
Es uno de los secretos mejor guardados del fútbol alemán. Pocas veces se hace referencia a él, pero hay multitud de ocasiones en las que nos podemos referir a los jugadores que calientan banquillo y pueden salir como revulsivos con el tecnicismo de «marcarse un Netzer».
Ocurrió en la final de la Copa de Alemania de 1973, Borussia Mönchengladbach contra el 1. FC Köln en el Rheinstadion de Düsseldorf. Aunque los de Mönchengladbach habían llegado a la final, no había sido un camino de rosas. Günter Netzer, su estrella se iba a ir al año siguiente al Real Madrid y, durante esa temporada, había tenido un rendimiento intermitente. Su entrenador, Hennes Weisweiler, estaba harto de él.
Pero los aficionados no pensaban igual, querían verlo de titular. Muy al estilo germánico, el míster se cerró en banda y lo dejó en el banquillo. La idea no fue mala en inicio. Su equipo se adelantó en la primera parte con un tanto de Herbert Wimmer, un bregador que precisamente llevaba años cubriendo las pocas capacidades defensivas de Netzer. O dicho de otro modo, en un pacto de caballeros, cada uno hacía lo que mejor sabía y eso permitió a Netzer brillar.
Sin embargo, el Köln empató y la cosa se puso cruda. Fin de la primera parte. Weisweiler meditó en el descanso y le dijo a Netzer que saliera, pero el delantero se negó. Consideró que su presencia no iba a aportar nada más. Durante el segundo tiempo, se inició una guerra de desgaste. Jupp Heynckens pudo inclinar la balanza para el Gladbach y finiquitar el partido, pero falló el penalti del que dispuso.
En la prórroga, cuando Netzer vio que su compañero Christian Kulik estaba completamente exhausto, ocurrió lo inesperado. Lo nunca visto. Netzer se quitó la chaquetilla del chándal y reclamó su propio cambio. Dijo «ahora salgo yo» y salió en lugar de Kulik con el entrenador mirando la escena.
El estadio no se enteró de nada, solo de que salía y empezaron a jalearle enloquecidos. En tres minutos, en la segunda jugada en la que tocó el balón, hizo una pared con Rainer Bonhof y, desde 13 metros, disparó con la pierna izquierda poniendo el balón en la escuadra. El portero del Köln no pudo hacer nada. Y para la historia quedaron las imágenes de Netzer abrazándose a Heynckens, que andaría con la lágrima fácil.
Dijo que el tanto había sido de suerte, pero fue votado Futbolista del año y el tanto, Gol del Mes y Gol del Año 1973. Todo tras decidir él su propio cambio mientras Weisweiler no reaccionó, no dijo ni que sí ni que no. Aceptó tácticamente el cambio, porque una vez que se quitó la chaquetilla y el estadio se puso a rugir, no tuvo valor de ser el aguafiestas que impidiera el relevo.
Años después, Netzer dijo que le daba pena su entrenador, quien, paradójicamente, años después ganó otra vez la copa pero con el Köln. Pero la prepotencia con la que le trató no cesó con los años: «Weisweiler casi me daba pena, realmente no merecía ese escarnio. Tácticamente, había decidido bien».
Por su parte, el entrenador declaró que quiso sacar a Netzer en todo momento, pero que fue este el que no quería, y cuando se decidió a salir unilateralmente, agotado ya de él, pasó de todo y no hizo nada. «Netzer podía hacer cosas únicas en situaciones imposibles», reconoció. Y lo cierto es que fue quien fabricó a Netzer, durante años le moldeó a su gusto y sacó de él un futbolista excepcional, aunque siempre lamentó su indisciplina.
En el Real Madrid, no obstante, Netzer ya no fue el líder carismático que se había forjado en el Borussia Mönchengladbach. Se reconoció su elegancia en el juego, pero en 100 partidos que disputó solo hizo 13 goles, pese a ganar dos ligas y dos copas del rey, muy meritorias porque su fichaje fue la respuesta a la llegada de Johan Cruyff al FC Barcelona.
Y al final, para la historia ha quedado ese episodio, único, en el que un jugador en una final de Copa decide salir al campo por su cuenta y riesgo independientemente de lo que diga su entrenador. Incluso hoy, esos años de desfase los sigue recordando con nostalgia, aquel partido fue el último que jugó con el Gladbach tras diez años de romance con su afición. Pero también es cierto que nadie podría decir ahora «Marcarse un Netzer» porque no hay futbolista con los arrestos de tomar una decisión de ese calado en el fútbol actual.


Con el Real Madrid no ganó ninguna copa. Hasta la 77-78 no se permitieron extranjeros en la copa. Y los primeros años de Netzer en el Madrid se llamaba Copa del Generalisimo
El Real Madrid está en tal ruina económica que Florentino se plantea seriamente convertir el club en un SAD, pero lo que vende es que el Barça no tiene dinero. No he visto a ningún medio español hablando de esto. Pero a ninguno.
La pastilla, Jan. Ya oíste al médico.
