
El Madrid ganó el estreno pero perdió a sus dos laterales derechos. Trent se lesionó al inicio y Carvajal (33 años y capitán del equipo más ganador de la historia) se expulsó al final tras caer en la trampa de Rulli, quien se encaró y le sacó un cabezazo.
En relación al resultado, las bajas serían algo anecdótico si no se viniera de donde se viene, de ahí que quepa destacarlas. Son una faena porque este Madrid ultrareforzado atrás no para de ganar y ahora sin laterales puede volver el fantasma de la temporada anterior en forma de alguna suerte de Lucas Vázquez.
Ingresó el desaparecido Asencio porque no queda otro. Aunque esta vez podría jugar Fortea, la esperanza de todo madridista que ni lo ha visto jugar, si no fuera porque el alabado Alonso a la hora de la verdad actúa con los canteranos del mismo modo que tanto se le criticó a Ancelotti, como muestra el hecho de que Fran García o Gonzalo, tras destacar en el Mundial, apenas hayan olido la competición.
Un Madrid sin Vinicius para presionar
Llegaba al Bernabéu el Marseille, dirigido por De Zerbi, un Guardiola para pobres. Sabedor de que cualquier equipo del italiano insistirá en el juego asociativo desde la base aunque su central sea Medina y su volante sea Kondogbia, Alonso planteó un partido en consecuencia.
Alineó cuatro centrocampistas de tendencia interior y además Vinicius fue al banquillo, formando en su lugar Rodrygo, más adecuado tanto para el centrocampismo como para presionar la salida oponente. Aunque la propuesta guarda lógica, dejar suplente al crack en Champions significa que el técnico va fuerte con su gestión, y habrá que ver hasta dónde puede estirar la cuerda.
Sin Vinicius, el Madrid ajustó la presión. Desde el inicio se paró en el área contraria y sus delanteros la perfilaban hacia el sector combinativo débil del OM, zona izquierda donde no estaban Balerdi y Pavard. Allí saltaba primero Mastantuono sobre Medina: surtió efecto ya a los cinco minutos, cuando el potente argentino robó el balón y chutó al poste. Metros atrás, el mejor recuperador blanco, Valverde, esperaba para echarse sobre su presa, el lateral Emerson. Una recuperación de ese modo estuvo cerca de convertirla en gol, poco después de la anterior ocasión, Mbappé.
Desde este plan de partido ganó el Madrid la batalla en la presión alta, toda vez que desde lo numérico y lo cualitativo dominó territorialmente la primera mitad. Con Tchouaméni, Valverde, Güler y Mastantuono fue minimizado el Kondogbia-Hojbjerg. El primer cuarto de hora fue un abuso de ocasiones pero, cosas del fútbol, cayó antes el 0-1. Aunque por la misma lógica logró sobreponerse.
El empate llegó a la media hora de juego, cinco minutos después del gol de Weah, debido a una mala decisión de Kondogbia que acabó en penalti. El zurdo entró con fuerza a Rodrygo cuando este había maniobrado de dentro hacia fuera del área. Hablar de conceptos es muy bonito, pero en los futbolistas manda el impulso y por eso De Zerbi no puede agregar a Kondogbia lo que no tiene, como Guardiola no hace de Nico un Rodri o Alonso ya ha aceptado que no enseñará a Vinicius a presionar.
Sin Güler la posesión se enturbia
Si el pressing estuvo bien pensado y ejecutado, el gol del OM refleja el principal problema que tuvo el Madrid durante el partido: la fase de posesión.
Esta vez el técnico alejó a Güler de la base y allí fijó un doble volante de corte físico con la intención de frenar a Greenwood, uno de los mejores enganches de Europa. El inglés parte desde la derecha pero sus jugadas son hacia dentro, de ahí que Tchouaméni cubriese de manera posicional el espacio situado delante del central izquierdo. Tal dupla fue eficaz en la contención, como era de prever, pero adolece de entidad para gestar el juego, tal y como se demostró a lo largo de una temporada sin Kroos. No estuvo bien Valverde porque se le limitó el todocampismo, aspecto que le hace verdaderamente grande, siendo hasta el momento el jugador más perjudicado con el cambio de entrenador.
