió nada cuando, para motivar a José Antonio Reyes, soltó ciertas lindezas sobre Thierry Henry. ¿Qué hubiese ocurrido si en lugar de Luis, fuese Clemente quien hiciese un comentario similar, por ejemplo, de Míchel o de Buyo, y en lugar de «negro de m…», hubiese dicho «maketo de m…»? Probablemente no hubiese bastado con que un juez le aplicase la normativa en materia de terrorismo.
Bastantes cosas que añadir:
-En aquella época erá más difícil clasificarse para el mundial, pero España no se había perdido ninguno desde el 74.
– Los rivales más fuertes de España en aquel grupo fueron Irlanda, un país sin apenas tradición futbolística y jugadores de segunda o tercera fila, y Dinamarca, un equipo que por mucho que fuera el vigente campeón de Europa no era ni mucho menos una gran potencia.
– El bagaje de Clemente cómo seleccionador es más bien pobre: dos cuartos de final y una vez eliminado en primera fase. Muchas victorias contra equipos del montón o simplemente malos y ninguna victoria contra un grande.
– Peor que el bajaje de resultados fue el fútbol jugado en muchas ocasiones.
Teniendo en cuenta todo esto, hay emasiadas flores a Clemente en el artículo desde mi pinto de vista.