Jornada 1: Roja al rival.
Jornada 1 penalti inventado contra Osasuna
Jornada 2: Falta en el 0-1.
Jornada 3: Penalti al Mallorca con 2-1.
Jornada 6: Penalti a favor.
Jornada 8: Roja al rival y penalti a favor.
Jornada 9: Penalti no pitado, 2 rojas al rival.
Champions: 3 penaltis a favor en 2 partidos.
Problemas e irregularidades del Bernabéu
– Operó con licencias caducadas
– Parkings ilegales
– Sobrecoste (De 500 M€ a más de 2.000 M€)
– Denuncias por ruidos
– Feo, nada que ver con el render
– Goteras
– Hipogeo que destroza el césped (Lo tienen que pintar)
– Techo retráctil averiado
– Pérdida de aforo y asientos más estrechos
– Tenía que estar 2022 y aún sigue en obras
– Calor extremo
– Sin conciertos
Todo ocultado por los medios, pero qué mal el Camp Nou que va con unos meses de retraso. Te tienes que reír.
Lo van a vender de mil maneras distintas, de hecho ya lo están intentando justificar los bocabajo del nacionalmadridismo, pero la única realidad es que el Real Madrid se encamina hacia la Sociedad Anónima Deportiva, tal y como se ha contado en Diario 16+ Mediterráneo durante estos años, por la negligente gestión de su presidente, Florentino Pérez. Si en el control de los medios de comunicación ha triunfado, teniendo a todos los grandes medios vendidos a sus deseos —a Clece también le ha costado unos millones en publicidad—, en lo puramente económico ha sido un fracaso.
La megalomanía del señor de Pío XII es tal que ha llevado a su club a no tener otra que recurrir a la conversión en SAD. El estadio Bernabéu ha sido la última gota que ha llenado al club de deudas. Tras más de 1.500 millones gastados, cuando afirmó que solo serían 700, ahora se encuentra con que todo el dinero que pensaba generar con la utilización no deportiva se le ha caído como una castillo de naipes. Los inversores-socios, todos extranjeros, no entienden de cuestiones menores de política municipal, están a lo que están a sacar réditos económicos y Florentino no se los puede ofrecer. Así que aprietan las clavijas para recuperar su inversión en esas “palancas florentinianas”.
La única salida es transformar la deuda en acciones y a ello se va a prestar el “ser superior”, si a ello se le suma que las secciones deportivas, que no son el primer equipo de fútbol, son deficitarias (pese al engaño de colar la publicidad del equipo masculino en el femenino), la tragedia está servida. Cuentan los aduladores que las acciones pasarán completamente a manos de los socios. Claro y la masa del madridismo, acostumbrada al pienso, se lo traga. Si el club tuviese una valoración de 5.000 millones, supondría un incremento patrimonial de cada socio, el cual se vería aumentado en 25.000 euros a pagar en Hacienda. Además, esa estupidez de que no se podrían vender las acciones es completamente contraria al derecho, ese mismo derecho al que recurrió FloPer para su Superliga: el libre comercio.
Queda el paso del 51% de las acciones a una Fundación y el resto a vender, pero ¿quién mandaría en la Fundación si los socios ya no existirían sino que serían abonados o cotizantes? Todo esto suponiendo que se modificase la legislación española sobre sociedades anónimas deportivas y pensando que, en realidad, lo que se pretende es pagar la enorme deuda generada por las aspiraciones totalitarias del señor de Pío XII. 130 millones de prima para la tortuga más 60 kilos al año. Sueldos que no se ofrecen ni en la Premier —el once titular del equipo blanco estaría entre los 20 mejores pagados de la liga inglesa—. Y todo ello con solo los ingresos publicitarios que generan tres o cuatro jugadores. Normal que defienda al balón de playa, porque necesita las perras.
Cuando se produzca la conversión se sabrá la ruina económica que tiene el equipo, cerca de 5000 millones de deuda de distinto tipo, y también que el Real Madrid dejará de ser de sus socios. Algo que tampoco es que ahora lo sea pues solo los millonarios tienen capacidad de hacerse con la presidencia y no Manolo el cansino del bar Castillo de Valverde del Camino. También se evitarán Florentino y sus compinches jugarse su propio patrimonio, el cual ahora está como aval de la deuda y la quiebra económica. Una megalomanía con la que han tragado la mayoría de socios, deslumbrados por palabras sin soporte económico real, y que han dejado al equipo sin posibilidad de cubrir las necesidades del equipo. ¿Por qué creen que buscan jugadores libres? Porque no hay dinero para pagar traspasos ya. A disfrutar lo votado.
Es de Mediterráneo Diario 16 de Santiago Aparicio
Analista de la realidad y los mitos políticos
Florentino Perez nunca sera Santiago Bernabeu ni en sueños.
Al loro, que el club cliente de Negreira y dueño del Var no está tan mal! Jan, a mí me daría vergüenza arrastrarme de rodillas hasta Al Khelaifi pero oye. Hace décadas que se ha perdido la dignidad ya, ¿no?