Sin el auxilio creativo de los mediocentros, la virtud organizadora de Huijsen fue insuficiente esta vez porque los planes de De Zerbi siempre pasan por presionar intensivo, de ahí que el dibujo de su equipo por momentos pareciera un 4-2-4. El voluntarioso O´Riley se empleó sobre Huijsen y el internacional español tuvo su peor noche en lo individual.
Para el minuto 22, en medio del atasco hubo de caer Güler para intentar que la cosa fluyera. Lo hizo en vertical, exponiendo así su punto más débil: la salida bajo acoso cuando recibe de espaldas. Huijsen tocó para Güler cuando esté pisó su zona, confió en su compañero y escaló hasta la mitad rival, desguarneciendo con ello la zaga. Greenwood presionó al turco sin dejarlo girar y forzó el fallo, luego asistió para que definiera Weah, quien había penetrado por el agujero en la última línea.
Tener a Vinicius como revulsivo
En la segunda mitad, el desgaste físico en hombres como Güler y Mastantuono, poco dotados para tales trotes, hizo que el Madrid no llegara bien a las presiones y así perdió todo control, creciendo paralelamente el OM.
Durante ese tramo Aubameyang, bien vigilado de cerca por Militao durante el partido, pudo marcar, pero de nuevo se encontró a Courtois. En el 70´ llegó la expulsión de Carvajal, que sin embargo no se tradujo en dominio marsellés porque el nivel de sus futbolistas es, aun así, netamente inferior al del Madrid.
Poco antes había ingresado Vinicius, otro de los mejores futbolistas del mundo que Alonso va a permitirse usar como revulsivo. Y lo fue, por supuesto. El brasileño hizo varias excursiones en solitario y, cuando ya estaba cerca de ser abucheado, en otra de ellas sacó el segundo penalti a favor de su equipo. Fue una mano de las que ahora se señalan por no estar apoyada en el césped, mucho menos penalti que una entrada de Balerdi o una Zamorana de Militao previas, pero muy propia del fútbol tecnológico. Mbappé culminó el doblete desde el punto fatídico.
Greenwood pudo empatar el partido poco después, pero entonces apareció de nuevo el mejor portero del mundo para evitarlo. Y es que, como con Ancelotti, si tienes a Courtois para que evite los goles, ciertas cosas no cambian.


El Marsella se pone 0-1, 5 minutos después suena la famosa frase de penalti a favor Del Real Madrid. Carvajal es expulsado, 5 minutos después vuelve a sonar la famosa frase. Las dos acciones las han tenido que compensar para el mismo lado, como siempre. No penalti no party
Después del robo del siglo al Almería y robar al Barça en el clásico del Bernabeu 2024, Ancelotti contestó a Xavi y Laporta: «YO NO ME REBAJO A HABLAR DE ÁRBITROS, SOY PROFESIONAL»
Hoy, mandan un dossier a la FIFA quejándose de que Gil Manzano ayuda al Barça..
El árbitro Bosnio Irfan Peljto fué el mejor del Real trampas. Llevó a cabo el robo q hace honor a lo que es el Robar Madrid en champions. Hubo 3 manos y solo se pitaron las 2 a favor del equipo blanco. Kylian Penalpé marcó los 2 únicos goles del Madrid de Penalti. Xabi Alonso
Que uno del equipo cliente de Negreira, de Aytekin o de Ovrebo diga «El robo del siglo» refiriéndose a otro equipo sólo puede significar dos cosas.
O te pagan por escribir semejante dislate o tu referente intelectual es Ralph Wiggum.
O ambas.
Esto señores es el típico caso de madridismo sociológico. Sacan a Ovrebo, hace 15-20 años. Lo de Negreira ya sólo da risa.
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Ves el penalti que pitaron ayer al Marsella,y el que no le pitaron a Carvajal con el Liverpool
Y es IMPOSIBLE no pensar mal de la champions de Ceferin. Pocas champions tienen con los árbitros a favor.
Han pasado 327 días,y el Real Madrid NO HA RECIBIDO NINGUNA SANCION DEPORTIVA por los INSULTOS RACISTAS a lamine,Raphinha y Balde en el Bernabéu
RECORDAD que SANCIONARON CON 5 PARTIDOS al valencia por Vinicius y 1 al Atleti por courtois